España

6 Días En Tenerife

Calor y sol en Tenerife!

Oh, sí, anduvimos por Tenerife y por momentos creí volver a la Prehistoria cuando cada vez que me picaba leer o escribir algo en o para, internet, me acordaba de que no la había donde nos alojábamos.
Cómo se puede vivir así?!?!
Sí, se puede, che. Sobre todo si uno va en plan de descanso.
Pasamos 6 días de sol glorioso y cielo celeste, calor intenso y soportable si tenés agua a mano, claro. El trekking que teníamos pensado lo dejamos para otra vuelta, si volvemos y para empezarlo a las 6 de la mañana!
Porque, saben? Tenerife amanece nublado todas las mañanas hasta las 9.45am como bien nos predijeron, cuando el cielo se abre y el sol comienza a trabajar con todo!
Llegamos el viernes a alrededor de las 5pm y nos alojamos en un resort de casitas blancas, alquiladas o habitadas en un 99% por británicos (el 1% restante éramos Ale y yo!)  así que si hablábamos o nos hablaban en español o inglés nos daba lo mismo, aunque los empleados se sorprendían cuando hablábamos en español! No están acostumbrados!
La casa y algunas de las habitaciones.
La piscina.
El resto del primer día y parte de la mañana del segundo, me sentí como me siento cada vez que experimento el calor de golpe: medio mareada, con ganas de dormir, con ganas de hacer nada. Para el sábado a la mañana se me había pasado así que me dediqué a disfrutarlo: fuimos a un spa gigante donde primero nos hicimos masajes. 
Yo pedí el deep tissue, o sea, el que te dan con tutti y así lo sufrí! En un momento, me apretaron tanto las piernas que me parecía que me iban a sacar las várices que no tengo por la garganta! Qué dolor! Pero me la aguanté bien y es al día de hoy, o sea, una semana después, que todavía no me duele nada y los nudos que tenía en la espalda, desaparecieron!
Después disfrutamos de la cantidad de chorros que había en la pileta, también en el sauna, en el jacuzzi, en una pileta pequeña donde había agua con alta concentración salina así que por primera vez en mi vida pude hacer la plancha!
Lo bueno es que esta clase de spa en España en general (ya lo habíamos experimentado en Valencia) salen muy baratos! Podés hacer un circuito de spa durante todo el día por €11.
El domingo nos tuvimos que bancar una tediosa y casi criminal charla de ¡6 HORAS! porque nos querían vender un tiempo compartido y nos invitaron a desayunar con una agente divina, la verdad que muy simpática la británica pero nos llevaba a ver las diferentes categorías de alojamiento, muebles, etc., pero su supervisor se ponía un poco pesado yendo y viniendo.

Cuando le hicimos a ella alguna pregunta en particular, decidió llamarlo a él y por cada pregunta que le hacía yo, el tipo me cortaba en seco diciendo: “No, eso no va a pasar.” “No, en esta empresa no es así.” y cuando quería decirle que queríamos tomarnos un tiempo para pensarlo nos contestaba “No hay nada qué pensar. Esto es lo mejor, etc.”

Nos quiso desafiar con un “Bueno, entonces qué piensan hacer?”

Y el que se cansó esta vez fue Ale que muy tajante le dijo: “Yo lo que quiero hacer es irme porque hace 6 horas que estamos acá”. Yo no sabía para dónde mirar, se hizo un silencio espeso que sólo se cortó cuando este hombre le extendió la mano a Ale con una risa forzada, me dio la mano a mí y dijo “Goodbye”. Y se fue.

De allí nos fuimos a buscar a mis primos Sergio y Florencia que venían a unirse a nosotros para pasar unos días también, mis primos, dos personas que en otra vida seguro fueron lagartos por lo mucho que disfrutan de tomar sol!

Aquí están ellos recién llegados con Ale pero yo todavía no estaba convencida de meterme a la pileta.

Interneteando en el único lugar donde había internet, en la zona de la pileta.

A la noche salimos a cenar y decidimos ir a un pueblo cercano, Los Abrigos (al que yo me refería como “Los Sweaters”) y vimos que estaban festejando la verbena de San Juan.

 La gente estaba en la playa, cocinando, haciendo fogatas…

Nosotros cenamos en un restaurante italiano porque era el único que nos gustó junto al mar.

Obviamente que comí mi plato preferido cada vez que voy a España o Italia!

Calamar a la plancha.

Los cuatro primos! Salud!

Al día siguiente, Florcita y Ser decidieron quedarse disfrutando de la pileta y nosotros salimos a explorar otro pueblo llamado Granadilla de Abona.

El calor del casi mediodía estaba con todo pero igual quisimos pasear un poco y / o hacer algo de trekking.

Por suerte encontramos una oficina de turismo donde nos dieron unos cuantos mapas de la zona y una guía para pasear el casco histórico.

Y empezamos.

Plaza González Mena, donde empezó la caminata.

Tomamos la calle Arquitecto Marrero.

Vista del convento franciscano desde la calle.

En el número 12 de esta calle nació José Marrero Regalado, arquitecto que desarrolló la mayor parte de su obra en Santa Cruz, Las Palmas y Península.

El museo de la Historia de Granadilla.

La casa del arquitecto.

Luego encontramos el Secadero de Tobaco, donde se secaban las hojas de tabaco para luego exportarlas.

Construido en el siglo XIX.

Me encantaron los colores de esta escuela y su nombre también!!

Nos pareció muy bonita la Iglesia San Antonio de Padua, que se terminó de construir en 1731.

 
La torre se agregó en el siglo XIX.

Enfrente está el hotel Senderos de Abona, muy bonito. Antiguamente fue la oficina de correos.

Pasamos por la Plaza de San Pedro.

Sentimos un rico aroma y vimos enfrente una fábrica donde se encuentra el único molino local en actividad. Allí se hacen gofio de todo tipo de cereales.

Estaba cerrado. Era la hora de la siesta!
 Luego hicimos un mini trekking por un sendero árido.

 
Hasta llegar a una fuente antigua con agua potable.

Y decidimos volver porque teníamos mucho calor, podríamos haber seguido hasta un molino pero preferimos no caminar por tanta piedra ya que yo estaba en ojotas.

(Es que… me olvidé TODO el calzado en casa…)

Lo que nos maravilló fueron los colores de las casas y las casas mismas, antiguas, lindas, bajas…

Había otras más viejitas.

Y pasamos por el Antiguo Ayuntamiento. Hermoso edificio!

Al día siguiente visitamos otro pueblo que nos recomendaron, Los Cristianos.

Qué cambio! 

Primero decidimos ver las playas y no nos parecieron gran cosa.

Muy rocosas y la verdad no invitaban a sentarse.

Bueno, algunos pueden pensar distinto...

Entonces después de caminar y caminar sin ver un lugar lindo donde sentarnos para disfrutar del mar, decidimos pasear un poco por el centro.

Qué contraste con Granadilla! Aquí los edificios eran modernos, llenos de británicos, rusos y alemanes.

No olvide comprar las porquerías que come en su país.

 Pero no pude creer lo que ví! Un mini-Las Vegas!

No me pude resistir a no sacarle fotos al Hotel Cleopatra!

Enfrente un paseo de compras con muchas marcas premium.

En la otra cuadra este otro hotel espectacular.

 
Al partir vimos un edificio pintado por Manrique.

Volvimos para disfrutar mejor de la pileta del resort y descansar.

Y en nuestro último día, fuimos a El Médano.

Meh.

Ale y yo, los que no toleramos el sol, decidimos alquilarnos una sombrilla y dos reposeras y los chicos tomaron sol sobre la arena negra que no daba un buen aspecto realmente y encima el mar estaba lleno de algas.

De todas formas, nos divertimos mirando a muchos niñitos que andaba corriendo y jugando por ahí y cómo se les escapaban a los padres!

Nos gustó mucho Tenerife, mayormente saber que es un lugar donde el sol está garantizado todo el año. Sólo llueve dos veces al año, una vez en octubre y otra en febrero y después el clima es seco, cálido, soleado. A cuatro horas de distancia de Londres, es fácil entender por qué es un sitio muy popular para los británicos.

Nosotros no somos británicos pero nos encantó igual!

Y pensamos volver!

5 Días En Lanzarote

All of nature, wild and free,
This is where I long to be.

(La Isla Bonita – Madonna)

El rojo de la tierra. El negro de la lava petrificada. El blanco de la espuma de mar. La isla de  Lanzarote puede resumirse en estos tres colores.

Pasamos 5 días en esta isla que forma parte de las Islas Canarias, archipiélago que se caracteriza por su temperatura anual promedio de 23°C y muy pocas lluvias pero no bien pusimos un pie en tierra, empezó una tormenta tremenda, que nos acompañó durante el trayecto que hicimos desde el aeropuerto hasta el hotel!

Los días siguientes fueron cálidos, unos 27°C o un poquito más y algo nublados, lo cual para nosotros estuvo bien pero pensábamos que si nos gustara pasar días enteros en el mar tomando sol, nos hubiese agarrado una rabieta de aquéllas.

Así que estuvo bueno para explorarla bastante y disfrutar del paisaje alrededor.

Alquilamos un Mini descapotable, mi primera vez en un auto sin techo!

Llegamos a Costa Teguise y nos alojamos en el Hotel Meliá Salinas, un hotel blanco con mucha naturaleza interior. Al hacer el check-in con el recepcionista, pensábamos que él era chileno pero al hablar con otras personas, comprobamos  que todos hablaban así y notamos que el acento español de aquí no es tan marcado como el que escuchás en Barcelona o Madrid, aquí se pronuncia suavecito.

La entrada al hotel.

 Un cartel para recibirme.

Jardines y murales por César Manrique.

Cuando paró un poco la lluvia, salimos a almorzar y luego sí dormimos algo porque nos habíamos levantado a las 4 de la mañana en Londres ya que el vuelo partía a las 7 de la mañana, más o menos.

Comí  calamar a la plancha, mi plato favorito español con patatas rotas, típicas canarias.

Después de la siesta fuimos a ver la pileta del hotel, que tiene agua salada, no porque lo experimentara, sino porque me lo dijeron.

La pileta o piscina.

Y luego, a cenar.

Qué tramposas son las tapas: uno las ve ahí, en inocentes pequeños platos y poca cantidad y uno pide y pide pensando que no será suficiente pero llenan mucho! Después no sabés cómo terminarlas!

 Perdón Laurita, pero una de esas tapas es conejo.

Al segundo día sí fuimos a conocer las playas de San Juan y Famara. Hacía mucho que no veía el mar azul. Me dí cuenta de que me gusta más mirar el mar que escucharlo. Aunque me mojé un poco los pies

La última foto la elegí porque parezco feliz pero me estoy quejando del frío!!!

Fue muy lindo surcar Lanzerote por sus rutas negras y lisitas. Por cualquier costado que miraras, veías los volcanes, mudos por suerte. La última vez que hubo actividad volcánica en Lanzarote fue en 1824 pero a los pies de ellos encontrás evidencia de los ríos de lava petrificados.

 Hermoso.

 Lo que termina de embellecer el paisaje son las casitas blancas que contrastan tan bien.

Al día siguiente decidimos conocer la obra del artista César Manrique, que es como conocer la isla. La muestra es en donde él vivía, su casa originalmente diseñada y decorada por él. Yo nunca vi algo tan lindo, tan ecológico, tan “naturaleza”, ya que él aprovechó el terreno natural como las cuevas y coladas de lava para construir su morada. Muchos de los ambientes se crearon aprovechando burbujas de lava.

 La entrada.

 Tiene piscina.

Además todos los ambientes tienen luz natural, ya sea por los grandes ventanales o por agujeros que hay en los techos.

Este ventanal se erigió sobre una “lengua” de lava petrificada.

Los livings.

Los pasillos.

Parilla, quincho y pileta: Me mudo hoy.

El patio próximo a la salida.

Todo Lanzarote respira la obra de Manrique. Hizo muchas obras para embellecer su lugar al que él denominaba la isla más linda del mundo. Son famosos sus “juguetes del viento”, esculturas con movimiento.

Los encontrás donde quiera que vayas! Hermosos!

Luego nos dirigimos a Mirador del Río, desde donde se tiene una hermosa vista de los atardeceres.

 Ahí se puede divisar la costa de la isla La Graciosa.

 Atardeceres plateados.

De allí, a los Jameos del Agua.

“Jameo” en Canarias es un nombre que se le da a unas cuevas naturales provocadas por la lava. Estos jameos fueron intervenidos por Manrique y te deja sin palabras, no se puede creer que haya un lugar tan bello!

Se puede tomar o comer algo. Se ve un espejo de agua.

Es un lugar de en-sue-ño!

Pasearlo fue un encanto porque además de estar muy bien ambientado con las luces, la música que se escucha en todo momento es esa música como la que pasan en los spas (no sé cómo se llama ese estilo, perdón!!).

Se suben y bajan muchas escaleras para acceder a diferentes terrazas donde hay restaurants o bares o una exposición de arte. Todo está apenas iluminado pero se siente muy bien.

Otro de los tantos bellos rincones.

Me dio pena ver poca gente. Pensé que a lo mejor es muy visitado durante el día; o que tal vez, como se trataba de un día de la semana, habría pocas… Pensaba que si acá hubiera un lugar así, estaría a full todos los días por la cantidad de eventos que se hacen en Londres!

Al día siguiente visitamos el mercadillo en Teguise. Si no fuera por las casas de alrededor y las callecitas (me recordaban un poco a Colonia, Uruguay), no se distingue mucho de otros mercadillos, a mi entender.

 Lindas callecitas y casas.

Salvo alguna que otra curiosidad:

 Una serenata invertida. 

Un señor que recortaba tu perfil en papel.

El paseo que siguió estuvo genial: Fuimos al Parque Nacional Timanfaya, un parque de origen volcánico. Estuvo muy bueno e interesante el paseo porque son kilómetros y kilómetros, muchas subidas, muchas bajadas y no hay acceso para los autos. Entonces cuando llegás, estacionás y te tomás un micro que te lleva a los lugares de interés.

Se ven los caminos cruzando este desierto de lava petrificada.

Me encantan los colores terrosos!

A la hora de la tarde teníamos hambre y fuimos a otra playa, Playa Blanca. Almorzamos sobre una terraza mirando el mar.

 La playa de Playa Blanca.

Nuestro último día en Lanzarote lo paseamos con más naturaleza: visitamos la Cueva de los Verdes, formada hace unos 5000 años. Aquí te acompaña un guía pero que te indica que la cueva es muy fácil de explorar y que uno la puede hacer a su ritmo pero obviamente tenés que entrar y salir con el mismo guía y nunca hay más de dos grupos visitándola simultáneamente.

 El paseo dura alrededor de una hora. Ni te das cuenta.

Es una cueva muy misteriosa y de allí partís con un secreto. Si quieren saber qué, vayan. Y partirán igual que nosotros, con un secreto…

Para terminar, nos quedaba de paso el pueblo muy apropiadamente llamado Charco del Palo: se trata de un pueblo nudista. Fuimos para la hora de la siesta, vimos el mar que es muy bonito, el día estaba muy ventoso. Es muy surrealista ver caminar por las calles gente desnuda pero, eso sí, con sombrero y anteojos de sol!!!

 Las calles y casas del pueblito.

Una especie de pileta natural.

Este ha sido entonces, nuestro viaje a Lanzarote, la isla bonita de verdad. Les recomiendo visitarla, sobre todo a las personas con inclinación artística, tanta belleza natural inspira verdaderamente.

4 Días En Costa Del Sol

Tal vez porque se vienen las fiestas (cómo si yo -oh!- preparara una gran cena para decenas de personas!), tener un descansito previo a la Navidad no parece ser una mala idea.

Después de todo, todavía se puede disfrutar del sol en la muy apropiadamente llamada Costa Del Sol, al sur de España.

Nos hospedamos en Marbella aunque la paseamos poco, y visitamos Mijas y Puerto Banús.

Nos alojamos en el muy cómodo complejo de Marriot, donde todo está prolijamente recortado, troquelado y construido. Se veían muchas familias españolas más que las usuales británicas y alemanas ya que en España había sido fin de semana largo.

Este complejo cuenta con piscinas exteriores e interiores, espacios verdes, de juegos, spa (muy pequeño y muy básico), restaurants, proveeduría, etc. Todo para no salir de allí nunca.

Algunas secciones del complejo. De día.

Algunas otras. De noche.

Y nosotros aprovechamos el primer día para descansar y no pasear mucho.

La hora del check-in era a las 16hs y nosotros llegamos a las 12 del mediodía al aeropuerto de Málaga desde donde retiramos un auto y condujimos hasta Marbella, guiados por Quique, un amigo de Ale que vive allí.

Como teníamos esas horas para no hacer nada, fuimos al casco histórico de Marbella, un pequeño y simpático laberinto de callejuelas hermosamente adornadas con flores y flanqueadas por esos ventanales tan españoles.

Muy bello.

Comimos unas tapas y charlamos y saqué algunas fotos. La mayoría de los negocios estaban cerrados por ser la hora de la siesta o del almuerzo, quién sabe, pero estaban cerrados menos los que se dedicaban a vender comida.

“Tapeando” en el medio de la plaza.

Se hizo la hora para entrar al hotel, nos despedimos de Quique y nos alojamos en un apartamento gigante para nosotros dos, ya que tenía dos habitaciones, dos baños, cocina, lavadero, living y un balcón ideal para desayunar o, para el que le guste, tomar sol.

Yo miré todo: muy lindo, muy amoroso pero enfilé para la cama y dormí una siesta de unas tres horas!

Ale me despertó para la cena y fuimos a un restaurant por allí cerca, llamado Elviria. Yo tenía ganas de pedir pescado y pedí el más carnoso que tuvieran y me trajeron el lubina, que para mí fue “wow” y resulta que luego me enteré que es el famoso sea bass (o róbalo como se lo conoce en Argentina) que se come aquí, de lo más común.

Y estaba rico con el risotto de abajo.

Al otro día nos hicimos hacer unos masajes. Elegimos uno que se llamaba “masaje deportivo” y estuvo bueno, no era el típico masaje con aceititos y suavecito, este iba al músculo así que terminé súper relajada, sin ningún dolorcito.

En nuestro tercer día, dejamos ya de no hacer nada y fuimos para Mijas. El pueblito es muy bonito, había bastante gente paseando por sus calle principal y este lugar se puede pasear a lomo de burritos o en carruajes tirados por burros o caballos.

Vista de una parte de Mijas.

La verdad, me dio pena ver a los burritos, había tantos! Pero, no sé, me daba lástima ver sus caritas.

Y menos me gustó que les pusieran un cartel que dijera “burro taxi”!

Nuestro último día decidimos pasarlo en Puerto Banús.

Un pueblo casi ciudad, muchas construcciones, me hizo acordar un poco a Pinamar.

Se veían muchos negocios de artículos caros…

…y muchos yates!

Caminamos por un paseo por donde la gente caminaba, paseaba niños o hacía jogging.

Y al final, de este paseo encontramos un puente.

De lejos parece un mini Golden Gate y cuando nos acercamos y lo caminamos, fue por leer un cartel que había allí que nos dimos cuenta que era todo de madera!

Está sobre un río que desemboca en el mar.

Estuvo bueno pasar las últimas horas caminando tranquilos, disfrutando del día que bajo el sol hacía calor. La temperatura era de unos 18 grados.

Almorzamos con el mar de fondo.

Me di el gusto de pedir lo que siempre pido en España:

Calamar a la plancha!

Como pudimos comprobar, tanto en Marbella como en Puerto Banús, el mar es una preciosura azul pero la arena de la playa es bastante oscura, lo cual “apaga” un poco lo que sería una hermosa playa. No sé cómo será en verano pero tal vez el agua no sea tan fría lo que hace que estos lugares sean lo que son, unos centros turísticos muy importantes.

Playa de Puerto Banús.

Así tan llenos de “descanso” regresamos a Londres, a la rutina, al frío, a la oscuridad pero con un poco de vigor para tirar estos últimos días hasta la navidad!

Unas perlitas:

Una nueva modalidad para la basura: Uno levanta la tapa y tira la basura que no cae en el tacho (eso metálico no es un tacho). La basura cae en una especie de pozo que hay debajo y luego viene un camión que levanta de la parte de atrás a lo que pareciera ser el tacho de basura y “chupa” la basura. Me pareció piola e higiénico.

Tachos de basuras prolijos y limpios.

Monumento gigante en el medio de la ruta. Me encantó!

El Hotel “Vela” De Barcelona

“El doble uve”

La última vez que visité Barcelona, tuve la oportunidad de volver a ver a Federico. Ha pasado un año desde que nos vimos en Londres y, como lo imaginé, Federico ya está trabajando en un lugar mejor y en un puesto importantísimo dentro de este novísimo hotel, el W, al que todos en Barcelona llaman “El Vela”.

El hotel W desde el paseo de la Barceloneta.

Con Pity allí fuimos y tuvimos el privilegio de recorrerlo guiadas por Fede.

Qué importantes nos sentíamos tener un manager para nosotras que nos llevaba para aquí y para allá, mostrándonos todos los hermosos rincones que tiene este hotel!

A la derecha del lobby de entrada está el W Bar. A la izquierda, el restaurant Wave.

Al final del pasillo, en la foto de arriba, encontrás esto:

Hermosa decoración y una puerta...

La puerta te lleva a la pileta.

Aquí uno puede remolonear si no tiene ganas de meterse al agua. (Como haría yo!)

Mientras tanto, Federico nos explicaba sobre la filosofía de este hotel, una onda cool, laid-back, canchera diría un argentino, pero a la vez con mucho estilo.

Nos acercó hasta estos ascensores…

Y nos llevó hasta el piso donde se encuentra la suite más cara de Barcelona: 10.000 euros la noche!

Atrás de la silla del escritorio está el primer diseño, a mano alzada, del hotel.

Wow! Con Pity no sabíamos para dónde mirar y nos quedábamos ahí… Reaccionamos cuando Fede dijo “Sacá fotos si querés.” Uh! Ahí nomás Pity y yo comenzamos! Y luego ella, muy como no queriendo molestar, preguntó: “Me puedo sentar?” “Por supuesto!” dijo Fede. Ah! Entonces yo también probé los sillones!

Esta suite tiene dos habitaciones. La principal, es ésta:

Atrás del respaldo, empieza el baño. Miren el ventanal donde da la bañeraaaaa!!!

Esta es la otra habitación, de dos camas.

Cuenta con una pequeña cocina y cava.

Lo que nos dejó muda fue el balcón, gigante largo y con jacuzzi, sillas, mesas, camas… de todo para disfrutar de una vista espectacular!!!

Qué ganas de quedarme ahí!

Se podían ver estas sillas, muy famosas.

(Ayudame, Pity, por qué eran famosas estas sillas!?!?!?)

Perdón, Fede, no soy tan buena alumna como lo eras vos!

Luego fuimos al Bar Eclipse. Lo estaban limpiando y me gustó ver cómo todos saludaban a Federico muy amablemente y con una genuina sonrisa.

Ahí se puede ver a mi amiga.

Después tomamos otro ascensor.

Pasamos por el restaurant Bravo.

El broche de oro fue el almuerzo en uno de los tres restaurantes, el Wave, con el que cuenta el hotel.

Esto comí yo! Pero con Pity compartimos la entrada y el postre, eh!

Y Fede nos dejó mientras nosotras no parábamos de sentirnos tan mimadas, tan cómodas, tan bien, deleitándonos con el lugar, la vista y la comida!

Cuando estábamos terminando se acercó Fede otra vez para presentarnos otro manager y para regalarnos una caja de chocolates.

Muy ricos chocolates y preciosa presentación!

Fue todo muy agradable pero todo el tiempo yo estuve felicisísima de ver este chico que ha sabido aprovechar el estudio, un chico sano con ideas claras… Si yo, que fui su profesora desde sus 10 hasta sus 17 años, me siento así… Cómo se sentirán los padres! Pero es que me sentí por las nubes cuando me enteré de que la entrevista para entrar a este hotel fue completamente en inglés… Ah! Felicidad y orgullo!

I’m very proud of you, Federico! The sky’s the limit! Thank you so much!