Reflexiones

Australina

Paseando por las callecitas de Melbourne, bajo un sol de otoño y cielo azul celeste (sin nubes) tuve una regresión o déjà vu y a mi cabecita vino un episodio de la secundaria…

Estando en clase de geografía, una profesora excéntrica que no se hacía querer para nada, dijo con su voz pequeña: «Y como dicen mis amigos, si en vez de tirarles aceite hirviendo a los ingleses cuando quisieron invadir Buenos Aires, los hubiésemos invitado a tomar el té (tendría que haber dicho mate) hoy seríamos una potencia».

Con 16 años qué querés que analicemos o cómo querés que reaccionemos… Nadie dijo nada. (Teníamos el cerebro muy permanentado – Ok, tampoco esta mujer invitaba al debate…)

Nunca me olvidé de esa frase y a medida que iba creciendo y por algún motivo me acordaba de esa anécdota, me iba enojando más porque comprendía que esta mujer, que se la daba de muy argentina, de patriota tenía poco.

Pero en Melbourne sentí ganas de subirme a un puente y gritar «Merde! Sí que podríamos ser como Australia!»

Claro, eso me conlleva a tener presente que Australia es colonia británica. Algo que (a pesar de vivir aquí y saber cómo se vive) no quisiera para Argentina.

Me preguntaba una y otra vez por qué sentía eso. Y sinceramente, a Australia la vi muy parecida a Argentina: La gente es divina, simpática, informal y muy agradable.

Por qué no podemos ser como ellos? Por qué no vivimos como ellos?

Es difícil describirlo, casi que se respira el mismo aire que nuestro país.

Claro que hay algunas diferencias…

Trabajo!

Trabajo!

Trabajo!

Trabajo!

Hechos, no discursos, no palabras, no promesas.

8 Años!

Ocho años por correr a un

ladrón y matarlo con el auto

Me indignó, me indignó, me indignó!!!!

Rescato esta frase:

«(…) homicidio simple con dolo eventual», es decir que [la mujer] debió saber que su acción podía provocar la muerte. Y le aplicaron la pena mínima prevista para ese delito en el Código Penal (…)»

Claro, los chorros salieron a robar de divertidos nomás, sin ninguna otra intención.

Let it be

And when the broken-hearted people
Living in the world agree,
There will be an answer,
Let it be.
(Let it be – The Beatles)


Muchas veces las cosas que decimos de los demás y a los demás, reflejan lo que somos nosotros o cómo nos sentimos. Nuestras palabras son un espejo de nuestro interior y cuando te das cuenta de ésto (como me pasó hace mucho) empezás a mirar a todos de otra forma y, casi sin darte cuenta, te volvés más tolerante y lejos de reaccionar ante una agresión, la dejás pasar.

Hace unos años ésto me hubiese sido imposible de digerir y de poner en práctica; sobre todo si la agresión recibida era injusta. Y no es que ahora me vanaglorio de ser perfecta, caritativa y completamente tolerante: tengo mi carácter y a veces la tanada me juega en contra.

Pero con el tiempo te das cuenta de que ante una agresión la mejor respuesta es la indiferencia: De alguna manera neutralizás así la tensión que te pueda provocar, no lo absorbés y todo queda en el recuerdo («Uh, te acordás aquella vez cuando…»).

Y cuando recordás lo sucedido lejos de experimentar resentimiento o enojo, sentís paz interior y hasta te provoque una sonrisa o (mirá lo que te digo) ternura.

Apocalypto? Ahora?


Creo no ser hipocondríaca pero confieso que enterarme de la influenza porcina me llenó de miedo.

No quisiera estar en la piel de un mexicano que tiene que viajar al exterior!

No rezo, no creo y no sé qué hacer!

Hasta qué punto sirve saber de qué se trata?

La Organización Mundial de la Salud informa:

Qué es la gripe o influenza porcina

Flaca?

A mí todo el mundo siempre me ha dicho que fui y que soy flaca. Sin embargo yo no me veo así. Y, rarísimo, pero en la adolescencia nunca tuve ningún rollo (noten mi lirismo) con este tema. Me acuerdo que a partir de los 14 años empecé a escuchar a las chicas hablar de dietas, de comer una salchicha, ensalada, no tomar agua, sí tomar agua, hacer abdominales, blah blah blah.

Nunca me interesó el tema y creo que a esa edad yo estuve un poco gordinha. Creo. No sé, no tengo fotos de esa época (chicos, en mi época no había cámaras digitales y no se sacaban tantas fotos como ahora!) pero nunca me fijaba qué talle de pantalón tenía ni cuánto pesaba.

Pero recuerdo que a eso de los 18/19 años pesaba unos 47 o 48 kilos porque una vez me pesé. Yo seguí viviendo mi vida pero alrededor de los 29 años un día, cuando me estaba poniendo un pantalón en esos probadores de negocios con espejos horrendos, me dí vuelta y vi cosas que antes no tenía. Me vi rechoncha y me pesé y estaba en alrededor de 50 kilos.

Entonces comprendí que por más que peses lo mismo, a partir de los 30, mis amores, todo se empieza a desbarrancar. Y será la ley de la naturaleza o de gravedad o la injusticia de la celulitis pero es así y no hay vueltas que darle.

Y me da bronca! Y no soy objetiva conmigo misma, porque pienso: si vos tenés cierta edad y te matás para estar flaca, comés mal o casi ni comés, te arrugás, sufrís y terminás siendo flaca, sí, pero una vieja flaca. Y se nota. Y por más flaca que seas, no aparentás ser más joven.

Ser flaca y parecer joven parecieran ir de la mano y me pregunto si no será el miedo a envejecer que te hace tener miedo a la gordura, a los rollitos, a la grasa corporal…

Voy al gym, me gusta, me encanta correr, no me gusta hacer ejercicios pero hace poco igual, porque me veía hinchada, le pedí a una trainer que me haga una rutina. Me tomó las medidas, me pesó, me midió la grasa corporal y me preguntó «Para qué venís!?!» Lejos de alegrarme, la miré seria y le dije que mis caderas crecen sin control y me miró incrédula y me preguntó qué edad tenía y cuando le dije 39 no largó una carcajada porque es inglesa.

Me sentí una tarada. Peso 50 pero sin embargo el cuerpo no es el mismo, si me controlo con las comidas y voy al gimnansio, enseguida la cintura se me afina y no tengo panza. Pero el TRASERO y las CADERAS no!

Y ni quiero pensar dentro de unos años! Porque ahora, digamos, el chasis lo podés cuidar pero dentro de menos de 10 años, cuando te agarre la menopausia, no te podés hacer la loca con lo que no comés porque te agarra osteoporosis y andá a saber qué más.

El cuerpo cambia. Parece que mi mente no va al mismo ritmo…

Mirá lo que te digo:

Alicia Zen

Go sell your soul and keep your shell.
I’m trying to protect what I keep inside,
All the reasons why I live my life.
(Crossroads – Tracy Chapman)

Afuera la mala onda.

Soy Alicia Zen.

Me gusta elegir libros con tiempo y dedicación y leerlos.

Me gusta tomarme una hora por día para leer sentada sobre el sillón y con una lámpara de pie iluminándome el texto.

Me gusta leer en inglés y en castellano.

Me gusta ver programas cómicos y reírme con ganas.

Me gusta ir a alguna disquería y comprarme CDs y escucharlos mientras hojeo el diario o escribo en el blog.

Me encanta cocinar cosas ricas.

Me encanta hablar con mis viejos y preguntarles sobre la gata.

Me gusta hacer regalitos porque sí.

Me gusta saber que estudié una carrera y que es mi vocación, aunque en este momento no la ejerza.

Me gusta disfrutar del hecho de no tener que ejercer mi profesión en estos momentos.

Me encanta vivir en el país que vivo con tanta tecnología y, al mismo tiempo, con tanta historia.

Me gusta ir al gimnasio.

Me encanta estar casada con Ale.

Me encanta viajar.

Me encanta la casa donde vivimos.

Me encanta ver el río Thames por la ventana.

Me encanta escribir en mi blog.

Soy Alicia Zen y disfruto de todo sin culpa porque sé cómo me comporto.

(No quiero sonar pedante con todo ésto, sepan entender. Simplemente hoy necesito de algunas reafirmaciones después de un cimbronazo reciente. Gracias por leerme.)

…Y ya me siento mejor!

Sobras De Arte

Yo nunca me caractericé por ser muy artística. Te leo mil libros, cualquier obra literaria, yo feliz. Pero no me pidas que dibuje, que pinte, ni siquiera que coloree. Soy un queso.

Sin embargo, me gusta apreciar algún cuadro, me gusta leer sobre arte, me gusta aprender sobre estilos y formas de crear una obra. Me gusta escuchar a la gente que es artista y sabe. Disfruto mucho de las exposiciones y museos. Pero generalmente me inclino a lo conocido como arte clásico: Me encantan las pinturas renacentistas y barrocas.

En consecuencia, no me gusta catalogar algo como «esto no es arte», como muchos dicen cuando quieren descalificar una obra. Porque el arte es subjetivo, porque el arte se puede observar con diferentes miradas…

Y al final, fui al Tate Modern. Fui con Mariana y Horacio. Ellos son artistas, pintores y escultores, y quise ir con ellos para poder comprender el arte moderno y a ver si lo disfrutaba.

Es un lugar tan pero tan gigante que por más que haya mucha pero mucha gente, no se llenaría nunca! Y es muy cómodo para recorrer también.

Sí, por supuesto me gustó. Encontramos obras de Picasso, Dalí, Miró, blah blah blah, pero también había instalaciones. Me encantó que haya una pequeña reseña histórica al lado de cada obra así como también explicaciones, interpretaciones, etc.

A veces el propósito de una obra es conmover negativa o positivamente y no hay otro propósito. Ese es el caso de las obras que son abstractas.

Pero hay otras veces que uno como espectador no puede llegar a interpretar aquello que quiso decir el artista con su obra. Es ahí donde entra en juego nuestra imaginación, nuestro gusto e historia personal para asimilarlo o no. (Qué interpretan al ver una soga gruesa y larga desparramada sobre el piso? Qué interpretan de una cortina blanca alrededor de un jarrón sobre el piso?)

O la sanata que leí de un cuadrado amarillo pintado sobre la pared con una base de colchón de resortes colgado? «Contraste de color para llamar la atención y la forma rectangular del colchón como opuesto al cuadrado.» «La parte del a cama que siempre está oculta, la cama donde uno nace, duerme y muere». Eh… Bueno…

Y… te puede gustar o no y creo que uno está en su derecho, no?

Lo que sí me gustó mucho fue este esqueleto gigante de un gato

Es una instalación hecha por Dominique Gonzales-Foerster.

Alrededor del esqueleto había muchas camas donde la gente se podía acostar si quería y enganchado a cada una, un libro. Yo encontré este:

Ficciones, de Borges.

Y en el medio había una araña gigantesca. La foto la pueden ver haciendo click acá.

Vayamos a lo que mucho no me gustó… Algunas obras me dieron risa o me hicieron pensar «Ah, bueeeeenoooo!»

Aquí las que más me causaron gracia, yo decidí darles mi propia interpretación…

Sí! La puerta de tu botiquín también puede ser tu propia obra de arte!!!

Esta «obra» es de Michael Baldwin y Mel Ramsden.

Argentinos hay en todos lados, y argentinos vivos, también! Cómo se explica este tajo hecho sobre cuero y enmarcado en madera? Cómo se explica? Al lado decía que el autor pensó en su obra detenidamente aunque la ejecutó en muy poco tiempo… Y, sí…

Waiting, por Lucio Fontana.

Todas nosotras, si dejamos de planchar, tenemos una obra de arte sin proponérnoslo!!!! Chicas, saquemos la artista que tenemos adentro!!! Dejemos de planchar por un mes, por lo menos!

Venus on the Rags, por Michelangelo Pistoletto.

Así es… A lo mejor hay obras de arte que para nosotros no lo son pero para otros sí.

Qué fue lo más raro que vieron catalogado como obra de arte?

Pasajera En Trance

Pasajera en trance, pasajera en tránsito perpetuo.
Pasajera en trance, transitando los lugares ciertos.
Un amor real es como dormir y estar despierto.
Un amor real es como vivir en aeropuerto.
(Pasajera En Trance – Charly García)

La noche anterior apenas puedo dormir. Generalmente repaso mentalmente todo el día que me espera y me desvelo más. La valija siempre está hecha. Y el vacío en el estómago y las náuseas las tengo hasta el momento en que se abre la puerta de casa. Ahí se me pasa todo.

Y a pesar de que las sensaciones antes descriptas son bastante molestas, las tomo con placer porque es sólo cuando estoy por viajar que me siento así. Y las considero una forma de demostrarme que me preparé bien.

Pero desde que viajo con Ale, es una pesadilla! Su cara seria, su malhumor y su incomodidad es porque mi esposo (normalmente amoroso, bondadoso y tranquilo) ODIA VIAJAR.

Pero no odia visitar lugares. Odia el hecho mismo de trasladarse, de esperar, de no poder dormir durante tantas horas… Todo lo contrario a mí que me relajo en el momento mismo de agarrar el picaporte para abrir la puerta para ir a viajar y duermo como un tronco (o una marmota?) después de cenar o mirar una película en el avión.

Ale dice que si él pudiera trasladarse como en Viaje a las Estrellas (no me acuerdo qué palabra usa) sería feliz.

Yo, al contrario! Yo adoro subir aviones, trenes (micros no, les tengo miedo…), autos, tranvías, subtes, lo que sea! Me encanta!

Y estaré loca pero siempre disfruté viajar aún cuando iba a trabajar!

Tengo un mantra que exaspera a Alejandro y que ya ni lo digo delante de él: Ante cualquier eventualidad que pueda pasar desde el momento mismo en que dejo la casa, digo «Es parte del viaje».

Por qué? Porque no existe el viaje perfecto, donde todo está cronometrado y te alcanza o te sobra el tiempo como para que después de un día de excursiones, te des un baño de inmersión en el hotel. Por lo menos de la forma en que nos gusta vacacionar.

Y siempre surge algo, un gasto o una cancelación inesperada, un paro nacional o un retraso de un colectivo. Cosas que, a lo mejor, cotidianamente me harían volar los pájaros pero que cuando me suceden durante un viaje, las acepto con calma.

Así de raro.

Y cuando ustedes viajan, son pasajeros en trance o se ponen muy nerviosos y no se relajan?

Reflexiones Sobre Dos Días Tristes

Y con ésto, termino con ambos temas.

Ayer estuve viendo por internet la despedida a Alfonsín. Comprendo ahora el por qué de tanto post con loas hacia él. La música lacrimógena, hasta a veces morbosa, que se escuchaba de fondo mientras se transmitía la marcha a La Recoleta, era insoportable. Y se me humedecieron los ojos.

A la distancia y un día después, sé que lo que me conmovió fue ver el sepelio, las coronas, cosas que me traen recuerdos emocionales de otros sepelios y otras coronas que alguna otra vez viví. O sea, no lloré por Alfonsín.

Pero comprendo a quien sí lloró por admiración al político y al que lloró porque se conmovió, nomás.

Tuve la sensación de que la gente que se acercó al Congreso demostró (y quería demostrar) que es posible una movilización tranquila, espontánea, gratuita y en paz y sin violencia. Esas personas quisieron hacer ver que hay una gran porción de argentinos que no viven del vino, del choripán, de los 100 pesos. Son argentinos que la luchan día a día, con su trabajo, con su dignidad, con su honestidad. Muy lejos de los grupos de apoyo que se juntan para vivar sin escuchar los discursos, para tocar el bombo y la corneta condicionados, en el momento justo cuando el orador o la oradora levantan la voz.

Se fijaron? Quién escucha los discursos hoy en día?

Y con respecto a Malvinas, es un tema que, por lo menos a mí, me toca muy fuerte. Será que tenía 12 años cuando sucedió e, influída por la marchita, la inocencia de creer en una victoria o por empatía con los soldados, Malvinas sí ocupa un lugarcito en mi corazón.

Para colmo, miren dónde vivo!

Acá nadie se acuerda de Las Malvinas, bah, sí, los de mi edad para atrás sí, pero no me lo mencionan jamás. Nunca nunca me preguntaron por este tema y yo asumo que es por respeto.

Una sola vez un chico que vino con el pedido del super me preguntó de dónde era y cuando le dije me empezó a hablar de Malvinas. Me chocó porque no es muy políticamente correcto entablar esa clase de conversación con un extraño. No le dí calce. Después vi que era pelado. A lo mejor era un skinhead en sus ratos libres.

Pero sí tengo debates interesantes con mi amigo Jonathan que lo tiene muy presente porque él es militar. A veces se hace el canchero y otras, me carga (es difícil de explicar cómo porque no se burla) aunque sabe que éso me enoja así que ya no hincha tanto. Si vamos al caso, él también tiene el cerebro tan lavado como el mío con respecto a Malvinas y a todas las guerras e invasiones en las que este reino tuvo y tiene participación.

Ah, pero cuando yo lo quiero hacer enojar saco el tema de La Mano de Dios. Y ahí se pone rojo de bronca!!!

Y no es que yo crea que Maradona nos reivindicó frente a los ingleses con ese gol. Nada más lejano. Es para callarlo y que no hinche más. 😉

Tengo Memoria

I read the news today, oh boy…
(A Day In The Life – The Beatles)

20-9-84. Entrega del informe de la Conadep a Alfonsín (Fuente La Nación)


Es triste cuando se muere un señor entrado en años, que puede ser tu abuelo o tu padre. Un señor que habla lindo, casado con una señora regia, que tiene hijos e hijas y nietos rubios… Es que uno compra el paquete.

Yo tenía 13 años cuando hubo elecciones por primera vez. Y me acuerdo de la gran ventaja que llevaba el justicialismo sobre el radicalismo hasta que Herminio quemó el cajón. Ahí, en esa concentración, cuando todavía se iba gratis y por convicción, mucha gente con dos dedos de frente decidió no votar al Partido Justicialista.

Entonces votó a Alfonsín.

En esa época me acuerdo que en la escuela, para hacernos los cancheros o los chetos, todos vivábamos a Alfonsín. Decir que eras peronista era de groncho. Y muchos callábamos. No es que yo fuera peronista, pero en mi casa y mi familia no se hablaba mal de Perón. Mamá tuvo su primera muñeca gracias a la Fundación Eva Perón y papá, desde su raciocinio y practicidad, me contaba la vida vivida según Perón.

Yo tengo memoria del descontento general en el 85. La gente igual le dio un último apoyo en las elecciones legislativas de ese año. Pero la economía no andaba bien, Sourrouille inventó el Austral, se empezó con el desvarío de trasladar la capital a Viedma y Alfonsín seguía con la importancia de la política y los políticos y no con la importancia de gobernar.

Tras la afronta del carapintada que ahora se dice demócrata, Alfonsín nos hizo gritar de euforia al pronunciar «Felices Pascuas».

Y toda esa euforia se diluyó con las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Y después lo demás. 1989, la hiperinflación y la llegada de un nuevo presidente 6 meses antes.

Recuerdo, también, los grandilocuentes discursos: la palabra democracia ocupaba un lugar de privilegio. Y en los finales, se recitaba el Preámbulo al unísono.

Bueno, claro, lo que pasa es que con lo que vino después de su gobierno, por descarte o comparación, Alfonsín fue lo más cercano que tuvimos a ese presidente con el que muchos soñamos tener: tan frugal en su apariencia, tan elocuente en su discurso, tan inmaculado en su vocabulario.

No hay rencores. Sólo memoria.

Que en paz descanse.

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