Rod

Comer En Canadá

Somos lo que comemos? Y qué somos, entonces? Porque en nuestro caso, comemos de todo: carnes varias, vegetales, frutas, dulces…

También nos gusta comer lo típico del lugar que visitamos. Cuando compramos una guía de viaje siempre nos detenemos a leer con tiempo qué es lo típico para comer.

Y una vez allí, si vamos a un restaurant, por lo menos yo, pido siempre lo más exótico (mientras no sea agridulce…) o algún animal que no haya probado o algún plato que probé hace mucho y hacía rato que no comía.

Con respecto a qué se come en Canadá, nada fue tan planeado. No compramos guía ni averiguamos qué comer. Sabíamos que nos encontraríamos con amigos que nos aconsejarían bien.

Y sí lo hicieron!

Les paso a mostrar platos típicos de las zonas de Canadá que visitamos y alguna que otra foto de los lugares. Pero también decidí agregar fotos de otras comidas que son más universales pero me gustó cómo fueron presentadas.

Tienen listo el tenedor y cuchillo?

Comencemos con los desayunos.

El primero, en Québec. Con bebida cola orgánica para Ale!

Un pan, una medialuna, manteca, el café… Qué tiene de particular? El sabor! En Québec la manteca es sabrosa, es salada y es muy raro encontrar manteca sin sal. El pan tiene gusto a pan y la medialuna es deliciosa!

Sobre todo si desayunás en un sitio tan bonito como J. A. Moisan, una épicerie abierta desde 1871.

Oh, gloriosos desayunos en Chez Cora! Alta calidad y sabor, precios normales. Deliciosos! Fuimos dos mañanas y comprobamos que los platos son realmente abundantes.

 Te traen el acompañamiento primero.

Lo que me pasó fue pedir té y me trajeron esa teterita y luego una caja de donde elegir los saquitos. Como no conocía la marca, le dije que quería regular tea. Me dijo cuál era y noté que el saquito decía orange pekoe y pensé que era de naranja pero no, ése es el nombre del típico té negro que le dan allí.

 Omelette de jamón con papas al horno.

 Crêpe de queso con hongos y acompañamiento de frutas frescas.

Huevos Benedictinos con papas y frutas frescas.

Sandwich de huevo, jamón y queso y frutas frescas.

Salís rodando pero es combustible hasta la cena!

Aquella vez que fuimos a desayunar con Rod y Chloé, además de sacarnos fotos juntos, desayunamos lo que se puede desayunar en todo desayuno buffet, así que no fue muy distinto de lo que te podrías encontrar en cualquier hotel. Pero sí decidimos sacar fotos a lo que elegimos de la mesa dulce, porque esos ítems suelen ser más particulares u originales.

Cada uno iba por su lado y cuando nos sentamos a comer, Rod y yo comprobamos que somos hermanitos separados al nacer. 

 Mi plato.

El plato de Rod.

Los dos elegimos 6 ítems y coincidimos en 4!

Llegó la hora de almorzar!

Rod y Chloé nos aconsejaron probar poutine (pronunciado “putín”) que es algo típico de Québec y consiste en ser papas fritas con una salsita tipo gravy y por arriba se esparece queso cheddar sin curar del todo, como si fuera una mozzarella no tan húmeda y con un poco más de sabor.

Hay muchas variantes. Nosotros compartimos un plato porque eran como las 4 de la tarde y nos había dado ganas de comer alguito.

 Por favor, no hagan como yo que me equivoqué y pedí “putain”. Lo juro, fue sin querer!

Ale acompañó esta comida con un licuado y me encantó la forma en que lo presentaron.

Mono, no?

En Toronto, en ese glorioso mercado que visitamos, en un puesto de pescados que arrrrrrrdía por la cantidad de gente que había haciendo cola, pedimos lo siguiente:

 Ale, rabas con papas fritas. Era una montaña, ahí no lo parece pero era un montón!

 Yo, pulpo grillado con papas fritas. Unos tentáculos gruesos y carnosos, para nada gomosos.

El día que nos encontramos con Gabriel, comimos algo tranquilo.

 Ale un hot dog y unas papas deliciosas!

Yo, algo que se comía bastante por allí, llamado pierogies, una especie de tortelettis rellenos de ricota, en este caso, acompañados con unos champignones.

Eh! Varénikes!

A tono con la proximidad con EEUU (y con los gustos de Sergio, el amigo de Vancouver) comimos unas hamburguesas muy ricas en Fatburger, una cadena americana de fast food.

Hacía millones de años que no comía en un local de estos!

Las cenas!

La última noche en Québec fuimos a un restaurantito que nos recomendó Chloé para comer poutine no tan gourmet como el que habíamos comido antes.

El lugar era muy popular con chicos skaters y medio heavy metal así que nosotros no desentonábamos para nada (!)

 
Poutine con bacon para Ale.
Poutine con carne para mí. No me gustó mucho este.
 Cuando cenamos en la CN Tower, en Toronto, pedí gallina. Estaba deliciosa pero no la pude terminar!

 Ale pidió carne asada, al grill, andá a saber!

 Acompañada con batatas fritas.

Y ahora… a los postres!

 Me encantó esta forma de presentar el clásico tiramisú aunque no le hubiese agregado los frutos rojos.

Esta es una treacle tart con pasas de uvas y nueces pecanas que pidió Ale.

El cafecito?

Cómo no, si se toma en Tim Hortons!

El equivalente canadiense de Starbucks!

Lo que nos quedó por comer son Beavertails o Queues de Castor o colas de castor.

En qué consiste? Es una especie de masa frita alargada, no muy grande, y se le pone cualquier clase de topping. El póster de abajo muestra la clase de toppings que podés pedir.

Generalmente se come a la tarde pero claro, a la tarde nunca teníamos tanto hambre!

Retomando el hilo del comienzo, en cómo catalogarse según lo que uno come, viendo y considerando lo expuesto, puedo llegar a afirmar que somos muy aventureros, le hincamos el diente a todo!

Québec Día 4

Nuestro último día en Québec! Hicimos unos últimos paseos y no por eso, pocos. La verdad es que no hemos parado un segundo estos días! La ciudad se camina perfectamente, casi que uno no necesita ningún medio de transporte salvo tus propias patitas.

Después de desayunar, fuimos al Observatoire, desde donde pudimos tener una muy buena vista  de 360° de la ciudad.

Subimos hasta el piso 31, a 221 metros de altura.

Te encontrás, además de los grandes ventanales, con una muestra interactiva de la historia de la ciudad muy interesante:

Los ventanales, los sillones y las pantallas.

Podés sentarte en esos sillones de forma esférica y mientras descansás, escuchás la historia de diferentes personalidades históricas, en primera persona. Podés elegir entre inglés o francés.

Ahí te sentás y escuchás.

También hay unas pantallas cada tantos metros donde ves la misma vista que tenés enfrente pero interactiva: Si te llama la atención algún edificio, lo tocás en la pantalla y se abre una ventana con información.

Las pantallas táctiles.

La vista.

Ale usa mucho Foursquare y tiene la costumbre de hacer check-in DONDE QUIERA QUE PONGA EL PIE. Bueno, esta vez valió la pena porque al hacerlo, leyó que tenía de regalo una guía de la ciudad y que podía reclamarla en la caja del lugar.

Cuando bajamos, insistí que la pidiera porque Ale no creía que fuera gran cosa… Todo lo contrario! Se trata de una guía muy completa con muchos datos… De haberlo sabido, hubiésemos ido el primer día!

La guía.

De allí, bajamos a una avenida muy cheta (se sigue usando esa palabra?), llena de barcitos y restaurantes que a juzgar por la cantidad de sillas y mesas que había, a la noche esa zona debe arder!

Grand Allée.

Aconsejados por Rod, cruzamos la plaza y de allí cruzamos un parque, el Parc de l’Esplanade. Aquí comienza o termina (según por dónde subas o bajes) la Promenade des Gouverneurs. Se trata de un paseo por escaleras inaugurado en 1960 y que baja hasta el paseo contiguo al Château Frontenac.

Conviene empezarlo desde el parque porque es todo cuesta abajo hasta el Château. Solamente hay unas pocas escaleras que suben pero son manejables porque los escalones son bastante anchos y no muy altos.

Hay muchos niveles llanos y muchos puntos panorámicos.

Al comenzar.

Un trecho largo y plano, por suerte!

Por suerte todo era cuesta abajo!
Y llegamos al paseo al pie del Château Frontenac.

Una vez finalizado este paseo, nos tomamos un ferry y, gracias a Rod otra vez, lo que hicimos fue lo siguiente: Podés tomarte el ferry y pedir un boleto de ida y vuelta o de ida solo. Llegás al otro lado de la costa, a una isla, donde no tardás casi nada en llegar.

Los ferries. Uno que va y otro que viene.

Como no teníamos tiempo de explorarla y también porque Rod dijo que no era gran cosa, nos convino sacar los tickets de ida solamente, quedarnos en el ferry, esperar y volvernos a la costa.

Aclaro que no hicimos nada raro, nadie vino a pedir que nos bajáramos y no fuimos los únicos.

Al volver, podíamos ver al Château Frontenac y los demás edificios desde otra perspectiva.

Miren cómo se ve la escalera que acabábamos de bajar!

Quedó algo más por hacer?

Sí! Cenar y esperar a que anochezca para sacar más fotos de Québec!

Hermoso, no es cierto?

Y una vez finalizado este periplo, decidimos que ya era hora de ir a descansar.

Gracias a todos por entrar, leer y comentar. Publico todo pero casi que no me queda tiempo para contestar de a uno, como siempre hago. Apenas me queda tiempo para escribir!

Te agradezco que me hayas acompañado hasta acá!

Te quedan ganas de seguir? Próxima parada: Toronto!

Québec Día 3

El día anterior, que vimos al Château Frontenac tan lindo y tan único, decidimos averiguar si se lo podía visitar ya que Rod nos había dicho que hacían tours guíados por el interior del hotel.

Nos dijeron que en octubre último se habían suspendido, que ya no se hacen más. Nos adentramos un poco más y vimos que los domingos ofrecían brunch en el restaurant del hotel, Le Champlain.
Los llamamos a los chicos y a la mañana siguiente fuimos a disfrutar del menú y del lugar.

Los cuatro!

El restaurant es muy señorial y muy marrón y dorado. Me recordó a ese estilo americano de principios del siglo pasado, donde los espacios eran por demás amplios.

Nos sentamos a la mesa que habíamos reservado previamente y nos dijeron que para servirnos del buffet teníamos que ir a otro sector pasando por un pasillo y allí es donde encontrabas para comer lo que quisieras cuantas veces quieras.

Dos mesas dulces, una para niños y otras para grandes y parte del buffet.

La comida era muy rica, bien hecha y había mucha variedad. Si te servís porciones pequeñas de cada cosa, la verdad es que podés degustar de casi todo y no caer desmayado!

Al finalizar el brunch, caminamos por el lobby del hotel, sacando fotos de diferentes rincones.

El salón donde estaba el buffet y diferentes rincones del restaurant.

La entrada, el lobby, una araña y subidos a la escalera.

Luego de volver cada uno a su casa para cambiarse, volvimos a encontrarnos para hacer una excursión a la Île d’Orléans.

Se trata de una isla que se la conoce como “The Garden of Québec” o “El Jardín de Québec”, ya que su suelo es muy fértil y la producción de frutos y vegetales es cuantiosa. También hay tambos y se produce sidra de forma artesanal.

Chloé nos contó que también uno puede adentrarse a diferentes campos y recolectar frutos y luego se lo compra al peso.

Habrá sido el calor o el estar cansados, pero la recorrimos en auto mayormente aunque bajamos un rato.

Subimos a un mirador y pudimos sacar algunas fotos.

El mirador.

Casitas y campo.

Chloé prefirió quedarse remoloneando abajo!

Se pueden ver muchas casas muy bonitas, ideales para sentirse Laura Ingalls!

Después de conocer la isla, volvimos a cruzar el río por el puente que habíamos tomado antes, largo y finito y llegamos a las Montmorency Falls, una especie de mini catarata.

Mini de tamaño por lo ancho pero de alto y caudal es bastante importante. Mide 84 metros de alto y curiosamente, son 30 metros más alta que las Cataratas del Niágara y en invierno el agua se congela y la gente puede escalarla.

 Montmorency Falls.

Rod y Chloé nos dejaron a la entrada y nos tomamos un cablecarril.

El cablecarril.

Cuando llegamos arriba, los chicos ya nos estaban esperando y fuimos por un puente desde donde se tenía una vista espectacular de la catarata.

 Sí, estamos ahí arriba!

Este tercer día fue de más contacto con la naturaleza y la pasamos muy bien… a pesar del calor!

Québec Día 1

En mi caso particular, estoy revisitando Québec ya que estuve aquí hace 15 años, pleno invierno, nieve y temperaturas bajo cero.

Recuerdo que en aquella oportunidad, tenía que parar casi cada 2 horas para tomar algo caliente y bajarme media caja de Dunkin’ Donuts (Oh! Época gloriosa cuando comía como un caballo y no engordaba un gramo!). Ahora también paramos cada casi 2 horas… pero para refrescarnos!

Qué calor que hace!

Pero qué hermosa que es Québec! Ahora que la conozco en verano, repito lo que decía cuando la había conocido en invierno: Québec es preciosa! Verdaderamente lo es: los colores, la atmósfera, el ambiente, la gente, las casas… Todo es bonito y tiene su encanto.

Y empezamos de la mejor manera: En el aeropuerto nos estaban esperando Rod y Chloé!!!

Qué amorosos!

Llegamos a alrededor de las 9.30pm, por lo que nos saludamos, charlamos, Rod nos trajo hasta el depto donde nos estamos alojando y fue recién al otro día que comenzamos a explorar la ciudad.

Pero no bien salimos, fue un descubrimiento grato ver que cerca había una calle tan bonita.

Además de ver esa iglesia que ahora es biblioteca.

Recomiendo ciegamente una guía gratuita llamada Voilà Québec que, como las que hay en muchas ciudades, tiene mucha publicidad pero esta está muy buena porque tiene dos mapas que se pueden sacar fácilmente con un itinerario a pie cada uno y con explicación concisa de los diferentes monumentos, plazas y casas antiguas que uno va viendo. Se los muestro?

El primer tour fue por la sección llamada Haute-ville o ciudad alta.

Comenzamos en la plaza George V que estaba ocupada por muchos escenarios y parlantes ya que se está desarrollando un festival de música por unos 10 días. Enfrente hay una oficina de turismo completísima, recomiendo ir allí si no tuvieran ningún mapa o ninguna información.

La oficina de turismo.

Al salir de allí, nos dirigimos al Parlamento. Cada hora y media hay tours gratuitos y se van turnando, ya que son en inglés y en francés. También hay tours gratuitos para la plaza que rodea el Parlamento y que es hermosa y está llena de estatuas y monumentos.

En esta carpa te dan las entradas gratuitas para el tour.

 
Hôtel du Parlament, que como su nombre NO INDICA, se trata del Parlamento.

Tuvimos la suerte de llegar para el siguiente tour que era en inglés. Después de pasar por seguridad y mostrar una identificación con foto, nos guió una chica jovencita y simpática que explicó todo muy bien y aclaró desde el principio que se podía sacar fotos a lo que quisiéramos. Es la primera vez que en un lugar tan importante nos invitan a ello!

La entrada.

El Parlamento de Québec tenía dos cámaras, una baja y alta pero desde los años 60 sólo tienen la baja. Toda ley que se promulga en este parlamento alcanza al territorio quebequense.

 La cámara baja. Oficialistas y oposición sentados al estilo británico, o sea, enfrentados.

Y en el recinto donde antes sesionaba la cámara alta, ahora se reúnen los del oficialismo, la oposición y los especialistas, quienes todos juntos estudian cada punto de cualquier ley o reglamento que se quiera promulgar.

 Cuando lo utilizan, agregan mesas y sillas.

La visita fue corta y estuvo bien, la información fue la justa y necesaria.

Seguimos caminando y pasamos por la Porte Saint-Louis, una de las entradas más importantes a la ciudad.

La porte.

Al costado nomás podés desviarte a la derecha para entrar a la Citadelle de Québec, un sitio histórico ya que este fuerte fue el fuerte británico más importante de Norteamérica.

Fuimos? No! Preferimos seguir caminando, hacía mucho pero mucho calor y subir hasta allí no nos pareció en ese momento una buena idea.

Fue así que pasamos por diferentes edificios monos:

Rue Saint-Louis, Musée des Ursulines.

Arriba, Place D’Armes. Abajo, otra oficina de turismo, Cathédral Anglinae Holy Trinity y Hôtel Clarendon.

Seguimos la caminata hasta llegar al Château Frontenac, un hotel construido a finales del siglo XIX, para atraer el turismo de lujo. Hoy está gerenciado por la cadena Fairmont y es un hotel famoso en todo el mundo.

Y es hermoso!

Ahí nomás hay una especie de terraza desde donde sale y llega un funicular y además tenés una hermosa del Río Saint-Laurent.

El río.

A esta altura ya teníamos hambre y a pesar de haber pasado por muchos restaurantes, vimos uno que nos llamó la atención por las banderas que colgaban: una de ellas era la de Argentina.

Se trataba de un restaurante italiano y uno que nos atendió era justamente, argentino; rosarino para más datos!

Después de esta jornada, llamamos a Rod y nos encontramos en un shopping donde Tita Baratita encontró un lugar de sumo agrado:

Todo a un dolar canadiense o más (pero no mucho más!)

Mañana sigo con el tour número 2! Gracias por pasar!

Hasta Luego!

Tenía una casita pequeñita en Canadá
con un estanque y flores,
las más lindas que hay allá.
Y todas las muchachas que pasaban por allí,
decían qué bonita es la casita en Canadá.
(Una Casita En Canadá – Los Parchís)

“Y es esta la sorpresa que a mi ver les cuento yo!”
 
 Amenicemos el viaje con un poco de música!

Trataré de postear seguido y seguro publicaré todos los comentarios, no sé si tendré tiempo de responderlos pero haré lo posible!

Síganme!

Vuelos Analíticos

Ven! Ven a volar, vamos a volar.
Cuando vuelas cualquier cosa
puede ocurrir a tu alrededor.
A volar, vamos a volar…
La aventura ha comenzado,
No se sabe qué va a pasar!
(A Volar – Menudo)


A mí siempre me gustó escribir y toda mi vida he escrito mientras he viajado: cuando viajé a Córdoba a los 12 años, cuando fui a Bariloche cuando terminé el secundario, cuando empecé a viajar sola o con el novio del momento, siempre escribí durante o después del viaje.

Lo que yo hago ahora en el blog es lo mismo, pero público y con el agregado de fotos y con el muy grato agregado de que hay gente que los lee y comenta.

Por eso me sorprendió que en el post de Costa Del Sol hubo alguien que me comentó que lo mío era un alarde y que me “guardara” estos posts.

Lejos de mí que ésto es un alarde, es simplemente hacer público algo que siempre hice.

Y no soy la única ahora.

Ale ha abierto un blog sobre los vuelos, ese backstage un tanto técnico ya que él es un apasionado del detrás de escena de los viajes: saca fotos de los aviones, de los aeropuertos, busca datos técnicos, filma el despegue y el aterrizaje, y además muestra detalles de los asientos, las comidas, etc.

También cuenta con invitados famosos que escriben sobre sus vuelos: Hay varios escritos por Rod.

Véanlo ustedes por sí mismos, los invito a clickear A Volar Por El Mundo!

Cumpleaños Doble

Comencé a chatear con Ale por ICQ y con este programa de chat, vos podías clickear el nick de la persona y veías algunos datos personales. Uno de los datos que Ale había incluido era su fecha de cumpleaños: 06/04. Qué leí? 6 de abril.

Así que un 6 de abril, chateando, lo felicité y me preguntó por qué. “Y, por tu cumpleaños!”, le dije. “Hoy no es mi cumpleaños. Yo cumplo el 4 de junio.”

“Cómo que el 4 de junio? Vos cumplís el 6 de abril!” y él no podía entender de dónde había sacado esa información errónea.

Le conté que lo vi en su tarjeta de ICQ y ahí nos dimos cuenta: ICQ era un programa americano, por lo tanto las fechas aparecían en formato americano: primero se escribe el mes y luego el día.

Pero quedó tan en mi inconsciente que el cumple de Ale es el 6 de abril, que cuando me preguntan cuándo es, lo tengo que pensar bien para no equivocarme al responder.

Pues qué día es hoy? 4 de junio y así es, Ale cumple años!

Y quién más? Rod! Rod cumple años, ni sé cuántos, pero con él me pasa lo que me pasa con otras personas que conozco, quedan estancados en una edad y para mí no crecen más. Me pasa con Deborita que tiene 19 y para mí sigue teniendo 5; me pasa con Cecilia, que ya tiene un hijo de 7 años y para mí ella sigue teniendo 8…

Hay personas que a nuestros ojos nunca crecen, no?

Para Ale, entonces, un regalito virtual, un video de su banda favorita.

Kiss, como no podría ser de otra manera!

Para Rod, que para mí sigue teniendo 19, un video de Mika:

Este video es muy Rod!

Feliz cumpleaños Ale y Rod!

Rod & Cheesecake

No sé por qué, pero hay personas que nos inspiran postres, tortas… Será que los vemos flaquitos?

Él, Rod, es uno de ellos. En estos momentos está en Ginebra con su tía que también lo está embuchando bien pero antes de dejar Londres, pasó por casa no sin antes ser prometido algo dulce.
Alicia cumple y dignifica el paladar del goloso. (Y, de paso, también tiene una excusa para comer!)
Ingredientes:
75g manteca derretida más un poquito para el molde
175g de galletitas
175g gramos de frambuesas más extras para decorar
450g de queso crema
150g de azúcar refinada
1 cucharadita de extracto de vainilla
4 huevos batidos ligeramente
Azúcar impalpable para decorar
Procedimiento:
1. Precalentar el horno a 180 grados. Enmantecar un molde de unos 24 cm de diámetro.
2. Moler las galletitas hasta que se hagan migas. Mezclararles la manteca derretida, aplastar esta mezcla sobre la base del molde y llevar a horno por 8 minutos. Dejar enfriar
3. Batir el queso crema con el azúcar, el extracto de vainilla y los huevos hasta que todo sea una crema suave. Verter sobre la base de galletitas y hornear por unos 40 minutos o hasta que esté un poco dorado o el centro apenitas gelatinoso.
4. Sacarlo del horno, ponerle las frambuesas y meter en el horno unos 5 a 10 minutos más. Sacar, dejar descansar unos 15 minutos, pasar un cuchillo por el costado y desmoldar en un plato.
5. Este cheesecake es rico comerlo a temperatura ambiente.
Qué tal salió, Rod?

Rod & Cake


Me parece que esta torta se está conviertiendo en una safe bet o caballito de batalla. Como sé que sale bien, la hago cuando me piden algo rico.

En este caso fue Rod, que me vino a visitar y pidió que le haga una torta de chocolate. Pues cumplí.

Mientras él miraba tele (en la habitación de su college no tiene y extrañaba, pobrecito) y se quedaba dormido sobre el sillón, yo puse manos a la obra.

Ingredientes:

4 yemas de huevo y sus correspondientes claras, separados

180g de azúcar fino

1 huevo entero

240g de chocolate semi amargo, del bueno.

150g de almendras en polvo

1 cucharada de café (no diluído)

(Notad que no lleva harina)

Preparación:

– Calentar el horno a 170 grados.

– Enharinar y enmantecar el fondo de un molde de 20 cm de diámetro, preferentemente esos que se desarman.

– Batir las claras con la mitad del azúcar hasta que se hagan picos.

– Batir las yemas y el huevo con la otra mitad del azúcar hasta obtener el doble de volumen y el color sea casi blanco.

– Derretir el chocolate o bien a baño de María o en el microondas. (Poner un minuto, sacar, mezclar, volver a poner un minuto y ya estará listo)

– A la mezcla de las yemas con el azúcar agregarle la mitad de las claras. Mezclar con cuidado.

– Agregarle el chocolate derretido y el resto de las claras. Mezclar con cuidado.

– Agregar las almendras en polvo mezcladas con el café y mezclar.

– Verter la mezcla en el molde, meter en el horno y hornear por 30 minutos. Cuando pase ese tiempo, apagarlo y dejarlo 15 más.

– Cuando la saquen del horno, pasar un cuchillo por los costados. Con cuidado porque la parte de arriba queda costrita, glup.

Si quieren pueden cortarla en cuadrados cuasi brownies.

Pueden llegar a comerse un montón si son fanáticos del chocolate.

Acá Juanito, mi asistente, a punto de hincar el diente.

(Él no debe tener ni idea de por qué digo “Juanito”…)

Si no les gusta la apariencia rústica de la torta, pueden vestirla con una ganache mezclando 120ml de crema caliente con 240g de chocolate cortado en trocitos. (Una bomba de tiempo, eso sí)

Me cuentan cómo les fue si deciden hacerla? Es fácil!

Te gustó mi blog? Podés compartirlo clickeando: