Musicals

Comprar Y Pasear En Liberty

La semana pasada te mostré un rinconcito de Londres que no es tan fácil de ver a pesar de estar casi pegado a Oxford Street.

Hoy te muestro una tienda por departamentos bellísima, gigante… y que tampoco se divisa fácilmente cuando caminás por Regent Street, nada menos!
O sí, tal vez se divise fácilmente y tal vez le saquen fotos desde lejos sin saber siquiera qué es. Estoy segura de que muchos turistas asumen que es un restaurant o un museo.
Porque así es lo que ves si mirás desde Regent Street. El precioso y elegante Liberty.
En Liberty podés conseguir todo lo que se consiga en cualquier shopping con la diferencia de que los artículos que se venden son de lujo. Abrió en 1875 por su dueño Arthur Lasenby Liberty y a los 6 meses ya había pagado el préstamo que sacó porque le fue fantásticamente bien. Diez años después compró el lugar que ocupa ahora y construyó el edificio en estilo Tudor.
Al costado hay un puente y un bellísimo reloj.
La veleta!
Consta de 4 niveles y un subsuelo, es re-con-tra-am-plí-si-mo, clásico y muy señorial con ese dejo extravagante que tanto caracteriza el estilo británico.

Así como en Fortnum & Mason, todo está mononamente ordenado y decorado y te prevengo: hay muchísimas fotos que saqué y no publico porque estaría hasta mañana y la página no se cargaría nunca! Pero te voy a mostrar lo más que pueda, por niveles, para que tengas una idea de la hermosa experiencia que es pasear (y si podés, comprar) en Liberty.
Así que si disfrutás de los artículos suntuosos para cualquier momento del día, no sólo la vestimenta… seguime, que no te voy a defraudar!
Esta es una de las entradas, que da a los dulces.
 
Acá, por ejemplo, podés ver los chocolates.
Esto está a nivel de la calle, o sea, el nivel 1 y aquí encontrás, entre otros, pañuelos y chalinas, joyas y accesorios, perfumes, fragancias, maquillaje…
Papelería y tarjetas.
Decidí ir al subsuelo donde está todo para el hombre:
Ropa y accesorios.
Y una sección vintage de marcas premium.
Podés creer la decoración!!!

 
Volví a subir por las bellísimas escaleras.

Me dirigí hasta el nivel 2, que está arriba del nivel ground floor, que es a nivel de la calle.

Aquí está la sección para la mujer: ropa, accesorios, zapatos…

Te gustan estos?

O te gustan estos?

 
Si estás un poco cansada, por qué no tomar un tecito?

En el nivel siguiente, o sea, el 3 encontrás artículos para el baño y también todo para la creatividad, desde lanas, hilos, botones y telas.

Las telas Liberty son muy especiales porque las vende únicamente este lugar y hay una en particular llamada Tana que es de un algodón liviano y se caracteriza por sus estampados de flores y es la tela más vendida en Liberty. 
(Se llama Tana por el Lago Tana que está en Sudán, no por mí, eh?)
Telas Tana, bordados y kit para hacer tu propia bota de Navidad!
Encontrás también la sección para niños.
Y la hermosura de la sección para la cocina!
Subí al último nivel, el 4, el de decoración y si a vos te gusta todo eso, no te vas más, no te vas a querer ir NUNCA y te vas a enloquecer por todo lo que ves, cómo lo ves, cómo está decorado y que hay para todos los gustos!
Una pequeñísima muestra. Hay diferentes tipos de livings decorados en diferentes estilos.

Yo saqué fotos pero en realidad, mi interés iba por visitar la sección Christmas que está en ese mismo nivel.

 
Qué lindo!!

Adornos para el arbolito de todo tipo, color y estilo!

Botas y papeles para envolver regalos que por la calidad, ni loca los usaría para eso!!

Fui algunas veces a Liberty anteriormente pero nunca lo exploré todo como este último día y justamete había ido porque el día anterior habían inaugurado una instalación sobre Matilda, que en forma de comedia musical, se está representando en el teatro y es un éxito descomunal!

En la vidriera ves esto.

 
Pero mirá lo que es adentro!

 
Detalle.

Qué bello lugar es Liberty, no?

Y si lo recomienda Oscar, por algo será!


ABBA The Museum, Estocolmo

Blogger invitado: Ale.
No soy fanático de ABBA, pero siempre me gustó escucharlos, recuerdo que en mis últimos años de escuela primaria eran ultra famosos en Argentina, al punto de (o a raíz de) haber sacado un disco cantado en español. Los temas sonaban en la radio, en la tele y en los “asaltos”, por lo que era imposible no conocerse un montón de sus melodías. Quien que hoy ande por los 40 y pico no tuvo sus primeras “apretadas” mientras sonaba “Chiquitita”!.
En esa época, sus integrantes eran: la rubia de Abba, la morocha de Abba, y dos tipos. Después nos enteramos que eran dos matrimonios, y que las iniciales de sus nombres de pila eran los que formaban el nombre ABBA (hoy diríamos un acrónimo).
En ese entonces, la información no fluía como ahora, por lo que era difícil enterarse de ciertos detalles, o incluso conseguir las letras en inglés (aunque ya bien entrados los ’80 había gente que decía que Marie Fredriksson de Roxette era la rubia de ABBA. Total era sueca, cuántas rubias que cantan puede haber en Suecia?).
Fast forward hasta hoy, y gracias a los covers de Erasure, el disco ABBA Gold, los A*Teens, estos locos, los curros de Madonna, y el musical Mamma Mia! , ABBA se sigue escuchando por todos lados. Además, personalmente considero que la música, si bien netamente pop comercial, es buena, los cuatro son muy talentosos como compositores, y los temas tienen esa magia que hacen que te queden grabados para siempre.
La otra vez que estuvimos en Estocolmo se hablaba del museo, pero no había nada en concreto. Finalmente se inauguró en Mayo de este año, en la zona de Djurgården, donde habíamos estado, pero durante un día con un clima horrendo.
Aprovechando entonces que tenía un día en Estocolmo, gracias a mi loco viaje para probar los nuevos 787 de British Airways, me armé un itinerario con dos paradas: El museo de ABBA, y el mercado de Östermalm Saluhall, donde tenía que probar el Toast Skagen.

El tram 7 me dejó exáctamente en la entrada del museo.
Afuera estaban las clásicas fotos para que pongamos las caras, acá asumí el rol de Björn.
Ya había comprado mi ticket por internet, así que solo tuve que ingresar el código en una máquina, y me emitió el mismo. El precio de mi ticket incluía el audiotour, con el que simplemente había que tocar en unos círculos mientras se hacía la visita, para que comience a sonar el relato respectivo.
Bajando al segundo subsuelo, está la entrada a la exhibición propiamente dicha, con el famoso cartel luminoso (supongo que se podría redistribuir para armar el de KISS).

Allí una empleada me pidió que espere mientras empezaba una película de dos minutos, que además servía para ir regulando el ingreso del público a la exhibición.
La película en sí no era demasiado interesante, mostraba flashes de videos y música de ABBA que duraban una fracción de segundo, nada memorable.

Se abre una puerta  y entramos a la exhibición. Lo primero que se vé es una reproducción de lo que sería una típica feria sueca de los ’60, donde solían tocar los integrantes de ABBA antes de formar el grupo. Cada uno de los puestitos mostraba fotos de la niñez y juventud, y datos biográficos de cada uno de los integrantes.

Esta es una foto muy famosa, con un banco delante para sentarse y tomarse una foto con ABBA.

En todos lados había además pantallas donde mostraban videos en contexto de lo que se exhibe. Por ejemplo, aquí mostraban el video de “Waterloo” en el Eurovision ’74, y al lado estaban los trajes, la guitarra que usó Björn, y una de las medallas entregadas como premio.

Los trajes y la pantalla pasando el video en loop.
La guitarra de Björn
La medalla

Reproducción de la oficina de Stig Andersson, manager y letrista de Abba.

Reproducción del estudio Polar, donde grabaron sus últimos discos.

La consola es la original.

Reproducción de la cabaña en la isla de Viggsö en el archipiélago de Estocolmo, donde se juntaban a componer.

Reproducción del taller de costura donde se hacían los trajes.

Reproducción de un típico camarín.

Como ven, muchas reproducciones.
Siguiendo por un pasillo, empapelado con posters de diferentes bandas y otra memorabilia, se llega al escenario.

Estas figuritas me resultan familiares. No sé si no se publicaron en Argentina.
No sabía muy bien de que se trataba, y un empleado que estaba ahí me pregunta “querés subir al escenario?”. Bueno digo yo, que aún no entendía que onda. Entonces me explicó, elegís un tema de ABBA, y te subís al escenario. Delante de éste, hay una pantalla transparente, donde se proyectan unos hologramas del grupo tocando. Visto desde el frente, uno parece estar con la banda. Un monitor muestra las letras, como en un karaoke.
-Qué, tengo que cantar?, pregunté.
-Sí, claro!
-Ehh, mejor lo dejamos para otra vez.
Igualmente me llevó al escenario, y me mostró como funcionaba todo, muy amable como son todos los suecos.
El video de la “actuación”, más los resultados de trivias y otras atracciones interactivas, se pueden ver luego en la página del museo, ingresando el número de ticket de la entrada.

Un vinilo gigante, para sentarse y mirar las pantallitas que contenían artículos periodísticos sobre ABBA.
Estas marionetas son las que se usaron para la filmación del video “Our Last Video” en 2004
No sabía de la existencia de ese video, por suerte en una pantalla lo pasaban en loop, y cuenta con unos cameos de los miembros originales de ABBA, y algunos invitados como Cher, y Eddie de Iron Maiden (?). Acá está el video por si no lo conocen:

Luego llegamos a lo que sería una pista de baile circular, con luces y una pantalla en el piso que pasaba videos. Algunas personas estaban bailando, pero a mí no me pareció particularmente interesante así que seguí de largo.
A continuación, la exposición de trajes.

Muy lindo, pero en realidad tengo mis dudas si todos los trajes son originales. Luego comento algo al respecto.

También las tapas de ediciones de discos de todo el mundo.

Miré uno por uno, y los únicos que parecían ser ediciones argentinas eran este…

Y este, pero realmente no puedo estar seguro. Si alguien se acuerda…
De cualquier manera, faltaba este, que fue con el que se consagraron definitivamente en Argentina, pero aparentemente es una rareza muy difícil de conseguir hoy en día
Así que ya saben, si alguno lo tiene guardado en algún ropero, y quiere hacerse unas kronen, comuníquense con el museo de ABBA en Estocolmo para ofrecérselo.

Sí, primero está “Dancing Queen”, pero Kiss está dos veces, así que…
Entre los discos de oro y platino, tampoco había ninguno de Argentina, aunque según parece, en su momento “Chiquitita” fue el simple más vendido en Argentina de los últimos 25 años.
Y vamos llegando al final, con algunas muestras del musical Mamma Mia!, que no me interesaron en absoluto.
La salida desemboca en el mismo lugar de la entrada. Y allí comienza otra exhibición que es el “Salón de la Fama de la Música Sueca”, con exponentes como Roxette, Europe o Yngwie Malmsteen (por nombrar a los que yo conozco).

Aguante el Ingüi, loco!
En ese momento se me acerca una empleada (la que recibe a la gente y los hace esperar hasta que empieza la película (pero no la misma que me recibió a mi), y se dá el siguiente diálogo:
– ¿Qué tal te pareció la exhibición?
– Muy buena, le contesto.
– ¿Qué parte te gustó más?.
– Ehhh, los trajes.
– Ah, sí. Son los trajes originales, aunque mucha gente cree que son copias, porque los colores son diferentes. Pero en los videos hay otra iluminación, y además los colores se atenuaron con el paso del tiempo.
– Sí, lo noté. Sin embargo, ¿viste los vestidos con los gatos?. Los que están expuestos son largos hasta los tobillos, sin embargo, en todas las fotos son bien cortitos.
– …
– Hay una foto incluso al lado de los vestidos, y se vé bien que son cortitos.
– ¡Bueno, vení, vamos a ver!

Comparen con la foto de la entrada.

Volvimos hasta el lugar donde están los vestidos, y efectivamente era como yo decía. La chica no sabía que decir, no tenía una explicación para esa anomalía. Para salir del paso, le dije que probablemente habían hecho una versión larga y otra corta. Seguramente, me dijo.
Subiendo nuevamente a la superficie, a la salida está el shop, donde tienen a la venta remeras, libros, posters, CD’s y DVD’s y las típicas pavadas, aunque todo es bastante caro.

Los precios:
Entrada: 195 SEK (USD 30)
Audiotour: 40 SEK (USD 6)

Las entradas se pueden comprar por internet, o en el museo, pero en este caso puede haber espera ya que entra una determinada cantidad de gente por hora. Ni el museo ni el shop aceptan efectivo, solo se puede pagar con tarjeta de crédito.
Particularmente el audiotour no me resultó efectivo, son las voces de los integrantes del grupo contando más o menos lo mismo que está explicado en los cartelitos, lo que me distraía por querer leer y escuchar al mismo tiempo.

http://www.abbathemuseum.com/en/

Les Misérables

Ok. Es intensa. La única palabra que encuentro para definir esta película. Intensa.
A mí me encantan las comedias musicales y a LOS MUSICALES (o sea, los dramáticos) les escapo. Mi prejuicio es que me aburren. Mi prejuicio es que me molesta buscar motivos para ponerme triste y llorar. Porque yo pago una entrada para entretenerme con algo que me produzca placer y a mí la risa, la comedia, la fantasía, la música y el baile me producen placer. Aunque me hagan llorar de alegría pero son lágrimas que vienen del placer.
Por eso nunca fui a ver un musical dramático a excepción de Billy Elliot que sólo un 20% se podría decir que es dramático y así lo sufrí.
Yo te lloro de alegría. Para llorar de tristeza están los recuerdos de quienes no están.
Sin embargo, acepté la invitación de María Marta porque a ella le encantan los musicales, comedias y dramáticas y se viene llenando la boca con Les Misérables así que acepté, nomás.
Fuimos ayer a la función de las 4pm y la sala se llenó!
Mientras miraba la película llegué a la conclusión de que uno se emociona con alguna escena o canción o diálogo cuando te hace recordar algo de tu vida personal. Y si estás en un período de tu vida en que estás un poco vulnerable, un musical dramático (o una peli dramática cualquiera) puede desencadenar un incontrolable torrente de lágrimas.
Y llorar aunque sea en un cine hace bien a veces. Porque te desahogás, te descargás de la angustia que venías conteniendo.
En mi caso, podés creer, ninguna canción ni escena produjo en mí el asomo de lágrima alguna a excepción de la última escena. Y por qué? Porque me sentí identificada, porque la canción decía algo que alguna vez quise o imaginé decir y no pude, porque me recordó un evento triste de mi vida… 
Bueno, ves, tiene que ver siempre con la identificación.
Lo que no significa que Les Mis sea eso nada más. La película me encantó por el nivel de todo lo que imagines: dirección, efectos, canciones, interpretaciones… Lo dejo para los expertos pero es un placer total ver una película tan bien hecha.
Hugh Jackman como Jean Valjean está increíble, irreconocible, impresionante, genial. Un actor completo, talentoso… digo algo que no se haya dicho?

 Sí, este es Hugh Jackman!

Anne Hathaway, te ganaste mi respeto con tu interpretación de Fantine pero seguís siendo insulsa para mi gusto. 

 Te pongo un 10 igual. 

Amanda Seyfriend, qué hacés acá, no te aguanto. 

Lo que no entiendo es qué diablos hace Russel Crowe en esta película!?! Para mí fue tan entretenido verlo y escucharlo como ver a un  Gastón Pauls entrado en años y en kilos, cantando y actuando. 

Te imaginás qué digerible puede ser Gastón Pauls cantando y actuando? Bueno.

Noté, eso sí, la perfección en las interpretaciones de Hugh Jackman y Anne Hathaway mientras cantaban. Porque vos ves una comedia musical y podés ver buenos actores que cantan o buenos cantantes que actúan.
Ellos dos, sin embargo, hacen las dos cosas a la vez increíblemente! Y mientras los disfrutaba notaba sus respiraciones y voz y pausas y pensaba: “Pero… qué bien que hacen el playback…” (Porque como en toda película donde hay canciones, primero se graban las canciones y después los actores hacen la mímica mientras los filman).
Pero en IMDb leí que en realidad en esta película no se siguió ese método. Los actores cantaron en vivo, mientras los filmaban. Ellos tenían una cucaracha (un auricular) por el que sólo escuchaban el piano de alguien que tocaba la canción siguiéndolos a ellos para que la interpretación fuera más auténtica y luego le agregaron la orquestación.
Con razón!
Debo reconocer que otra que para mí estuvo genial fue Samantha Barks en el papel de Éponine y todas sus escenas fueron preciosas, un encanto. 
 Si  sos una adolescente soñadora, Éponine será tu heroína. 
Si sos mamá, Fantine y sus canciones te estrujarán el corazón.
Si sos un chico soñador, peleador e idealista, te vas a ver identificado con Enjolras. 
 Interpretado por Aaron Tveit.
Si sos un poco más romántico, te identificarás con Marius.
Interpretado por Eddie Redmayne.
Me sorprendí a mí misma riéndome y disfrutando de Thénardier interpretado por Sacha Baron Cohen. La verdad es que es la primera vez que este actor me hace reír. Lo odié en Borat, en The Dictator (bueno, ahí más o menos) y acá me cayó re bien.
Junto a Helena Bonham Carter (interpretando a Madame Thénardier) son el necesario comic relief porque si no, con tanta congoja y lágrimas y tristezas del cine te vas derecho al psiquiatra. 
 Genial Sacha Baron Cohen.
(A decir verdad, Helena Bonham Carter interpreta a Helena Bonham Carter o a la reina de Alicia En El País De Las Maravillas o a … bueh, a Helena Bonham Carter!)
Ay el recurso del niño doliente… Para mí es un golpe bajo!
La película dura 158 minutos y no hay intervalos (por lo menos acá). Es todo cantado. Creo que las palabras que se llegan a hablar sin cantar deben ser unas 10 porque es una canción tras otra.
O sea que te tiene que gustar ir a ver un musical porque si no, se puede hacer insoportable.
Honestamente, hubo partes en que yo me preguntaba “Es necesario que canten acá?” Me hacía acordar a esos capítulos de Los Simpsons en que hacen parodia de los musicales…

Por ejemplo acá…
Menos mal que estoy en una etapa estable emocionalmente en mi vida (y no estaba ovulando!) así que pude disfrutar de Les Misérables sin llorar TANTO! Había dos chicas adelante mío que en una escena que a mí me pareció preciosa en que canta Samantha Barks, lloraban abrazadas. Pero acá te lloran en silencio así que no se escuchó una sola moqueada.

En conclusión, me gustó verla porque la disfruté estoica. No sabía de qué se trataba ni quise leer nada con antelación, quería verla desde cero. En otra etapa o edad me la hubiese llorado del principio a final y no creo que te hubiera dicho: “Ay qué musical hermoso! Me lloré todo!”
Para mí los musicales hermosos son los que me producen alegría y me hacen sentir que soy una niña otra vez, pero una niña contenta, no triste o melancólica.
Igualmente, te recomiendo ir a verla. Irías? O ya fuiste?

Rock Me

Con la adaptación de la comedia musical Rock of Ages a cine, el revival de los ’80 está disparando sus últimos cartuchos antes de que se venga con todo la nostalgia de los ’90, que desde hace un par de años se ha empezado a dejar ver y espera agazapada para dar el gran salto y quedarse por un tiempo hasta que (inevitable) comience la nostalgia de los ’00.

Reciclar dos décadas anteriores al presente no es nuevo. En los ’80 se recordaban los ’60 y se reflejaba, en parte, en la estética, en la música que se escuchaba, en el peinado… Muy poquito afloraba, pero estaba.

Por ejemplo, se acuerdan de la tapa del primer disco de Viuda e Hijas de Roque Enroll? 

Esto fue recrear la estética de los ’60 en los ’80.

Los ’60 aparecieron tímidamente porque los ’80 fueron años de un rock and roll rotundo, de un heavy metal vigoroso y de power balladas contundentes, de pop latoso, de big hair, de jeans y calzas de tiro alto. La música era potente, con gritos y alaridos, nada de susurros y gemidos.

(No me atrevo a declarar, por respeto a mí misma para no sonar tanguera, que antes se escuchaba música de verdad. No, porque sonaría como mi viejo hablando de tango!)

Ver Rock Of Ages fue encontrarme conmigo a los 17 en 1987, el año en que sucede la historia. Al principio no podía dejar de exclamar: “Yo tenía una camperita de jean así!” “Ay, yo usaba unos aros así!” “Yo tenía un cinturón igual!”

Los aros, el broche del pelo, la camperita. Suspiro…

Después de la agitación inicial que me despertó ver parte de mi vestuario adolescente en pantalla, lo único que logró sacarme de mi eje fue ver aparecer a Tom Cruise, con todo lo que (para mí) Tom Cruise significa.

Pero debo ser sincera, la historia me pareció demasiado predecible, floja, gris (“Y qué querés? Si todos los musicales son iguales!” diría Ale) y los cantantes principales cantan con más técnica que carisma. (Estéticamente son impecables, la verdad es que tanto Julianne Hough como Diego Boneta son pre-cio-sos.)

La coreografía no me terminó de emocionar. La parte en que Catherine Zeta-Jones baila en la iglesia es un mamarracho. Habrán querido dar a entender la ridiculez de su propuesta gubernamental pero no me pareció que se lograra.

Cath, te cuidaron mejor en Chicago.

Tom Cruise camina todo el tiempo echado pa’ trás, como queriendo ocultar la pancita de cuarentón que no se va por más gimnasia que hagas, y los cueritos que le cuelgan en la espalda te hacen comprender que los años nos llegan a todos.

Creo que está inspirado en Bret Michaels aunque Ale dice que no.

Rescato a Alec Baldwin porque para mí Alec Baldwin es LO MAS como comediante. Lamentablemente, en esta peli está muy limitado. Russel Brand hace de Russel Brand y, por lo menos para mí, es suficiente porque a mí me encanta él y estoy segura de que muchas palabritas excéntricas que dice su personaje han sido agregadas por él.

Alec, dejate el pelo asíiiiiiiiiiiiiiiii!

Lo que te va a delatar como típico rocker de los ’80 es darte cuenta de que los viejos que aparecen en una escena son todos rockers de verdad, los de aquella época. Con decirte que aparece Sebastian Bach! Aaaaah, vos solito vas a reaccionar como Ale, que se despabiló de su embole

Para terminar, dudo que Rock Of Ages le llegue a los teens. A los veinteañeros les puede gustar por los protagonistas, me parece y porque están en la edad de captar el mensaje de conquistar la gran ciudad y hacer realidad tus sueños.

A nosotros, los cuarentones, nos traerá recuerdos pero se nos hará difícil digerir la historia insípida que se presenta.

Y a los de 30? Ahí puede ser que les guste un poco pero no tanto como a los de vientipico. No me preguntes por qué. Cosas que concluís basándote en tu experiencia, instinto… intuición, tal vez?

Es que la película no tiene nada de R&B ni reggaeton y los temas de rock y heavy metal se presentan muy pasteurizados.

Irías? Qué creés que te hará recordar esta peli?

Te dejo el trailer para que vayas calentando motores

Cholula Total

Come on, babe, we’re gonna brush the sky.
I bet you luck Lindy never flew so high.
‘Cause in the stratosphere how could he lend an ear
to all that jazz?
(All That Jazz – Chicago)

Con Araceli y toda la ansiedad antes de ver la función!

Tengo una amiga que conocí en Londres y ahora vive en Argentina y es amiga, re amiga, re muy amiga de Georgina Barbarossa y gracias a ella, tuve la dicha de ser invitada a ver Chicago. Cuando Ale se enteró, empezó a sufrir como loco pensando en esas dos horas y media en que iba a sentirse torturado por tanto canto y baile (es que odia las comedias musicales y lo entiendo: Es como que a mí me invitasen a ver a Los Simpsons, Family Guy o una charla geek).

Se me prendió la lamparita y la invité a Araceli que tardó dos nanosegundos en responderme en afirmativo.

Llegamos puntuales y desde el comienzo con ese tema maravilloso, himno de todo quien ama la comedia musical que es All That Jazz, fuimos transportadas a niveles altos de felicidad con tanto derroche de profesionalismo y talento de parte de TODO el cast.

Todos, pero todos los bailarines- cantantes son increíbles, de otro planeta, a la altura de cualquier profesional de Broadway o Londres.

Georgina está genial en el papel de Mama Morton y te recomiendo leer esta nota sobre ella, me encantó ya que te explica por qué está tan feliz en esta obra y eso se nota desde la platea!

Había partes en que no te quedaba otra que lanzar algún gritito de felicidad cuando escuchabas esas gargantas privilegiadas cantar esas canciones inolvidables!

Mi amiga no podía llegar a tiempo porque estaba en una reunión pero me pidió que lo que yo le había traído a ella desde Londres, se lo diera a Georgina.

A quién !??! Y cómo!!?!

Empezamos a intercambiar mensajes de texto:

– Dáselos a Georgina. Ella sabe que vas y te quiere conocer.

– Pero me da vergüenza! Cómo hago!?! Le chiflo desde la platea!?!

– Esperala a la salida del teatro en el hall.

Y después de ver en la platea a Hugo Varela (pura cabeza con barba) Violeta Rivas haciendo cola para entrar al baño como toda hija de vecino, Mirta Busnelli atajar a Georgina antes de que la atajara yo, salió finalmente Georgina, simpatiquísima, me presenté, me preguntó cómo estaba, luego si tenía lo que había traído para Alejandra y me comentó: “Nos están sacando fotos.” “Sí,” y cuando le dije, “es mi esposo,” posó contenta y yo con vergüencita, medio que me escondí detrás de ella pero me abrazó fuerte y me despedí.

Ahí viene Georginaaaaaaaaaa!

Casi que me escondo atrás de Georgina!!!

A partir de allí, se despertó la Cholula de-sa-ta-da que seguramente adormecía en mi interior y empecé a acercarme a aquellos bailarines y cantantes y con algunos no me animé, no sé, es que los veía charlar con sus amigos o fans, que preferí no molestarlos.

Con Alejandro Ibarra, cantante y bailarín.

“La” Voz: Martín Ruiz. Me animé y lo alabé en la cara! Genial y talentoso!

Araceli y Alejandro no entendían nada, me veían tan enloquecida, tan a los saltitos como un muppet, que también empezaron a sentir vergüenza… ajena! Ara ni se me quería acercar para las fotos, Ale me pedía que me callara y a mí no me importaba nadaaa: Quién me conoce acá!?! En unos días estaba en Londres!

(Bah, quién me conoce en Londres? Pero me acostumbré a soltarme porque en Londres no te mira nadieee y en consecuencia, te sentís más libre!)

Felicidad total! Es que un musical a mí me llena de energía, ver tantos bailarines y cantantes a mí me transporta!

Después de allí, Ale quiso aprovechar que en el teatro de enfrente estaba por empezar el programa de Dolina. Yo fui con mis últimos cartuchos de energía pero al segundo bloque, me quedé dormidaaaa!

Entonces le pedí a Ale que volviéramos y accedió, comprendía que estaba cansada, así que del programa de Dolina no recuerdo nada pero antes saqué alguna fotito.

“Sos buena con Mama, Mama lo es con vos!”

Billy Elliot The Musical

And then I feel a change like a fire deep inside,
Something bursting me wide open, impossible to hide.
And suddenly I’m flying, flying like a bird, like electricity,
Electricity sparks inside of me.
And I’m free, I’m free.
(Electricity – Billy Elliot)

Se me ve feliz en la foto pero no les puedo explicar…

Qué manera de SHORAAAARRRRR!!!

Aunque de mí no es muy raro ya que cuando voy a ver comedias musicales (enfatizo “comedia”) lloro desde el principio hasta el final.

Puedo reírme por los chistes o cosas graciosas, puedo sonreír pero siempre con lágrimas en los ojos, con la cara mojada de tanto llorar!

A mí me sucede que me conmueve profundamente la gente que puede bailar y cantar tan bien, que puede expresarse artísticamente con su cuerpo, que puede transmitir alegrías o cualquier otro tipo de emociones…

Fuimos ayer con Araceli que está visitándonos. Fue total casualidad, fue algo del momento cuando decidimos ir.

Habíamos hablado de ir, por supuesto, pero ayer justo estábamos por la zona de Leicester Square y vi el TKTS que está allí y le dije “Vemos si hay entradas para Billy Elliot?”

TKTS es la misma empresa que está en New York, famosa porque vos ahí podés comprar entradas para los teatros a casi la mitad de precio. La condición es que son entradas para ese mismo día y te puede tocar que a una persona que va con vos le toca en un asiento y a vos en otro.

Pero en nuestro caso, tuvimos la suerte de conseguir una al lado de la otra, fila J (en platea) asientos 3 y 4. El precio real de la entrada era £60 pero en TKTS salió £38.

El teatro ahí nomás de Victoria Station.

El teatro Victoria Palace es hermoso pero chico así que desde donde te sientes vas a ver lo más bien. La función empezó a las 7.30 y terminó a las 10.40 con un intervalo en el medio.

La vista de los balcones desde nuestros asientos.

Cuando ingresamos, Araceli se sorprendió (como yo la primera vez que fui a un teatro acá) de la cantidad de barras de bebidas que hay por todo el teatro y de lo mucho que toman las personas antes de la función!!!

Este bar está ubicado camino al baño, en el nivel de las plateas.

Y más le sorprendió los carteles que hay pegados en las puertas de los baños (en todos lados, bah) recordándote que podés reservar tus drinks para que durante el intervalo, los pases a buscar sin tener que esperar ni hacer colas.

Cuando fue el intervalo, todo el mundo corrió a tomar, pero las colas más largas eran la de los baños de mujeres, obviamente! Vi una repisa pequeña con unas cuantas botellas destapadas que parecían vacías pero una de Coca Cola estaba llena. Bromeando le dije a Ara “Mirá, si tenés sed, tomate esa coquita…” pensando que alguien la abrió, se arrepintió, no quiso tomarla y la dejó ahí… Pero luego nos dimos cuenta de que esas eran las bebidas que habían sido reservadas!

Todos los días me entero de algo nuevo!

O sea, la repisas tienen números, vos antes de que empiece la función pedís qué vas a tomar, lo pagás, te dan un número de reserva y cuando salís del teatro durante el intervalo, vas y retirás tu bebida. Nadie se lleva lo que no le corresponde!

Posando en el hall.

Volviendo a la obra, Billy Elliot está adaptada de la película del mismo nombre. La película es muy conmovedora en sí y la comedia musical es muy mágica pero también muy alegre y muy politizada. Y qué vocabulario! La verdad, me sorprendí porque hasta los chicos dicen palabrotas!

El musical tiene momentos muy poéticos pero hay un par de golpes bajos… Eso no se hace! Todo el público moqueando al unísono, parecía un velorio! En esos dos momentos (que no pienso decir cuáles son) hombres, mujeres, niños, todos llorando, no hay Carilina que aguante, che! Yo casi me bajo un paquete!

Las canciones fueron escritas por Lee Hall y la música compuesta por Elton John. Billy es interpretado por 4 diferentes chicos que se van turnando, el que vimos anoche era Rhys Yeomans.

A la salida me compré un box set que contiene el CD de las canciones (que estoy escuchando en estos momentos), otro CD con tres temas interpretados por Elton John y cuatro fotos y un librito con las letras de las canciones.

Y con bolsa haciendo juego!

El final, antes del encore es ultra conmovedor, un canto a la amistad y es imposible que no te sientas identificado con el pequeño Billy.

Bueno, a quién acompaño para verlo otra vez?

Les dejo un videíto con lo mejor del musical.

Hairspray

Nadie en mi familia fue alguna vez bailarina o cantante profesional y, sin embargo, no sé de dónde me viene esa pasión por las comedias musicales, sean del año que sean.

Disfruto de las canciones, de la actuación, del talento y, sobre todo, de la enfermiza perfección de las coreografías.

Hace poco leí que en Buenos Aires se realizó un casting para encontrar la protagonista para la versión argentina de Hairspray. Tengo entendido que Enrique Pinti hará el papel que hizo John Travolta en el cine.

Supongo que Pinti estará perfecto y más creíble que Travolta en el cine. Una pena, tanta prótesis para hacerlo creíble hizo todo lo contrario.

Me pregunto cómo abordarán la temática de la discriminación y si la adaptarían porque no sé hasta qué punto es un tema de interés en Argentina. (No el de la discriminación per se, sino la de los negros en los 60 en EEUU)

Esto es porque hace un par de años fui a ver Los Productores con Pinti y Francella y luego la vi acá en Londres, y hubo cuadros que en la versión argentina no estuvieron. Uno, por ejemplo, donde aparecían Churchill, Roosevelt y Stalin, algo más afín a la historia europea que al interés argentino.

Pero bueno, no me queda otra que ir al teatro acá y ojalá cuando vaya a Argentina ya esté en la Calle Corrientes, para ver ambas producciones.

Habrá que sacrificarse…

Vi por primera vez Hairspray en el avión la última vez que fui a Argentina. La vi dos veces. A la vuelta, volví a verla – dos veces más!

Adoré las canciones, están buenísimas! Me gusta esa onda pop y estética de principios de los 60.

Este video es muy divertido, es una perfecta síntesis de todos los pasos y movimientos que estaban de moda en esa época:

Pero esta es mi canción FAVORITA! (Son dos canciones en una)

No te dieron ganas de bailar?

La Novicia Rebelde

My heart will be blessed with the sound of music
And I’ll sing once more
(Sound of Music – The Sound of Music)

Por una ecuación tal como

(distracción argentina X distracción inglesa) + viveza criolla

sucedió que en 7 días fui a ver The Sound of Music (La Novicia Rebelde) dos veces.

Siempre me habían gustado las canciones aunque nunca, de niña, había visto la película ni había aprendido las canciones. Pero alguna vez las había escuchado y me habían encantado.

Hace un año Ale me regaló la película y cada tanto la veo.

Aquí en Inglaterra todos las saben. Los niños las aprenden de sus padres o maestros y, a su vez, éstos mismos las aprendieron de sus propios padres.

Además, es que es una comedia que se conoce en todo el mundo!

En el teatro se escucharon muchas moqueadas, he visto hasta hombres grandes enjugarse sus lágrimas, igual que mujeres y yo misma!

La primera vez que fui, los primeros 40 minutos no paré de shorar! De la emoción de ver y escuchar esas canciones maravillosas en vivo y en directo, con una orquesta divina!

Fui con Ale, se lo bancó como un señorito inglés.

La segunda vez fui con Alejandra a quien invité porque sabía que le gustaban las comedias musicales, y aparte porque me cae bien, obvio!

(Alejandra, me pareció o vos también shoraste?)

La actriz que interpreta a Maria se llama Connie Fisher, salió de un reality show.

Los decorados, no tienen una idea de lo fabulosos que son! Y las voces de todos, todos! Geniales!

Les dejo un videíto de la actriz con los chicos cantando un potpurrí de las canciones más conocidas. Está bajado de un espectacular de la tele.

Que lo disfruten!