Gastro

Carnívora En Londres


Soy argentina y soy carnívora. Soy de la generación que se crió comiendo churrasco con ensalada todos los días y tomando Vascolet con pan con manteca y dulce de leche a la tarde mirando Carozo y Narizota.

Toda mi vida comí carne y muy poco pescado pero no porque no me gustara, al contrario, sino porque no teníamos la costumbre de comprarlo. Pollo a lo mejor se comía los domingos cuando no se hacían pastas.

Y qué hace una carnívora como yo en Londres? Mucha gente argentina me lo pregunta. «Y conseguís carne buena?» «Y… no»

Tuve que adaptarme: Aquí la carne de vaca es comprable, no cuesta cara pero si comparamos su precio con el precio del pescado y uno quisiera no gastar mucho, pues compra pescado. O pollo. O cerdo.

La carne acá viene en bandejas, de Nueva Zelandia sobre todo, o Sudáfrica y cuando recién vine a vivir, me acuerdo de haber encontrado de Argentina pero salía el doble.

Por supuesto que hay carnicerías, pero yo voy al supermercado. Hay algunos súpers que tienen una carnicería interior y te atiende el carnicero con su delantal a rayas y sombrerito de paja (típico uniforme).

También hay muchas carnicerías halal, esto es, carne de animales que han sido preparados para ir al matadero según la religión musulmana. Pero no me parecen muy limpias.

Un chico argentino que conozco, cada tanto compra bastante carne en Smithfield Market y hasta hace poco conseguía de Argentina a muy buen precio y ahora ya no, entonces compra de Australia que me aseguró es muy buena también.

Pero cuando yo compro carne, compro mucho cerdo porque los churrascos de vaca como se venden acá son gruesos gruesos y la idea es que son para hacer a la parrilla y comer entre 200: Un pedazo de carne al horno que en Argentina lo come uno, acá se lo corta en lonjitas finitas (como al pavo en Navidad) y se lo complementa con muchas verduras hervidas y papas. Una tristeza.

Así las cosas, hay restaurantes donde se puede comer buena carne pero acá se tiene la idea de que tiene que estar rosa, casi cruda por dentro y cocinada alrededor. Puaj. Yo siempre la pido cocinada pero jugosa, o sea, medium well-done.

El sábado pasado tuvimos la oportunidad de ir a un restaurant que sin saberlo nosotros, se especializaba en carnes. Es una cadena de restaurants americanos llamado The Palm.

El restaurant es muy elegante aunque tiene ese dejo informal que tanto caracteriza a la elegancia impecable de los americanos: sus paredes tienen pintadas las caras de muchos celebrities y los que han concurrido, han dejado su autógrafo debajo de su retrato.

Ale se quiso sacar cerca de Patrick Stewart.

El mozo se acercó y nos comentó la calidad de la carne que ellos ofrecen y nos mostró una bandeja con la carne cruda:

De izquierda a derecha: bife de costilla (T-bone steak), lomo (fillet mignon), ojo de bife ancho (rib eye steak) y bife de chorizo (sirloin strip).

Nos contó que salvo el bife de costilla, los demás cortes son carne de vaca americana alimentada con maíz y eso se nota porque hay muchas pequeñas líneas de grasa en la carne y eso hace que la carne sea más jugosa y muy sabrosa.

El bife de costilla es carne de vaca de Escocia alimentada a pasto, por lo tanto, es más sabrosa.

Yo me decidí por:

El bife de costilla.

Y Ale eligió:

El ojo de bife ancho.

Se podían pedir con tres tipos de salsa a un costadito y elegimos hollandaise con chimichurri pero Ale dice que no tenía gusto a chimichurri y yo ni la probé.

Para acompañar, Ale pidió half & half:

Mitad papas fritas, mitad cebollas rebozadas y fritas.

Yo pedí:

Tomates Capri: con mozzarella y albahaca.

Ale pudo terminar toda la carne pero no el acompañamiento. Yo no pude terminar nada y me llevé el paquete (sí, y qué? Acá nadie te mira mal!) en una muy monona bolsa del restaurant.

Así y todo, a Ale le quedó lugar para el postre y yo justamente, no terminé el plato principal porque también quería algo dulce.

Ale pidió un cheesecake New York Style:

No sé si se nota pero era una bestialidad de grande! Pero cremosísimo!

Yo pedí una torta de chocolate flourless (sin harina). No de-jé na-da!

Qué manera más argentina (?) de festejar el cumple de Ale!

Doña Hilda

Ruta 3, parador 186.


Ale y yo disfrutamos de comer y hemos tenido muchas experiencias gastronómicas: hemos tomado el en lugares muy paquetes, hemos tenido cenas en restaurantes muy elegantes y hasta nos dimos el gusto de realizar el Culinary Flight en el hotel más lujoso del mundo.

Pero un rinconcito de nuestro corazón pertenece a Doña Hilda.

Conocimos a Doña Hilda hace unos cuantos años, cuando todavía vivíamos en Argentina y camino a Olavarría tuvimos hambre y estábamos por Las Flores y al costado de la ruta vimos un cartel que anunciaba que Doña Hilda ofrecía lechón al asador.

Lechón al asador.

Cómo resistirse? Generalmente un parador al costado de la ruta que ofrece carne asada es garantía de sabor y calidad.

El lugar era muy básico, muy humilde, las mesas y las sillas de chapa finita y de cualquier color, sobre el patio afuera de un pequeño salón. Como hacía calor, nos sentamos afuera y de allí se podía ver a Doña Hilda y algún ayudante preparar ensaladas.

Doña Hilda se acercaba y preguntaba «Qué parte querés? Costilla, bondiola…» y uno elegía y ella volvía con una fuente de carne cortada a tu gusto y de tamaño considerable.

La carne es por demás deliciosa, tierna y se desprende fácilmente del hueso pero lo que a mí más me da felicidad es hundir el cuchillo y sentir crujir el cuero de chancho. Música para mis oídos!

Cada vez que íbamos a Olavarría, Doña Hilda era nuestra parada obligatoria y cada vez que lo visitábamos, el lugar era un poco más amplio porque siempre había mucha gente a toda hora disfrutando de esos chanchitos tan sabrosos.

Este año sabíamos que íbamos a pasar unos días en Olavarría y descontamos pasar por Doña Hilda.

Entramos al restaurant, que ahora está gigante y que en verano supongo que debe ser muy fresco. El piso es desparejo, es un poco oscuro, los manteles son de plástico pero yo me senté y lo que escuché en la mesa de al lado fue el crujir del cuero del lechón asado.

Felicidad.

Entonces nos trajeron pan.

Pan! Pan de verdad con gusto a pan!

Y algo para «picar».

Berenjenas y pollo al escabeche.

Y lo que pido siempre:

Costillas! Y la ensalada rusa estaba súper delicosa!

Acá se tiene una mejor visión.

No hace falta chimichurri ni ketchup ni mayonesa! Sal y ya!

Debo reconocer que ver las fotos del lugar no ayuda a elegirlo si sos un alma sensible…

Allí atrás se ve el restaurant, color rojo. Este vendría a ser «lobby.» ;D

Queda claro dónde están los baños, no?

Los baños no son olorosos pero te recomiendo ir a los de las estaciones de servicio cercanas, aunque no son roñosos. Yo fui al baño y bueh, no será wow… pero tampoco son muy wow los de algunas estaciones de servicio!

Creo que esta última visita a Doña Hilda (ya no trabaja ella pero están sus hijas) será recordado también por lo que sucedió después de que terminamos de comer:

El día estaba lindo y me puse a explorar un ratito. Quería ver unos chanchitos, de los vivos.

Chanchitos. Sí, sé que da lástima pensar que los comemos pero…

A mi lado vino un niño, Jerónimo me dijo que se llamaba y me llevaba a que viera los demás animales y me presentó a Junior, otro niño que estaba dibujando sobre un pedazo de cartón apoyado en un tubo de gas.

Hacía tanto que no veía chicos tan… niños! Estaban sucios, las manos sucias, los cabellos revueltos pero eran un amor de cariñosos, se los veía muy saludables de tanto estar al contacto con la naturaleza, se los veía tan seguros de sí mismos…

Junior se acercó hacia mí y me tomó la mano y me llevaba diciéndome «vení, vení» y me acercó a un ternero y me invitó a acariciarlo. Cómo sabía que yo no me animaba a hacerlo sola?

El ternero, de lejos.

Me preguntaron mi nombre, posaron contentos para una foto y me mostraron dónde vivían.

Su hogar.

Nos despedimos, mamá les regaló unos caramelos y me queda de recuerdo esta foto de estos niños tan amorosos y tan felices de estar rodeados de tanta naturaleza.

Jerónimo (con mamadera) y Junior, el dibujante.

Un consejo: antes de entrar, preguntá cuánto sale porque no hay menú y no sé qué parámetros usan para cobrar. Nosotros éramos tres y gastamos 180 pesos con bebida y una taza de té que tomé yo, incluídos.

No sé si fue mucho o poco o justo lo que nos cobraron, ya no tenemos ni idea qué es caro y qué no en Argentina aunque todo nos suena caro porque todavía recordamos los precios del 2005, el último año que vivimos allá!

El Hotel «Vela» De Barcelona

«El doble uve»

La última vez que visité Barcelona, tuve la oportunidad de volver a ver a Federico. Ha pasado un año desde que nos vimos en Londres y, como lo imaginé, Federico ya está trabajando en un lugar mejor y en un puesto importantísimo dentro de este novísimo hotel, el W, al que todos en Barcelona llaman «El Vela».

El hotel W desde el paseo de la Barceloneta.

Con Pity allí fuimos y tuvimos el privilegio de recorrerlo guiadas por Fede.

Qué importantes nos sentíamos tener un manager para nosotras que nos llevaba para aquí y para allá, mostrándonos todos los hermosos rincones que tiene este hotel!

A la derecha del lobby de entrada está el W Bar. A la izquierda, el restaurant Wave.

Al final del pasillo, en la foto de arriba, encontrás esto:

Hermosa decoración y una puerta...

La puerta te lleva a la pileta.

Aquí uno puede remolonear si no tiene ganas de meterse al agua. (Como haría yo!)

Mientras tanto, Federico nos explicaba sobre la filosofía de este hotel, una onda cool, laid-back, canchera diría un argentino, pero a la vez con mucho estilo.

Nos acercó hasta estos ascensores…

Y nos llevó hasta el piso donde se encuentra la suite más cara de Barcelona: 10.000 euros la noche!

Atrás de la silla del escritorio está el primer diseño, a mano alzada, del hotel.

Wow! Con Pity no sabíamos para dónde mirar y nos quedábamos ahí… Reaccionamos cuando Fede dijo «Sacá fotos si querés.» Uh! Ahí nomás Pity y yo comenzamos! Y luego ella, muy como no queriendo molestar, preguntó: «Me puedo sentar?» «Por supuesto!» dijo Fede. Ah! Entonces yo también probé los sillones!

Esta suite tiene dos habitaciones. La principal, es ésta:

Atrás del respaldo, empieza el baño. Miren el ventanal donde da la bañeraaaaa!!!

Esta es la otra habitación, de dos camas.

Cuenta con una pequeña cocina y cava.

Lo que nos dejó muda fue el balcón, gigante largo y con jacuzzi, sillas, mesas, camas… de todo para disfrutar de una vista espectacular!!!

Qué ganas de quedarme ahí!

Se podían ver estas sillas, muy famosas.

(Ayudame, Pity, por qué eran famosas estas sillas!?!?!?)

Perdón, Fede, no soy tan buena alumna como lo eras vos!

Luego fuimos al Bar Eclipse. Lo estaban limpiando y me gustó ver cómo todos saludaban a Federico muy amablemente y con una genuina sonrisa.

Ahí se puede ver a mi amiga.

Después tomamos otro ascensor.

Pasamos por el restaurant Bravo.

El broche de oro fue el almuerzo en uno de los tres restaurantes, el Wave, con el que cuenta el hotel.

Esto comí yo! Pero con Pity compartimos la entrada y el postre, eh!

Y Fede nos dejó mientras nosotras no parábamos de sentirnos tan mimadas, tan cómodas, tan bien, deleitándonos con el lugar, la vista y la comida!

Cuando estábamos terminando se acercó Fede otra vez para presentarnos otro manager y para regalarnos una caja de chocolates.

Muy ricos chocolates y preciosa presentación!

Fue todo muy agradable pero todo el tiempo yo estuve felicisísima de ver este chico que ha sabido aprovechar el estudio, un chico sano con ideas claras… Si yo, que fui su profesora desde sus 10 hasta sus 17 años, me siento así… Cómo se sentirán los padres! Pero es que me sentí por las nubes cuando me enteré de que la entrevista para entrar a este hotel fue completamente en inglés… Ah! Felicidad y orgullo!

I’m very proud of you, Federico! The sky’s the limit! Thank you so much!

Vienísima!

Parece que hay mucha gente que se confunde…

Hace rato que tengo en mente este post sobre Viena y ya era hora de comentar algunas perlitas, ayudada por las fotos.

Aquí van:

Una de las primeras fotos que saqué: Un cartelito que simpáticamente te hace saber que si tu perrito ensucia, tenés una multa de € 36.
Los taxis! Por las publicidades, más que taxis parecen autos del turismo carretera! (Eh… yo no sé alemán… eso que está escrito ahí es una publicidad, no?)
Un tram clásico.
Un tram moderno. Lo ves doblar de lejos y parecen orugas gigantes.
Las paradas de los trams. El número indica que ahí para el 71 y los ojitos de gato indica que ese tram también es nocturno.
Por todos lados encontrás estas personas vestidos de esa forma para promocionar espectáculos de música clásica, etc.
En varios sitios encontré balanzas en las veredas al aire libre!
Los tachos de basura y el cilindro con forma de cigarrillo es para poner las colillas. Se fuma, eh? Muchos restaurants tienen todavía el sector fumador y el no fumador.
En todos los restaurants y cafés encontrás los diarios empotrados en estos marcos de madera… o como se llamen!
Baños musicales. Este baño estaba en una estación de subte y desde allí adentro se escuchaba Mozart a todo volumen!

Madame Tussauds, sucursal Viena. Está en el Prater, el parque de diversiones que visitamos con Vampirolla… Sábado a la tarde… ni un alma! Las calles de Viena vacías… Le preguntamos a Paola qué hace la gente los fines de semana. Nos contestó entre categórica y sarcástica: «Y… se suicidan!»
En el parque nos sacamos una foto con Paola y nos la regaló. Paola, la Gioconda Argentina, no?

Los bombones más ricos!!! Los van a ver por todos lados pero a unos precios que van de €5 a €7. Y en todos los supermercados se venden a €2!


Y la revelación: Cómo se compran los diarios, como filmé aquí!

Viena Día 3


Último día en Viena y a pedido de Alejandro, voy a dejar de describir tanta culinaria.

Pero no puedo dejar de mencionar el desayuno del día de hoy, el último desayuno en Viena.

Fuimos al Café Aïda y yo pedí otro clásico ejemplo de la pastelería vienesa, un «golatsche», una factura (o bollo) de hojaldre rellena del queso austríaco que tanto se usa aquí, un queso crema un poco agrio (lo justo) y apenitas dulce.

El desayuno en Aïda.

La apariencia no será wow pero el sabor, no se lo imaginan! Y la masa! Terminé llena de miguitas de hojaldre!

Ale pidió una Heidelbeer-Vanille- Torte, una base finita de bizcochuelo de vainilla, mousse de frambuesa en el medio y todo alrededor crema de vainilla.

Nos levantamos un poco tarde ya que anoche cambió la hora y se tuvo que adelantar 60 minutos, por lo tanto tuvimos una hora menos para disfrutar de Viena. Decidimos, entonces, conocer y visitar el grandioso Palacio de Schönbrunn.

El Palacio visto desde la Fuente de Neptuno.

Además, se tiene una hermosa vista de Viena!

Fuente de Neptuno.

Detalle.

Originalmente este palacio fue la residencia de verano de los Hasburgo. Hoy en día es un sitio declarado de interés cultural por la UNESCO.

La construcción comenzó en el año 1559 y luego fue destruido por los turcos en 1683. Pero en 1686 se comenzó a construir otra vez para residencia de Joseph I.

El esplendor y fama de este palacio comenzó cuando la residencia fue adquirida por Karl VI para dársela a su hija, la famosa emperatriz Maria Theresa, la mamá de María Antonieta, la que terminó en la guillotina en Francia.

El palacio cuenta con 1.441 cuartos y sólo 40 están abiertos al público. Hay también un zoológico, una glorieta bellísima y un invernadero gigante.

El invernadero, de hierro y vidrio.

La visita:

Al llegar vimos que hay 3 tipos de tours:

– El Tour Imperial que dura unos 40 minutos y sale 9.40 euros.

– El Grand Tour que dura una hora y sale 12.90 y se visita lo que se visita en el Tour Imperial más otros cuartos.

– El Tour de Sisi, que dura un día y se visita todo lo anterior más el museo de Sisi que se encuentra en la plaza Hofburg, la que visitamos el primer día. Este ticket es válido por un año.

Este complejo además cuenta con un museo para los niños, un museo de carruajes y un pequeño teatro donde se hacen espectáculos de marionetas.

Nos decidimos por el Grand Tour y fue muy ameno recorrerlo porque te dan una audio guía o si lo preferís, un texto escrito.

Los cuartos, para qué contarles, de una belleza y esplendor como uno ve en otros palacios como el de Versailles, sólo que estos son más y cada uno es muy distinto al otro.

Cada habitación está llena de pinturas de las familias reales que lo han habitado.

Sin embargo, los cuartos de trabajo y el dormitorio del emperador Franz Joseph (el esposo de Sisi) son muy espartanos en decoración. El emperador trabajaba un mínimo de 16 horas diarias y se consideraba el primer empleado público.

Se ven también los cuartos de la famosa y bella Sisi y hay un maniquí que la recrea con su larga cabellera negra.

Se puede ver también el cuarto donde a los 6 años Mozart tocó para la emperatriz María Theresa.

Lamentablemente no se pueden sacar fotos y lo más gracioso fue que en ninguno de los cuartos había guardianes como los hay en otros palacios, para vigilar que nadie toque, saque fotos o filme.

Qué tentación! Pero no lo hice… No me animé porque nadie lo hacía! Así que decidí ser una niña buena y portarme bien…

Al terminar el tour, paseamos por los jardines. El día tan gris y frío le daba una apareciencia todavía más lúgubre a las ramitas que prontamente estarán llenas de flores coloridas.

Jardines lúgubres pero bellos.

Pero no nos dejamos desanimar y caminamos y caminamos y divisamos la hermosa Fuente de Neptuno desde donde se tiene una excelente vista del palacio.

Y seguimos caminando empinadamente hasta llegar a la Glorieta.

Ya sé que todo es muy austríaco pero ese amarillo (llamado «Amarillo Schönbrunn») me trajo a la memoria algo muy británico…

Muy Jane Austen, no?

El techo de la galería. Hay un café.

Un consejito por si vienen? Se fijaron que los tours no son muy caros. Pues tampoco es caro recorrerlo todo y con tiempo suficiente: hay un trencito que por 6 euros lo recorre todo parando en los puntos más importantes y el boleto es válido para todo el día.

No es lindo?

No es genial?

Ok, si prefieren un poco más de estilo, pueden tomarse un carruaje que en 25 minutos te hace un paseo. Claro que ya estamos hablando de gastar 50 euros…

Paseando in style.

Este fue, entonces, nuestro último paseo en Viena.

No pudimos volver a encontrarnos con Paola porque no nos daba el tiempo, el vuelo salía a las 19.15 y a eso de las 17hs teníamos que regresar al hotel a buscar nuestras valijas.

Pues aquí estamos de vuelta en Londres y como siempre digo: Me quedaron muchos lugares por visitar (hay una avenida preciosa con unos edificios de ensueño que son casi todas embajadas, por ejemplo) y muchas fotos por subir pero como siempre digo también, «para la próxima».

La única foto que pude sacar pero porque estaba a la salida!

Viena Día 2

El día 2 en Viena lo comenzamos in style: fuimos a desayunar al Sacher Café. En realidad, hay un Sacher Café, un Sacher Restaurant, un Sacher Confiserie y un Sacher Hotel.

El restaurant, el hotel, el café, la confiserie…

Leí que en el hotel se han alojado muchas personalidades, incluyendo hasta la reina de Inglaterra. En la confiserie se puede comprar la torta que viene en muchos tamaños y en una caja de madera muy monona. Compré una chica y cuando me la dieron, ya estaba embalada como para regalo y me la pusieron en una bolsa haciendo juego. Me hizo acordar a cuando comprás los alfajores Havanna en la costa y ya está todo listo para que te lo lleves!

Esta es parte de la vidriera de la confitería y se pueden ver los diferentes tamaños a la venta.

Y esta es otra parte de la vidriera donde exhiben la vajilla que también está a la venta!

La fama de esta torta ha sido tal que en sus comienzos el complejo Sacher antes mencionado era sólo una pastelería! Es una torta que fue inventada en 1832 por el pastelero Sacher y ha siempre sido la favorita en las cortes imperiales.

Un detalle: hay muchos lugares que ofrecen la Sacher Torte pero sólo la del hotel es la única que lleva, además del nombre, la palabra «original».

Por ejemplo:

La cafetería Aïda ofrece la Sachertorte pero no dice «original».

Verdaderamente, la torta es deliciosa: Es un PERFECTO bizcochuelo de chocolate, aireado, liviano, delicado y sabroso. En el medio tiene una fina capa de mermelada de damascos. El baño de chocolate es perfecto también.

Y la vajilla es preciosa!

Sector de la mononísima cafetería.

Los menúes.

Para leerlos cómodamente:

Como hace Ale!

Si fuera por el gusto de la torta en general, prefiero la del Café Central, la que comí ayer, con el relleno de una fina capa de pasta de almendras. Pero como el bizcochuelo de la Sacher NO PROBÉ NUNCA!

De allí decimos partir para el Palacio Belvedere. Nos tomamos el tram…

Miren qué lindo, hay una revista colgando para leer!

El Palacio Belvedere es un complejo que consiste en dos hermosos edificios separados por un hermoso jardín que en verano debe ser mucho más hermoso todavía pero aún con el día que nos tocó hoy (nada que ver con lo soleado de ayer) pudimos disfrutar lo mismo, sobre todo las fuentes y estatuas que hay diseminadas por todo alrededor.

Estatuas y fuentes en los jardines.

Este es el edificio más grande.

Este, al final del jardín, es el palacio más pequeño.

El mayor atractivo que hay es la exposición permanente en el palacio más grande, de la obra del pintor Klimt e incluye la famosísima obra El Beso.

El palacio más pequeño tiene exposiciones temporarias de arte. Ambos palacios tienen un par de habitaciones muy bellas, muy decoradas al estilo Versalles pero sin mobiliario.

Vimos los precios: € 14.90 para entrar a ambos palacios, €9.59 la entrada para el más grande solamente. Por cuál nos decidimos?

Por ninguna!

Para qué? Ale y yo no somos unos expertos en arte (lo que no quiere decir que lo despreciemos) pero nuestro interés no se centra en pinturas, en este caso. Así que seguimos paseando por afuera y nos volvimos a tomar otro tram para encontrarnos con alguien…

Chicos, conocimos a Paola Vampirolla!!!

Qué lindo fue conocerla! Con ella visitamos unas casas diseñadas por un arquitecto llamado Friedensreich Hundertwasser quien no aceptaba ninguna forma preestalecida. Es por eso que los pisos interiores y exteriores de las casas son ondulados. Salvando las distancias, es un concepto parecido al de la Pedrera de Barcelona.

La Hundertwasser-Haus y la KunstHausWien.

Luego nos fuimos a almozar. Paola ya había almorzado así que nos acompañó con una cerveza mientras nosotros deglutíamos:

Ale, un goulash.

Yo probé un plato típico que es una salchicha como rallada preparada con unas papas que no les puedo explicar lo deliciosa que estaban!

Más un sauerkraut, claro.

Luego nos fuimos al Prater donde hay un complejo con muchos juegos y todo está muy bien conservado y cuidado. La estrella de todo es una noria que fue construida en el año 1896 por el ingeniero británico Walter Basset.

La noria.

Entrada al Prater.

La noria soportó hasta un incendio después de la Segunda Guerra Mundial y ha sido vuelta a la vida con 15 carritos (en sus orígenes tenía 30).

Vista desde la noria.

Después de dar la vuelta, nos despedimos de Paola y nos fuimos a terminar el día como lo empezamos, bien vienés: Fuimos al restaurante Figlmüller, famoso por los schnitzels gigantes que hacen.

El restaurant por dentro y por fuera.

Qué son los schnitzels? Cualquier argentino que ande por el mundo tiene que saber esta palabra importantísima para pedir este plato y hacer entender lo que queremos:

Milanesas!!!!!

Y yo comí otro plato típico, el Taflespitz, carne hervida (esto en Argentina sería un crimen!) con vegetales hervidos

Y una bola de papa a la crema o manteca deliciosa!


Cómo vienen disfrutando Viena hasta ahora? Vendrían? Gracias por los mensajes! No los puedo contestar porque llego súper cansada!

Viena Día 1

Para describir Viena hace falta una sola palabra: imperial.

No, más: Viena es regia, majestuosa, suntuosa. Es delicada y es sólida. Es clásica y civilizada.
Para mí, que amo visitar ciudades, Viena me ha ofrecido un primer día de admiración continua.
Tomamos el avión muy temprano a la mañana, a las 6.45 hora Londres y llegamos con sólo 20 minutos de retraso y eso que el avión demoró bastante en despegar. No que me interesara realmente, dormí casi todo el tiempo menos cuando me ofrecieron el desayuno en el avión…
Llegamos al aeropuerto y nos llamó la atención que antes de pasar por Migraciones uno caminaba por unos pasillos amplios rodeados de cafés y demás negocios. Incluso había mostradores de algunas empresas aéreas.
Todo en el aeropuerto está señalizado para que te tomes el CAT (City Airport Train) que sale €18 ida y vuelta y ok, llegás al centro en 16 minutos pero por 10 minutos más y €3.80 la ida en un tren común, vale la pena tomar el tren común!

Así que si venís, fijate muy bien los carteles, porque para el CAT está todo verdosamente señalizado pero para el común, no. Hay carteles pero hay que buscarlos bastante con la mirada!

El tren común.
Este tren es cómodo, sacás el boleto en la plataforma misma, lo hacés validar y lo tomás. Tuvimos que hacer combinación con otra línea y a la salida de una para pasar a la otra, nos sorprendimos de no encontrar molinetes, sólo unas tímidas maquinitas donde pasar nuestro boleto.

Los molinetes invisibles.

Aaaah, lo primero que vi de Viena, la Staatsoper.

Cuando hicimos el check-in, nos dijeron que nuestra habitación no iba a estar lista hasta las 2pm así que dejamos las valijas y nos fuimos a caminar. Claro que ya eran las 12 del mediodía y mi estómago estaba empezando a protestar…

Había leído de las famosas salchichas y buscamos y buscamos y encontramos un lindo puesto en el medio de una calle peatonal, donde había gente haciendo cola (señal de que la comida es buena) y pedimos una cada uno.

Yo pedí una «milde» y Ale una rellena de queso.

Lo particular es que el pan donde ponen la salchica es una baguette agujereada y es una idea genial, no hay forma de que te chorrees la salsa ni te ensuciás!!

Buen provecho, Ale!

Caminamos por una hermosa calle peatonal y llegamos a la Stephansplatz donde el edificio más importante es la catedral, Stephansdom.

Qué suerte la nuestra, estaba siendo refaccionada! Pero igual se podían ver sectores muy lindos, como el techo de colores.

La Stephansdom es un emblema nacional de Austria, se comenzó a construir en el siglo XII y ha soportado ataques e incendios.

Adentro es bellísima y cuenta con un órgano de 10.000 tubos.

Stephansdom.

Todo alrededor de la catedral y por otros puntos de la ciudad, se pueden ver carruajes tirados por dos caballos cada uno y lo particular es que sus conductores portan ese sombrerito tan simpático, tan británico, diría yo.

Carruajes y caballos.

No sé si notaron pero atrás de los caballos van colgados una especie de sacos de cuero. Es para que no se ensucien las calles de bosta. Muy chic, realmente.

Por ahí cerca se encuentra una de las tantas casas donde vivió Mozart.

Leí que se mudó como 11 veces!

Seguimos caminando y llegamos a la plaza Am Hof, rodeada de unos muy lindos edificios, uno de ellos es una iglesia cuyo nombre interpreto del inglés como «Los Nueve Coros de los Ángeles».

Am Hof.

Este es el Palacio Collalto, donde Mozart, a los 6 años dio su primer concierto.

Y ahí nomás, dando la vuelta te encontrás la Judenplatz, que en el siglo XII fue el centro del Barrio Judío.

El Museo.

La plazoleta.

En el centro de la plazoleta hay un edificio que conmemora el Holocausto Judío.


Este bloque cuadrado, que pareciera no tener gracia y hasta desentonar con lo de alrededor, tiene la belleza particular de estar construido de concreto y lo que parecen ladrillos, son en realidad 7.000 libros con sus tomos puestos para adentro, los títulos de esos libros que nunca se podrán leer y que se perdieron para siempre.

Otra plazoleta muy elegante es la Freyung, donde uno puede encontrar galerías elegantes con negocios que ofrecen antigüedades, joyas y otros productos de calidad.

Divisamos una hermosa fuente, la Austria-Brunnen, diseñada en 1846 con cuatro figuras femeninas de bronce que simbolizan los ríos Elbe, Danubio, Weichsel y Po, los principales ríos de Austria. Y la figura femenina principal representa a Austria.

Fuente Austria-Brunnen.

Cuánto pasó ya de que almorzamos! Ah, no nos podemos perder la oportunidad de darnos una vuelta por el clásico Café Central, donde se puede degustar un delicioso café con un delicioso ejemplo de pastelería vienesa…

Café Central por fuera.

Café Central por adentro. Hermoso. Y apetitoso.

Los precios? Accesibles! €3.90 cada porción de torta o postre. Lo que era más caro era el té o el café. Yo me decidí (y cómo me costó!) por la torta emblema del Café (Calma, calma… Sé de la existencia de la Sacher Torte y de la Demel Torte!) y Ale por un strudel de manzana, riquísimo aunque la masa no era de tan hojaldre.

Ñam!

El sol se iba escondiendo de a poquito y no nos quejábamos porque seguía siendo un bello atardecer. Caminamos por un sector muy imperial, divisando primero el Palacio Imperial de Hofburg.

La entrada. The Michael Wing.

Este palacio es como si fuera la entrada a otras plazoletas donde se encuentra la Biblioteca Nacional y muchos museos así también como la Escuela Española de Equitación, esa que entrena a los caballitos a hacer unas bonitas exhibiciones, que pareciera que bailaran. Estaba cerrada hoy y creo que mañana hacen exhibiciones pero no tuvimos suerte con encontrar entradas…

Y adentro se pueden ver los siguientes edificios:

La Biblioteca Nacional.

La estatua de Joseph II frente a la biblioteca.

Burgtor.

Heldenplatz.

Decidimos salir por donde habíamos entrado y caminamos por otras calles peatonales, la Kohlmarkt and Graben, repleta de gente comprando en negocios elegantes y caros.

Llegando al Kolmarkt Strasse.

Elegante heladería.

La Graben Strasse.

Columna que conmemora los 100.000 muertos por la plaga de 1679.

Espero el paseíto les haya gustado, no doy más del sueño y mañana hay que levantarse temprano para seguir!!!

Comer En Barcelona

Qué clase de tour podemos hacer Pity y yo juntas!?!?

Una cosa que noto cada vez que voy a España, es que como como una bestia y no quedo llena así como casi muerta, como quedo acá con una comida en un pub, que siento que puedo salir rodando con un poquito de impulso…

Y encima, al otro día, no me levanto panzona! Debe ser que los ingredientes son muy sanos y que se come muy bien!!!

Les muestro un ejemplo de lo que hemos comido?

Lo primero que visitamos fue el Mercat.

Mis puestos favoritos son los de jamones y embutidos y quesos! ÑAM!

Allí probé unas bolitas de bacalao, tan livianas que parecían rellenas de aire!

Recién hechas!

Para el mediodía español (2 pm) fuimos a un restaurant recomendado por la amiga de Pity que tiene una carnicería en el Mercat. Allí comimos de primer plato, Pity una ensalada y yo una especie de guiso de alcauciles. Siguió Pity con un pescado con salsa y yo con unos calamarcitos fritos. De postre, las dos pedimos flan.

El restaurant se llama La Rioja.

Otro día que almorzamos en lo de Pity, la mamá cocinó entre otros platos, una tortilla de papa.

Tan deliciosa como se ve.

Ese día pasamos por una panadería cercana donde Pity y yo compramos dulces como si fuera el último día de nuestras vidas!

Mirad:

Pastisset.

Pity me comentaba de lo rico que es el pastisset relleno de cabello de ángel. Yo lo probé, me pareció muy agradable y luego me enteré que el cabello de ángel no es lo que yo pensaba! Yo creía que se trataba de una mezcla dulce hecha con fideos cabello de ángel, pero no.

El cabello de ángel es un dulce hecho con fibras de varios vegetales fibrosos como puede ser la calabaza, la batata, etc.

El relleno! Qué rico!

Continuamos con un mini brazo de gitano (lo que nosotros llamamos pionono) relleno de trufa de chocolate y con yema quemada por encima. Al lado verán unos postrecitos, se llaman tocinillo de cielo. Un dulce a base de yemas.

Olvídense del colesterol!

Seguimos con una porción de esta mini tarta de frutas, sobre una base finita finita de masa de hojaldre, crema pastelera y las frutas.

Facilísima de hacer y con algo tan sencillo y bien decorado, quedamos bárbaras!

Por último, con el café, unas pastas de té.

Lo que nosotros llamamos masas secas.

(No puedo creer que después de la tortilla y el guiso de arroz con pollo, hayamos comido todo lo dulce que acabo de detallar! No entiendo cómo sigo viva!)

Un lugar muy bonito que visitamos fue una panadería muy monona llamada Caelum que vende productos súper súper naturales hechos por las monjas. Hay galletitas, dulces, turrones, lo que te imagines y todos con ingredientes sin conservantes. También tiene una cafetería donde te podés sentar a comer y tomar un rico té o café.

Hermoso lugar!

Compré unas yemitas a las que no alcancé a sacarles fotos. Las yemitas son unos bomboncitos hechos de yema de huevo y azúcar.

Lo que no compré fueron estas galletitas… No sé, Pity me dijo lo que significaba en catalán, entonces no quise…

Digámoslo finamente: «gases» de monja.

No podía faltar el chocolate caliente con churros! Fuimos a una casa tradicional que tenía cola de gente por afuera, todas las tardes, para la hora de la merienda.

El chocolate como se toma en Barcelona es espesísimo y con crema batida por encima. El lugar se llama La Palleresa. Les recomiendo la taza tamaño para niños si quieren llegar conscientes a comer los churros.

Espeso y amarrrrrrrrrgo (me gusta así, chocolate con crema y ambos sin azúcar)

Obviamente, amigos, no podíamos no comer tapas. Aquí un ejemplo: Patatas bravas, pulpo a la gallega, champignones salteados y unos calamarcitos fritos.

Parece poco? Pues no!

Otro lugar hermoso al que fuimos a comprar es una tradicional panadería llamada Mauri.

A media mañana, Pity y yo nos deleitamos con:

Croquetas de pollo. Pity es fanática de las croquetas, como Ale.

Yo y una mini baguette con butifarra de huevo.

Disfruté tanto de mi paseo por Barcelona! Y me traje unos recuerditos. Fui al Corte Inglés y adivinen qué me compré!!?!?

Todo eso! Aunque los fiambres me los trajes del Mercat!

Gracias Pity! Gracias Barcelona!

Volveré!

Dubai Día 1

Llegamos hoy a Dubai a las 12 del mediodía hora local, unas 6 horas de diferencia con respecto a Argentina. Tendríamos que haber llegado mucho más temprano pero como había niebla (sí, niebla en Dubai!), el avión se desvió a Abu Dhabi, esperó una hora y media y luego llegamos a Dubai.

Y me lo contó todo Ale. Sólo me desperté cuando tocó tierra aquí, dormí como un tronnnnnnnco después de cenar. El vuelo no fue muy largo, unas 7 horas y las aproveché bien.

Todo queda lejos en Dubai porque todo es gigante: los edificios, los shoppings, los hoteles y las distancias.

El aeropuerto es enorme, lindo, limpio, brishante.

Después de pasar por Migraciones y buscar nuestra valija, tomamos el metro que sale del mismo aeropuerto y nos dejó cerca de nuestro hotel, después de casi una hora de viaje donde tuvimos oportunidad de ver por la ventana lo mucho que se está construyendo en Dubai y la cantidad de edificios tan altos y modernos.

El metro es por partes, subterráneo y por partes es elevado.

Lo manejaba una chica pero al cabo de un tiempo se hizo a un costado y el metro iba solo y si uno quería, se podía parar y mirar por el parabrisas. Y se veía bárbaro!

Manejando el metro.

Llegamos al hotel, nos estamos alojando en Le Royal Méridien Beach Resort & Spa. Cuando llegamos, nos hicieron sentar en unos silloncitos, nos acercaron unas toallas calentitas para que nos limpiáramos las manos y también unos jugos para refrescarnos acompañados con una bandejita de dátiles que miré y ni toqué.

No me gustan los dátiles…

Nos dijeron que como todavía no era hora de entrar a nuestra habitación (la habitación iba a estar lista para las 14hs) nos invitaron a que fuéramos a tomar algo al salón de té.

Nos dijeron que nos iban a informar cuándo todo iba a estar listo cuando sonara un pager que nos dieron.

El caso es que me tomé un té monono, Ale un jugo y me puse a leer y pasaba el tiempo y nos dimos cuenta que eran las 14.10 y ni noticias, el pager no sonaba.

El tecito monono.

Ale se levantó a preguntar a ver qué pasaba y volvió sonriente con la noticia de que, a modo de disculpas, nos dieron un upgrade y estamos en una habitación más grande de la que nos hubiera tocado y con internet gratis. Y eso que Ale no protestó, sólo preguntó!

Después de acomodarnos, yo dormí un poco, Ale surfeó la net, se acostó un ratito también y a las 5 y algo partimos porque teníamos reservados un evento en el hotel Burj Al Arab.

El hotel Burj Al Arab es el edificio, creo yo, emblemático de Dubai. Es un hotel de 7 estrellas (5 estrellas, no, 7!) y cuenta con varios restaurants y negocios.

El evento que habíamos reservado era el famoso Culinary Flight, que consiste en una cena de seis pasos; se ve que ahora se les dice así a los «platos» pero en este caso fue más que seis pasos, literalmente, ya que cada «plato» era en un restaurant distinto!

Primero subimos al piso 27, al bar y restaurant Al Muntaha. Desde el bar teníamos una vista impresionante y tomamos unos tragos sin alcohol yo y Ale uno con un poquitito y estaba hecho, entre otros ingredientes, con leche de camella.

Ale muestra la vista.

Fíjense que la estructura que sostiene los platitos con almendras tiene la forma del hotel!

Vista del restaurant desde el bar donde estábamos.

Ahí nos dieron el menú para que eligiésemos cada plato para degustar en cada restaurant y el maitre d’ nos dijo que cuando hayamos terminado con las bebidas que él nos iba a llevar a la parte del restaurant que estaba ahí nomás.

Después de terminar las bebidas y después de la primera entrada, nos vinieron a preguntar si estábamos listos para dirigirnos al siguiente restaurant para la segunda entrada.

Siempre listos! Obvio! Fuimos al restaurant Al Iwan por ascensor otra vez, y este lugar es de comida árabe y la asistente de maitre d’ es una chica argentina llamada María. Qué sorpresa! Nos contó que en ese hotel están trabajando varios argentinos y que desde hace un mes de unos poquitos que había viviendo en Dubai, hay ya más de 30!

Entrada al Al Iwan.

Sillonazos! Y la paloma que comí estaba deliciosa!

La pancita se iba llenando pero todavía había lugar para la tercera entrada que fue en el restaurant Junsui, de comida asiática donde sufrí con lo que pedí: un pollo dulce que lo cambié por el plato de Ale. Se lo cambié a Ale, él no tiene problemas con comer agridulce. Y yo comí su plato que eran noodles con camarones y una salsita un poco picante.

Entrada al Junsui, decorado aludiendo al Año Nuevo Chino.

Este cielorraso salió 3 millones de dólares! Tiene cristales de Swarovski!

El plato principal fue en el restaurant más espectacular!!!El Al Mahara, donde las mesas están alrededor de una gran pecera central, de agua salada. Es increíble los peces que hay y los que se comen también!

Entrando al restaurant. Se puede ver la pecera gigante.

La mesa, los peces… y los pescados! 😀

Nunca comí pescado tan rico! Y otras dos sorpresas más: Lucas y Carlos, nuestros mozos, eran argentinos! Chicos tan simpáticos y tan amables! Con todo el futuro por delante, en Dubai harán carrera!!!

De allí nos fuimos al primer piso con lugar justito para tomar nuestro postre que consistió de varios bocados y donde tuvimos la oportunidad de conocer a Silvia y Lucas, dos argentinos simpatiquísimos también, ávidos de charlar y contarnos de sus vidas en Dubai!

Algunas pocas fotos como ejemplo de cómo es por dentro el hotel.

Y ya se habían hecho las 11 de la noche así que era hora de volver. Tomamos un taxi en la puerta y le pedimos que se detuviera cuando salíamos por las rejas de entrada así pudimos sacarnos una foto con el hotel detrás. Es que de cerca es imposible que entre en una sola foto!!!

Con el Burj Al Arab detrás.

El Festejo De Mi Cumple En El Dorchester


Ale y yo no nos pedimos ningún regalo para nuestros cumpleaños: no la pegamos nunca. Entonces nos damos algún gusto además que el que cumple años elige el próximo destino de viaje.

Lo que sí pido es celebrar mi cumple tomando el té. El año pasado fuimos a The Connaught, ya fuimos para nuestro aniversario a The Langham y este año enfilamos para The Dorchester.

La pasamos muy bien, mucha cordialidad y buen gusto y buena comida.

Les cuento qué comimos? (Eso es lo que importa, no es cierto?)

Tomamos el té, que por ser en estas fechas, se llama Festive Afternoon Tea y lo tomamos en el restaurant The Promenade.

Como indica la monona servilleta bordada.

Primero nos dieron los menúes y nos preguntaron qué champagne queríamos. Le dijimos que no tomamos alcohol y me ofrecieron un cocktail de jugos frutas con fruta de la pasión (maracuyá, creo que es) que acepté con todo gusto. Ale prefirió directamente elegir el té.

Para los tés también hay menú, sí señor. Se elige de una carta y hay para todos los gustos. Yo elegí The Dorchester Blend, un té negro y Ale eligió un Vanilla Tea. Tenía un aroma riquísimo!

Después de traerme el cocktail, vino el mozo con una fuentecita con dos ejemplares de cada diferente finger sandwich que paso a enumerar:

– Sandwich de pavo con relleno y salsa de cranberry en pan de albahaca.
– Sandwich de pepino con queso crema en pan de comino de prado o alcaravea.
– Sandwich de jamón cocido con pepinillo en vinagre en pan de tomate seco.
– Sandwich de huevo con mayonesa con berro en pan blanco.
– Sandwich de pollo con mostaza en grano en pan de albahaca.
– Sandwich de salmón en pan malteado.

El mozo, muy ceremonioso, preguntó:

«Madame,» con acento francés, «qué sandwich le gustaría servirse?»

Yo, con la moderación que me caracteriza, le contesté:

«Todos.»

«Oh, pero Madame, mire que es mucho… Luego hay más para comer…»

«Lo sé pero no se preocupe, yo voy a poder probar todo!»

Y me sirvió todos! Y cuando le preguntó Ale, él contestó igual y el mozo se retiró con la bandejita vacía!!!

Aquí me tienen, a punto de comenzar a comer con el té ya servido y la vajilla linda.

Comí despacito así que disfruté cada bocado y la verdad es que no me llené tanto…

Cuando nos vieron los platitos con miguitas, nos trajeron una panacotta cubierta con un poquito de gelatina de naranja y jengibre para limpiar el paladar.

La panacotta.

Llegó el turno de los scones y los dulces. Primero trajeron las mermeladas y el clotted cream.

Mermelada de frutillas y de moras negras.

Todas las cakes! Los scones están en el plato de abajo, tapados con la servilleta para mantener la temperatura.

Mi scon con la crema y la mermelada de moras. Ñam!

Los dos, la mesa, la comida. Gorditos.

El ambiente era tranquilo, había un chico tocando el piano melodías tranquilas y de repente se escuchó que tocaba el feliz cumpleaños y se aparece el mozo con esto:

Una torta de mousse de chocolate!

Me sentí Queen Elizabeth! Qué lindo detalle! Es que cuando yo hice la reserva me preguntaron si era por alguna ocasión especial y yo dije que era mi cumpleaños.

A-do-ré!

Cuando hube soplado las velitas, el mozo me ofreció guardarme la torta para llevármela a casa.

Así que me trajo esta cajita tan mona:

Y feliz con mi cajita y mi amor y nuestras pancitas llenas, volvimos a casa!

La pasamos genial!

El árbol de navidad en el lobby.

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