Gastro

Se Hace Lo Que Se Puede


Me dieron una idea buenísima para hacer sandwiches de miga: comprar la horma de pan entera en el super (o donde sea) y pedir ahí mismo que la corten como muestro en la primer foto.

Cuando vi toda la horma así cortada me dí cuenta de que era poco y compré otra de pan negro y pedí que la cortaran igual sólo que la persona que me atendió la puso de otra forma y la cortó en tajadas largas pero mejor: en vez de que las rebanadas se vean de forma vertical como en la foto, la otra horma estaba cortada en forma horizontal.

No sé si me explico. Me olvidé de sacarle una foto para que se vea mejor.

Unté las migas con manteca, otros con mayonesa y el relleno fue huevo duro con mayonesa y eneldo, lechuga y jamón crudo, lechuga y queso, qué se yo, ya ni me acuerdo!

Ese fue el almuerzo que hice para el 1 de enero. Fue como estar un poquito más cerca de casa.

Lo Probás… No Parás!

Yo soy dulcera de ley. Me puede todo lo dulce: cuando tengo una comida, dejo lugar para el postre: mousses, postres, tortas….

Pero claro, eso generalmente lo dejo para cuando salimos a comer afuera. En casa yo termino de comer y sigo con una fruta y si ese día no tengo fruta, generalmente «robo» un sorbito de Coca light del vaso de Ale. Con eso para mí es suficiente.

El chocolate ya no es mi adicción porque después de haber trabajado en la bombonería, conocí y probé chocolates de buena calidad y el chocolate que es bueno no es adictivo. PERO cuando tienen almendras… no sé resistirme.

El españolísimo chocolate Valor, semi amargo con almendras es LO MÁS! No quiero otro!

No como golosinas diariamente pero hay días («esos» días) en que siento que el organismo me pide dulce y casi sin límites. Son un par de días en que no puedo parar de comer cosas dulces, sobre todo a la tarde y a la noche, después de cenar.

Sin embargo, aquí la mayoría de las golosinas no son muy tentadoras, al menos para mí. Una vez vi en un negocio de acá que se promocionaban unos caramelos que al principio cuando los probás son dulces pero el gusto va cambiando hasta tornarse agrio o amargo. Da para pensar que el que hace esos caramelos odia a los niños!

Por ejemplo, hay unas gomitas de la marca Haribo, la variedad wine gums… puaj!

Feas! Tuve que tirar el paquete!

Otra cosa horrible que hay acá es el liquorice. La primera vez que vine a Inglaterra, toda emocionada yo, una de las primeras cosas que compré fue esta golosina británica.

No pude comer ni la mitad de uno!

Guardé el resto en la caja y la llevé para Argentina y sorprendentemente a mis viejos les encantó!

Las únicas golosinas de acá que pueden contra mi voluntad, son:

El Kit Kat de chocolate semi amargo. Me calma enseguida. Es que el chocolate no es tan «wow».

Estos caramelos de leche son duros. Y los muerrrrrrrrdo hasta bajarme el paquete entero!

Y ya está! Para mí no hay más!

Con respecto a las golosinas de Argentina, mi debilidad son los caramelos.

Los Butter Toffee, de leche solamente o rellenos con chocolate…

Se me pegan a los dientes pero no me importa!

Los Sugus. Todos me gustan, sean del sabor que sean.

Y los confites Sugus!

Y los Palitos de la Selva! Soy peligrosa al lado de una caja de 10, de 20 o de 100!

De lo que sí perdí la «adicción» fue al alfajor. No los extraño y ni siquiera los como cuando voy a Argentina, ni pido que me traigan. Lo mismo me pasa con el dulce de leche.

Y en tu caso, los dulces también son tu debilidad? Qué es aquello que probás y no parás?

Me Chicago En Mr Beef!

Dice «On Orleans» porque está sobre esa calle.

Cuando vamos a algún lugar del mundo, Ale y yo queremos probar lo típico de esa zona o país y leemos algo antes dar con el lugar apropiado o les hacemos caso a amigos que vivan allí o directamente, miramos si algún restaurant está lleno de locales. Si están casi vacíos, señal de que lo que ofrecen no es muy bueno. Si están en lugar turístico lleno de turistas, mmmmh, es muy raro que entremos.

En nuestras últimas horas en Chicago, decidimos ir a un lugar típico llamado Mr Beef, donde lo que ofrecen es el Italian beef, un sandwich de carne cortada en pedacitos con alguna salsa a elección o con ají verde si querés, acompañado de papas fritas.

Cuántos premios, che!

El origen del Italian beef se dio entre los inmigrantes italianos que no podían comprar los cortes tradicionales de carne y al comprar los más baratos (por ende, más duros) los cortaban en tiritas, las asaban y luego las hervían.

Pues fuimos a Mr Beef.

Llegamos.

Al entrar, vimos el mostrador por un lado atendido por dos hombres y sobre la pared de enfrente, un montón de fotos enmarcadas de celebrities y de recortes de diarios y revistas alabando el sabor delicioso de este sandwich. Ya estábamos que se nos hacía agua a la boca.

Los cuadros de los celebrities.

Uno de los que atendían nos preguntó qué queríamos con un «What’s up, bud?» y Ale pidió uno con alguna salsa (no me acuerdo) y yo pedí otro sin salsa pero con un poco de ají.

Como allí había mesas de las altas, de las incómodas, y vimos que pasando una puerta había más lugar, decidimos ir.

Obviamente que lo de «elegant» me lo tomé con filosofía y humor.

A mí no me interesa cómo está decorado un restaurant mientras sea cómodo, en la medida de lo posible, y limpio. Así que si es un lugar humilde o no, me importa poco.

Una mesa laaaaarga con bancos. Me pareció auténtico.

Había allí poca gente en el comedor comunitario y cuando abro mi sandwich… meh, se veía… sandwich, digamos.

Con el ají.

Sin el ají. Para la foto.

Pero cuando lo probé… el horror!

No soporto, no SO-POR-TO el pan mojado o cualquier otro acompañamiento que esté demasiado húmedo al estar en contacto con los jugos de una carne. Es comida para engordar patos!

Le quise poner onda pero el gusto de la carne era inexistente y me pareció que un hot dog comprado en la calle tenía más dignidad que este sandwich.

Yo quiero que se me entienda: no estoy denostando este sandwich en particular sino que estoy denostando esta forma de preparar o tratar un cacho de carne. Puedo entender el contexto histórico en que fue creado, que no había otra alternativa en ese momento, pero hoy en día no es tan difícil ni tan caro preparar tiritas de carne de forma apetitosa. Se accede a mucha información al respecto.

Hoy en día el paladar medio está un poco más evolucionado y un poco más sofisticado… Ah no, pará, estamos en USA…

Qué mala me pongo cuando como mal!

No terminé el sandwich, las papas fritas estaban horribles y me fui con hambre. Me quejé todo el tiempo, no concibo comer algo mal preparado, me fastidia.

Ni esta estatua de los Blues Brothers me cambió el humor.

Pero él sí estaba conforme!

Serán los años? De lo que sí estoy segura, comer mal me arruina el humor!

Extrañamos…

Cremonas

Sandwiches de miga

Alfajores

Facturas

Galletitas Sonrisas (Ale)

Surtido Terrabusi (yo)

Dulce de leche repostero Sancor (Ale)

Masas finas (yo)

Asado

Pan con gusto a pan

Milanesas

Golosinas

LA pizza

Helados artesanales en cucurucho

El mate.

Hacenos sufrir a los expatriados: Vos que estás en Argentina, con qué te castigás seguido?

The Narrow de Gordon Ramsay



La semana pasada fuimos a almorzar a The Narrow, un pub que pertenece a la cadena de restaurants de Gordon Ramsay.

Hace unos cuantos años fuimos por primera vez a otro restaurant de Gordon, el Boxwood Café (que ya no existe más) donde festejamos mi cumpleaños.

El pub es un pub en sí pero extendido con una galería que tiene ventanas que se se cierran y se abren y en días de calor (no el día que fuimos) se come afuera.

Es muy cómodo aunque la mesa para dos personas me pareció un poco chica.

Cómodo, sí…

Al mirar el menú, decidimos compartir una entrada, potted salt beef with sourdough toast and pickles.

Pastrami en hebras gruesas con una salsa de mayonesa y mostaza en grano acompañada con pepinos en vinagre y pan sourdough tostado.

El plato principal para Ale fue pea and broad bean risotto.

Risotto de arvejas y habas, decorado con shavings de queso parmesano y con berro.

Para mí pedí slow cook duck leg, roasted broccoli, smoked bacon and shoestring potatoes.

Pata (gigante y jugosa!) de pato, con broccoli a las brasas, tocino ahumado y papas en tiritas finas.

Cada uno de nosotros, pensando que iba a ser poco, habíamos pedido una porción de papas fritas.

No eran tan wow pero se dejaron comer.

Todo venía lindo y cuando comenzamos a comer la entrada y me limpio la boca con la servilleta, veo con horror que estaba toda sucia, manchada, pisoteada…

Quedé tan anonadada que enseguida le dije a Ale: «Sacame una foto con la servilleta.»

Y la extendí.

Gordon, mirá!

O sea, ustedes conocen a Gordon Ramsay!?!? Si algo caracteriza a Gordon es que es un maniático de la calidad, de la limpieza y del servicio y es súper estricto en todo y si tiene que insultar a quien trabaja para él o para sus programas lo hace!

Justo cuando estábamos sacando la foto, pasa la maître d’ con cuatro comensales que se sientan al lado nuestro. Bingo! Me vio! Eso era lo que quería! Me vieron bien!

Los cuatro se acomodaron en sus asientos y la maître d’ se fue y al segundo apareció la moza y le mostré la servilleta, se súper disculpó y me trajo una limpia.

Al minuto vino otra que se notaba por cómo estaba vestida que era la manager, se disculpó una y otra vez, me dijo que no podía entender cómo esa servilleta apareció ahí y que en realidad, no estaba sucia sino manchada porque se habría usado para limpiar otras cosas pero que de todas formas no tendía cómo apareció sobre mi mesa.

Como compensación nos ofreció no cobrarnos el postre.

Llenitos como estábamos, lo pedimos, claro!

El postre de Ale fue el helado de vainilla con salsa caramel.

Ale dice que menos mal que no lo pagó porque no tenía gusto a nada!

En cambio, mi postre era un delicioso passion fruit posset with coconut and white chocolate cookie.

Un postre de maracuyá con una galletita de coco y chocolate blanco.

Terminamos nuestro almuerzo y el sol ya había salido.

Y ya The Narrow tenía toda la pinta de un típico pub!

Grand Bazaar

Grand Bazaar.

Placer. Placer total. Eso es para mí la comida turca. No me canso de probar nunca ningún plato de esta cuisine que es, para mi gusto, sana y muy pero muy sabrosa. Desde mi punto de vista, la comida turca tiene el equilibrio perfecto en cuanto a sabor: no es picante pero su sabor es contundente y a la vez suave. Es deliciosa! Cómo hacerles saber con palabras qué tan rica es?!

En Londres hay muchos restaurants turcos. Los hay típicos, generalmente en barrios y donde la comida es deliciosa y los hay en las zonas turísticas (aunque debe de haber 1 por cada 10 italianos!!) y también ahí la comida es deliciosa. Todavía no he probado ningún plato turco que no me gustara!

Esta es la quinta vez que vamos a este restaurant en particular, Grand Bazaar y a pesar de que está en una zona muy turística, los precios son muy convenientes. Lo que nosotros pedimos nos salió £12.50 a cada uno.

Gran Bazaar se encuentra muy cerquita de Oxford Street, en James Street, en una zona llamada St Christopher’s Place, un pequeño lugar donde hay muchos restaurants y pubs y está como escondida de ese ritmo frenético que tanto caracteriza a esa calle comercial por excelencia.

Pubs y restaurants en St Christopher’s Place.

Ahí casi escondido, que ni se ve, está el Grand Bazaar. Es el restaurant de color lila.

Casi siempre que vamos con mucho hambre a cualquier restaurant turco, pedimos un meze para dos. Un meze es un conjunto de pequeños platos ejemplos de la comida turca. Vienen platitos fríos y calientes y a pesar de que todo se sirve en pequeñas porciones, te aseguro que de un meze salís rodando: Llena muchísimo!

El meze se sirve siempre con pan, en este caso nos sirvieron un lavash, un balloon bread como le dicen acá o «pan globo» porque viene inflado y es finito y muy liviano. Y delicioso, por supuesto!

Lavash.

El meze propiamente dicho.

Si hacen click en la foto, se ve mejor.

Los platos calientes:

Borek y falafel (se ve un poquito).

El borek es una empanadita rellena queso feta y el falafel es una albóndiga hecha de garbanzos y otras leguminosas.

Un guisito de pollo con vegetales. No encontré el nombre en turco!

Mitite Kofte. Una especie de albondiguitas de carne de cordero picada y especias.

Alguna vez probaron comida turca? Si nunca la probaron, se animarían ?

Barbecoa de Jamie Oliver

Hace un par de semanas fuimos a almorzar al Barbecoa, el último restaurant que abrió Jamie Oliver con el chef neoyorkino Adam Perry Lang, dueño del Daisy May’s BBQ, en New York.

Como el nombre lo indica, la estrella es la carne aunque encontrás otras alternativas.

Al entrar, tenés una recepción muy cool, mucha madera y mesitas y sillas altas, la idea es que, si llega a haber mucha gente en el piso de arriba (donde está el restaurant propiamente dicho) uno espere tomando algo. Hay una chica detrás de un mostrador alto que tiene un auricular con micrófono y es así como ella anuncia cuánta gente va llegando y cómo a ella le dicen que ya hay alguna mesa disponible. También tienen ahí mismo un guardarropas para que dejes carteras y abrigos.

La recepción.

Con Ale estuvimos un ratito ahí, nosotros solos y nos dio la sensación que esa espera de unos 5 minutos era más una puesta en escena que otra cosa, qué tan lleno podría estar el restaurant?!?

Cuando subimos, lo comprobamos: No estaba tan lleno, che!

Nos sentaron al costado de un ventanal donde tenía una vista fabulosísima de St Paul’s Cathedral.

St Paul’s detrás.

En realidad, todo el restaurant da a estos ventanales gigantes desde donde se ve la hermosa catedral.

Se acercó el mozo y nos dió el menú.

El menú.

Leímos que había una tabla de panes con manteca casera, pedimos eso para ir picando.

Tres clases de panes, la manteca y dos potecitos con sal gruesa y pimienta.

De plato principal, yo elegí el pollo y Ale la hamburguesa.

Este es mi pollo.

La hamburguesa de Ale.

A mí me despertaba curiosidad el tema de la carne, le pregunté al mozo de dónde provenían las vacas y me dijo que de Escocia. También nos contó que la carne de la hamburguesa era carne picada del final del lomo y del rabo y les digo, era deliciosa, tenía un sabor increíble. (Se nota que hace mucho que no como carne buena!!)

Cuando terminamos de comer, dimos una vueltita por todo el restaurant, incluso podés sacarle fotos a la cocina que está ahí nomás, a la vista.

Vimos los hornos y que a la carne la asan con carbón:

Se ve todo! Qué placer!

Todo limpio y prolijo.

Esto es una parrilla.

A la derecha de este sector está la cocina.

Desde mi mesa, del lado de adentro, tenía esta vista:

El bar ahí atrás y fíjense, todo eso a la derecha son botellas de vino.

Lo que le criticaría a este lugar es cómo distribuyeron las mesas o por qué decidieron poner semejantes sofasotes ahí en el medio. Si querés ir al baño, tenés que ir por los costados de los sofás y te encontrás que tenés las mesas y las sillas molestando. Si sos grandote, corrés el riesgo de golpearle el codo al que está comiendo. Por suerte no había nadie comiendo por ese sector pero de todas formas me costó pasar por todo ese laberinto de muebles.

Laberíntico e incómodo.

Me parece que originalmente no estarían esas mesas, que fueron agregadas después.

De la déco no escribo, obvio, yo no sé nada de eso. De la comida, les digo que el sabor del pollo era de un pollo de verdad, no pregunté si era orgánico pero que el animalito había comido maíz en su vida, seguro! La carne lo delataba.

No había lugar estomacal para el postre así que me pedí un té de hojas de menta. El detalle que me encantó: la taza estaba caliente!

Tecito digestivo, mi estómago me lo agradeció!

Gente En Eventos

Que yo recuerde, en Argentina nunca fui a ningún evento. Si iba a algún cumpleaños medio formal siempre me sentía un tanto incómoda si no conocía a la mayoría de la gente, y eso que soy sociable. Pero una como mujer siempre piensa que le falta algo o que no está bien peinada o que al final se tendría que haber puesto otro par de zapatos o que se tendría que haber puesto un pantalón en vez de un vestido…

No sé si será que acá no importa cómo te vistas o cómo te peines (y si importa, nadie te lo hace saber) que las reuniones donde hay gente que no conozco no me ponen incómoda.

Será que siempre están mis frases de cabecera para tranquilizarme: «Y acá quién me conoce? Nadie! Y de última, soy extranjera y paso como exótica!»

Claro que ir a una reunión con amigos es otra cosa. Hace unas semanas fui con ellos a un evento que lo organizaba una empresa y fue en el bellísimo hotel The Langham. Sinceramente, estábamos muy contentos de ir, sobre todo para pasarla bien y divertirnos un poco.

Había una pequeña banda que tocaba en vivo música para no-bailar.

Obviamente, como es costumbre acá (aunque lo es en todo evento en cualquier lugar del mundo, me parece) no había una sola silla donde sentarse así que todos estábamos parados, las mujeres haciendo equilibrio sobre tacos, los hombres cómodos, qué suerte tienen ellos.

Me gustó observar a la gente: Se hacía mucho networking, todos sacaban su tarjetita, todos hablaban con todos (a nosotros no se nos acercaba casi nadie: además de estar hablando formando un círculo, las carcajadas que largábamos asustaban más que invitar al diálogo).

El caso es que todo el mundo estaba un poquito acartonado aunque había amena conversación gracias al alcohol que se servía en unas finas copas de champagne.

Había un montón de gente!

La compostura casi se perdió cuando empezaron a servir comida. Ahí, muchos se (nos) olvidaron del networking, la sonrisa mínima y los que tenían que hacer equilibrio eran los mozos!!!

Bueh, estoy exagerando pero me dí cuenta de que muchos no se movían de un lugar en particular: la salida de la cocina! Los mozos hacían unos pasos y ya iban todas las manos a servirse un bocado!

Como había un pequeño y controlado desmadre, los mozos empezaron por salir de a tres o cuatro y hacer ooooleeeee, si podían, y se iban para los costados y para el fondo!

Pero es para destacar que los bocados, o finger food, me encantaron! Además de estar deliciosos, estaban muy bien presentados.

Miren qué manera más original de tomar gazpacho!

Se tomaba a través de una flor. El gazpacho no estaba adentro, estaba en el fondo del vaso.

Cuadraditos de melón súper dulce con caviar.

Espárragos acompañados de salsa bérnaise.

Mini hamburguesas con queso y huevo de codorniz! Esto sí estaba rico!

El éxito de la noche fueron unos langostinos tamaño jumbo, deliciosos y jugosos, presentados adentro de una carcasa de cangrejo.

En un segundo, desaparecieron! Cuando saqué la foto, sólo había manos!

La verdad es que la pasamos lindo y lo mejor de todo fue que antes de irnos a todos nos dieron una goody bag, una bolsita con regalos: un perfume en crema y un porta anillos Christina Aguilera, un gel y otra crema perfumada Lolita y un porta cosméticos para hombre, Hugo Boss.

Nada mal, no?

Estocolmo Día 3

Ayer fue nuestro último día en Estocolmo, un día mitad gris/lluvioso, mitad soleado. Claro que la mitad soleada fue cuando ya terminábamos nuestro paseo pero no nos enojamos (contra quién!?!) así que disfrutamos de todo aunque estábamos cansados después del paseo intenso del día 2.

Nos levantamos un poquitín más tarde que el día anterior y después de hacer el check-out, vimos que el día estaba nublado pero no lluvioso así que fuimos a ver el Globen.

El Globen.

El Globen es un estadio con forma esférica más grande del mundo y allí se ofrecen recitales, partidos (sobre todo de hockey sobre hielo) y demás espectáculos y eventos importantes.

Lo novedoso es que se lo puede «trepar» en una cápsula que va siguiendo una vía. El paseo dura una media hora y llegás hasta arriba de todo.

Vista desde la cápsula mientras se va subiendo.

La vista que se tiene está bien pero no es wow porque está muy lejos del centro así que todo se ve muy pero muy chiquito. No es como el London Eye que se ven los edificios perfectos.

Se sube lento y baja de la misma forma pero sí impresiona cuando baja, eh. Porque mirás para abajo y ves… piso! No digo que da vértigo pero las personas que sí sufren de ésto, mejor que no miren!!

Parece una montaña rusa.

De allí fuimos al mercado donde Ale tenía la idea fija (desde que salimos de Londres) de ir a un restaurant donde sirven algo que lo sirven en todos lados pero que aquí lo hacen delicioso.

El restaurant se llama Melanders y se encuentra en un mercado muy mono, el Söderhallarna, donde se puede comprar toda clase de pescados y mariscos además de chacinados, quesos, frutas y verduras y panes y tortas.

Söderhallarna por fuera.

Söderhallarna por dentro.

Muchos puestos tienen sillas altas en sus mostradores así uno puede comer allí mismo lo que le apetezca.

Mellanders tiene un puesto de productos y el restaurant y nosotros preferimos sentarnos a una mesa y tranquilamente deleitarnos…

Ale y su räksmörgås.

Lo que comió Ale es una especie de sandwich abierto de camarones con ensalada y mayonesa rica.

Esos dos platos son para mí!

Yo pedí una selección de pescados y mariscos de estación. No sólo fue una delicia probarlo sino que pude ver al chef cómo preparaba el plato! Puso tanta atención, se notaba que era muy detallista y puntilloso y la verdad que mi plato era una obra de arte! Como pude, lo terminé!

Era hora de hacer la digestión y pese a la lluvia que otra vez había empezado, fuimos al Vasa, finalmente.

Por suerte empezaba justo un tour en inglés así que esa media hora estuvo muy bueno porque si no, leer cada detalle escrito acerca de la historia y construcción de este barco nos hubiese llevado mucho mucho tiempo!

No entra todo en una sola foto!

El Vasa es un galeón que se construyó entre los años 1625 y 1628. Era el más grande de su época y estaba hecho de madera pero a pesar de su magnífica apariencia se hundió luego de haber recorrido 1300 metros. Sí, se hundió el mismo día que se suponía iba a navegar por primera vez.

Por años y años estuvo olvidado hasta que en los años 50 el arqueólogo marino Anders Franzén lo encontró luego de hacer un trabajo de investigación exhaustivo y consiguió los medios para reflotarlo y restaurarlo y recién en junio de 1990 se abrió el museo donde se lo puede ver y visitar.

Al salir, recorrimos un ratitito un parque hermoso en Djugården.

Con muchos patitos.

Qué nos quedaba por hacer sino volver al hotel y enfilar para el aeropuerto? Ah pero con el sol que había era un crimen! Entonces fuimos con el último aliento para el punto panorámico nuevamente y nos dimos el gusto de sacar fotos de Estocolmo con sol!

Ahora sí!

Entonces volvimos al hotel a buscar las valijas y nos tomamos un subte que luego de un par de estaciones llegamos a la estación desde donde tomamos un tren que en 2o minutos nos dejó en el aeropuerto.

El Arlanda Express.

Les gustó Estocolmo? Irían? Sinceramente, mi impresión en general (ya escribiré un post más detallado) es que Estocolmo es una ciudad tranquila, no hay locura de tránsito y tampoco tanto amontonamiento de gente. Claro que tres días no sirve para juzgar mucho pero igual nos sentimos a gusto!

Estocolmo Día 1

Llegamos ayer a Estocolmo alrededor de las 10 de la noche. En el aeropuerto, mientras caminamos hacia la salida, encontramos la bienvenida de parte de muchos suecos famosos. Los que conocimos fueron estos:

ABBA (obvio!), Björn Borg, Ingrid Bergman, Roxette, Europe.

Greta Garbo, Ingmar Bergmar, Alfred Nobel y los reyes.

Nos estamos alojando en el hotel Rival que es propiedad de Benny Anderson, el de barba de ABBA. El hotel es modernoso pero lindo y su restaurant es uno de los mejores cuya cocina es un mix de la francesa y sueca.

Nuestra habitación!!!

Bien, hoy sí fue nuestro primer día en Estocolmo propiamente dicho. No puedo decir que lo empecé con el pie derecho (estoy hablando por mí) porque no me pude despertar antes de las 10 de la mañana. En realidad, dormí muy entrecortado porque creía que iba a dormir de más (que fue lo que pasó), no sé, mambos que tiene una cuando no puede relajarse.

La cuestión es que entre que me bañé, me sequé el pelo y todo, se hizo como el mediodía y yo… ya tenía hambre!

Decidimos salir a caminar por la parte antigua de Estocolmo, la Gamla Stan, que se encuentra en la isla de Stadsholmen. Estocolmo se compone de varias islas que si no fuera porque mirás un mapa, no te das cuenta! Y todas conectadas por puentes y por supuesto que hay trams, subtes, trenes, colectivos, etc.

El subte.

El tram.

La Gamla Stan es una zona muy bonita, con lindos negocios, muy originales todos, que mayormente vende artículos únicos, generalmente, vestidos, pañoletas, pañuelos, juguetes, libros, etc.

Hay muchos restaurantes y ahí está el problema. Porque yo quería comer algo típicamente sueco y muchos lugares eran de hamburguesas o cocina internacional y como no me terminaba de convencer, le sugerí a Ale que eligiera y fuimos a un restaurant que está enfrente de la calle más angosta de Estocolmo:

Calle angosta, Marten Trotzigs Gränd.

Ale probó las típicas albóndigas:

Con puré, claro.

y yo, salmón.

Pero si se comienza el día habiendo comido como es debido, lo que se impone visitar primeramente es el Palacio Real, que se ubica en Slottsbacken, la parte más alta de Gamla Stan. Es gigante, imponente y contiene las joyas de la corona. Son divinas, las coronas y los sables, al igual que los cetros y tina bautismal. Tal vez no sean tantas como las de la corona británica pero no por eso son menos valiosas.

También se puede recorrer el Palacio Real por dentro y las diferentes alas y habitaciones… uno no se puede decidir por cuál es la más linda! Cada sector tiene su estilo y sus muebles en particular y me cayó muy simpático que pudieras sacar fotos pero sin flash, eso sí.

Es tan magnífico que pienso escribir un post sobre este palacio solamente!

Un guardia.

Todo alrededor del palacio hay otros edificios históricos:

Obelisco erigido en 1799.

Fachada de Storkyrkan, una catedral de 700 años.

Y sin darnos cuenta, llegamos a una parte un poco más moderna pero no menos bonita que empezó a tenermás importancia después de la Segunda Guerra Mundial.

Vista desde un puente.

Es aquí donde se encuentra el parlamento:

El Parlamento, detrás de nosotros.

La casa del Primer Ministro, Sagerska Huset.

Sí, así pelada! Sin guardias ni nada!

Hay una especie de mini Trafalgar Square, como la describimos con Ale porque hay una estatua de Karl XIII flanqueada por cuatro leones pequeños pero que no tuvimos oportunidad de ver en detalle porque se estaba desarrollando un festival sobre Thailandia y estaba todo lleno de gente y puestos de comida!

Pasamos luego por el Kulturhuset, un centro cultural gigante!

Y en frente se encuentra un obelisco de vidrio: Sergels Torg.

Estocolmo engaña. No se hace de noche hasta la medianoche, cuando el cielo toma un color celeste oscuro. Entonces uno anda y anda y le parece que el día no termina nunca pero a eso de las 6 de la tarde está todo cerrado!

De los negocios que puedan estar abiertos está el 7-11 que está abierto las veinticuatro horas y encontrás de todo.

A la «noche», bah a la hora de cenar, fuimos a un restaurant llamado Bistro Sud que nos recomendó una chica en el subte cuando nos vio leyendo la guía.

Honestamente, la gente es hermosa, los chicos y chicas son todos altos, esbeltos y tienen unas facciones muy finas. Son súper simpáticos y amables, hablan inglés a la perfección y te ayudan y te ofrecen ayuda si lo necesitaras o te vieran medio desorientado!

De todas formas, esperemos mañana seguir recorriendo con ayuda o sin ayuda, esta ciudad tan interesante, donde uno se siente muy cómodo y de buen humor (a pesar de haberse levantado tarde!)

Medianoche en Estocolmo.

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