Reflexiones

Nunca Más


El artículo 22 de la Constitución es corto y claro:

Art. 22.- El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición.

Alguna vez escuché algo que es cierto: «Los problemas de la democracia se solucionan con más democracia».

Les recomiendo ver el especial multimedia de Clarín. Te da escalofríos

Jade Goody

Como yo no compro revistas y veo poca tele (y nunca vi Big Brother o Gran Hermano o esa clase de programas) no tenía mucha idea de quién era Jade Goody. Me la confundía con otra parecida que se llama Kerry Katona.

Pero sí empecé a distinguirla cuando hace un par de años estando en otro Big Brother, trató mal, con un comentario racista, a otra participante que es una actriz muy conocida en India.

Hasta ese momento, Jade Goody era muy querida y muy despreciada por igual. Despreciada por la clase media para arriba, en general, por ser vulgar e ignorante. Querida por otros sectores que se veían reflejados en, justamente, su vulgaridad e ignoracia, cualidades que muchos usan como bandera para justificar sus pocas ganas de educarse.

A mí se me hacía la versión inglesa de Nazarena Vélez.

Jade había participado en Big Brother en 2002 y cuando salió, ya era famosa.

Publicó su biografía, lanzó un par de perfumes, tuvo otros programas en la tele y salía todo el tiempo en las revistas. Pero después, en Big Brother 2007, cuando hizo el comentario racista, los negocios sacaron de circulación todos sus productos. Hubo hasta cierta tensión diplomática con India. Y ella pidió disculpas dos veces públicamente.

En agosto del año pasado, tal vez para limpiar un poco su imagen y/o recuparar algo de dinero, aceptó ser parte de Big Brother en India. En un momento del programa la llaman aparte, al «confesionario» y la voz en off le dice que tiene cáncer de útero y que tiene que volver a Inglaterra.

Cuando ví eso en las noticias, no lo podía creer! Cómo puede ser que con tanta frialdad y delante de cámaras y de todo el mundo, le den a la pobre chica, semejante noticia! Incluso llegué a pensar que se trataba de una movida publicitaria.

Pero no, era verdad; comenzó su tratamiento y, a pesar de que al principio estaba muy optimista, los medios se hicieron eco de lo que los médicos decían, que no había nada qué hacer.

Ahora se dice que a consecuencia de su enfermedad, muchas mujeres están corriendo a hacerse el pap.

Pero en este bendito país, donde todos tenemos atención médica gratuita, donde casi nadie tiene prepaga, donde tenés tu médico de cabecera, donde no se te cobran ni las consultas ni los exámentes, ni los medicamentos o tenés que pagar un precio máximo de 7 libras por cualquier remedio, el pap se hace cada 3 años! Y no pidas uno cada año (ni hablar cada 6 meses!). Acá es cada tres y si no vas, te llega una carta a tu casa recordándote que tenés que ir. Y los resultados también te llegan por correo.

A los 25 años, a toda mujer le llega una carta invitándola a que se haga su test. Y después, cada tres años te llega la «invitación» para chequearte y después de los 49, cada 5 años.

Leí que mucha gente estaba considerando la idea de pedir que la edad mínima para empezar a hacerse el test sea a los 20.

Es que Jade Goody, quien murió ayer, sólo tenía 27 años.

Finitud


Ésta debe ser la famosa crisis de los cuarenta, aunque tenga 39.

Todos los planteos, todos los recuerdos de mi vida hasta ahora vivida, todo combinado en mi cabeza me hacen ver la realidad que me toca, que nos toca a todos, que le toca a cualquiera y que nunca pensé que me ocurriría a mí: ver que la vida tiene un límite.

Es verdad cuando dicen que cuando uno es joven (o más joven) uno cree que es eterno, que por siempre será joven y por siempre se sentirá de esa manera. Pero cuando te acercás a los 40 te das cuenta de que no sólo creciste vos sino los de alrededor: y esos bebés que alguna vez tuviste en brazos (cuando ya eras grande) ahora son monstruos de dos metros de alto, tienen novia, van a la facultad, algunos hasta tienen hijos… Y vos seguís recordando como si fuese ayer el día que los conociste en el sanatorio cuando tenían horas de vida!

Claro que te horririzás! Y el paso del tiempo ya no te hace crecer, ahora te hace envejecer. Y también envejecen los demás y temés por su salud al igual que por tu salud, más cuando la comida no te cae como antes: ya no podés deglutir esas cantidades de animal sin que sufras las consecuencias y el botiquín está lleno de digestivos y andá a saber qué otros químicos.

Comprendés que tus mayores (tus padres, tus tíos, tus vecinos) tuvieron una vida antes de que vos nacieras, que no fueron adultos siempre y esas fotos amarillentas y antiguas que ellos te mostraban y de las cuales te reías ahora no son tan ajenas, ya que vos también contás con fotos similares y de las cuales se ríen esos chicos que vos conocés desde que nacieron.

Y entendés que tu vida no es la vida, que nada gira a tu alrededor y que sólo sos un engranaje en este ciclo, un anónimo engranaje que contribuye a que este proceso se recicle cada año con alguien que nace, con alguien que se va.

Es el momento en que te dan ganas de decir esa famosa frase «paren al mundo que me quiero bajar». Y no podés. El mundo ha estado en movimiento desde mucho antes de que vos, lleno de energía, ambiciones y delirios de grandeza, hayas nacido.

Moda Que Me Incomoda

Cuando éramos chicos, con mis primos Paula y Sergio solíamos visitarnos. Paula y yo tenemos la misma edad y Sergio y mi hermana tenían ambos un año menos que nosotras.

Nos divertíamos barato a comparación de la sofisticación de ahora (la «compu», la «plei», la «güi», los «jueguitos» y todas esas cosas no existían) y éramos felices jugando y/o peleando y/o discutiendo entre nosotros. Jugábamos al picnic, a los cantantes, a Los Ángeles de Charlie y a lo que viéramos en la tele.

Pero una cosa con la que nos divertíamos de verdad era mirando fotos viejas. Mirábamos los peinados de antaño, los vestidos, el maquillaje, las caras de nuestros parientes de jóvenes y era más divertido que mirar a Carlitos Balá.

No podíamos creer que se pusieran éso y nos parecía que lo que nosotros teníamos puesto era cómo había que vestirse, sobre todo Paula y Sergio que siempre fueron muy fashion.

Pues bien, las modas y los años también pasaron para nosotros y ya, a mis casi 40 años, veo fotos mías de hace más de 20 y empiezo a horrorizarme… y no me río nada!

Ahora ríanse ustedes.

Ara y yo en los 80. Adivinen cuál soy.

Ara y yo en los 90. Le depilaría las cejas a la foto! Es tu culpa, Raquel Mancini!

Nostalgia

Nos mudamos el viernes. La casa que estamos dejando está hecha un lío de cajas, cosas desparramadas, algunos muebles vacíos y la sensación de que por más que guarde y guarde cosas, sigo encontrando más para empaquetar.

Estoy contenta con la nueva casa. Me gusta más que ésta que es demasiado modernosa para mi gusto. Tiene unos sofás muy grandes e incómodos, me los choqué durante los dos años que viví aquí. Bye bye, chot sofas!

Y al encender mi laptop hoy, ví que es 4 de marzo. Casi no me perdono el haberme olvidado de que hoy mi hermana hubiese cumplido 38 años.

Me acuerdo que su último cumpleaños, no quiso celebrarlo y decidimos con Ross regalarle la entrada para ir a ver a INXS. Fuimos los tres, un día como hoy, hacen ya 15 años.

Y la extraño. Todavía.

La Contestadora (Historia De Mi Niñez)

Words as weapons, sharper than knives.
(Devil Inside – INXS)

Había un sketch de El Chavo donde se lo retaba por haberle contestado mal al Profesor Jirafales, creo, y le decían «Los niños no deben contestarles a los mayores». Acto seguido, le preguntaban algo y él ni abría la boca.

Así razonaba yo a los 8 años. Más o menos a esa edad empecé a escuchar de parte de varios adultos (tíos, el dentista, el carnicero, qué se yo) ese reto hacia mí. Y me quedaba pensando qué querrían decir porque cómo se suponía que debíamos entablar una conversación si yo no podía hablar.

Y ahora de grande, cada vez que visito a mis padres, me horrorizo por los diálogos sinceros y sin eufemismos que mantienen y les digo «Pero claro! Con razón todo el mundo me retaba! Mirá qué ejemplos tengo!»

Me hizo ver y rememorar mi infancia y adolescencia: He tenido siempre olímpicas batallas verbales con mis progenitores, sobre todo con mi padre, que, por lo visto, me ha sabido entrenar.

Recuerdo que discutía más con mi papá y mi mamá, mirándonos siempre incómoda y mi hermana, con cara de aburrida.

Pero, debo reconocer, me ha servido en la vida.

Me ha servido para aprender a ver las cosas como son, para ser realista (aunque con cierto dejo de escepticismo) y para defenderme y para no tener vergüenza ni sentir incomodidad al momento de entablar algún tipo de conversación o comunicación con desconocidos. Me sirvió mucho para cuando tuve que hacer mi futuro y, solita mi alma, averiguaba desde dónde comprar materiales para mi trabajo hasta para los viajes que hice por mi cuenta.

En una palabra, me sirvió para ser independiente y no sentirme culpable de ello.

Pero de niña tuve que bancarme los retos de todo el mundo! Creo que si yo fuera una niña hoy, todos dirían sonrientes «Ay, mirá lo que dijo!» y mi mamá lo publicaría en un blog o mis tíos mandarían esas ocurrencias a la Revista Viva de Clarín.

Sinceramente no recuerdo qué contestaba pero seguro decía lo que pensaba sin filtro alguno y éso sería lo que más chocaba. Estaba acostumbrada al «ida y vuelta» con mi papá, ergo, para mí un adulto no era ningún tótem, era un igual.

En mi casa siempre se habló todo y de todo; cuando era adolescente traía dudas de educación sexual (yo también! soy una kamikaze!) y mamá golpeaba suavecito la mesa con la palma de su mano y decía «Por favor, no se hable de esos temas en la mesa!» a lo que papá retrucaba «No, no! Se tiene que hablar de todo, de ésto también!»

Ay, no sé si alguna vez tuviera hijos, sería como mi padre, que puede hablar de todo tan objetivamente y no ponerse ni incómodo ni colorado…

Te quiero, papi, sos un genio. Feliz cumple.

Ni Chicha Ni Limonada


Yo vivo muy contenta en esta ciudad que para los profesores de inglés como yo, es La Meca.

Disfruto el día a día, me encanta estar con mi marido, viendo tele, surfeando la net, comiendo, paseando, viajando, lo que sea. Por suerte mis viejos supieron aceptar la distancia y tengo la suerte de poder llamarlos por teléfono.

Además de visitar a mi amigo Jon que hace poco fue operado, también, bah, no tanto, veo a algunas chicas argentinas que viven aquí.

El año pasado fue muy fructífero en cuanto amistad porque nos veíamos seguido pero la que no estaba embarazada estaba con pequeñitos que podían dejar con los padres.

Este año los anglo-argentinitos se han multiplicado y ya no nos vemos tanto. Sí vi a Eli y Luz cuando vinieron a casa a tomar el té hace poco y nadie más…

Sucede que las chicas que no tienen hijos son las solteras, quienes, obvio, salen a bailar, al teatro, y las divinas me invitan y yo, por el horario que estuve teniendo en el trabajo, no he podido ir.

Las que tienen hijos no entienden que a mí los chicos no me molestan para nada, pero entiendo si no pueden venir a casa porque ahora se hace de noche enseguida y hace mucho frío. Entiendo también que no me inviten: cuando tenés chicos es obvio que invitás a las que tienen así juegan con los tuyos.

Así que yo soy la del título, la casada sin hijos que no sabe para dónde disparaaaaar!!!

Lo que hago es invitar a casa porque tampoco me puedo invitar a la casa de nadie!

En el trabajo me hice un par de amistades con algunas chicas pero son todas menores que yo (no hay nadie de mi edad, de las que conozco, que no tenga hijos) y, sinceramente, me esfuerzo en tener una amistad productiva aunque la diferencia de edad se nota en los intereses o temas de conversación…

Y bueh.

Catharsis Day. Algún día lo tenía que decir!

Según Pasan Los Años

Give me something for the pain when I feel
I’ve been danglin’ from a hang-man’s noose

Give me something I can use
To get me through the night
Make me feel all right.
(Something For The Pain – Bon Jovi)


Eso que les pasaba a los demás, eso que le pasaba a mi mamá y a mi tía Mema… ESO me está pasando a mí! A mí! Los años no perdonan y no tuvieron piedad de mí que todavía no cumplí 40! No me pudo pasar ésto a los 40 y pico en vez de ahora a los 39? Es ésta la forma que tiene el cuerpo de anunciarme que los años no vienen solos?

Hace 10 días llegó el delivery del supermercado y yo estaba en casa en piyamas. Me puse la bata y abrí la puerta y mientras entraba lo que compré, sentí que entró tanto frío que pensé «Oh, me va a hacer mal», pero creía que iba a caer con una gripe.

Pues no, al otro día comencé a sentir un dolor molesto en la cintura, la parte baja de la espalda, y no se me fue más! Fui a un chino a que me hiciera masajes, tomé y sigo tomando ibuprofeno (bajo protesta, pero no me queda otra), me compré unas almohaditas autoadhesivas de gel que levantan temperatura cuando las pegás, trato de estirarme con cuidado, pero nada!

Así que esta semana iré al médico sí o sí. Confieso que no fui hasta ahora porque temía que me recetara remedios pero es la primera vez que tengo un dolor físico tan agudo y me pone de mal humor tener que hacer fuerza como mi madre cuando se levanta de la silla y descubrí que me quejo igual que mi tía! O sea, ambas soltamos un suave quejido/suspiro y nos tomamos la cintura inclinándonos un poco, ya sea para atrás o para un costado.

Como pide Bon Jovi, dénme algo para el dolor!

Esta soy yo en mi versión asiática. Sólo que ahora no uso anteojos.

Ama de Casa Semi-Desesperada

Desordenada… pero limpita!

Esa soy yo. Ninguna Bree.

No soy ordenada para naaaada. Pero soy limpita. Yo te limpio lo que quieras, te lavo los platos, te cocino, pero no me pidas que:

– Haga las camas

u

– Ordene.

Odio hacer las camas pero como acá se usa el duvet o edredón, zafás.

Me angustia ordenar porque no sé. No sé cómo lograr más espacio cambiando de lugar los muebles, no sé cómo ordenar una pila de revistas, cómo apilar los platos, cómo elegir un lugar en un armario para la ropa, los zapatos, etc.

No sé, lo asumo y a los 39 años creo que ya tengo que tirar la toalla. Y dejarla ahí.

Sí, obvio, la casa donde vivimos está decente y habitable porque vivo con otra persona y algo de lugar le tengo que dejar al ya resignado Ale, que cada tanto me dice «Amore… te fijás si podés ordenar un poquito?» Me agarra la culpa y allí voy. Pero la culpa da paso a la desazón, a la casi angustia de saber que estoy haciendo algo que no sé y que me cuesta y que no me sale!

Pero persevero y después de toooodo un día dejo la casa ordenada. Pero no sé mantenerla. A los días, caos total otra vez.

Me entretengo más limpiando.

Los productos de limpieza aquí no son caros y me encantan. La otra vez que estuve en Argentina no pasé mucho tiempo por la góndola de la limpieza así que a lo mejor lo que vaya a describir ya existe allá.

Unos aliados geniales son los wipes o toallitas. Hay para cualquier cosa, me encanta comprarlos y sin embargo no los uso tanto. Porque si voy a limpiar, limpio. Me parece que si paso las toallitas estoy haciendo trampa. En fin. Pero igual siempre tengo algunas toallitas a mano, sobre todo en el baño y cocina. Y limpian de verdad.

Mis aliados, los wipes. Los que generalmente compro son éstos, para limpiar pisos de madera, muebles de madera, para el baño, para los vidrios, para distintos tipos de superficie. Si veo alguno nuevo, me tiento.

Algo que pido a la gente que me viene a visitar de Argentina son trapos de piso: acá no existen. Tampoco recuerdo haber visto escobillones o escobas por aquí. Existen esos infames cepillos pequeños con palita incorporada.


Tampoco vi secadores de piso. Hay (y agradezco que existan) una especie de secador pero plano, le enganchás unas toallas especiales (las que se ven en la segunda foto) y limpiás y tirás. Y ya.

Es éste:

Práctico. Las toallitas se enganchan en esas hendiduras y te asegurás unos pisos limpios y brillantes.

En esta casa no tenemos alfombras, salvo en las habitaciones, pero son muy rústicas. Para las alfombras del living usamos, obvio, una aspiradora que también la uso como escoba con aire.

Pero mi favorito absoluto es este Cif que limpia el acero inoxidable como nadie y lo deja como nuevo y súper brillante.

The one.

Y ustedes amigas/os qué me cuentan? Por casa cómo andamos?

Niño Rico, Niña Pobre

Siempre que Ale y yo hablamos de nuestras respectivas infancias, yo termino pensando lo del título. Sí, claro que es exagerado pero no puedo sentirme de otra forma!

Mi infancia fue normal pero en familia clase media-medio-venida-abajo. Me acuerdo que una vez, cuando yo tenía 11 años, mi papá quedó sin trabajo y, a pesar de que nunca nos faltó un plato de comida, se notaba que costaba comprar las cosas.

Aparte mis viejos siempre fueron muy frugales y nunca nos compraban más cosas de las que necesitábamos. No comíamos galletitas todos los días, golosinas nunca; mayonesa, paty, salchicas… qué era éso!?!?!? Ni hablar de las gaseosas. Todo eso se comía en los cumpleaños.

Quiero aclarar de todas maneras que, a pesar de ésto, mi infancia fue la de una niña contenta. Y como en casa el dinero no sobraba, pues tampoco a mí se me ocurría pedir cosas. (Se ve que en ese sentido era una niña buena, a pesar de que me peleaba con todo el mundo!)

Pero tenía tele y veía propagandas. Y deseaba tener el Packo Pega (No, che! Era un pegamento y venía de muchos colores) «El Packo Pega? Yo los tenía de todos los colores y de tamaño grande!» A gatas mi madre pudo comprarme uno blanco y chiquito.

Del sitio de Damián.

Yo deseaba el Maletín Puky, el que contenía maquillaje para las muñecas… «Vos, si hubieses sido mujer, seguro que lo tenías!»

Soñaba con tener un Segelín. «Ah, sí, yo lo tenía aunque era muy chiquito y no me dejaban usarlo». Revancha! A los 30 años lo vi en un catálogo de Avon y me lo compré! Y todavía lo tengo ahí en la caja, sin abrir, pero el gusto me lo dí!

Estoy segura de que no pagaban ningún royalty! Miren la cara de ese Mickey! Y la cabezota deformada de Donald!

El Cerebro Mágico! Yo quería jugar con uno! Y no lo tenía! Y cuando tuve como 13 años mi vecina hizo limpieza de juguetes de su infancia y me lo pasó. Je. Un poco tarde.


Y cuando había que comprar figuritas para el álbum de turno? El mío casi siempre estaba vacío, realmente costaba comprar un sobrecito de tres o cuatro míseras figuritas. Y de qué me entero? El niño quiso llenar su álbum de figuritas del momento y se compró una caja de paquetes!

El álbum de figuritas Muñecas!

A Alicia la pobre no le pudieron comprar muchas cosas. Si le regalaban un cuentito para pintar, pintaba un poquito cada día, para que no se terminara enseguida. Pero si le regalaban un libro para leer… lo devoraba! Y pedía más! Pero como no había más dinero, estaba la biblioteca de donde estudiaba inglés.

Así y todo, mis padres nunca me dieron la sensación de que vivieron con culpa o angustia el hecho de que no pudieran darnos más. La escuela primaria fue gratuita y mi papá que sabe de cualquier cosa mucho, nos ayudaba con los deberes. Y había que pagar inglés y las clases de guitarra y Bellas Artes para mi hermana.

Y no me amargaba. Por eso pienso que uno de chico se sobrepone fácilmente o sortea los obstáculos más estoicamente que los adultos. Y se adapta rápidamente a la falta de algo material.

Pero todavía sigo abriendo muy grande los ojos cada vez que menciono algún juguete que quería tener y Ale dice «Ah, sí, yo lo tenía!». La niña que alguna vez fui no puede dejar de sorprenderse.

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