Francia

Paris Mon Amour?


Volvimos! Somos masoquistas o no aprendemos más! O quizás quisiéramos darle más oportunidades a esta ciudad?

En realidad, volvimos porque Ale encontró una muy buena oferta volando por el A380, el avión de pasajeros más grande del mundo. Ya habíamos volado en este avión el año pasado cuando fuimos a Australia pero esta vez la oferta fue porque Air France está entrenando a la tripulación en estos aviones.

El vuelo en sí tardó 40 minutos, tiempo suficiente para tomar algo con un snack.

La gente (Ale incluído) estaban encantados y enloquecidos sacando fotos de cualquier rincón. Viajamos en clase turista pero a la salida pasabas por First Class y te dejaban posar y sacar fotos. Y también te dejaban pasar a la cabina del piloto cuando aterrizamos.

Posando (solamente) en First Class y Ale contento. Se nota, no?

Desde el aeropuerto tomamos un tren hasta Gare du Nord y de ahí otro subte hasta nuestro hotel. Viajar en ambos medios de transporte fue un viaje de infierno, literalmente. Hacía tanto pero tanto calor adentro, que cada vez que se abrían las puertas, los 34 o 35 grados de afuera nos parecía una brisa fresquita!

Llegamos al hotel, en pleno barrio Les Marais. El hotel era muy lindo, lo que se llama ahora un hotel boutique. Me lo dijo Ale, para mí era un hotel y gracias. Y tenía aire acondicionado, así que para mí estaba bien.

Patio interno del hotel.

Nos sentíamos tan agotados que salimos a comer algo en un pequeño negocio de comida griega, el único lugar donde pudimos, ya que los restaurantes que estaban abiertos a esa hora (a eso de las 5 – 6 de la tarde) no te servía comida. Bebidas, nada más. Y te lo hacían saber con unos modales que invitaban a mandarlos al demonio.

En fin, luego de comer, regresamos al hotel, nos bañamos y decidimos descansar para poder pasear a la noche. Habíamos decidido navegar el Sena.

Pues a eso de las 11 de la noche tomamos el catamarán donde se escuchaba un recorrido grabado en francés, inglés, japonés y español argentino. Fueron muy amenas las reseñas que se escuchaban y el viaje fue muy placentero.

Tomamos un barco más grande pero parecido a éste y nos sentamos arriba.

En ese viaje sentí por primera vez que París era esa ciudad tan romántica que todos describen y la que hasta ese momento no había experimentado. La manera en que los edificios se ven a la noche y la brisa cálida a esas horas y el deslizar del barco hicieron que me dejara conquistar… Aunque sea por un ratito… O por lo menos lo que duró el paseo, una hora…

Te admito que París es bellísima de noche. Oui, oui.

Notre Dame y fíjense cuánta gente hay al costado del río! Algunos bebían, otros estaban de picnic…

Al otro día nos encontramos con Gera que había estado allí desde el lunes con su empresa.

Un año que no nos veíamos!

Tota y Porota en París.

Con él desayunamos y luego nos dirigimos a Les Invalides donde, entre otros museos, está la tumba de Napoleón.

Les Invalides.

En los anteriores paseos a París no tuve el tiempo de ir y por suerte esta vez se dio. Ale no entendía por qué mi fijación con la tumba de Napoleón. Pero es que son esas cosas que a veces te quedan de chica: Recuerdo perfectamente la foto de la tumba que había en el libro de Historia de Europa que estudiábamos en 2do año del colegio y para mí eso simbolizaba algo imposible de alcanzar, jamás me hubiese imaginado a mis 14 años que yo iba a tener la posibilidad de ir a París.

Este monumento representaba para mí el hecho mismo de estar en una ciudad que me parecía inalcanzable. Representaba el viajar.

Et voilà!


No bien entrás ves este gran círculo y la tumba se encuentra mirando hacia abajo. Que te inclines implica que te estás reverenciando ante Napoleón. Esto se leía bajo la foto en aquél libro de Historia.

La tumba.

Ahí lejos, arriba, se me ve. Se dan cuenta del tamaño de este monumento!??!

La cúpula.

Un altar.

Ahí sí amé La France!

Igual después me seguí quejando de la suciedad, de los modales de los mozos y de ciertos caprichitos a la hora de tener la vida un poco más cómoda: o sea, no los hay. Ningún restaurante está refrigerado, ni los colectivos ni subtes ni trenes, ni nada. No vimos un solo aire acondicionado empotrado en ninguna pared de ningún edificio. La mayoría de los lugares turísticos son los más descuidados y desprolijos. Sigo? Mejor no, porque hubo cosas que me gustaron, por ejemplo, la comida.

Steak-frites para mí y muchas tortas y postres para mirar.

Ale probó todas las croissants que pudo de las panaderías que encontrábamos abiertas. Muchas no abren los domingos!!!

Fuimos a una que es famosa por hacer la croissant más rica de todo París pero estaba cerrada por vacaciones!

Me encantaba cómo le hacían “orejitas” a los paquetes. Ahí adentro hay una croissant.

Qué calor aplastante hizo en esos tres días que fuimos. Más de 34 grados, demasiado, yo ya estaba harta. Cuando llegamos al Sacré Cœur no me aguantaba más! La iglesia será divina pero la estación donde te bajás y el barrio donde está es de lo más sucio que hay!

Así que subimos por un funicular pequeño (sin aire, obvio, y con los vidrios sucios así que las fotos salieron horribles) y vimos la iglesia, le sacamos fotos y no me dieron ganas de entrar. Comí algo y bajamos.

La Sacré Cœur.

(Ay, sí, me pongo insoportable cuando hace mucho calor y no puedo refrescarme! Es que me baja la presión. Realmente, lo sufro mucho.)

Seguimos paseando y encontramos un muro donde está escrito “Te amo” en 311 idiomas. Ese lugar está en la Place des Abbesses.

Rita Hayworth dice: “Amar es un lío. Entonces, amemos!”

Ya estaba de mejor humor porque había descubierto esta especie de bebedero de donde cae agua constantemente y la gente pone sus botellitas y las llena.

Yo metí mano y me mojé el pelo, los brazos, la cara, qué placer! Reviví!

Qué frescor, como dicen los españoles.

En nuestra última noche fuimos a un restaurant argentino. Volví a pedir carne y Ale pidió milanesas.

Cuando nos fuimos ya estaban cerrando por eso no se ven mesas o sillas en la vereda.

La gente me pareció de lo más agradable. Esta vez descubrí que todo el mundo se dice “Bonjour”. Se ve que antes no prestaba atención, pero toda la gente se saluda: entrás a un negocio y se espera que saludes aunque ellos saludan primero. Cuando eso sucedía, me daba un poco de vergüenza no haber saludado antes porque yo estoy acostumbrada a que acá, con una sonrisa es suficiente cuando, por ejemplo, entrás a un negocio o te cruzás con alguien.

En París te saluda hasta el colectivero! Qué lindo!

En resumen, este viaje fue bastante tranquilo a pesar de haber sufrido tanto calor. Paseamos como hasta la 1 de la mañana cada noche porque había tanta gente afuera disfrutando (disfrutando?) del calor y se aprovechaba para socializar, caminar, comer algo, etc.

Restaurant en el Quartier Latin.

Algunas perlitas:

Desayunamos en la vereda.

Les Halles.

Place Des Vosges. Linda.

Hôtel De Ville. Es la intendencia. Bello.

Place de la Bastille. Bella.

Centro Pompidou. Horrrrrrrrrible.

Las paredecitas de París tienen un no sé por qué… Por qué se dibujarán tantos símbolos de antiguos video juegos? O dibujos?

Me alegraba encontrarlos cada tanto.

Localidades agotadas!

París (para mí, no) Es Una Fiesta

I want to step out down the Champs-Élysées,
From the Arch of Triumph to the Petit Palais.
That’s for me: Bonjour, Paris!

(Bonjour Paris! – Liza Minelli)


No es que me disguste. Pero los primeros días me siento incómoda, no me ubico, me enoja ver ciertas cosas y con sólo mirar el mapa del métro, es suficiente para que me den ganas de meterme en una cama y dormir hasta el día de vuelta.

Pero le tengo paciencia, le doy oportunidades y cuando me empiezo a encariñar, ya es hora de volver.

Pero las primeras impresiones…

Llegás a la famosa Gare Du Nord, esa estación internacional donde la mayoría de los trenes que llegan provienen de Gran Bretaña y te encontrás con un pandemonium de gente, de pocos carteles que señalan para dónde ir o con muchos carteles pero con flechas confusas, con vendedoras de boletos que no hablan inglés o muy poquito… (Menos mal que me defiendo con el francés pero si no sabés, te recomiendo averiguar bien qué tipo de boleto te conviene comprar, que te lo anote alguien y le mostrás a la vendedora.)

Cuando más o menos te ubicás, vas a tomar el subte o métro y te da lástima ver los pisos tan sucios; esos asientos horrendos; los molinetes incómodos, angostos y complicados; el olor a pis; las puertas de salida, metálicas y amenazantes; el boleto minúsculo que lo podés perder en cualquier momento… Estás en una estación internacional y no hay rampas para facilitarle las cosas a quienes vienen con valijas y ni hablar de ascensores!


…Ufff, ya está! Ya me quejé!

Cuando me voy aclimatando…

París es hermosa afuera, en la calle, ni hablar a la noche! Es atrapante, es elegante y muy por el contrario de lo que muchos temen, la gente es súper amable y muy educada. Me gusta la gente parisina, me gustan las calles anchas, me gusta el buen gusto reinante pero el mundo subterráneo deja mucho que desear.

Esta vez hicimos un recorrido más o menos parecido al de la primera vez pero visitamos lugares nuevos.

Comencemos con lo nuevo:

Ale y Deborita decidieron subir a la Torre Montparnasse. Yo ni loca me subía hasta la terraza con el frío helado y el viento que había. Tiene 56 pisos, desde la cafetería del edificio se puede tener una hermosa vista de 360 grados y también se puede subir a la terraza pelada.

La Tour Montparnasse.

Parte de la vista desde la Tour Montparnasse.

Se dice que tiene la mejor vista de París- porque ves a la torre Eiffel!

Cuando no está nublado, obviamente.

Un paseo buenísimo fue las catacumbas. Descendimos 20 metros por unas escaleras interminables (que después tuvimos que subir – 83 escalones!) hasta encontrarnos con pasillos también interminables.

En 1780 se cerró el Cementerio de los Santos Inocentes y se ordenó el traslado de los huesos a las antiguas canteras de caliza. Ahí se empezaron a trasladar osamentas de diferentes cementerios hasta el año 1860.

Las líneas negras en el techo indican el camino a seguir.

Era para quienes entraban antiguamente portando velas.

Cuando ya pensábamos que se trataba de sólo éso, nos encontramos con esta advertencia:

“Alto! Aquí se encuentra el imperio de la muerte.

Y a continuación, lo prometido:


Se encuentran alrededor de 6 millones de parisinos, en 780 metros de galerías que copian el trazado de las calles que se encuentran afuera, en la superficie.

Hacia 1810 se dispuso que se ubicaran los huesos largos y los cráneos de manera decorativa.

Los huesos fueron consagrados al poco tiempo de haberse habilitado el lugar como osario.

Visitamos La Défense, donde lo que domina es La Grande Arche, construida in 1989 para marcar el bicentenario de la Revolución Francesa.

La Grande Arche.

El lugar es muy parecido a Canary Wharf, muy futurista aunque algo desprolijo, no sé, me dio esa sensación. (Les amants de Paris, no me hagan caso, soy yo, eh.)

Edificios modernos y bonitos.

Poca gente y un frío…

Aunque se pueden encontrar esculturas curiosas…

Le pouce.

Personajes de Miró.

Este edificio de rayitas de colores me encantó!

Lástima que había poca luz ya.

Al final del paseo, te encontrás con esta hermosa vista:

A lo lejos, el Arc de Triomphe.

París de noche es increíblemente hermoso, no?

Y los paseos tradicionales, por supuesto:

El Arco De Triunfo.

Champs Élysées.

Place De La Concorde.

Arc Du Carroussel.

Musée Du Louvre.

Trocadéro.

Notre Dame.

La Tour vista desde Trocadéro.

Pont Notre Dame y el Palais de Justice.

Vista del Siena desde el Pont D’Aricole.

Tour Saint Jacques.

Café de la Paix.

El Opéra. (Natita, explicá vos por qué me pediste esta foto!)

Y las grandiosas Galerías Lafayette:

Los 4 pisos.

La cúpula.

Adoramos el Musée Louvre una vez más. Les dejo un compiladito. Esta vez traté de retratar los cielorrasos. Por donde lo mires, este museo es lo más!


Qué hermoso viaje, Deborita!

Disneyland Paris

When you wish upon a star
Makes no difference who you are
Anything your heart desires
Will come to you.
(When You Wish Upon A Star – De la película ‘Pinocchio’)


Puedo decir que he cumplido un sueño que tengo desde niña. Siempre me fascinaron los largometrajes en dibujo animado de Disney, me parecían y me parecen los más bellos y por más que a veces las historias son muy parecidas, no dejan de ser mágicos.

Y mágico es también este lugar donde me sentí de 5 años otra vez – si es que alguna vez dejé de serlo.


Disfruté mucho de mi paseo, acompañada de mi esposo que por cuarta vez en su vida (y con cara de superado) pisa este lugar. Qué vivo! Él tuvo la suerte de ir de chico y de adolescente, por éso ahora le resultó medio pesado pero cuando una desde chica atesora un sueño, no importa la edad que se tenga cuando se lo cumple. Lo importante es que se cumple.


Recuerdan que el año pasado me gané un viaje gratis en Eurostar? Desde ese momento sabía que lo iba a utilizar para ir a Disneyland Paris. Salimos el sábado a la mañana temprano y volvimos el domingo a la noche.

El tren Eurostar.

La Gare du Nord.

No, es cierto, no es tiempo suficiente para visitarlo todo pero mi prioridad no era subirme a los juegos. A mí me interesaba ir a Disneyland Park (el equivalente a Magic Kingdom en Orlando) y ver a Mickey & Co. Después de éso, si había tiempo de ir a algún juego, iría.


Si quisieran ir con sus niños podría aconsejarles lo siguiente basado en lo que vi:

– Si vuestros niños tienen entre 5 y 6 años aprovechen ahora que no saben leer y no pueden acceder a casi ningún juego. Con ésto se evitan de estar, mínimo, hora y media haciendo cola, asándose bajo el sol de verano o muriéndose de frío en invierno. La zona ideal, para los niñitos, es el Disneyland Park donde están Mickey y todos los b*ludos (como alguna vez escuché decir) desfilando, cantando y bailando.

– Cuando ya son más grandecitos saben leer, por lo tanto pueden elegir pero siguen siendo niños y ponerse a hacer colas tan largas los termina cansando y, por consiguiente, terminan de mal humor, llorando, molestando y poniendo nerviosos a los padres. Así que mejor no los lleven hasta los 12 años o cuando son adolescentes.

– Cuando son adolescentes, genial, los dejás ahí adentro del parque, sobre todo el Walt Disney Studios Park y, vos si querés, hacés la tuya mientras ellos se bancan las colas. Vos andá de shopping o a dormir la siesta o a recorrerlo a tu manera. Y todos contentos.

Llegás muy fácil desde la Gare du Nord (la estación donde te deja el Eurostar) y de ahí te tomás un RER (no sé si es subte o tren) hasta la estación Châtelet y de ahí tomamos la línea A hasta la última estación, Gare de Marne la Valée Chessy.

La estación.

Allí te tomás un colectivo que te lleva al hotel donde te hayas hospedado y del hotel, otra vez a la estación ya que los parques están allí.

El parque consiste en tres predios:

El Disneyland Park

A la entrada, con el Disneyland Hotel detrás.

El castillo de La Bella Durmiente.

Pasó el trencito con varios personajes


Y después el desfile



La carroza de Toy Story.

La carroza de Alicia en el País de las Maravillas.

La Sirenita.

Aladdin y Jasmine.

La carroza de El Rey León.

Aquí filmé algo del desfile.

También hubo un espectáculo de canciones y bailes con los villanos más famosos.

Cruella De Vil con Gaston.

Maleficent, la madrastra de La Bella Durmiente.

Captain Hook.

Jaffar y Frollo.

Todo este mes de octubre está dedicado a Halloween, por eso la decoración.




Si te cansabas, con este trencito recorrías el lugar.


Y estos son otros sectores del lugar.




A la noche hubo un hermoso espectáculo de luces.



Otro predio es el Walt Disney Studios Park donde hay mucho más juegos y muchas atracciones tienen que ver con el cine y la televisión. Allí fuimos el domingo a la mañana, después de hacer el check-out.




Y ahí me saqué fotos con

Sully.

Ratatouille.


El otro predio es el Disney Village donde hay restaurantes y una discoteca.


Y al mediodía tomamos el tren y solamente, a una estación de distancia, la estación Val d’Europe, donde hay un shopping al aire libre donde se consigue ropa de marca (Dolce & Gabbana, Burberry, Calvin Klein, Armani, qué se yo) pero se consigue a buenos precios porque es tipo outlet, se consiguen las temporadas pasadas. Ale se compró un saco de hilo muy lindo y un pantalón.

Ale a la entrada, contento.

París

Hoy 24, hace frío, son las 2 de la tarde y hay un sol hermoso “igual que en París” ironizó Ale.

Estuvimos 5 días en París, con frío, humedad y niebla como nunca hasta ahora vimos en Londres.

A pesar de todo, disfrutamos mucho el viaje y la prueba son las ampollas en mis pies.

Comimos las famosas baguettes que se venden en todos lados con distintos tipos de relleno para sándwich y hacía bastante que no comía comida con gusto a comida. Acá en Londres uno cree que come comida pero cuando probás el jamón crudo, tomates, lechuga, te preguntás qué estuviste comiendo hasta ahora.

También probé el famoso “pain au chocolat” y no podía irme de Francia sin probar los éscargots (alguien sabe qué es?… sí, caracoles)

Viajamos por el Eurostar, el tren que en dos horas y media conecta Londres con París. Como lo tomamos muy temprano dormimos todo el viaje, total no se veía nada. Y ni bien llegamos tomamos el subte, el métro, hasta el hotel donde nos hospedamos. Dejamos los bolsos y nos fuimos a recorrer la ciudad.

Fuimos al Arco de Triunfo, a Champs Elysées, vimos edificios increíblemente hermosos, negocios increíblemente caros y sacamos muchas fotos. Al otro día seguimos recorriendo bastante y terminamos tipo 6 en el Louvre, la mejor hora para ir tranquilos. Ese día cerraba a las 10 de la noche así que allí fuimos, solamente al sector donde está la Mona Lisa y la Venus de Milo (entre otros) porque no íbamos a tener tiempo de ver más. Vimos en esa sección muchas otras cosas, la parte de Egipto está muy buena pero a mí me gustaron más las estatuas romanas, son mis preferidas, tan blancas y tan expresivas. Y también vimos muchas pinturas, la más impresionante para mí fue una enorme en la que Napoleón está coronando a Josefina como emperatriz. También teníamos que estar atentos a que cada sección tenía un techo adornado o pintado.

Al salir Ale se sacó una foto con la famosa pirámide invertida que quienes hayan leído El Código da Vinci sabrán de qué hablo (no me cuenten, no lo leí; después de haber leído Angeles y Demonios no estoy para más novelas delirantes- con perdón de quien haya leído las novelas de Dan Brown y les gusten)

Y también visitamos la torre Eiffel, y sus tres secciones en ascensor. Y al otro día fuimos al museo de Versailles, muy interesante y muy bien mantenido. Y el último día vimos el Moulin Rouge y luego fuimos al Cementerio Père-Lachaise donde sabíamos que habían muchas tumbas de famosos (Chopin, Rossini, un montón) pero fui un poco coherente con mis intereses y gustos y en vez de ver trescientas mil tumbas, me reduje a ver la de Jim Morrison, la de Edith Piaf y la de Oscar Wilde, llena de besitos de lápiz de labio, un homenaje por cierto un poco raro de parte de sus admiradores.

Y algunas perlitas:

Los franceses son muy simpáticos y corteses, muy muy amables y educados y entre ellos también lo son, no es porque somos turistas ellos cambian. Que te digan “Madame” o a Ale “Monsieur” te hace sentir re-importante! No sé, lo pronuncian con tanta dulzura y tanta cortesía que yo me sentía María Antonieta (en su época de esplendor, claro está)

Por suerte pude practicar mi francés estudiado por 4 años. Me defendí bastante aunque a veces me perdía un poco en lo que hablaban, sobre todo cuando daban indicaciones, pero estuvo bien. Ale se animó un poquito también, más guíado por la intuición, pero en la mayoría de las veces me mandaba al frente a mí!

Los métro…Quien hable bien del sistema métro de París nunca estuvo en Londres! Disculpen que derribe un mito pero el métro habrá conocido mejores épocas pero la presente no lo es! Las estaciones son sucias, muchas con olor a pis, las paredes llenas de humedad, los carteles poco claros y el mapa de las líneas (que son 14) una confusión total! La única estación como la gente es la del Louvre, las demás dejan mucho que desear.

La última noche que estuvimos en París fuimos a cenar a un restaurant llamado Chartier que tiene una onda Café Tortoni: la decoración muy parecida y los mozos, las mismas ganas de vivir y la misma cara de felicidad que tienen los mozos del Tortoni. Pedí los caracoles como entrada y te los sirven en una bandejita que tiene huequitos donde se ubica cada caracol. Se toma cada uno con una pinza especial que te dan y con un escarbadientes sacás el éscargot y lo comés y con la pincita se sostiene el caracol que te lo llevás a la boca y te tomás la salsa. No pude hacerlo! Lo intentaré la próxima vez!