Familia

Mis sobrinos

Hoy no es el día de la tía, (es en setiembre) ni creo que exista el día del sobrino pero no me importa, hoy tengo ganas de escribir sobre mis divinos sobrinos, a quienes adoro.

Cuando se enteran que tengo 6 sobrinos, muchos se sorprenden y me preguntan cómo son y yo digo siempre lo mismo: “Son unos seres extraordinarios, altos, hermosos, buenas personas, solidarios, creativos, desinteresados, y le caen bien a todo el mundo!”. No exagero!

Agradezco enormemente a mi hermana que tuvo la valentía de parir 6 hijos y criarlos con todo el amor que ella sabe dar y tiene la recompensa de unos hijos que la quieren y veneran de igual forma. Cada uno a su manera, pero intensamente.

Fernando es el mayor, es tan sensible y despistado como mi hermana y tampoco como ella, sabe decir que no. Te da lo que no tiene, te ayuda aunque esté muerto de cansancio. Odia los despertadores, igual que su madre y tiene un hijo precioso, mi sobrino nieto Gabriel. Tiene un sentido del humor socarrón, de ese que te hace reír pero taparte parcialmente la cara. Es un caricaturista genial, una pena que no hay seguido la carrera de dibujo.

Martita, alguna vez apodada “la morena” por los españoles que trabajaban en Telefónica cuando ella trabajaba allí, es digna hija de su padre, el carácter fuerte y la rapidez mental y verbal para contestarte lo que te tenga que contestar si se la trata mal o se la cargosea. Es muy limpia, muy trabajadora, a todo le pone garra. Ha pintado unos cuadros maravillosos, ella también tendría que haber seguido con sus estudios de Bellas Artes.

Cristian siempre fue y es metódico, disciplinado, estudioso, siempre tuvo objetivos y siempre los alcanzó, luchó mucho por la carrera que ahora está disfrutando. También dibuja como los dioses, es serio pero a la vez es alguien que donde pone el ojo pone un apodo que define a la persona tal cual es. Es muy bueno y se merece todo lo bueno que le sucede en su vida.

Mariano pasó su infancia y adolescencia devorando libros y enciclopedias, siempre tuvo una constante sed de saber todo, todo. Desde muy pequeño él también tuvo muy en claro lo que quería en la vida y estudió para eso y se esforzó mucho. Emprendedor, con una fuerza para salir adelante siempre. Tiene una hija, Camila, simpática como la madre y tranquila como él. Es el más alto de los seis. Él también dibuja muy bien.

Leandro, mi ahijado, un chico con un sentido del humor extraordinario. Siempre fue muy gracioso, desde muy chico supo serlo. Es cariñoso, abierto, siempre está contento, le gusta todo, te acepta tanto un plato agridulce como un guiso, cualquier cosa, todo lo disfruta. Una vez fui a comprarle un pantalón y me preguntaron cómo era: “Ay, hermoso, es como un modelo”. “Bueno,” me contestaron “te preguntaba por el talle.” “Ah, bueno, eh… no sé, dame un pantalón como para un modelo.” Y me lo dieron! Y le fue tal cual! Igual que Fernando, un caricaturista de aquellos.

A Laurita Ricky Sarkany le tiene que hacer un monumento, gracias a ella el tipo habrá podido expandir su patrimonio! Fuera de broma, Laurita es amable, suavecita, es como un gatito, muy discreta y callada pero ha sabido demostrarnos que tiene su carácter y valentía al decidir irse a vivir a México. Allí está ahora, añorando su familia que tanto quiere pero a la vez, permitiéndose crecer y madurar. Es una hermosa, la más chiquita de la familia, siempre lo será no importa la edad que tenga.

Para Sergio


Mi primo Sergio y yo ADORAMOS Simply Red. Y creo que incluso es un vínculo que nos une más y nos pone nostalgiosos.

No te pasa, Sergio, que cuando escuchás sus canciones, vos te acordás de mí? Porque yo cada vez que pongo “Simply Red Live in Cuba” me acuerdo de vos y de esos días de invierno en Londres, cuando sentados en la alfombra, tomábamos nuestros tecitos frutales y nos pasábamos leyendo revistas en piyamas.

El jueves, después de trabajar (ah, si! conseguí trabajo nuevo, en otro post lo comento) fui al teatro Royal Albert Hall a ver Simply Red.

Fui sola porque comprar entrada para dos en e-Bay era carísimo pero Ale encontró una sola a precio normal y me la compró. Chocho, una excusa para no ir y volver a escuchar esas canciones que lo tienen “re podrido”.

El recital estuvo bárbaro, por supuesto. Mick Hucknall podría haberse puesto una linda camisa en vez de salir con esa chomba descolorida, pero su voz sigue intacta. El tipo es grande en el escenario. Lo tenía tan cerquita! Estaba en la platea fila 11 al medio!

Cuando empezó el recital, llamé a Sergio a su celular pero atendió el contestador. Como mensaje le dejé parte de la canción que Hucknall estaba cantando en ese momento.

Por suerte Sergio me llamó pero justo cuando estaba terminando el recital, así que le hice escuchar buena parte del último tema y cuando la banda se despedía.

Estaba fascinado! Y lamentando encontrarse en España!

Sergio, de alguna manera logré que estuvieras ahí. Este post te lo dedico a vos.

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