Italia

Apuntes Y Postales De Venecia

Aquí va un picadito de consejos, cosas que nos llamaron la atención, alguna que otra cosa que quedó sin contar del post anterior

Alojamiento

Nos alojamos en un hotel pequeño, tipo hotel boutique, y como todo hotel chico, mediano, grande y/ o lujoso de Venecia, está decorado de manera muy barroca.

El nombre del hotel es Ca’Pagan. Ca’ significa casa, nos dijeron y Pagan es el apellido de la familia dueña de este lugar.

Los precios varían mucho. Por ejemplo, de lunes a jueves es más barato que los demás días y también aumenta mucho cuando es época de carnaval o en estos días, que se desarrolla una bienal.

Nuestra habitación.

Tráfico acuático

Impresiona ver el movimiento que hay a lo largo del Gran Canal y demás canales. Hay un constante tráfico de diferentes embarcaciones.

 Lanchas privadas, que pertenecen a los locales.

Los vaporetto.

La típica parada del vaporetto.

La policía.

El barco que recoge la basura.

 Las góndolas, por supuesto.

Tomar una góndola típica sale alrededor de 60€ mínimo y con gondolero macanudo. El viaje dura alrededor de media hora. La verdad es que ni nos detuvimos a pensar en tomar una aunque yo hubiese querido pero me pareció un gasto innecesario. Si son varios amigos, es recomendable, por supuesto.

La comida

Insisto: comer sentado a una mesa es caro. Hay restaurants que tienen menú turista pero hay que preguntar primero porque el precio muchas veces corresponde si comés adentro, no afuera, que es tan lindo.

Atención!

Se dice que el carpaccio se inventó en Venecia.

Dicen que fue acá en Harry’s Bar, caríiiiiiiiisimo aunque no lo parezca!!

Está la alternativa de comprar algo rico por menos y comer mientras se pasea.

Pizza arrollada y apetitosa.

Si son golosos, hay muchas panaderías que venden galletas varias.

Si son más sofisticados, están estas delicias de mazapán.

Souvenirs

Acá tengo para largo. Como Venecia está muy cerca de la isla Murano, muchos negocios venden souvenirs que dicen ser de Murano, pero acá hay que tener cuidado, no necesariamente significa que son objetos realizados allí.

Por lo que leímos en Trip Advisor, muchas de estas cosas están hechas en China o alrededores. Si uno quisiera comprar cristal de Murano propiamente dicho, es más seguro ir hasta la isla (a una hora en vaporetto) pasearla y comprar.

 Me compré el gatito más chico con el pez en la panza.

Una guitarra de tamaño real a 17,000€!!!

Así y todo, la diferencia de precios en los mismos objetos es tremenda!

El gatito que me compré (ni sé si es de Murano ni me importa! Me gustó el gatito!) me salió 18€. En otro negocio por el mismo diseño aunque un poquito más grande, me pidieron 59€!!

Lo típico es comprar máscaras.

Hay otras mucho más sofisticadas.

Hay algunos negocios que aclaran que sus máscaras son más caras porque son hechas de papel maché. 

Otros dicen que sus máscaras son hechas de una mezcla de papel maché y plástico. Y los pequeños negocios que son los típicos que hay en todos lados, venden máscaras de plástico.

Todas están decoradas con el mismo estilo y si realmente no te importa cómo están hechas sino el diseño y/ o el precio y/ o traer un recuerdito para alguien querido y no exprimir la billetera, andá a las de plástico y en estas también hay diferencias importantes de precio.

Nosotros compramos tres máscaras con forma de gato, cada una a 20€, pedimos un descuento y fueron inflexibles. OK. Las mismas las vimos al otro día a a unos 10€ cada una.

También compré 10 mascaras chiquitas con imán a 7€, sobre la Strada Nova en Cannaregio.

 
Si tenés más días para pasear, te recomiendo ir a unos talleres donde vos podés decorar tu propia máscara. Si no tenés tiempo, podés comprarte las máscaras blancas y decorarlas en casa con tiempo. Y acá también hay mucha diferencia de precios.

Las más baratas las vimos a 5€.

 
Otra cosa típica para comprar que venden en todos lados, es paquetes de pastas de colores con forma desde moñitos hasta partes íntimas. El paquete de 500g puede salir 8€, 6€… Nosotros conseguimos unos a 4€ y los compramos enseguida! No fuimos a ningún supermercado porque no encontramos ninguno! Y eso que nos metimos por un montón de lados!

 Los compramos en este negocio, justo enfrente del café.


La mejor calle para comprar souvenirs a buen precio es Sestiere Cannaregio. Ahí me tomé el café, compré el gatito de vidrio y las pastas. Y a medida que te alejás para el lado de Campo San Polo, los precios se van incremetando.

Y algunas postales.

Hermosos atardeceres.

Una foto muy Mechi.

Muchos bebederos como éste.

Y muchos aljibes.

Es hermoso pasear por Venecia. Pero es un poco trabajoso si se tienen niños muy pequeños.

 Vimos muchas escenas como ésta.

Fin De Semana En Venecia

 Venecia y los dos.

Creo no haber estado en un lugar tan romántico y tan mágico. Habrá coincidido con que era nuestro décimo aniversario de casados que mis ojos veían belleza en cada rincón de Venecia?

Me parece que no, porque al ver las fotos una vez que llegamos, comprobé que Venecia es realmente hermosa, no importa si lo ves con ojos de enamorada o con ojos de viajera.

Llegamos el viernes a la noche muy tarde y en el aeropuerto Marco Polo tomamos un micro que en 20 minutos nos dejó en la terminal Piazzale Roma, donde nos tomamos un vaporetto que cual colectivo, tenía distintas paradas a lo largo del canal y en una bajamos nosotros solos y caminamos unos pocos metros en total soledad hasta dar con el hotel donde nos alojamos.

Porque Venecia es mágica de muchas formas y una de ellas es ésa: Caminás por una callejuela totalmente vacía, silenciosa, puede ser que te cruces a una persona, un niño en bicicleta o unas palomas y al doblar ves que cruza otra calle y esta vez bulliciosa, con turistas que caminan de un lado a otro, con negocios que ofrecen souvenirs y restaurants promocionando menúes de turistas.

«Perdeos por las calles de Venecia,» me sugirió Pity y éso fue lo que hicimos. Hay muchas pequeñas galerías de arte, museos, iglesias pero preferimos aprovechar los dos días de paseo para caminar y conocer la ciudad desde afuera.

Habíamos comprado una guía que sugería tres itinerarios, Venecia en 1 día, Venecia en 2 días, Venecia en 3 días. Nos alcanzó el tiempo para hacer los tres y hasta para una siesta reparadora el sábado porque el calor y el sol que hacía era, para nosotros, muy fuerte.

Después de desayunar, emprendimos la marcha cruzando el Ponte dell’Accademia.

Desde donde tenés esta vista.

Y del otro lado.

De allí caminamos maravillándonos con los diversos puentes que cruzábamos, todos bonitos, todos originales, todos distintos.

 Algunos de los tantos preciosos puentes.

Llegamos a la iglesia Santa Maria della Salute, construida en 1630 como agradecimiento a la Virgen María luego de que una plaga que azotó la ciudad haya terminado con un tercio de la población.

Santa Maria della Salute.

Es toda de mármol, por adentro es hermosa e incluso tiene un cuadro pintado por Tintoretto.

A unos pasitos se encuentra La Dogana da Mar, antigua aduana del siglo XVII y hoy es un centro de arte.

Este edificio se encuentra el la punta más extrema de Venecia y casi llegando al vértice hay una bella estatua de un niño llamada «Niño con rana».

 Atrás se ve el edificio La Dogana Da Mar.

Está permanentemente custodiada por un policía para cuidar que nadie se apoye o toque esta hermosa obra de arte de 2.5m de altura, de hierro blanco, construida en 2009.

El policía cuidando.

De allí fuimos al Peggy Guggenheim Collection, antigua casa de la heredera americana quien murió en 1979 dejando a la ciudad su vasta colección de arte y la de su esposo Max Ernst. Se entra como quien entra a un hermoso jardín privado y hay algunas obras afuera pero lo bueno está adentro pero para eso hay que desembolsar €14.

Pero con este día? Y después de haber almorzado!?!?

Habíamos almorzado un rato antes en un restaurant literalmente sobre el canal. Comer afuera, comprobamos, es muy caro. El hecho nomás de sentarte y que te sirvan encarece lo que en otro lado podés comprar y comer mientras caminás.

Bueno, casi. Lo que sucede es que comida para llevar podés comprar pizza, sandwiches de milanesa (sí! milanesas!), pizza arrollada, helados… Si querés comer alguna ensalada, pues al restaurant.

Por supuesto que la calidad es de lo mejor pero no vale lo mucho que cobran.

Oh, y en un lugar así no puede faltar el señor que toca música. El señor tocaba afuera del sector del restaurant y entró para pasar su gorra. Había estado tocando un popurrí turístico: unos cuantos tangos, That’s Amore, esa canción que dice «Brasil, Brasil» que bailamos los argentinos en toda fiesta haciendo el trencito y alguna otra más.

Pensamos que el señor era argentino o de otro país de América y cuando se acercó a nosotros y mientras le dábamos unas monedas, le dijimos que nos habíamos dado cuenta que había tocado muchos tangos y no nos entendió o entendió mal: creyó que le estábamos pidiendo que tocara un tango y ahí se despachó SOLO PARA MI, con La Cumparsita.

Exclusivo! Mi pequeño recital privado!

Claro que después tuvimos que pagarle otra vez!!

Pues después del Guggenheim dormimos una siesta reparadora que necesitábamos realmente. Nos hemos acostumbrado al clima templado y cuando hace mucho calor que para otros es normal, para nosotros es casi insoportable!

A la tarde decidimos ir a la famosa Plaza San Marco. A esta altura nos habíamos dado cuenta de que haber comprado un pase de 48 horas a €30 cada uno para viajar en vaporetto no servía para nada! A todos lados se llega caminando!

Entramos por la Piazzetta San Marco, donde se ven dos columnas sobre cuyas sendas cimas hay un león alado, símbolo de Venecia y la estatua de San Teodoro.

 Las columnas.

 Palazzo Ducale.

A la izquierda está la Biblioteca Marciana, del siglo XVI, que alberga manuscritos griegos y latinos. Y al final de este edificio está la Campanile, una torre a la cual se puede subir y se tiene una vista preciosa de la ciudad.

Biblioteca Marciana (adentro) y Campanile.

 Otra vista de la Biblioteca Marciana.

Domina la Piazza la famosa basílica San Marco que aunque en estos momentos estaba en reparaciones, se podía disfrutar de su exterior.

 Bellísima!

Y ahí nomás está la Torre dell’Orologio, preciosa torre con reloj que al marcar las horas salen unas estatuas que golpean una campana.

Torre dell’Orologio.

La Piazza San Marco propiamente dicha está rodeada por la Procuratie Nouve (siglo XVI) y la Procuratie  Vecchie (siglo XII) donde hoy en día, en estas hermosas galerías con arcadas, hay restaurantes, cafés y negocios de recuerdos pero también se encuentra el Museo Correr.

 Procuratie Vecchie.

Seguimos perdiéndonos por allí, estábamos siendo testigos del atardecer en Venecia, una vibrante combinación de naranjas y rosados que pintaban el cielo mientras nos acariciaban las brisas tranquilas del canal.

 El famoso Puente de Los Suspiros, que nada tiene que ver con lo romántico!

Según dice la leyenda, este puente conectaba la cárcel con el palacio donde los presos eran juzgados. Una vez que eran sentenciados, cruzaban el puente hacia la cárcel y en ese trayecto suspiraban al ver, por última vez, entrar el sol  por las pequeñas ventanas.
Y luego fuimos a cenar a un restaurant mono, para festejar nuestro aniversario. Durante la cena empezó a llover y a tronar como si se estuviese por acabar el mundo! Yo empecé a tener frío, estábamos cenando en una terraza con un techo muy bueno porque seguíamos secos pero eso sí, saqué mi saquito y fui feliz.

Restaurant La Terrazza.

Por suerte, para cuando terminamos de cenar, ya había dejado de llover y quisimos retornar a la Piazza para verla con las luces encendidas.

Bueno, algunas luces encendidas!

Así que caminamos un poco más y nos fuimos a dormir porque al otro día había que levantarse temprano para hacer el check-out.
Al día siguiente, tomamos por fin el vaporetto porque donde íbamos a ir estaba un poco alejado aunque podríamos haber accedido caminando sin problemas pero iba a  ser más rápido ir por agua.

Mientras sacaba fotos.

Caminamos primero por unas callecitas casi desiertas que dieron paso a una muchísimo más transitada y por esa zona llegamos al Campo di Ghetto Nuovo.
Este sector era donde antiguamente los judíos tenían permitido vivir. Se entra por una especie de túnel de los que hay muchos en Venecia.

 Sotoportego de Ghetto.

Y te encontrás con unas dos antiguas sinagogas que por afuera, si no mirás con atención, no te das cuenta que lo son, sólo si mirás arriba y ves los vitraux.

Una de las sinagogas.

Hay unos cuantos pequeños negocios donde mayormente se venden menorah y artículos para bat y bar mitzvah.

Oficina de turismo.

También está el museo al lado de otra sinagoga y por la hora que era no pudimos esperar al siguiente tour que empezaba en una hora.
Estuvimos en la plaza sacando algunas fotos.

También nos metimos en una calle tan angosta como una persona, donde se podía ver el hacinamiento en que se vivía: las puertas muy bajas (más bajas que nosotros!) y ventanas muy pequeñas.

 
La calle.  Ahora está linda y limpita.

Con qué nombre, verdaderamente!

La plaza.

Y mientras estábamos en eso, un chico, en inglés, lo llama a Ale y le pregunta si es judío. Cuando Ale dice que sí, se acerca y nos pregunta de dónde somos y cuando supo que éramos de Argentina, llamó a otro chico que era argentino y se nos acercó, le dio la mano a Ale y se excusó conmigo porque él es ortodoxo. Para mí estaba todo bien pero a Ale no le cayó bien pero como era muy simpático nos quedamos charlando.

Tanto él como el anterior le insistían a Ale de que pasara a una especie de museo donde podía orar por la paz y a la vez le ofrecían la vestimenta y sacarle una foto, cosa que a Ale no le atrajo en lo más mínimo. Así que después de charlar un rato de unas y otras cosas más, nos despedimos y seguimos nuestro camino.
Nos volvimos a perder por las callecitas, a estas horas ya con el sol de la siesta impiadoso sobre nuestras cabezas pero estoicos seguimos aunque Ale ya estaba medio mareado!

Caminando por ahí.

Llegamos a la zona del Ponte di Rialto que es un enjambre de turistas. Ves hordas y hordas, la mayoría siguiendo a un guía o muchos otros escuchando mp3 de visitas guíadas, podés darte cuenta que muchos han bajado de los cruceros por el día.

 Llegando los turistas.

El puente está atravesado por una sucesión de dos filas de negocios de recuerdos y se lo puede caminar a un lado o al otro. A ambos lados del canal hay cantidades de restaurantes, la mayoría te tienta con sus precios pero a las promociones hay que mirarlas con cuidado: no te incluyen el precio del cubierto y muchas veces el precio que ves es si comés adentro, no afuera.

Sobre el puente y los negocios de un lado y del otro.
Ponte di Rialto.

Nosotros almorzamos en un restaurant donde nos pareció lindo comer al costado del agua y pudimos disfrutar de unas milanesas de pollo cuando habíamos pedido de carne. Pero qué importa cuando tenés hambre y son milanesas!

Y el postre! Yo con sweater porque a la sombra siempre tengo frío!!

Después del almuerzo seguimos con la caminata pero a esta altura mi organismo pedía café. Estaba en la tierra correcta pero no quería volver a sentarme. No encontré en ningún lugar un Starbucks, sinónimo de pedir un café para tomarlo mientras caminás.
Hasta que llegamos a un lugar donde milagrosamente encontramos una cafetería muy moderna y donde sí, efectivamente, vendían café to go.

Placer! Y monono! Me dieron esa cucharita y platito para que revolviera el azúcar antes de irme!

Compramos algunas cosas hasta que volvimos a ver que estaba atardeciendo y a Ale se le antojó un helado. En busca de ese helado tan famoso según habíamos leído, caminamos por otros lugares muy bonitos.

 Atardecía.

Veredicto de Ale: muy bueno.

Ale tomó su helado mientras nos sentamos en un banco de la plaza y observamos niños jugando a la pelota, andando en bici y disfruté del momento.

Tranquilos y relajados…

Emprendimos la vuelta, teníamos que ir a buscar las valijas.
Y con la casi noche en mis ojos, me despedí de Venecia.

Ciao Venezia! Ci vediamo presto!

Estoy preparando un segundo post sobre Venecia sobre, entre otros temas, la comida y los souvenirs y dónde y qué comprar porque la diferencia de precios es notoria!

Anochecer En Venecia

(Escrito el viernes pasado)

La brisa cálida de la noche me despeina. Las luces tenues de algunos edificios se reflejan sobre el agua del canal. Las terrazas de algunos restaurants están iluminadas sólo por velas y nosotros… estamos en Venecia.

Hay algo que hace que con la mirada busque a alguien. O a muchos.  Tal vez sea en la cara de la gente, no la de los turistas. O en la cara de quien tiene que controlar los pasajes y no lo hace: Un hombre cansado, algo encorvado pero con fuerza suficiente para amarrar el vaporetto en cada parada.

Respirar Italia conmueve hasta mi última fibra. Estar en tierra de los ancestros se siente como un temblor interior que atenta con la caída de mis lágrimas contenidas.

Recién llegada a Venecia y me acuerdo de mi viejo. Y quisiera volver con él a mi infancia.

Roma Día 3 – Fotos

Las fotos corresponden a lo que escribí en Último día en Roma.

El subte.

Fíjense bien en las siguientes dos fotos de murales: Muestra la evolución del Imperio Romano (en blanco), desde un puntito blanco en Roma hasta abarcar Asia, Europa, Britania, Africa.


Las siguientes fotos corresponden a las ruinas del Foro Romano.
Me encantó!

Lapis Niger. Cuenta la leyenda que esta pieza de mármol negro cubría un área sacra donde se decía estaba la tumba de Rómulo.
Mis columnas favoritas de todo el Forum.

Il Tempio di Saturno e le pendici del Campidoglio. (Lo que eso signifique!)

Arco di Settimio Severo.

Detalle al costado del arco.

Parte de la muralla de Ciudad del Vaticano.

Entrada principal por donde se accede a los distintos museos previos a la Capilla Sixtina.

Piazza del Spagna.

El Tempio di Esculapio en Piazzale Paoline Borghese.

Vista de la Piazza del Popolo desde la Piazzale Napoleone I.

Por fin nos sentamos!

Fotos de Sicilia

Las fotos corresponden a lo que escribí en 3 días en Sicilia.

Gangi

Falta poquito para llegar!!!!

Una de las tantas iglesias en Gangi.

Camino a la Piazza del Popolo.


El cine.

El registro civil.

La Piazza de Popolo.

El bar!

La carnicería.

Vista desde la Piazza del Popolo.

Se dan cuenta de qué empinado es, no?


Cefalù

Una hermosa vista.

Cerca del mar.

Catania
Elefantino en Catania.

La piazza en Catania.

Monte- Volcán Etna
Vista de uno de los cráteres.

Una casa sumergida en lava petrificada.

Roma Día 2 – Fotos

Las fotos corresponden a lo que escribí en Día 2 en Roma.
Póster en la estación de subte.

Ciudad del Vaticano. Vista de la Basílica de San Pedro desde la plaza homónima.
La Guardia Suiza.

«La Piedad». No se puede agregar nada más, no?

Estatua del Papa Gregorio XIII, el creador del calendario llamado «gregoriano».
Miren cómo se trabajó el mármol!!!!!

Embajada argentina en Ciudad del Vaticano.

Vista de la Basílica de San Pedro, desde afuera de los límites de Ciudad del Vaticano.

El Romano histriónico (y bien vivo!)

El Coliseo; me van a tomar por ignorante, pero no me impresionó en nada!

Roma Día 1 – Fotos


Las fotos corresponden a lo que escribí en Día 1 en Roma.

El tren (de dos pisos) que nos tomamos en el aeropuerto hasta el centro de Roma.

Tirando la moneda en la «Fontana di Trevi».

Detalle de la «fontana«.

Puerta de una juguetería donde absolutamente todo se hacía con madera.

El Panteón (la iglesia con el agujero en la cúpula).

El «Elefantino».

La placa en el hotel.

El Cristo esculpido por Miguel Ángel.

Una de las tres fuentes en Piazza Navona.

El colectivo ideal para las callecitas de Roma.

Ruinas de los templos en Torre Argentina.

Los tranvías que terminan en Largo di Torre Argentina.

El teatro Argentina.

La piedra cuadrada marca el lugar donde fue asesinado Julio César.

Último día en Roma



La Capilla

El último día en Roma hizo calor y, a pesar de eso, caminamos bastante.

Primero fuimos al Forum donde hay ruinas de diferentes templos, el antiguo senado, arcos, columnas, un poquito de todo pero uno no puede dejar de maravillarse ante estos mudos testigos de tanta historia.

Estando en un lugar así trato de imaginarme cómo habrá sido todo alrededor cuando esos edificios estaban completos, la gente y las calles.

Ale decía que tendría que existir algo así como una proyección, que se prenda y se apague sobre las ruinas, mostrando como habían sido los edificios originalmente. Supongo que alguna vez sucederá.

Luego fuimos a la Capilla Sixtina. Fuimos alrededor de las 3 de la tarde, cuando ya hay muy poca gente. Antes de entrar, hay muchos pequeños museos donde se conservan estatuas y demás de, por ejemplo, Egipto y también hay muchas salas pintadas al fresco (se dirá así?).

Sonaré reiterativa pero es difícil explicar con palabras estas obras maestras. Aunque todo me dejaba con la boca abierta, la razón principal de estar ahí fue ir a la Capilla Sixtina misma.

Cuando llegamos, como se imaginarán, estaba atestado de gente. Nos quedamos mucho tiempo admirando algo que había visto siempre en documentales, en libros… Y estar ahí, viéndolo, admirándolo, fue más que emocionante.

Pero el mambo cada tanto se cortaba con los agentes de seguridad: No se podía sacar fotos o filmar. OK. No se podía hablar. OK. La gente igual sacaba fotos, filmaba y hablaba. Y ya estaban ellos “SSSSSHHHHH!” “No photos, no photos”, casi a grito pelado.

No podrían haber previsto esto en vez de estar haciendo ellos semejante escándalo? Cuando estábamos en la basílica de San Pedro, mirando las tumbas de los papas, continuamente había una grabación en todos los idiomas donde se decía que ese lugar era sagrado, de reflexión, que había que hacer silencio, etc., y la gente cumplía, fue tranquilo.

En la Capilla Sextina esa grabación no existía lo cual era bastante molesto tener a los guardias haciendo escándalo.

Creo que la mejor forma de admirar la capilla es que tiren unas cuantas colchonetas en el piso!!! Qué tortícolis tuve al otro día!!!

De ahí fuimos a Piazza Espagna, vieron esa plaza famosa que muestran cada tanto donde se hace el desfile? Ese que las modelos bajan por escaleras? Bueno, ahí fuimos pero nosotros las subimos. La zona que se encuentra allí es preciosa.

Caminamos mucho y llegamos a un barrio con un parque enorme como los bosques de Palermo llamado Via Borghese. Mucha gente trotando por allí, la verdad, una lástima que lo hayamos descubierto el último día.

Leonardo

Luego encontramos de casualidad una muestra sobre el genio de Leonardo. Entramos y fue bárbaro! Estaban casi todas las máquinas diseñadas por Leonardo recreadas en madera a tamaño real.

Recuerdan esos diseños de máquinas para volar, la bicicleta, etc.? Todo eso recreado allí. Me gustó muchísimo!

Culminamos el día con pizza, todavía no había comido pizza en Italia!

Eran las 8 de la noche y no había nadie!!!! Todos cenan muy tarde!

Viveza India

Por un error de cálculo (y porque el colectivo no llegaba más!) perdimos el micro que nos llevaba directamente al hotel. Entonces tomamos subte y colectivo para llegar a la estación donde tomaríamos otro colectivo que nos dejaría a un par de cuadras del hotel.

Esperamos y esperamos, ya eran las 12 de la noche y nos queríamos irrrrr!!! Vimos un taxi y nos mandamos. No bien entramos se nos acercó una pareja (supongo yo, eran hindúes por cómo pronunciaba el inglés) y la chica nos preguntó si nos dirigíamos al hotel y nos nombraron al que íbamos. Le dijimos que si y nos preguntaron si podían ir con nosotros. “Si, por supuesto”, le dije.

Yo pensaba qué mejor que compartir el taxi para compartir gastos. Y se lo dije. “Ay, no” me dijo la chica “nosotros les preguntamos si nos llevaban” “Si”, le repliqué “pero para compartir la tarifa” “No, no. No tenemos dinero. Hoy fue nuestro último día y nos gastamos todos los euros”. Ahí, en vez de cachetearla (porque me quedé sin palabras por la sorpresa) me puse a hablar con Ale en castellano y a no disimular mi enojo para nada. Y en inglés le dije “Tendrías que haber avisado que no tenías plata” “Yo te pregunté si nos llevabas!”.

A partir de ahí no le hablé por todo el viaje. Cuando llegamos, pagamos y al bajar la chica dijo “Ay, me siento muy mal, esperen que busque si tengo algo para darles” “Todo lo que tengas” le dije firmemente.

Encontró 3 euros (el viaje salió 15) nos lo dio y creo que ni les dije chau.

Hay veces que no me dan ganas de ser una nena buena.

3 días en Sicilia

Entrada a Gangi


La razón principal de nuestro viaje a Sicilia fue poder visitar y conocer el pueblo donde nació y creció mi abuelo paterno: El pueblo de Gangi.

Siempre me dio la sensación de ser tan remoto, tan inalcanzable, que el haber estado allí y haber llegado tan fácilmente, me parece un sueño.

Al llegar a Palermo, donde se encuentra el aeropuerto, alquilamos un auto y nos dirigimos a un pueblo llamado Polizzi Generosa. Ese pueblo era nuestra referencia para acceder a nuestro hotel.

Durante el trayecto en auto, no podía dejar de admirar las colinas verdes alrededor de la ciudad y cuanto más nos alejábamos del centro, más me maravillaba ver autopistas construídas que aparecían y desaparecían entre las montañas.

Llegamos al hotel. Bueno, hotel es un decir. En realidad es una enorme y antigua casa reformada a albergue, muy bien decorada, rústica y que se encuentra en el medio de las montañas y es un lugar, yo llamaría, “limbo” porque no pertenece a ningún pueblo.

Cada habitación daba a un patio central al aire libre donde dominaba un aljibe. Flores y plantas por todos lados y se sentía constantemente cantar a los pájaros.

No bien dejamos el equipaje nos fuimos a Gangi, así, sin comer.


Gangi

Sabía, por fotos que había encontrado en Internet, que había un bar llamado Seminara. En realidad, mi apellido es muy común en ese pueblo.

Gangi se encuentra sobre una montaña, verlo desde la ruta da la sensación de que la montaña es una gran torta verde con un decorado de crema naranja que se vierte desde la cima hacia abajo. (El “decorado de crema” vendría a ser el pueblo mismo).

Cuando llegamos dejamos el auto y nos dispusimos a recorrer el pueblo. Qué difícil fue! No había calles y todo era escaleras empinadas. Caminar hacia arriba fue cansador. Cada tanto encontrábamos viejitos sentados en bancos, con sus gorritas y bastones.

Al llegar a la Piazza del Poppolo, que sería la principal, vimos la iglesia y Ale encontró el famoso (para mí) Bar Seminara. A la entrada había un banco y tres viejitos sentados allí. Nos miraban sacándonos fotos y se reían silenciosamente. Se ve que les causábamos gracia.

Entramos (en realidad es un bar con heladería y venta de pizza) y gracias a Ale que habla italiano (si, yo soy la italiana “ma non parlo italiano”) le preguntamos a la señora que atendía, si su apellido era Seminara.

Ella nos dijo que el apellido es de su marido que en ese momento no se encontraba y Ale le contó cómo me llamaba yo y si conocía a alguien con el nombre de mi abuelo. Enseguida dijo “Ah, son de Argentina!” pero no pudo confirmarnos de que alguien de su familia recordara un nombre así.

Nos explicó que deberíamos seguir preguntando a otros Seminara en el pueblo pero que ya quedan pocos que recuerden a algunos de quienes partieron para Argentina.

Cuando le contamos que mi abuelo emigró luego de la primera guerra, ya muy segura nos dijo que no, que ya deberían estar todos muertos.

Era una respuesta que me la esperaba. De todas formas, muy amablemente se ofreció a buscarnos algunos teléfonos.

Mientras lo hacía, a mí se me caían las lágrimas, quizás de emoción por estar allí, quizás de tristeza por no poder encontrar algún familiar o muy probablemente por el hecho de darme cuenta de cuánto tiempo ha pasado desde la muerte de mi abuelo, de la importancia de los afectos y la familia y de que a lo mejor algún tracito de mi historia se haya perdido para siempre.

La señora volvió con un papelito escrito y me vio llorando y sorprendida le preguntó a Ale “Eh! Por qué llora?”. Yo en mi pobre italiano le respondí que porque me acordaba de mi abuelo.

Ella entonces nos relató la historia del padre de su esposo, que murió trabajando en el campo, dejando a su esposa con dos niños y otro en la “pancia”, que su esposo era el mayor de esos hijos y que tuvieron una vida difícil.

Le agradecimos su ayuda, nos recomendó que fuéramos a un negocio cercano, también llamado Seminara y que luego volviéramos para contarle cómo nos había ido.

Caminamos unos metros y nos encontramos con una carnicería. Entramos, nos presentamos, y enseguida el señor nos preguntó si éramos de Argentina. Nos contó que él tiene parientes, más precisamente en Azul pero él los tiene bastante presentes porque hace poco lo fueron a visitar. Pero no tienen nada que ver con la familia de mi abuelo. Ellos tampoco. De todas formas, igual nos dieron unos teléfonos por si teníamos alguna otra duda, pero a esta altura sentí que mi búsqueda ya estaba terminada.

Volvimos al bar, le contamos a la señora y nos dijo que volviéramos el lunes (era un viernes) para ir al Registro Civil y ver qué nos contaban.

El lunes volvimos al pueblo, ya sin tanta mochila emotiva, y nos ayudaron un montón en el Registro Civil. Pedimos un acta de nacimiento de mi abuelo, el acta de nuestro matrimonio (yo ya era italiana cuando nos casamos) y hasta nos dejaron sacarle una foto al libro donde estaba asentado el nacimiento de mi abuelo.

Supimos en qué calle estaba la casa de mi abuelo pero ya no existía. Fuimos a la biblioteca a ver si tenían mapas viejos pero nos contaron que durante el fascismo se quemaron muchos archivos. Las empleadas nos ayudaron muchísimo, otra vez cruzaron llamadas con distintas personas del pueblo pero no tuvimos suerte.

Volvimos al bar, esta vez estaba Signore Seminara atendiendo, nos presentamos, y él nos confirmó que en su familia no había ningún Simone Seminara. Igual charlamos un ratito, nos despedimos, nos deseó suerte.

Cuando nos dirigíamos al auto le comenté a Ale que al segundo de ver al señor, supe que no éramos parientes. “Si no”, le dije “yo tendría esas pestañas”.

Cefalù

Cefalù es una localidad sobre el Mar Tirreno, muy turística, con playas, con mucho movimiento. Aquí se filmó, entre otras películas, Cinema Paradiso. Traté por todos los medios de acordarme de algunas escenas para, de alguna forma, individualizar alguna iglesia o plaza pero he visto tantas películas italianas, que realmente, cada esquina me parecía que había sido elegida para una escena.

Las calles son muy angostas, manejar por allí es sólo para gente tranquila como Ale, un nervioso se infarta. Hay muchos negocios donde se venden souvenirs pero también antigüedades y hermosas cerámicas. Compramos una trinacria, que en Sicilia se representa con la cara del sol y tres piernas. Y luego de cenar fuimos a tomar helados.

Saben cómo es costumbre servir el helado en Sicilia? Por supuesto que se puede elegir cucurucho o vasito, pero lo típico es comerlo con pan tipo brioche, o sea, un sándwich de helado de tres gustos! No! No me animé a tanto!

Monte Etna y Catania

Qué bueno que estuvo manejar hasta alrededor de 2000 metros sobre el nivel del mar! Queríamos subirnos a un cable carril para llegar a poder a hacer un poco de trekking sobre el volcán, pero estaba tan nublado que nos quedamos por ahí, hacía mucho frío. Yo no tenía abrigo así que después de comer algo me metí en el auto y me quedé ahí mientras Ale subió a un cráter.

Estuvo muy interesante acercarse hasta el Etna porque todo alrededor del camino había piedra volcánica negra, impresionaba la cantidad! También nos detuvimos a observar una casa rodeada de lava petrificada.

De allí decidimos ir a Catania. La recorrimos bastante porque nos subimos a un trencito turístico que partía de la plaza principal.

Recorrer el centro histórico de Catania fue como recorrer San Telmo pero la diferencia estaba en el estado edilicio: realmente, se notaba que las casas y palacios habían sido preciosos pero el estado actual era lamentable. Una lástima. Mucho graffiti, mucha pared arruinada.

Pero, dentro de todo, la ciudad igual es muy importante. Cuenta con shopping, con mucha gente que (siendo domingo) había salido a tomar helados y a dar la vuelta al perro y además, cuenta con muchas iglesias, preciosas todas.

Un párrafo aparte merece la cena en Catania. Vi en el menú que me dieron en un restaurant que servían caballo. «Ah, no me lo puedo perder!» pensé. Y pedí bife de caballo con ensalada. Les cuento? Un manjar! Riquísimo! De sabor muy parecido al cuadril.

Ah, si, yo no te como un helado con pan pero viste, caballo, no hay ningún problema!!!!

Día 2 en Roma

Nuestro segundo día en Roma y decidimos visitar otro país: Ciudad Del Vaticano. Nos levantamos temprano, tomamos el subte (donde le sacamos una foto a un póster que promocionaba la película argentina “Crónica de una Fuga”) y cuando llegamos a las afueras, no podíamos creer que hubiera tanta gente haciendo cola para entrar a los museos! Nunca vi tal gentío, grupos detrás de grupos, de todas las edades, muchísimos orientales y, por supuesto, muchos religiosos.

Seguimos caminando, entramos a Ciudad Del Vaticano (previo paso por un puestito de migraciones donde escanearon las mochilas) y alquilamos un audio tour para recorrer la Basílica de San Pedro donde, entre otras cosas, se encuentra La Piedad.

Al entrar, primero fuimos por un pasillo atestado de gente porque ahí se encontraban varias tumbas de papas. Por supuesto donde se hacía un nudo era donde estaba la tumba de Juan Pablo II: muchos se detenían a rezar, a sacar fotos, a contemplar.

Luego, por suerte pudimos recorrer muy bien la basílica; ya, al final, estábamos medio bizcos de tanta estatua de papas, aunque algunas realmente son increíbles, sobre todo ver cómo fue trabajado el mármol. Impresiona pensar que ese drapeado de una vestimenta es en realidad piedra esculpida!

Por supuesto, los cielorrasos, difícil de describir de tan bellos, así como también los pisos.

Vimos a la guardia Suiza, esos soldados vestidos con trajes a rayas amarillas y azules, tan pintorescos y, a la vez, tan originales. Estos uniformes no han evolucionado con el tiempo, son los mismos que se usaron siempre.

Verlos así vestidos a muchas personas les causa gracia y les da por pensar que están disfrazados. Se ven muchas risitas y si una persona les pregunta si se puede sacar una foto con ellos, dicen que no: muchos no saben que estos soldados están altamente entrenados, son soldados hechos y derechos, que están ahí trabajando. Qué hacen, entonces, algunos? Se les acercan y les preguntan cualquier huevada y ya está el amigo/marido/cónyuge con la cámara lista y saca la foto.

Ya para ese entonces nuestros estómagos rugían de hambre, pero no encontrábamos un lugar donde nos gustaría comer. Al llegar a una plaza, ya afuera Del Vaticano, vimos muchos, pude deducir, inmigrantes ilegales vendiendo carteras, cinturones, chucherías de todo tipo y yo vi un monederito muy lindo y cuando lo estaba por agarrar para dárselo al vendedor y que me cobrara, me dijo “scuzi, scuzi”, levantó todo y se fue.

Miré a mi alrededor y todos estaban haciendo lo mismo y corriendo para diferentes lados. Que qué estaba pasando? Pues venía la «polizia» y todos a desaparecer! Ay, como si nadie supiera que estaban ahí! Bueno, el caso es que el patrullero se estacionó en el medio de la plaza y todos se tuvieron que ir a vender su mercadería a otro lado.

Gracioso porque algo así me había pasado en México. Y me dio qué pensar, cómo en todos lados, no importa el país, las mismas cosas suceden, la misma corrupción, la misma hipocresía.

Decidimos no perder más tiempo y fuimos a almorzar a una trattoria que recomendaba la guía.

Pintoresca pero la comida deliciosa! Cómo explicar lo que pedimos… comimos lo que quiso el mozo! No nos dieron menú, le preguntamos qué tenía, yo no entendía, Ale le decía que si, bueh, cuestión que comimos riquísimo pero mucho! Una entrada, y un plato principal que consistía en un plato de spaghetti y un platito con ñoquis.

Al final, quedamos Ale y yo solos, y claro, el mozo/dueño apurado que quería cerrar. Los negocios, incluso los restaurantes, cierran a la siesta! Tipo 2 y media cierran y vuelven a abrir (en el caso de los restaurantes) a las 8, 8 y media!

Nos tomamos un colectivo y llegamos al Coliseo Romano. Un poquito de desilusioncita verlo un tanto negro de polución. Afuera había un par de hombres disfrazados de legionarios romanos. Sin darnos cuenta, uno se acercó y nos alentaba a que nos sacásemos una foto con él. Ale le preguntó cuánto cobraba y dijo “lo que tengas” y llamó a una pareja para que nos saque una foto con nuestra cámara. Incomodaba el hecho de que no fuimos nosotros (supongo, lo que corresponde) quienes le pedimos ese favor, pero de todas formas, muy gentilmente lo hicieron.

Dispararon una foto y el romano dijo “Otra! Otra!”. Yo pensaba “Ay, qué amable, por las dudas que no haya salido bien la primera foto”. Pero luego, cuando Ale le dio 2 euros el romano lo corrigió: “5 euros” y Ale le dijo “Vos dijiste lo que sea!” “Bueno, pero sacaste 2 fotos”. Al final Ale le dio otro euro más y nos fuimos. Para ese entonces, la pareja que nos sacó la foto se estaba sacando una foto con el romano por otra pareja que había sido “convocada”. Un negocio redondo.

A la noche ya vencidos por el cansancio, comimos algo por ahí y volvimos al hotel. Al otro día teníamos que volar a Sicilia.

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