Italia

Lugares Y Sabores Napolitanos

Alumnos, eduquemos el paladar.
Los temas que se tratarán en el post de hoy:
– Sandwiches con pan con gusto a pan.
– La pasta.
– La pizza.
– La repostería.
– Los helados.
– El café y el café per portare.
– Algo que por ahí no te gusta.
Comencemos:
Me pregunto si en Italia hay algo feo para comer? No! Nada! Todo es sabroso.
Este viaje que hicimos a Nápoles el mes pasado fue grandioso, para mí, en cuanto a la gastronomía, hasta en lo más cotidiano.
Y te voy a explicar por qué: En Londres uno consigue DE TODO pero de todo lo que te imagines para comer. Pero lo que es difícil de conseguir es SABOR. Pequeño detalle, no?
Vos acá podés ponerte una panadería de panes artesanales de lo más posh pero el sabor a levadura fresca de un pan amorfo o de una base de pizza napolitanos, no lo podés igualar. Como pasa con otros ingredientes cotidianos.
Y te voy a mostrar por qué. 
Comencemos con algo tan universal como un sandwich.
Era nuestro primer día y ya habíamos comido en el avión por lo que pasamos la tarde caminando por todos lados y visitando esto y aquello. Pero llegaron las 4pm, ese momento de la tarde en que el estómago empieza a desperazarse y uno comienza a buscar qué degustar. 
Ya veníamos babeando por haber visto tantas panaderías y pastelerías pero cuando casi desfallecemos de éxtasis fue al ver esto.

Pan. Pan con forma de pan. Pan de verdad.
Era la vidriera finita (como parece ser costumbre en muchos negocios) que pertenecía a una fiambrería atendida por un viejito. Además de fiambres vendía auténtica mozzarella di buffala así que no lo pensamos dos veces. Entramos y le preguntamos al señor si nos podía hacer un sandwich con ese pan y con salami y con mozzarella. 
Muy cortésmente se puso manos a la obra y yo lo observaba ponerle tanta dedicación a nuestro sandwich que me parecía que era mi abuelo que me estaba preparando algo rico. Dejamos a criterio del señor la cantidad de los ingredientes, lo terminó, lo cortó al medio y nos presentó questo:

 Mortal!

Casi nos desmayamos por el precio: €3,50! Yo pensaba que mínimo nos iba a salir €5!

Qué sabor!

Una noche veníamos de pasear y pasamos por un almacencito de la cuadra (que a partir de las 8 de la noche se hacía bar de tragos!! Cerraba una puerta para que no se vean las góndolas de comida, se colgaba una bola de espejos y sobre el mostrador el almacenero era el barman!) y Ale quería comprar una Pepsi y al ver los quesos, los jamones, los salames, la delikatessen en general, no pudimos con nuestro genio y compramos pan, manteca, queso, jamón y salame.

 Me gustó que el paquete deja una ventanita de papel transparente para ver lo que hay adentro.

El sandwich que te muestro a continuación lo compré en un negocio de la estación de trenes, un simple sandwich de jamón pero con rúcula y a esto voy cuando recalco la calidad de los ingredientes. Donde quieras que compres algo para comer en Italia, tenés garantizado que vas a saborearlo! 
La rúcula era picante! Qué delicia!
Una yapa:
El sandwich de milanesas con papas fritas de Ale!!
Ahora pasemos a los platos. Capítulo 1, la pasta.
Obviamente que se puede comer cualquier tipo de pasta y es un plato universal y nunca pido este plato si como afuera porque para mí, de última, es pedir fideos. Y si voy a un restaurant prefiero algo más elaborado o aventurero.
Pero esta vez sí quise comer pastas porque estaba en Italia así que me di el gusto. 
Y la pasta al dente que comí me llenó de alegría.
Capítulo 2, la pizza.
Acá va a haber controversia y los argentinos tenemos el diente gastado de comer pizza y de la buena. Porque la pizza en Argentina es LA PIZZA. Claro, para nuestro gusto, saber y entender. Traté de reflexionar y adaptarme en Nápoles. 
Los argentinos nos creemos los reyes de la pizza y, sinceramente, sí, es cierto pero somos los reyes de la pizza como nos gusta a nosotros: con base crocante, a la piedra finita o un poco más gordita. Pero base crocante.
Una pizza napolitana no es así. Es rica, sí, pero si en Argentina abrís un negocio que venda las pizzas como se comen en Nápoles, no sé cuánto tiempo lo podés llegar a tener abierto!
Por empezar, poco queso.
Otro detalle, la base. 
Mirá, parece casi cruda o mal horneada, pero no. 
Comimos pizza dos veces, una que compramos en una pizzería a unos pocos metros de donde nos alojábamos y otra en la famosa Di Matteo.
Pizzeria Di Matteo.
 Yo pedí esta pizza, la margarita, la que dicen que se inventó en Nápoles.
Ale pidió pizza frita. Si!
Consiste en que a una masa de pizza le ponés los ingredientes normales de una pizza pero adentro y luego la freís.
El resultado es esta bola!
 
Ataque!
Y después se desinfla!
Detalle para tener en cuenta: Acá la pizza es grande y es in-di-vi-dual. Obvio que si querés compartir, no hay problemas, pero no es como en Argentina que te traen la pizza cortada en 6 porciones.
Y en Di Matteo no se venden sólo pizzas! Mirá esos precios! Regalados!!
A otro lugar que quisimos ir a comer pero estábamos llenos fue a De Michele, como conté acá: una famosa pizzería pero que se hizo aún más famosa porque ahí comió pizza Julia Roberts en Eat Pray and Love. (Ay a ver, suspiren, suspiren…)
 La pastelería.
Me mudaría a Nápoles por la pastelería.
Cornetto a la mañana. Una medialuna crocante y sequita.
Si no, briochina (izquierda) o pasterina (derecha).
O por qué no la famosa  baba.
(Que me cayó re mal porque estaba mojada con una mezcla de almíbar y algún licor y yo no estoy acostumbrada a tomar alcohol!)
La compré en Capri en un negocio muy mono, eso sí.
También en Capri morí con la torta caprese, típica de allí, claro.
No has estado en Nápoles si no has probado la Sfogliatella, como bien me recomendó María Marta.
 Hermosas!
 La Sfogliatella para mí es una obra de arte. Es un pastel formado por miles de finas capas de masa filo que dan la forma a un caracol y tradicionalmente está rellena de ricotta con pedacitos de cáscara de naranja confitada.
 Ñam!
Comí una cada día! Qué placer para el estómago y los ojos, no?
 Justo se fueron todos! Este lugar estaba llenooooo!
Sin embargo ahí me compré otra cosa rellena de ricotta.
Una frolla mini.
Hay tanto para elegir y tanto que no comí!!!
Me quieren matar!?!?
Los helados.
Sí, son deliciosos. Sin lugar a dudas. No se requiere explicar más porque los argentinos estamos acostumbrados a comer helado delicioso y bien hecho. Helado artesanal. Helado con gusto a lácteo, no las porquerías que salen de una máquina con palanca.

Tengo dos heladerías para recomendar.

Una es esta, muy premiada. Y hay muchas sucursales.

Pasen, sírvanse. Tienen helado caliente también!!

Qué lindo el uniforme del señor!

Otros helados de ensueño fueron los de esta bombonería famosa.

Gay-Odin. Lo que veas ahí adentro y se te antoje, compralo porque es delicioso!

Delicious!

Soy muy cafetera, pero de un café a la tarde, no a la mañana. Sin embargo, aquí quise tomar café con leche porque, chicos, sorry pero Starbucks no hay en ningún lado!!!
Y por qué?
Primera razón es la calidad del café italiano que no se compara con nada y otra por la costumbre que tienen de tomar un cafecito de dorapa, al mostrador. Por eso el concepto de sentirte la Sarah-Jessica Parker caminando por Manhattan con un latte en la mano no se entiende.

Manera de pedirlo, por lo menos en este negocio.

Obvio siempre hay un turista excéntrico que anda pidiendo café per portare y, amorosos, te lo dan así.

Atendeme la tapita!

Tomalo rápido que te quemás las yemas de los dedos!

Apéndice: “Lo que sólo a mí se me ocurre comer.”

Paseando por la tarde en nuestro último día veo a un señor con la mirada perdida, sentado junto a su chiringo.

 Oh… Por algo estaba con la mirada perdida… Nadie le compraba!

Claro, vendía tripe, que por lo que vi se trataba de todo eso que a muchos les da asco comer: ubre, intestinos, mondongo, patitas de chancho, cuero, puaj.

Yo pedí igual! Y la verdad estuvo riquísimo: Le puso sal y un chorro generoso de limón con gusto a limón.

Y a mí me gustó! Lo que no me gustó fue el precio: €5!

Mi recomendación: Un restaurant pequeñísimo llamado Il Garum en Piazza Monteoliveto, atendido por sus dueños, monono, la comida excelente. El dueño es pescador y todas las mañanas sale a pescar y comés fresco. Fuimos dos veces. Una noche llovía a cántaros y había gente esperando afuera igual!!

Qué me contás? Qué te gustó más?

Nápoles Día 4

 Souvenirs.
Día número 4 en Nápoles y el último!
Dejamos el departamento, dejamos las valijas y salimos a caminar los últimos metros de Nápoli. 
Esta vez decidimos desayunar pizza en dos lugares emblemáticos, Di Matteo y Da Michele, este último siempre fue famoso pero ahora estalló aún más de fama porque fue ahí donde Julia Roberts comió pizza en la película Araceli intitulada: Comer, Rezar, Amar.
 Da Michele con gente adentro y afuera. Eat, eat and eat.
Decidimos desayunar pizza porque hasta el momento veníamos comiendo otras cosas (ya escribiré al respecto) y si desayunábamos otra cosa para el mediodía yo no iba a tener mucho hambre de pizza. 
Fuimos a Di Matteo y luego a caminar para bajar lo comido!!
(Insisto: Ya escribiré un post sobre la gastronomía napolitana probada por nosotros!)
Este último día me dediqué a observar mucho a la gente. Era lunes y era “pasqueta”, era el feriado que sucede a la Pascua y parece que todo el mundo sale a pasear.
Fuimos a un parque, Giardini dei Molosiglio donde estuvimos mirando la gente y me llamó la atención la cantidad de niños jugando al fútbol en familia o adolescentes jugando con amigos, pero todo el mundo estaba con una pelota!
Fútbol! Fútbol! Fútbol! Fútbol!
 
También notamos esta columna en el centro de la plaza.

 Que, obviamente, tenía graffiti.

 Qué graffiti!

 Ahí nomás del parque estaban estos botes.

Caminamos por la Via Nazario Sauro, bordeando el mar.
Podíamos ver el Vesubio.
 
Había cantidad de gente paseando: familias, adolescentes… a montones! 
Todos a pasear!
 
Me llamaba la atención de la cantidad de adolescentes paseando en grupo, de la mano, abrazados (los varones también y algunos hasta paseaban del brazo) y todos de aquí para allá y por momentos no había más que adolescentes paseando!
 Adolescentes por aquí…
Me pregunté por qué me llamaba tanto la atención ver tantos adolescentes juntos por la calle y me dí cuenta de un detalle: en Napoli no hay shopping centres. Tal vez ésa sea la razón de por qué Nápoles me pareció una ciudad teen.
Seguimos caminando con dirección al Castel dell’Ovo donde hay lindos restaurants y se come muy bien pero nosotros estábamos todavía llenitos. Así que seguimos paseando.
Castel dell’Ovo.
Restaurants varios.
Pasamos por algunos lindos hoteles.
… y volvimos al departamento a buscar las valijas.
Me fui de Nápoles y creo que (exceptuando la comida) podría resumirla con estas fotos:
Humor que me hacía acordar a las comedias de los ’70.
Adolescentes por todos lados.
Basura por todos lados!
Graffiti hasta en las piedras!
Gente muy apasionada!

Nápoles Día 3

– Qué hacíamos hoy? 
– Hoy, vamos a Sorrento. 
– Ok, a qué hora entonces tomamos el alíscafo?
– Eh… no sé. Hay trenes hasta las 13.00hs. 
– Por qué? 
– Porque hoy es Pascuas!!
– Entonces no podemos ir!!!!
Ufaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Quisimos desayunar. Ale salió a comprar algo y todos los negocios de alrededor estaban cerrados! Por suerte había sobrado pan y queso y salame y jamón del desayuno anterior así que comimos eso. (El pan estaba tan bueno que viejo y todo era sabroso!!!)
Qué hacer en Nápoles un día de Pascuas, donde sólo se escucha el repicar de las campanas? Salgamos a caminar! Todavía hay cosas para ver? Sí!
Eso sí, nuestra queja del “todo cerrado” nos la tuvimos que guardar en el bolsillo porque justamente, si algo había abierto por la muy transitada Vía Toledo eran los negocios grandes y pequeños que vendían pastelería.
Ya haré un post sobre TODO TODO TODO lo que comimos!!!
Dimos unas vueltas por el Barrio Español, un lugar al que la guía recomendaba no ir de noche. Por lo pronto, por lo menos de día, parecía invitar a recorrerlo.

 Pintoresco.
Bueno, acá te voy a mostrar algo que no se puede entender y que comenté en el primer post sobre Nápoles.
En estas fotos se ve claramente delimitado por dónde tendrían que transitar los peatones para no estar caminando sobre la calle.
 
Pero hay motitos estacionadas bloqueando el paso.
Si no, peatones caminando sobre la calle y el sector para ellos, lleno de motitos estacionadas!
Ah! Y los vendedores de paraguas, que ofrecen su mercadería sobre carritos de bebés!
 
Hermosísima la Galleria Umberto! 
Me gustó mucho y no había mucha gente.
Los pisos tenían los símbolos del zodíaco.
Qué hermosa esquina interior!
Notamos que arriba de los negocios (que estaban cerrados) había oficinas así que me imagino que durante los días de semana sí debe de haber mucho  movimiento.
De allí pasamos de casualidad por la Piazza Trieste e Trento.
Donde vimos esta hermosa fuente.
Y nos dirigimos para la Piazza Plebiscito, 25,000 metros cuadrados donde están ubicados, enfrentados entre sí, el Palacio Real y La Basílica de San Francisco de Paula.
Fue verla desde un costado y remitirme al Zócalo en México! Qué parecidas las plazas! Faltaba la bandera mexicana gigantota que hay siempre flameando en el centro!
Pero aquí en el centro hay dos estatuas ecuestres, la de Carlos III de España y la de su hijo, Fernando I de Borbón- Dos Sicilias.
El padre, Carlos III.
El hijo, Fernando I.
Borbón, eh, se nota! Mirá, es igual al rey Juan Carlos!!!
El Palacio Real data del año 1601 cuando comenzó a ser construido por el virrey de Nápoles para conmemorar la posible visita del rey de España Felipe III, quien al final, nunca fue y el palacio en sí fue terminado recién en la mitad del siglo XIX.
El Palazzo.
Se podía visitar, no teníamos mucho tiempo igual porque cerraba pronto así que sacamos algunas fotos adentro.
La Basílica vista desde el palazzo.
Y afuera, sobre todo la fachada donde hay estatuas de los diferentes gobernantes que tuvo Nápoles a lo largo de su historia.
Ruggero II di Sicilia, Federico II Hohenstaufen, Caros I de Anjou, Alfonso V de Aragón, Carlos V de Hasburgo, Carlos III de Borbón, Joaquín Murat y Victor Manuel II.
También sacamos fotos de la Basílica desde el Palacio. Mejor de lejos. Es que estaba toda llena de graffiti, una pena.
La Basílica.
Pasamos por un hermoso café- restaurant y salón de té, Gambrinus. 
Entramos  maravillados por su interior!
Salimos espantados por los precios! Un café de parado, €1.40. Sentado, €6. Diferencia loquísima!
Fuimos luego a caminar por la zona posh, llamada Chiaia.
Hay hermosos edificios y monumentos.
Negocios de los caros.
Y descubrimos una Nápoles limpia! Las calles inmaculadas!
Por último, para terminar el día in style, rumbeamos para el Jardín Botánico.
Después de tomar el funicular y esperar a que terminara la lluvia, descubrimos que estaba cerrado así que emprendimos la marcha de vuelta para cenar pastas, Italian style!

Nápoles Día 2

Il cavaliere di Toledo.
Sabíamos que el día no iba a estar tan soleado y que tal vez lloviera un poco, entonces decidimos seguir paseando por Nápoles. 
Tomamos la Via Toledo que en un sector es la calle comercial por excelencia donde se pueden encontrar marcas como H&M, Zara, Benetton y también muchos pero muchos vendedores informales.
No había muchos ambulantes, salvo uno que vendía medias y le estrechó su mano a Ale y le daba conversación pero enseguida seguimos con nuestro camino; sabíamos bien que de macanudo nomás no te daba la mano!
Sí había muchos vendedores con sus mesitas ofreciendo cubre iPhones, anteojos de sol de dudosa calidad, chucherías varias y por supuesto, también estaban los manteros que ofrecen carteras imitación de grandes marcas, como hay en casi toda ciudad europea.

Vendedores varios.

 Hay de todo!
Y como pasa en toda ciudad, también en un momento los ves levantar campamento de repente y desaparecer: comprendés que la policía está cerca y ahí nomás ves acercarse al auto de los carabinieri andando muy muy despacito, por la calle. 
Tomamos un funicular que nos dejó en la Stazione Fuga para desde allí emprender la marcha hasta el castillo Sant’Elmo, desde donde se tiene una espectacular vista de 360°C de todo Nápoles.
 Linda estación del funicular.
De estas máquinas podés comprar el boleto.

 En estas máquinas los validás y te sirven para 1 hora y media.

 En la estación había un funicular antiguo.

 El funicular actual.
Vimos que había un montón de escaleras por subir pero por suerte, al lado, están las escaleras mecánicas, así que subimos en esas.
 Las entradas a las escaleras mecánicas están a la derecha de los escalones.
En el camino le sacamos foto a esto que no podíamos creer que existiera semejante cosa pesada, grande, incómoda…
Una traba de volante! De hierro fundido!
 Y le sacamos foto porque no era el primer auto que veíamos con eso!!!
Cuando llegamos al castillo Sant’Elmo, nos impresionó su tamaño.
También nos impresionó cuánto cuesta entrar y sólo saber que mayormente es una sala de exposiciones y que habíamos desistido de ver Nápoles desde allá arriba ya que hacía mucho frío y había un poquitín de neblina.
Así que seguimos caminando con dirección a una especie de terraza desde donde, de todas formas, a pesar del clima, tuvimos una hermosa vista de la ciudad.
 Hermosa vista.
Pasamos por una casa que antiguamente era un palazzo, muy bonito, se nota. 
Pero miramos un poco por una ventana y nos dio la impresión de estar abandonado o no habitado. 
Ya estaba empezando a llover un poco así que pensamos que era el mejor momento para visitar el Museo Arqueológico.
El Museo Arqueológico.
La primera impresión que tuve fue que era un museo grandísimo y muy despojado, como que era demasiado edificio para unas pocas cosas.
Nada más errado.
Quedamos sorprendidísimos de todo lo que allí había, desde estatuillas romanas varias hasta estatuas gigantes, gigantísimas, cabezas, bustos, escenas, de mármol, una belleza!
Toro Farnesio. Un ejemplo espectacular.
Nike.
Obvio que la gran atracción es todo lo que allí hay sobre Pompeya, los frescos, los mosaicos, objetos cotidianos.
Pero la gran estrella gran es el llamado Cuarto Secreto cuyos contenidos por años y años (hasta muy entrado el siglo XX) estaban vedados al público y prohibidos de exhibición al público.
Esto es porque esta sala contiene frescos, imágenes y objetos varios que muestran diferentes poses amatorias y que te hacen ver los liberales que eran los romanos en ese tiempo.
Ahora se puede entrar pero los niños menores de 12 años tienen prohibida la entrada.
Valió la pena visitar este museo al que recomiendo ir no sólo cuando está lloviendo sino si tienen la posibilidad de venir a Nápoles.
Pero cómo cansa caminar un día nublado y con lluvia!

Capri

Juntos en Capri.

Cara Capri. Cara de querida y cara de “qué caro!”. Pensar en Capri ya es caro. Lo único Capri fácilmente comprable son las vainillas Capri pero hay que estar en Argentina!!!

Por empezar, el alíscafo. Tomamos uno desde Nápoles, nuestra base, y nos costó €19 cada uno LA IDA solamente.

Los negocios y restaurantes no bien bajás.

Me encantaron los taxis!

Después de unos 40 minutos de viaje (este era el rápido) llegamos y por suerte había mucho sol. Nuestro objetivo principal en Capri era visitar la Grotta Azzurra (Gruta Azul) una cueva sobre el mar cuyo interior parece estar iluminado por debajo del agua y todo tiene adentro un color azul por reflejo de la luz del sol que entra.
Para ello tomamos un barco que te hacía un recorrido de una hora alrededor de la isla y si la marea y el tiempo lo permitían, podés entrar a la gruta.

El barco del recorrido.
Cuánto cuesta? Eh…
El paseo fue hermoso porque se podía ver la costa, esos magníficos acantilados y precipicios.
También se podían observar muchas cuevas.
Y el faro de Carena.
Cuando llegamos a la entrada de la Gruta Azul nos enteramos que no podíamos realizar la excursión porque había marea alta, así que seguimos de largo.
Si se hubiera podido, teníamos que tomar otro barquito y pagar aparte. Así que nuestro paseo fue alrededor de la isla y nos quedamos con las ganas. Son cosas que pasan.

La gruta hasta arriba de agua!

Una vez que terminamos el paseo, tomamos el funicular hacia arriba.
No bien bajás, tenés una vista espectacular!
Ahí nomás está  la Piazza Umberto I.
Es una hermosa piazzetta.
Era hora de comer y nos llamó la atención  un restaurant que tenía una mesa en el balcón. Nos fijamos que en nuestra guía estaba como restaurant recomendado y la verdad que para ser Capri, los precios estaban bien.
Así que decidimos almorzar allí.
Placer total.
Capri siempre fue sinónimo de jet set, sobre todo desde los años ’50 y todavía es sinónimo de vacaciones caras. No conozco Punta del Este pero me parece que tiene esa onda.
Hay muchas callejuelas y muchos negocios de marcas caras.
También muchos restaurants mononos exhibiendo algunos, fotos de sus famosos comensales: Vimos fotos de Gerard Butler, Cristiano Ronaldo, Jackie Onassis con Onassis y algunos otros que ya ni me acuerdo y otros que ni conocíamos!!!
Hay lindos negocios de recuerdos también.
También hay muchos senderos para hacer trekking y decidimos seguir uno para llegar a villa Jovis y al Salto de Tiberio. villa Jovis es el nombre que se le da al palacio que tenía allí este emperador romano, quien tenía por costumbre tirar de los acantilados a sus enemigos o amantes que no lo satisfacían.
El sendero fue todo cuesta arriba. Había momentos en que parecía que no podíamos seguir pero le pusimos garra.

Cada tanto parábamos para sacar fotos de rincones preciosos.
O de casas monas.
Cuando llegamos a Villa Jovis, estaban cerrando. La entrada costaba €2 y el señor que estaba allí nos dejó pasar igual, dijo que nos esperaba 20 minutos. Buena onda? Nos cobró la entrada igual que seguro fue a parar a su bolsillo!

Algunos sectores.

De todas formas, aprovechamos y lo recorrimos a toda velocidad y fue impresionante darse cuenta del tamaño de este palacio, dentro de todo, tan bien conservado.

Otro sector.

 El Salto de Tiberio.

Cuando terminamos, agradecimos y nos fuimos por el mismo sendero, esta vez cuesta abajo así que se hizo más llevadero.

Seguimos recorriendo otros sectores hermosos, con callejuelas donde había muchos negocios pequeños pero muy elegantes.

Todo era lindo!

Hasta que decidimos tomar un capuccino y comer algo mientras se hacía la hora de volver a tomar el alíscafo.
Cuando llegamos a la boletería a comprar el ticket, nos enteramos que se habían vendido todos los pasajes y que sólo quedaban para las 20.15pm. Eran recién las 18hs.
Se me ocurrió entonces que tomáramos el ferry de las 18.45 hasta Sorrento y de allí un tren hasta Nápoles.
Calculamos que todo ese periplo nos llevaría alrededor de 1 hora pero no nos importó porque preferimos viajar ese tiempo y no pasar más de dos horas chupando frío (estaba haciendo mucho) hasta que se haga la hora para tomar un alíscafo directo a Nápoles!
Y así fue nuestro día de excursión a Capri, una islita con mucha historia y muchas historias, sobre todo de papparazzi, jet set y escritores con algo que ocultar, que por años dieron rienda suelta a sus pasiones en este discreto lugar.

Pompeya

Pompei Viva.

En primer año del secundario teníamos Historia I y estudiábamos Prehistoria e Historia Antigua: Grecia y Roma principalmente.
No me acuerdo el autor del libro con el que estudiábamos pero estoy segura de haber visto alguna foto de Pompeya, sobre todo de algún modelo de yeso mostrando las poses en que algunos sus habitantes fueron sepultados por la lava y la ceniza.
Debo agradecer a la vida hacer realidad la oportunidad de conocer este lugar y sentir una vez más, que, más allá de leerla, estoy viviendo la historia.
Y queda tan cerca de Nápoles! Bueno, qué es 1 hora entre subte y tren que te acerquen a siglos y siglos de historia!
Pues sí, tomamos un subte hasta la estación Napoli Garibaldi y de allí tomamos un tren hasta la estación Pompei Scavi.

La estación Pompei Scavi.

Cuando llegás, después de unos 40 minutos de viaje, encontrás un puesto donde se pueden comprar tickets y audio tours al mismo precio que en la entrada a Pompeya. También se pueden comprar postales, libros, etc.

Aquí se pueden comprar las entradas y los audio tours.

Nosotros fuimos directamente a la entrada principal del predio porque desconfiamos, creíamos que a lo mejor ahí los precios estarían más caros, pero no.

La entrada al predio.

Sólo compramos ticket para Pompeya mismo. El precio de la entrada es €11 y es válido por un día. Hay opciones para comprar tickets para Ercolano, Stabia, etc, otros sitios parecidos pero más lejanos. Nosotros preferimos Pompeya porque tampoco teníamos tanto tiempo.
(Para alquilar el audio tour te piden dejar algo: una tarjeta de crédito o algo que tenga tu identidad, así que si pensás ir, tenelo en cuenta.)

Hay guías dando vueltas que te ofrecen tours a pie en inglés, italiano… Tal vez haya en español. No sé cuánto cobraban y la verdad, los recomiendo. Particularmente, llegó un momento como me pasa con todo audio tour: me harto. Todo lindo, todo interesante pero me aburro de prender botoncitos y escuchar y etc.
Lo que sucede es que el predio es gigantísimo! No sabía que Pompeya era tan grande! Y hay rincones como escondidos, misteriosos que por ahí descubrís casi de casualidad.
Acá te dejo el link para que veas el mapa del lugar, está empequeñecido pero tendrás una idea de lo mucho que hay para ver y para caminar.
Les paso a mostrar algunos sectores, no visitamos todos, llega un momento en que las piernas no te responden!

Tempio di Venere.

 Basilica.
Acá me enojé. Resulta que en la boletería hay carteles en todos los idiomas diciendo bien claro que no está permitido subirse a pilares, traspasar lo que esté acordonado, etc.
Qué me encuentro cuando entro acá? Un grupo de chicas americanas de unos veintipico de años, grandotas ya, subidas a los pilares y posando para fotos. Me molesta esa actitud que tienen muchos de no cuidar porque no es de suyo y se comportan como no lo harían en su país. Así que les dije bien clarito: “Ustedes eso no lo harían en su país. No se subirían a las ruinas que hay”. Para mi sorpresa, dijeron sorry y se bajaron inmediatamente.
Seguimos caminando.

 Via Marina.

 El Foro. En la foto superior derecha se ve el Vesubio tras las nubes.

Al costado del Foro se encuentra el Granai del Foro, una especie de depósito donde se exhiben jarrones varios, cosas por inventariar o herramientas y algunas figuras humanas.

Impresionan.

 Tempio di Apollo.

Todo es lindo, vieron, pero las Terme Stabiane fueron un flash por lo bien conservadas, por todo lo que se podía ver, cómo disfrutaban los romanos de los baños termales. Ale que fue a los que hay en Bath, me dijo que son muy parecidos.

Un sector y detalles.

Esos huecos cuadrados en la pared eran “lockers”.

Aquí hay dos siluetas, muy realistas que también me impresionaron mucho.

Esta, por ejemplo, me conmocionó un poco. 

Y me acordé de la letra de MKL, de U2 y se la canté bajito:

Sleep
Sleep tonight
And may your dreams
Be realized.
If the thunder cloud
Passes rain
So let it rain
Rain down on him.

(Me pongo muy sentimental cuando estoy en Italia!)

Y en esta otra, la expresión de dolor es muy visible.

Es que no podía de dejar pensar en el instante en que fueron sorprendidos por la tragedia. Más allá de que esto sucedió hace siglos, no olvidemos que tenemos ante nuestra vista los restos de seres humanos, no son esculturas talladas en piedra…

Luego de caminar bastante, llegamos al Anfiteatro, donde se enfrentaban los gladiadores ante sí o ante animales.

 Ale estaba como loco porque él mira Spartacus.

Pasamos por la Necropoli di Porta Nocera, donde hay diversas tumbas.

Estas en particular muy bonitas y bien conservadas.

El último lugar que visitamos fue el Lupanar, un prostíbulo donde estaba vedada la entrada a menores de 12 años.

 Se podían ver todavía escenas eróticas pintadas.

Por suerte, antes de irnos, el cielo se despejó.

Y al volver a pasar por el Foro, vimos que el volcán Vesubio se veía muy claramente!

Nápoles Día 1

Llegamos a Nápoles a las 11 de la mañana con un poco de sueño, con un poco de cansancio, con mucha curiosidad. Tomamos un bus en el aeropuerto que nos dejó en una plaza y de allí caminamos un buen trecho hasta llegar a un departamento lindo, prolijo y muy bien ubicado.
Cuando uno dice “muy bien ubicado” imagina un lugar cerca del centro, de diferentes atracciones, etc. Esto es así, pero no se imaginen un centro centro.
Napoli es ruidosa (todavía no tanto, me parece, como Buenos Aires), el tráfico es un lío de motitos, camionetas, autos y gente que camina por el medio de las diferentes callejuelas.

Todos se mezclan, se entrecruzan, se tocan bocina, se sacan la lengua (uno que manejaba una moto le sacó la lengua al que manejaba el bus que nos traía del aeropuerto!) y si hay semáforos (cuando hay), para qué respetarlos, no?

Las calles son en su mayoría de empedrado. Casi que no hay veredas y sólo hay espacios a los costados de las calles delimitados por unos pilotes para que la gente pueda transitar. Se supone que ese sector es la acera. Pues no, hay motitos estacionadas, contenedores gigantes con basura adentro y a los costados, un primor todo.

Autos, gente, pizza.

 
“No te quejes,” me pidió Ale. No, no me quejo, no lo critico pero lo señalo constantemente. Así y todo Nápoles parece tener su encanto porque lejos de enojarme ver tanto desorden, me siento cómoda. Me siento a gusto.

Estar en Italia es como volver a mi historia y yo me emociono mirando a la gente, viéndolos hacer “montoncito” con los dedos; hablando en voz alta; hablarse como si se estuvieran insultando pero no; saludarse con besos, tanto hombres como mujeres; ver chicos de todas las edades jugando a la pelota en cualquier plazoleta.
No bien dejamos todo en el departamento, salimos a recorrer el casco histórico. 
El punto de partida fue la Piazza del Gesù Nuovo donde se encuentra la Guglia dell’ Immacolata.

L’obelisco dell’Immacolata.

Al lado se encuentra la Chiesa del Gesù Nuovo, una iglesia que originalmente fue parte de un gran palazzo que fue convertido en iglesia por los jesuitas allá por el año 1597. Hay frescos en su interior, como en muchas de las iglesias que nos encontramos en este recorrido. 

El exterior no dice mucho.

Pero, lamentablemente, la mayoría estaban cerradas y en otras se cobraba entrada, entre €7 y €9. Nos parecía excesivo y tampoco es que moríamos por ver las obras de arte que guardan. Cada iglesia tiene algo en particular que mostrar pero en este caso a nosotros no nos interesaba y donde sí queríamos ver algo, la iglesia, Ley de Murphy mediante, estaba cerrada!
Tomando la Via Benedetto Croce que luego se llama Via San Biagio dei Librai, uno veo muchas iglesias cuyas fachadas están en un estado de abandono o suciedad que da pena.

Iglesias varias.

Hay mucho graffiti, muchos papeles pegados, se apreciaría todo mucho más, estoy segura, si el estado edilicio fuera tan bien cuidado como lo es el interior de dichas iglesias. Porque, por lo menos en Napoli, las apariencias de las iglesias engañan.

Graffitti varios.

“Argentina? Como el Papa!” me dijo la dueña del departamento cuando nos conoció. Ah cierto… Yo esperaba que me dijera algo de Maradona… Entonces le dije que yo sabía que había algo sobre Maradona en esta ciudad y me contó de un altar y me señaló en el mapa dónde estaba.
Frente a la estatua del Nilo, se encuentra el famoso altar.

Ho visto Maradona.

El altar tiene, supuestamente, unos cabellos de Maradona y una pequeñita botella con las lágrimas de algunos tifossi, llanto de cuando Maradona los sacó campeones allá lejos y hace tiempo.

 Los cabellos están dentro del cuadrito y ahí se ve la botellita.

Además, por supuesto, hay fotos y una arenga a que ya que te sacaste la foto, entres al bar a tomar algo!

 Santa Maradona, priez pour moi!

A lo largo de la caminata, nos encontramos con varios productos y/ o souvenirs con la cara de Maradona.
Hablando de souvenirs, hay una callejuela llamada Via San Gregorio Armeno, donde abundan los negocios de recuerdos y de algo que para los napolitanos, parece ser una obsesión: los pesebres y las estatuillas de personajes famosos.

 Via San Gregorio Armeno.

Ejemplos de pesebres.

Hay estatuillas de todos!

También los cuernos rojos, amuletos de la buena suerte, descendientes de los amuletos fálicos de Pompeya.
Seguimos caminando y llegamos al Duomo, una iglesia donde no se podía sacar fotos ni filmar, algo que nunca hago pero cómo me hubiese gustado hacerlo en esta oportunidad! No se imaginan lo bella que es por dentro, los frescos a los costados, en los cielo rasos y sobre todo la capilla de San Gennaro, el santo patrono de Nápoles. 

Iglesia de San Gennaro.

En el altar hay un relicario con forma de busto de San Gennaro, hecho en plata y bañado en oro. La cabeza del busto se abre y allí es donde está el recipiente con la sangre del santo que, en ocasiones especiales, se saca y se espera el milagro de que se licue. 
Volvimos sobre nuestros pasos, volvimos a tomar la Via dei Tribunali y allí encontramos una iglesia muy particular.
Santa Maria delle Anime del Purgatorio ad Arco.
Una iglesia que se usaba mucho para adorar los muertos, algo prohibido por el Vaticano, por eso es que se ven tantas calaveras.
Ya estábamos teniendo frío pero creo que era por el cansancio. Nos habíamos levantado a las 5 de la mañana en Londres y no paramos!!!
Nuestra última parada, la Piazza Bellini, donde encontramos una parte de un muro greco-romano, en muy buen estado, es cierto, pero tan descuidada!

 Piazza Bellini.
Cómo se les ocurre tirar basura en un lugar histórico!!!??
Queríamos saber un poco más de estas ruinas y le digo a Ale: “Mirá, ahí hay un cartel”

Ahá.
“Bueh, saquemos una foto de este lindo monumento…”

“Bellini… Quién habrá sido?”

Ahá.
Bueno, hora de volver! Eran las 5 de la tarde y sentíamos que eran como las 10 de la noche por lo mucho que habíamos andado!
Llegamos, dormimos una siesta de un par de horas y nos levantamos para ir a cenar. Y aquí, de vuelta, te lo estuve contando!