Fashion

Moda O Calentura?

Sin ser experta en el tema, me parece que cuando se trata de “moda” o fashion, hay dos formas de categorizarla: la “clásica”, que perdura y es atemporal y la “pasajera”, que no es más que una calentura del momento y que después se pasa.
En esta última categoría entra todo lo que no tiene más vigencia que 1 año, ponele. Es todo eso que en el momento de más bombardeo promocional (revistas, campañas, tele, cine, etc.) querés tener, no sabés bien por qué pero lo querés porque no concebís tu vida sin eso
Y después, como dice Don Julio: “Todo pasa”.
En eso estaba pensando cuando ayer descubro que el ítem del momento, el MUST, lo IT es esto:
Yes. El buzo. El sweatshirt. De Givenchy.
Está SOLD OUT! Los fashionistas están enloquecidos buscándolo por todos lados para pagar £750 por algo que el año que viene, está cantado, no se lo va a poner nadie!
Voló de Selfridges, de Net-A-Porter y hay gente en lista de espera.
No me sorprendería nada que se esté vendiendo en eBay por muchísimo más y que haya gente que lo pague.
(Un tip: El cinto es un elástico con ganchos que creo que se debe usar en la construcción porque se consigue en lugares donde se venden artículos para eso.)
Gustos son gustos y cada quien con su dinero hace lo que quiere, lo cual no critico. Pero lo que escribo viene a cuento porque me hizo acordar a un par de calenturas generales que hubo en dos oportunidades anteriormente, acá en Londres. 
Cada año o dos años, tenés un episodio así en que todos quieren ESO y no necesariamente es un ítem que tenga que ver con lo fashion.
Me acordé de esta bolsa.
En el 2007 la gente enloquecía porque era una bolsa diseñada por Anya Hindmarch (Gonzalo, Aninka y Rox saben quién es, ob-vio!). Era una bolsa que costaba £5 y que se vendía en el supermercado Sainsbury’s para alentar a la gente a que no use tantas bolsas de plástico y de paso, al comprarla, contribuir con la campaña de una organización sin fines de lucro.
La bolsa voló en 1 hora el primer día que se puso a la venta y en eBay se vendía a £200. Al poco tiempo, aparecieron las versiones truchas y se veían por todas partes. 
Y al año siguiente? Nada, solamente se vendían las truchas y ni se veían por las calles!
Este ejemplo tiene que ver con lo fashion, también, pero este último que te muestro, eh, no, massssomenossss…
En 2009, un programa mencionó que en un estudio publicado por el British Journal of Dermatology declaraba que la crema Protect And Perfect No. 7, producida por Boots (una cadena tipo Farmacity) era la más efectiva contra las arrugas.
 La crema en cuestión era un modesto tubito de 30ml a poco más de £10.
Otro producto que voló de los estantes, gente haciendo cola a las 5am esperando que abriera la sucursal más cercana de Boots, gente comprándola en eBay por no sé cuánta plata…
Boots supo capitalizar esta locura y al poco tiempo sacó una versión mejorada del producto, de la línea y todos contentos y felices y yo sigo viendo gente con arrugas, qué querés que te diga…
Ok, creo que los años te van dando cierta cintura y experiencia para darte cuenta cuándo enloquecerte por algo o cuándo no porque sabés que será efímero. Cambian tus prioridades y llega un momento que por lo único fashion que te enloquecés es por la figura que perdiste o por esos pantalones viejos y raídos que antes te entraban y ahora… no!

“Soy Una Diosa”

A Pity y a mí nos encanta ver a esas chicas que se maquillan maravillosamente. Siempre que vemos a alguna nos miramos y nos preguntamos: “Cómo harán?” Concluimos que lo importante es aprender la técnica y uno después puede jugar con los colores. 
Pero cómo jugar si no nos sabemos las reglas?!

Hace poco Pity encontró en Groupon una oferta de clases de automaquillaje. Me propuso ir juntas y le dije inmediatamente que sí!

Cuando estuvo la compra hecha, le llegó un mensaje a Pity diciendo que teníamos que llevar nuestro maquillaje.

Pensé que era una buena técnica, tal vez la profesora necesitaba ver cómo nos maquillábamos o con qué y a partir de allí aprenderíamos nosotras, sobre nuestros errores.

Allá lejos (en Buenos Aires) y hace tiempo (año 2002) yo hice un curso por dos meses y algo de Maquilladora Profesional. Era verano, estaba de vacaciones y me despertó curiosidad.

El curso era buenísimo y muy completo; lo hice en la sede de Avon y era re profesional todo y el lugar era soñado: un espejo con luces como la de los camarines, uno para cada una. Los maquillajes y pinceles y esponjitas, pasando por las cremas y tónicos, todo era proveído por la empresa.

Las clases de maquillaje para mí fueron como las clases de manejo: Cumplidora, fui a cada una de las lecciones, presté atención, tomaba nota pero al final del curso, no aprendí nada!

No sé maquillar ni sé manejar!

Así que me dije que esta vez como era automaquillaje, no tendría que preocuparme por ver la forma de la cara o de los ojos de otra persona, sólo concentrarme en mí.

Pues llegamos con Pity muy entusiasmadas al encuentro de la instructora y vimos que era en un hotel que de afuera no decía nada pero por adentro era muy mono. Y el lugar donde tendríamos la clase era en un salón que estaba en el piso de  arriba.

Nos llamó la atención que había muchas mesas con sillas y unas hojas blancas y un lápiz acomodado al lado y éramos alrededor de 20 mujeres. Todas cuchicheando y charlando y era la hora de empezar  (4pm) y nada.

Vino una recepcionista del hotel a decir que la instructora llegaría de 5 a 10 minutos tarde.

Al rato volvió a decir lo mismo.

La instructora llegó a las 4.30, con MEDIA HORA de retraso que en estas tierras es una cosa de no creer! Y menos de una instructora, de alguien a quien le estamos pagando y media hora tarde significa que terminaríamos media hora más tarde.

En fin.

Llegó ella como si hubiese bajado de un helicóptero (no por cómo tenía los pelos, sino como si fuera  la Kardashian) y se disculpó y que venía de lejos y que el tráfico, que el puente, y qué blah blah.

Nos mostró una caja grande y nos pidió que sacásemos un espejo cada una. Un espejo que no tenía pie y que como pude apoyé sobre un vaso y frené de que se cayera con mi billetera.

Y ahí comenzó el histrionismo: “Que soy maquilladora internacional, que aprendí de no-sé-quién (yo qué se a quién mencionó pero todas levantaron las cejas) y que yo sé y sé mucho y que también estudié para ser instructora”

Con lo que agregó luego se notó verdaderamente el entrenamiento en pedagogía que tuvo: “Y yo no repito JAMÁS lo que explico porque si tuviera que hacerlo eso quiere decir que ustedes no están prestando atención, así que ya lo saben. Y bueno, soy una Essex Girl, soy así y no pienso repetir nada de lo que explico.”

Ah, pero qué di-vi-na!

Y cómo aprenderíamos? 

Nos ofreció sus maquillajes y esponjitas y unas cremas y tónicos que me hicieron picar la piel y por cuestiones higiénicas Pity y yo preferimos no usar sus pinceles. 
Luego eligió a una chica y comenzó a maquillarla y muchas de nosotras mirando desde lejos, luego nos invitó a acercarnos, dejaba que sacáramos fotos al ojo maquillado, qué se yo…

Una clase magistral de lo que no se debe hacer pedagógicamente!!! Una clase magistral de lo que no debe ser una clase!

En un momento le hice una pregunta (ay, yo también, qué molesta!): “Eso es sombra o delineador?”.

Sé cuál es la diferencia pero este delineador que tenía era redondito y con pincelito, como si fuera una sombra.

Saben cómo me contestó? Haciendo caras y mirando al resto! 

Igualita!
Y yo miré al resto y le dije un poco molesta: “Bueno, perdón por hacer una pregunta” mientras a coro me contestaron “Es delineador”. 
Gracias, chicas.

Bueno, a partir de ahí ya no me importó nada. Ni la clase ni qué diablos y le hice todas las preguntas que se me antojaron y Pity también. Y si le gustaba bien y si no, también, che, para qué estás al frente de una clase si te vas a hacer la canchera?

Encima estuvimos todo el tiempo repasando su gran carrera profesional y su infinito ego.

Yo no digo que ella no supiera porque claramente (bueh, maquilló a una sola) esta mujer sabía lo que hacía o cómo lo hacía pero me pareció muy poco profesional y muy mala instructora.

De todas formas, aprendí cómo maquillarme y la prueba de que lo hice bien fue porque cuando llegué Ale no me dijo lo que me dice siempre cuando me ve maquillada, que parezco más vieja.

La pasamos bien igual, no Pity? 
Entre nosotras, claro!
Esta vez Ale me dijo que estaba bien así que lo que sigue es practicar mucho porque ahora que sé cómo maquillarme, necesito aprender velocidad.

Porque me molesta perder tiempo maquillándome antes de salir! Por eso nunca lo hago. Creo que tengo que también aprender que maquillarse (y saber maquillarse) tiene que ser un paso adicional al vestirse para abrir la puerta para ir a pasear.

Pero dentro de todo puedo sacar algo positivo…
Ustedes alguna vez fueron a alguna clase de maquillaje? O tuvieron una instructora (de lo que sea) tan maravillosa?

Zara, Mi Amiga

Amor a Zara.
Zara es mi mejor amiga, me da los mejores consejos para verme elegante, cuida mi presupuesto. Me muestra qué es lo mejor para mí, qué colores y estampados puedo elegir y muchas veces me sorprende con sus liquidaciones.
Me acuerdo que viviendo en Argentina, pasaba seguido por el Zara de la calle Florida y miraba las vidrieras y añoraba, babeaba… miraba los precios y lloraba…
Siempre fue prohibitivo para mí comprar en Zara. Sinceramente, no es porque no podía sino que me parecían demasiado caros, con el precio de una camisa capaz que me podía comprar dos pantalones y hasta algo más.
Por eso me sorprendí mucho cuando una vez, hablando con un español, me contó él que Zara en España era ropa económica.
Bueno, ahora no sé si es ropa tan económica. Porque ropa económica es Primark, no Zara. Pero tampoco es cara, es muy comprable. Tiene prendas que son más baratas que Next o Dorothy Perkins y se ajustan más al gusto europeo / argentino.
Sí y qué? A mí me gusta que la ropa combine, me gusta el blanco y el negro y no me gustan los colores chillones. Así que cada vez que visito a mi amiga Zara, salgo de su casa con una bolsita. Algo siempre me traigo!
Yo tengo la costumbre de que cada vez que voy para Argentina llevo ropa que ya no uso, para regalar. Sin embargo, a lo largo de estos 8 años que vivo acá, me he quedado con algunas prendas que para mí ya son clásicos y las sigo usando y usando.
Como acá -todavía- estamos en invierno, me gustaría mostrarte las prendas de otoño-invierno de Zara que uso desde hace años, en esta época.
(Agradezco a mi prima Florcita que muy amablemente posó para las fotos!)
 
Este es un saco finito que te ayuda a zafar de todo: del aire acondicionado en una oficina en verano o de un pantalón ajustado cuando querés taparte un poco. Me gustó que es fácil de llevar en la cartera y fácil de poner, no tienen botones, salvo un broche. Y te hace linda cintura.

Muy cómodo.
Un día me levanté con la idea de que quería un tapado blanco. Sabía que lo iba a encontrar en Zara. Por supuesto, estaba ahí, llamándome telepáticamente. Vi cuánto salía: £80. Me pareció mucho, lo dejé pero no lo olvidé. 
Cuando fueron las sales, fui casi en los últimos días, no había tenido tiempo de ir antes y busqué el tapado blanco y ahí había solo uno y de mi talle. Miré el precio: £40. Ni me lo probé ni lo pensé dos veces. Cuando voy a pagarlo, me dicen £19.99. What!? Sí! Todavía más barato!!
Me encanta este tapado que me compré como hace 5 años y todavía no usé. Ya lo haré. Me gusta el cuello, que se sube hasta arriba o lo podés bajar con cierre, me gustan los detalles de los bolsillos con cierre, me gusta todo! Y es mío!

Adelante, cuello y bellos detalles en los cordones.

Me encanta la espalda cómo se abre, es amplio. El cuello con el cierre bajo y el bolsillo.

Tengo un saco para otoño, este sí lo usé y recuerdo que me lo puse el día que conocí a Richard, Gonzalo y Anita.
Me gusta que tiene capucha desmontable, es informal pero queda bien si estás bien vestida y las mangas tienen puños de lana. Me parece que en cualquier momento se las saco pero por ahora están bien. Lo que más me gusta de este saco es que lo podés lavar en el lavarropas. Es lo mejor!

Adelante y atrás. Ahí se ve la capucha desmontable.

Detalle de los botones escondidos y los puños que te contaba. Adoro los bolsillos.

Por último, lo primero que me compré en Zara aquí en Londres. Un tapado negro abrigadísimo pero liviano con aplique de piel sintética y lo uso todos los años para la época de Navidad. Le tengo un cariño especial. Me gusta que tiene un corte tal que te entalla la cintura adelante y atrás, de tal forma que te estiliza.

Re lindo! Y muy de navidad, no?

El detalle del cuello, puños y ruedo. Por otros 8 años más, querido tapado!

Estas son mis prendas favoritas de Zara, las más clásicas (por no decir antiguas!) que tengo y a las cuales recurro seguido aunque este año, como la primavera-verano se viene toda en blanco y negro, tengo que aprovechar de estrenar el tapado blanco.
Lo bueno que puede tener un lugar como Londres donde nunca termina de hacer un calor escorchante, es que estas prendas, salvo las dos últimas, las usás todo el año. Lo malo es que nunca terminás de guardar la ropa de invierno y no hay placard que aguante!

Qué prenda les gustó más? Ustedes tiene algo de Zara que atesoran?

International Fashion Showcase 2013

Alertada por Gonzalo, me enteré de que estaba empezando el London Fashion Week y que se están desarrollando eventos y presentaciones de colecciones argentinas.

Las colecciones argentinas que se presentan son de diseñadores emergentes en el marco del International Fashion Showcase, una muestra de talento internacional que se desarrolla del 1 al 28 de febrero, que me imagino se hizo en esta fecha para aprovechar a toda la prensa que viaja para los desfiles.

Envié un email a la Embajada Argentina y muy gentilmente me mandaron la invitación. Argentina exhibe sus diseños en dos lugares, en el British Council y en la sede de la embajada misma.

La exhibición en el British Council había comenzado el lunes pasado y, según me contaron, no había ido mucha gente.

El nombre de la exhibición es Journey Through The Landscapes (Viaje a través de los paisajes).
Durante la semana no había podido ir y como le prometí a Gonz mi presencia y que iba a contribuir con un post al cabo de la LFW para su blog (lo más jugoso, amigos fashionistas, lo leerán en su blog!) decidí ir el viernes e invité a mi prima Florcita.
La pasé a buscar por su trabajo y fuimos apuradas porque había leído que la muestra terminaba a las 6pm. Llegamos, había poca gente, entonces aproveché para sacar fotos de los diseños, tanto de vestimenta como de accesorios.
Había objetos interesantes y cada diseñador presentaba dos prendas de vestir más accesorios. Había un nombre que me sonaba familiar pero no podía darme cuenta por qué…
Menos mal que saqué las fotos en ese momento!
Porque al rato comenzó a llenarse, caía gente sin parar! Pero debo reconocer, eran todos con invitación y me contaron que ese día era la apertura formal de la muestra y nosotras ni enteradas! Habíamos pensado que íbamos a un lugar tranquilo a ver algunos diseños!
Cuántos! Todos invitados, eh.
La cuestión es que Florencia y yo nos miramos y nos empezamos a analizar nuestro look: Yo me había puesto una camiseta blanca, arriba una camiseta finita roja, calzas y botas, estos tres últimos de Zara.
Flor estaba vestida con su ropa de trabajo. Estaba bien y prolija pero no era lo mismo, pensábamos.
Las dos nos comparábamos con los demás y bueno, dijimos, “Qué importa, vinimos a pasarla bien!” Nosotras habíamos ido sin esperar semejante cantidad de personas! Hablamos con algunos que conocíamos y fue más para pasar el rato.
Comimos rico y también servían vinos, agua y jugo. El catering y la bebida eran de excelente calidad!

Ceviche, humita, carne, empanadas, rabas y torrejas. Ñam!
En un momento dado, pareció que llegaba Michael Jackson. Vi entrar a un chico con plumaje en la cabeza y, les juro, no exagero, tal cual las películas, llegó rodeado de gente como cuando aparece un celebrity.
Ahí lo reconocí: Él era el dueño del nombre que me sonaba familiar, se trataba de Santiago Artemis, que cobró algo de notoriedad hace unos meses al ser el diseñador de algunas prendas que lució Charlotte Caniggia, como el vestido dorado que usó Charlotte Champagne en la fiesta de la Revista Gente.
Santiago caminó hacia donde estaban sus diseños y toda la prensa lo rodeó y otra vez fue como en las películas: ahora era otro grupo rodeándolo, con micrófonos o tomando nota de lo que decía. Era increíble!
Con Florcita seguimos comiendo y charlando y en eso le dije: “Querés que te saque una foto con Santiago Artemis?”

 Así que aquí estamos, inmortalizadas junto a él.
Entonces yo saqué de adentro el cholulaje agazapado y le dije: “Yo también quiero una foto con vos” y muy amable accedió. Y le pregunté: “Vos sos el diseñador de Charlotte Caniggia?” “Ah, sí, Charlotte Champagne” me contestó alegre y a lo mejor un poco incómodo.

(Es que, claro, él estaba ahí rodeado de gente cool y yo le vengo en ruleros y batón a preguntar por la Charlotte!!!)

Después estuvimos hablando con otra diseñadora, Julieta, de Formosa, divina, simpatiquísima y me encantó lo que tenía puesto.

 Julieta Mansilla.

Hubo lugar para los discursos de dos autoridades del British Council y de la Embajadora Argentina, Alicia Castro.

 Vestida para la ocasión. Le quedaba muy bien.

Sin darnos cuenta, la noche estaba transcurriendo. Nos fuimos de allí como a las 8.30 y todavía quedaba tanta gente como cuando recién se llenó pero con Flor sentimos que ya estaba bien.

Así que sorprendidas por lo inesperado de semejante reunión, nos fuimos cada una a su casa. Para un viernes a la noche, después de trabajar, fue una salida perfecta!

La Ropa Interior

Concatenando con el Día de la Madre y a raíz de haber pasado un poco de la mañana acomodando y doblando ropa, aquí me pongo a escribir sobre la ropa interior.

Hacía varios días que no ponía las cosas en su lugar. Yo tengo la costumbre de lavar la ropa, colgarla y cuando se seca, la doblo y la dejo sobre una silla y ahora que leo esto, me doy cuenta lo fiaca que soy: Qué me cuesta guardar todo inmediatamente después, en un cajón? Bueno, pues, me cuesta.

Como la pila sobre la silla amenazaba con caerse, hoy resolví guardar todo y entre la ropa doblada, encontré una pila de bombachas y corpiños limpios. Los guardé y me pregunté por qué tengo taaaaaanta ropa interior.

Ok, sí, una se cambia todos los días y acá no es tan caro comprar pero por qué esta costumbre de que cada vez que estoy por hacer un viaje más o menos largo, voy y me compro ropa interior?

Haciendo click acá verás qué talle tenés según el país.

Creo que viene de la costumbre de mi mamá (que estoy segura que tienen todas las madres y me pregunto por qué) de decir siempre que antes de salir, hay que bañarse y cambiarse la ropa interior “por si uno llegara  a tener un accidente, uno no puede tener la ropa interior sucia”).

Me acuerdo que cuando me preparaba para ir a Bariloche de viaje de fin de curso, no teníamos un mango pero mi mamá se las ingenió para comprarme un montón de bombachas, corpiños y dos piyamas y yo me preguntaba para qué tanto gasto en eso, “yo me quiero comprar un buzo, un jean, una campera…” Pobre, pero limpita!

Y se ve que algo me marcó!

Pero he notado que hay gente que adora comprarse ropa interior, ya sea para darse un gusto, un regalo, un mimo. Y disfrutan verdaderamente buscar diseños en particular, algún color, etc. Sé también de muchas que enfermizamente se ponen el corpiño y la bombacha del mismo color o del mismo diseño. A mí particularmente me gusta la de color blanco y de algodón. No te salgo de ahí. Si tengo de color es porque me la han regalado.

A pesar de que no soy muy ordenada, soy medio obsesiva con una pequeña cajonera de tres cajones donde en el primero guardo los corpiños, en el segundo, las bombachas y en el tercero, las medias. Y este cajón es el más ordenado. Las tengo mononamente dobladas, nada de hacerlas un bollo. No he llegado al extremo (todavía) de guardarlas con almohadillas perfumadas, en cajitas, en bolsitas…

Y en tu caso, cómo es tu actitud con la ropa interior?

Se Tiene O Se Obtiene?

Nunca fui de seguir la moda como modo de vida pero obvio que me gusta comprarme ropa, me gusta combinar y me gusta leer  sobre tendencias (me encanta cómo escribe Gonzalo!).

Me gusta ponerme cada tanto algún vestido lindo, algunos zapatos, algún saco pero me veo en el espejo y por más que parezca que estoy bien vestida, no me veo que tenga glamour. Lo reconozco, no me amargo y, a esta altura de la vida, ya no me importa.

Pero sí admito que me encanta ver alguna persona glamorosa y más cuando veo que lo son casi sin esfuerzo, casi sin quererlo. Me encanta y es ahí cuando digo: “Qué lindo ser así! Qué lindo vestirse así!”.

A riesgo de sonar como alguien con poca auto-estima (a riesgo?), ni intento emular a quienes tienen ese don, el don del glamour. No intento copiar a nadie, no intento parecerme a, no intento cambiar mi vestuario por completo para tener glamour.

Porque tener glamour es algo más que ser o estar elegante. Considero que uno tiene glamour, no lo obtiene. No sé, va más allá de que te compres lo que dicen las revistas que hay que usar.

Me parece que una persona glamorosa lo es porque nació con cierta tendencia a lo estético, a encontrar placer en los colores y texturas y yo sé muy bien que para eso tengo cero inclinación.

Pero a juzgar por el boom de personal shoppers o asesores de vestuario, me pregunto si el glamour se puede obtener. Tal vez mientras dure el servicio; y después qué? Te recibís de glamorosa y lo sos para siempre?

Grace Kelly, para mí, es la mujer glamorosa por excelencia.

Mirá lo que es tener glamour: camisa, jeans y zapatos bajos! Y está impecable!

Mi sentido estético es lo mínimo indispensable para sobrevivir y / o para no parecer ridícula (a ojos de quién?) en la calle.

Me encantaría ahora en mis 40s ser un poco más elegante porque, como bien dice mi mamá, “cuando sos jovencita cualquier cosa te queda bien”; pero cuando no lo sos, ahí es donde hay que prestar atención.

En Argentina es fácil estar elegante porque todo el mundo cuida qué se pone al momento de tener que salir de la casa. Acá todo es más relajado y, para poner un ejemplo, en Argentina jamás usé una calza! Acá sí si voy al súper o uso otras un poco más elegantes que compré en Zara para encajarme una blusa grandota encima si tengo que salir a  algún lado que no da para ponerse un vestido wow. Camisola, calza y botas. Chau.

Ven? A eso me refiero. No pongo mucho esfuerzo, me visto un-poco-más-o-menos y salgo!

(Pero no quedo como Grace Kelly!)

Lo que siempre tengo en cuenta es un tip que me dió mi primo Sergio: “Siempre tenés que tener el calzado, las uñas y el pelo impecables. Eso es básico.”

Vos qué tips tenés para mí?

Lo Que Es Tener Amor Y Dinero!

Muchas personas prefieren tener una mascota y el amor que uno siente por su animalito a veces es muy difícil de cuantificar: es MUCHO. Es INFINITO. Creo que es muy intenso porque uno en su mascota deposita una clase de afecto que no puede tener con otros seres humanos y por eso pasa que muchas personas que se llevan mal con su prójimo, tienen un gato o un perro al que no descuidan jamás y al cual quieren con locura.

Un animalito no se puede expresar con palabras por eso la relación con ellos es pura e incondicional: Qué te puede plantear tu mascota? Qué te puede reclamar?

Por eso cuando recorría la sección de mascotas en Harrods, me sorprendí pero traté de no juzgar mucho a los dueños de estos perritos que se tratan aquí… Es amor, sí, y querer darle todo, todo lo que se pueda… o lo que el dinero pueda pagar!

Mientras paseás, podés dejarlo aquí.

 Guardería para perros.

 Platitos varios y monos. Los precios empiezan desde alrededor de £57. (Acá con esmero tenés medio carro de supermercado por ese dinero!)

 Es golosa tu mascota?

 Mirá cuánto tiene para elegir!

 Si es más gourmet, tenés muffins, doughnuts…

 Para descansar, para viajar… 

 De qué cuadro es hincha tu mascota?

 Collarcitos hechos a medida y de diseño.

 Diferentes estilos. Mascota fashion conscious.

 Hay que abrigarse!

Atuendos para chihuahuas.

 
Vos creés que esto es todo? Hay un servicio de aromaterapia, spa y masajes, el catálogo lo podés ver acá.

Es difícil, no es cierto, creer que se gasta tanto en querer una mascota pero si tenés el dinero, por qué no? O no? Vos qué opinás?

Mi Amigo Top

Año 1981 – Mes de diciembre – 11 años

– Hola?

– Hola Alicia, habla Fabio. Te llamaba para desearte Felices Fiestas a vos y a tu familia.

– (muerta de vergüenza púber) Ah… Bueno… Chau.


Año 1983 –  Mes de enero – 13 años

Embalse Río Tercero, Córdoba, Viaje de Egresados de 7mo. grado. Fabio divertido, con sus rulos y collarcito blanco, bailando conmigo, algo que le pedí especialmente para sentirme segura la primera vez que bailaba en una disco!


Año 2002 – Abasto Shopping Center, Buenos Aires

– Hola Fabio!

– Hola, cómo estás?

– Qué es de tu vida?

– Blah, blah, blah, blah

– Blah, blah, blah, blah

– Te presento a mi socio Pablo. Acabamos de abrir una peluquería. Se llama Peluqueros Contemporáneos.

– (Pienso: “Qué nombre original!”) Buenísimo! Algún día voy a ir a visitarte, a hacerme algo…

– Me encantaría!


Año 2010 – Programa de Tinelli

Mirando la tele en Argentina, veo y escucho a Silvina Escudero que dice: “Quiero agradecer a Fabio de Peluqueros Contemporáneos por el peinado y el maquillaje.”

Año 2011 – Mensaje de email tras haber googleado “Peluqueros Contemporáneos”

Hola Fabio!

Quién sabe por qué motivos del inconsciente ayer te recordaba. Recordaba los días en el colegio, lo gracioso que eras y que hace unos cuantos años te encontré de casualidad en una zapatería en el Abasto donde me contaste que tenías una peluquería y me presentaste a tu socio. Siempre me llamó la atención (y me encantó!) el nombre que habías elegido y hoy lo googlé y wow! WOW! No puedo decir otra cosa! Es impresionante lo que me encuentro aquí, qué carrera que has hecho y que estás haciendo y felicitarte es poco!!!

Cuánto me alegro que vivas este presente y te mando un saludito desde Londres, donde vivo desde hace 6 años. Debe ser que este viernes estoy llegando a Argentina que tantos recuerdos vienen a mí y me alegro mucho de haberte encontrado otra vez, aunque sea en el cyberespacio!

Te mando un beso giganteeeee!!!

ALICIA

Año 2012 – Mes de abril – Londres

Aparece Fabio con un ramo ASÍ de tulipanes! Es un amor! Vamos a tomar el té y siento que fue amigo de toda la vida! Es como si hubiésemos sido confidentes desde los 12 años! Siento total comodidad conversando con él y lástima que se va al día siguiente! Por esas cosas de la vida, tanto Facebook, tanto blog, tanta internet no sirvieron para mucho ya que sólo nos pudimos encontrar un día antes de su partida… Pero bueno, valió la pena, me reencontré con alguien luchador, tenaz, viajero incansable y, sobre todo, muy divertido!

Gracias Fabio por pasar y alegrarme tanto!

De terror! Con el CAPO de Peluqueros Contemporáneos y yo con esas mechas!

El Frío Y Los Vestidos

Oficialmente ya es invierno. Acá no es como en Argentina que cada tres meses, el día 21, empieza una estación. El invierno empezó el domingo pasado cuando adelantamos una hora. El verano comenzará el año que viene, cuando la atrasemos.

Este invierno por ahora es bastante templado al promedio de temperatura que se vive por esta época. Están haciendo alrededor de 11 grados todas las mañanas lo cual hace que salga abrigada pero no muerta de frío.

Mi uniforme básico del trabajo es pantalón, camisa o blusa, algún saquito si las mangas son 3/4 (Cómo las odio! Pero todo ahora viene con mangas 3/4!), un tapado, una pashmina en forma de bufanda, medias can-can finitas y zapatos, ni siquiera botas.

Obviamente que sé que este clima no va a durar mucho más y en cualquier momento la temperatura baja con todo así que a todo eso le tengo que agregar guantes, gorro, botas y un tapado más abrigado. Y encima de las can-can, medibachas de lana.

Un horror porque las medibachas de lana te agrega un talle y son incómodas. Pero ante el frío yo me defiendo!

Una es mujer y mira vidrieras. Y ve las cosas lindas y nuevas que hay y quiere ponérselas. Mi desventaja es que soy friolenta. Y algo que siempre evito porque me da miedo (sí, ésa es la palabra) saber que voy a tener frío, son los vestidos o polleras.

No las uso porque me muero de frío! Entonces me harto el invierno usando pantalones.

Pero…

He descubierto la solución.

Hace unas semanas me dí una vueltita por Primark y en la sección TIGHTS, donde hay de los colores y diseños que te imagines, descubrí un engendro entre calza y medibacha.

Las usás y a ojos de todo el mundo y del tuyo tenés puestas unas can-can negras opacas normales. Pero adentro, queridas, están recubiertas con ese material que también tienen por adentro los buzos (sweatshirts) para mantenernos calentitos.

Reíte (o llorá), este es el precio: £3.50!
Los piecitos. Ves? Son bien opacas.
Se ve bien cómo es por dentro?

Como estas medias son de lycra, se te adhieren al cuerpo y salís con eso a la calle y te reís del frío porque no lo sentís! Te insula completamente, es vivirlo para creerlo!

Este fin de semana me compré unos vestidos para animarme a usarlas para ir a trabajar y enfrentar con valentía el día.

Éxtasis total.

(Vos que sos friolenta como yo, seguro me entendés.)

Rebelión En El Placard

Cada vez que empieza una nueva temporada, me gusta ver qué se usa y siempre hay cosas que me agradan, otras que no y termino comprando ropa cuando paso por una vidriera y veo algo que me gusta o cuando digo “necesito algo” y voy a ver qué consigo.

Y cada temporada, cuando tengo que guardar la ropa de verano y sacar la de invierno o viceversa, descarto algunas prendas y las guardo en una bolsa para cuando vaya para Argentina.

Hace poco estuve haciendo eso justamente y descubrí que:

No sé cómo corno guardar los cinturones. Los cuelgo de los ganchitos de las perchas pero cuando quiero sacar uno tengo que sacar todos los anteriores! Y a la mañana estoy apurada, agarro el que necesito, me voy corriendo y dejo todo tirado! Un horror! Pero cuando me pongo a ordenar algo (de vez en cuando) me enoja tener que colgar los cinturones que inevitablemente voy a revolear por el aire cuando necesite alguno en particular.

Hasta ahora no he visto en ningún lado algo que lo solucione!

También descubrí que compro compulsivamente (por la cantidad que tengo) medias can-can (no sé cómo se dicen ahora ni cómo se llaman en otros países, te doy el inglés tights y una foto). Es una debilidad, pareciera. Las compro de color piel o negras, siempre opacas, hasta la rodilla o hasta la cintura y acá no salen caras. Te vienen en cajas de a 5 pares y siempre pareciera que tengo pocas.

En realidad, compro por las dudas, no sea cosa que se rompan y no tenga cómo reemplazarlas. Ese por las dudas ya me llenó un cajón de la mesita de luz y cuesta cerrarlo! Tampoco sé cómo guardarlas, las hago un bollo pero esos bollos ocupan mucho lugar!

El problema con los tops. Tops acá es una palabra que se usa para todo lo que te pongas arriba de la cintura. Camisas o blusas, bien, se planchan, se cuelgan. Con los tops, o sea, camisetas o lo que fuera, una las plancha y en mi caso, las guardo en un cajón. En una mañana me puedo llegar a probar como cuatro si a la noche o mientras me duchaba no decidí qué ponerme.

Para ir eligiendo, voy buscando de arriba hacia abajo y es incómodo! Y así como las medias, todo queda hecho un bollo!

Los zapatos. Me compré un organizador de zapatos para poner en el placard, debajo de lo que cuelga de las perchas. Al costado, puse bolsos y carteras. El problema son las botas. No hay forma de encontrar lugar y obvio que no entran en el organizador. Se me ocurre que la opción es ponerlas en cajas y apilarlas. Creo que hay un rinconcito en mi cuarto que pueda aprovechar.

(Quisiera aclarar que la foto es ilustrativa. Si ése fuera mi placard, no estaría escribiendo esto!)

La ropa que me saco: Tengo la costumbre que no bien llego de trabajar, me cambio y me pongo ropa y calzado más cómodo. No puedo cocinar ni comer con la ropa que traigo de afuera, siento que no me relajo. Entonces, la camisa o top va al canasto donde pongo la ropa para lavar. El pantalón, si lo usé más de dos días, también va para lavar. Me he acostumbrado a colgar el saco o tapado. Pero si el pantalón no está para lavar, dónde lo pongo!

Me gustaría tener un mueble o algo que suelen tener los hoteles para colgar el traje pero he buscado y no lo consigo! Sé que en inglés se lo llama suit organizer.

En fin, esta rebelión indomable en el placard es la que me inspiró este post. No sé si notaron que no me he quejado de Ale. Ale no tiene estos dramas, él combina pantalón, remera y zapatillas. Su vestuario es simple. No desordena. Dobla y ya.

Menos mal, no?

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