Austria

Vienísima!

Parece que hay mucha gente que se confunde…

Hace rato que tengo en mente este post sobre Viena y ya era hora de comentar algunas perlitas, ayudada por las fotos.

Aquí van:

Una de las primeras fotos que saqué: Un cartelito que simpáticamente te hace saber que si tu perrito ensucia, tenés una multa de € 36.
Los taxis! Por las publicidades, más que taxis parecen autos del turismo carretera! (Eh… yo no sé alemán… eso que está escrito ahí es una publicidad, no?)
Un tram clásico.
Un tram moderno. Lo ves doblar de lejos y parecen orugas gigantes.
Las paradas de los trams. El número indica que ahí para el 71 y los ojitos de gato indica que ese tram también es nocturno.
Por todos lados encontrás estas personas vestidos de esa forma para promocionar espectáculos de música clásica, etc.
En varios sitios encontré balanzas en las veredas al aire libre!
Los tachos de basura y el cilindro con forma de cigarrillo es para poner las colillas. Se fuma, eh? Muchos restaurants tienen todavía el sector fumador y el no fumador.
En todos los restaurants y cafés encontrás los diarios empotrados en estos marcos de madera… o como se llamen!
Baños musicales. Este baño estaba en una estación de subte y desde allí adentro se escuchaba Mozart a todo volumen!

Madame Tussauds, sucursal Viena. Está en el Prater, el parque de diversiones que visitamos con Vampirolla… Sábado a la tarde… ni un alma! Las calles de Viena vacías… Le preguntamos a Paola qué hace la gente los fines de semana. Nos contestó entre categórica y sarcástica: «Y… se suicidan!»
En el parque nos sacamos una foto con Paola y nos la regaló. Paola, la Gioconda Argentina, no?

Los bombones más ricos!!! Los van a ver por todos lados pero a unos precios que van de €5 a €7. Y en todos los supermercados se venden a €2!


Y la revelación: Cómo se compran los diarios, como filmé aquí!

Viena Día 3


Último día en Viena y a pedido de Alejandro, voy a dejar de describir tanta culinaria.

Pero no puedo dejar de mencionar el desayuno del día de hoy, el último desayuno en Viena.

Fuimos al Café Aïda y yo pedí otro clásico ejemplo de la pastelería vienesa, un «golatsche», una factura (o bollo) de hojaldre rellena del queso austríaco que tanto se usa aquí, un queso crema un poco agrio (lo justo) y apenitas dulce.

El desayuno en Aïda.

La apariencia no será wow pero el sabor, no se lo imaginan! Y la masa! Terminé llena de miguitas de hojaldre!

Ale pidió una Heidelbeer-Vanille- Torte, una base finita de bizcochuelo de vainilla, mousse de frambuesa en el medio y todo alrededor crema de vainilla.

Nos levantamos un poco tarde ya que anoche cambió la hora y se tuvo que adelantar 60 minutos, por lo tanto tuvimos una hora menos para disfrutar de Viena. Decidimos, entonces, conocer y visitar el grandioso Palacio de Schönbrunn.

El Palacio visto desde la Fuente de Neptuno.

Además, se tiene una hermosa vista de Viena!

Fuente de Neptuno.

Detalle.

Originalmente este palacio fue la residencia de verano de los Hasburgo. Hoy en día es un sitio declarado de interés cultural por la UNESCO.

La construcción comenzó en el año 1559 y luego fue destruido por los turcos en 1683. Pero en 1686 se comenzó a construir otra vez para residencia de Joseph I.

El esplendor y fama de este palacio comenzó cuando la residencia fue adquirida por Karl VI para dársela a su hija, la famosa emperatriz Maria Theresa, la mamá de María Antonieta, la que terminó en la guillotina en Francia.

El palacio cuenta con 1.441 cuartos y sólo 40 están abiertos al público. Hay también un zoológico, una glorieta bellísima y un invernadero gigante.

El invernadero, de hierro y vidrio.

La visita:

Al llegar vimos que hay 3 tipos de tours:

– El Tour Imperial que dura unos 40 minutos y sale 9.40 euros.

– El Grand Tour que dura una hora y sale 12.90 y se visita lo que se visita en el Tour Imperial más otros cuartos.

– El Tour de Sisi, que dura un día y se visita todo lo anterior más el museo de Sisi que se encuentra en la plaza Hofburg, la que visitamos el primer día. Este ticket es válido por un año.

Este complejo además cuenta con un museo para los niños, un museo de carruajes y un pequeño teatro donde se hacen espectáculos de marionetas.

Nos decidimos por el Grand Tour y fue muy ameno recorrerlo porque te dan una audio guía o si lo preferís, un texto escrito.

Los cuartos, para qué contarles, de una belleza y esplendor como uno ve en otros palacios como el de Versailles, sólo que estos son más y cada uno es muy distinto al otro.

Cada habitación está llena de pinturas de las familias reales que lo han habitado.

Sin embargo, los cuartos de trabajo y el dormitorio del emperador Franz Joseph (el esposo de Sisi) son muy espartanos en decoración. El emperador trabajaba un mínimo de 16 horas diarias y se consideraba el primer empleado público.

Se ven también los cuartos de la famosa y bella Sisi y hay un maniquí que la recrea con su larga cabellera negra.

Se puede ver también el cuarto donde a los 6 años Mozart tocó para la emperatriz María Theresa.

Lamentablemente no se pueden sacar fotos y lo más gracioso fue que en ninguno de los cuartos había guardianes como los hay en otros palacios, para vigilar que nadie toque, saque fotos o filme.

Qué tentación! Pero no lo hice… No me animé porque nadie lo hacía! Así que decidí ser una niña buena y portarme bien…

Al terminar el tour, paseamos por los jardines. El día tan gris y frío le daba una apareciencia todavía más lúgubre a las ramitas que prontamente estarán llenas de flores coloridas.

Jardines lúgubres pero bellos.

Pero no nos dejamos desanimar y caminamos y caminamos y divisamos la hermosa Fuente de Neptuno desde donde se tiene una excelente vista del palacio.

Y seguimos caminando empinadamente hasta llegar a la Glorieta.

Ya sé que todo es muy austríaco pero ese amarillo (llamado «Amarillo Schönbrunn») me trajo a la memoria algo muy británico…

Muy Jane Austen, no?

El techo de la galería. Hay un café.

Un consejito por si vienen? Se fijaron que los tours no son muy caros. Pues tampoco es caro recorrerlo todo y con tiempo suficiente: hay un trencito que por 6 euros lo recorre todo parando en los puntos más importantes y el boleto es válido para todo el día.

No es lindo?

No es genial?

Ok, si prefieren un poco más de estilo, pueden tomarse un carruaje que en 25 minutos te hace un paseo. Claro que ya estamos hablando de gastar 50 euros…

Paseando in style.

Este fue, entonces, nuestro último paseo en Viena.

No pudimos volver a encontrarnos con Paola porque no nos daba el tiempo, el vuelo salía a las 19.15 y a eso de las 17hs teníamos que regresar al hotel a buscar nuestras valijas.

Pues aquí estamos de vuelta en Londres y como siempre digo: Me quedaron muchos lugares por visitar (hay una avenida preciosa con unos edificios de ensueño que son casi todas embajadas, por ejemplo) y muchas fotos por subir pero como siempre digo también, «para la próxima».

La única foto que pude sacar pero porque estaba a la salida!

Viena Día 2

El día 2 en Viena lo comenzamos in style: fuimos a desayunar al Sacher Café. En realidad, hay un Sacher Café, un Sacher Restaurant, un Sacher Confiserie y un Sacher Hotel.

El restaurant, el hotel, el café, la confiserie…

Leí que en el hotel se han alojado muchas personalidades, incluyendo hasta la reina de Inglaterra. En la confiserie se puede comprar la torta que viene en muchos tamaños y en una caja de madera muy monona. Compré una chica y cuando me la dieron, ya estaba embalada como para regalo y me la pusieron en una bolsa haciendo juego. Me hizo acordar a cuando comprás los alfajores Havanna en la costa y ya está todo listo para que te lo lleves!

Esta es parte de la vidriera de la confitería y se pueden ver los diferentes tamaños a la venta.

Y esta es otra parte de la vidriera donde exhiben la vajilla que también está a la venta!

La fama de esta torta ha sido tal que en sus comienzos el complejo Sacher antes mencionado era sólo una pastelería! Es una torta que fue inventada en 1832 por el pastelero Sacher y ha siempre sido la favorita en las cortes imperiales.

Un detalle: hay muchos lugares que ofrecen la Sacher Torte pero sólo la del hotel es la única que lleva, además del nombre, la palabra «original».

Por ejemplo:

La cafetería Aïda ofrece la Sachertorte pero no dice «original».

Verdaderamente, la torta es deliciosa: Es un PERFECTO bizcochuelo de chocolate, aireado, liviano, delicado y sabroso. En el medio tiene una fina capa de mermelada de damascos. El baño de chocolate es perfecto también.

Y la vajilla es preciosa!

Sector de la mononísima cafetería.

Los menúes.

Para leerlos cómodamente:

Como hace Ale!

Si fuera por el gusto de la torta en general, prefiero la del Café Central, la que comí ayer, con el relleno de una fina capa de pasta de almendras. Pero como el bizcochuelo de la Sacher NO PROBÉ NUNCA!

De allí decimos partir para el Palacio Belvedere. Nos tomamos el tram…

Miren qué lindo, hay una revista colgando para leer!

El Palacio Belvedere es un complejo que consiste en dos hermosos edificios separados por un hermoso jardín que en verano debe ser mucho más hermoso todavía pero aún con el día que nos tocó hoy (nada que ver con lo soleado de ayer) pudimos disfrutar lo mismo, sobre todo las fuentes y estatuas que hay diseminadas por todo alrededor.

Estatuas y fuentes en los jardines.

Este es el edificio más grande.

Este, al final del jardín, es el palacio más pequeño.

El mayor atractivo que hay es la exposición permanente en el palacio más grande, de la obra del pintor Klimt e incluye la famosísima obra El Beso.

El palacio más pequeño tiene exposiciones temporarias de arte. Ambos palacios tienen un par de habitaciones muy bellas, muy decoradas al estilo Versalles pero sin mobiliario.

Vimos los precios: € 14.90 para entrar a ambos palacios, €9.59 la entrada para el más grande solamente. Por cuál nos decidimos?

Por ninguna!

Para qué? Ale y yo no somos unos expertos en arte (lo que no quiere decir que lo despreciemos) pero nuestro interés no se centra en pinturas, en este caso. Así que seguimos paseando por afuera y nos volvimos a tomar otro tram para encontrarnos con alguien…

Chicos, conocimos a Paola Vampirolla!!!

Qué lindo fue conocerla! Con ella visitamos unas casas diseñadas por un arquitecto llamado Friedensreich Hundertwasser quien no aceptaba ninguna forma preestalecida. Es por eso que los pisos interiores y exteriores de las casas son ondulados. Salvando las distancias, es un concepto parecido al de la Pedrera de Barcelona.

La Hundertwasser-Haus y la KunstHausWien.

Luego nos fuimos a almozar. Paola ya había almorzado así que nos acompañó con una cerveza mientras nosotros deglutíamos:

Ale, un goulash.

Yo probé un plato típico que es una salchicha como rallada preparada con unas papas que no les puedo explicar lo deliciosa que estaban!

Más un sauerkraut, claro.

Luego nos fuimos al Prater donde hay un complejo con muchos juegos y todo está muy bien conservado y cuidado. La estrella de todo es una noria que fue construida en el año 1896 por el ingeniero británico Walter Basset.

La noria.

Entrada al Prater.

La noria soportó hasta un incendio después de la Segunda Guerra Mundial y ha sido vuelta a la vida con 15 carritos (en sus orígenes tenía 30).

Vista desde la noria.

Después de dar la vuelta, nos despedimos de Paola y nos fuimos a terminar el día como lo empezamos, bien vienés: Fuimos al restaurante Figlmüller, famoso por los schnitzels gigantes que hacen.

El restaurant por dentro y por fuera.

Qué son los schnitzels? Cualquier argentino que ande por el mundo tiene que saber esta palabra importantísima para pedir este plato y hacer entender lo que queremos:

Milanesas!!!!!

Y yo comí otro plato típico, el Taflespitz, carne hervida (esto en Argentina sería un crimen!) con vegetales hervidos

Y una bola de papa a la crema o manteca deliciosa!


Cómo vienen disfrutando Viena hasta ahora? Vendrían? Gracias por los mensajes! No los puedo contestar porque llego súper cansada!

Viena Día 1

Para describir Viena hace falta una sola palabra: imperial.

No, más: Viena es regia, majestuosa, suntuosa. Es delicada y es sólida. Es clásica y civilizada.
Para mí, que amo visitar ciudades, Viena me ha ofrecido un primer día de admiración continua.
Tomamos el avión muy temprano a la mañana, a las 6.45 hora Londres y llegamos con sólo 20 minutos de retraso y eso que el avión demoró bastante en despegar. No que me interesara realmente, dormí casi todo el tiempo menos cuando me ofrecieron el desayuno en el avión…
Llegamos al aeropuerto y nos llamó la atención que antes de pasar por Migraciones uno caminaba por unos pasillos amplios rodeados de cafés y demás negocios. Incluso había mostradores de algunas empresas aéreas.
Todo en el aeropuerto está señalizado para que te tomes el CAT (City Airport Train) que sale €18 ida y vuelta y ok, llegás al centro en 16 minutos pero por 10 minutos más y €3.80 la ida en un tren común, vale la pena tomar el tren común!

Así que si venís, fijate muy bien los carteles, porque para el CAT está todo verdosamente señalizado pero para el común, no. Hay carteles pero hay que buscarlos bastante con la mirada!

El tren común.
Este tren es cómodo, sacás el boleto en la plataforma misma, lo hacés validar y lo tomás. Tuvimos que hacer combinación con otra línea y a la salida de una para pasar a la otra, nos sorprendimos de no encontrar molinetes, sólo unas tímidas maquinitas donde pasar nuestro boleto.

Los molinetes invisibles.

Aaaah, lo primero que vi de Viena, la Staatsoper.

Cuando hicimos el check-in, nos dijeron que nuestra habitación no iba a estar lista hasta las 2pm así que dejamos las valijas y nos fuimos a caminar. Claro que ya eran las 12 del mediodía y mi estómago estaba empezando a protestar…

Había leído de las famosas salchichas y buscamos y buscamos y encontramos un lindo puesto en el medio de una calle peatonal, donde había gente haciendo cola (señal de que la comida es buena) y pedimos una cada uno.

Yo pedí una «milde» y Ale una rellena de queso.

Lo particular es que el pan donde ponen la salchica es una baguette agujereada y es una idea genial, no hay forma de que te chorrees la salsa ni te ensuciás!!

Buen provecho, Ale!

Caminamos por una hermosa calle peatonal y llegamos a la Stephansplatz donde el edificio más importante es la catedral, Stephansdom.

Qué suerte la nuestra, estaba siendo refaccionada! Pero igual se podían ver sectores muy lindos, como el techo de colores.

La Stephansdom es un emblema nacional de Austria, se comenzó a construir en el siglo XII y ha soportado ataques e incendios.

Adentro es bellísima y cuenta con un órgano de 10.000 tubos.

Stephansdom.

Todo alrededor de la catedral y por otros puntos de la ciudad, se pueden ver carruajes tirados por dos caballos cada uno y lo particular es que sus conductores portan ese sombrerito tan simpático, tan británico, diría yo.

Carruajes y caballos.

No sé si notaron pero atrás de los caballos van colgados una especie de sacos de cuero. Es para que no se ensucien las calles de bosta. Muy chic, realmente.

Por ahí cerca se encuentra una de las tantas casas donde vivió Mozart.

Leí que se mudó como 11 veces!

Seguimos caminando y llegamos a la plaza Am Hof, rodeada de unos muy lindos edificios, uno de ellos es una iglesia cuyo nombre interpreto del inglés como «Los Nueve Coros de los Ángeles».

Am Hof.

Este es el Palacio Collalto, donde Mozart, a los 6 años dio su primer concierto.

Y ahí nomás, dando la vuelta te encontrás la Judenplatz, que en el siglo XII fue el centro del Barrio Judío.

El Museo.

La plazoleta.

En el centro de la plazoleta hay un edificio que conmemora el Holocausto Judío.


Este bloque cuadrado, que pareciera no tener gracia y hasta desentonar con lo de alrededor, tiene la belleza particular de estar construido de concreto y lo que parecen ladrillos, son en realidad 7.000 libros con sus tomos puestos para adentro, los títulos de esos libros que nunca se podrán leer y que se perdieron para siempre.

Otra plazoleta muy elegante es la Freyung, donde uno puede encontrar galerías elegantes con negocios que ofrecen antigüedades, joyas y otros productos de calidad.

Divisamos una hermosa fuente, la Austria-Brunnen, diseñada en 1846 con cuatro figuras femeninas de bronce que simbolizan los ríos Elbe, Danubio, Weichsel y Po, los principales ríos de Austria. Y la figura femenina principal representa a Austria.

Fuente Austria-Brunnen.

Cuánto pasó ya de que almorzamos! Ah, no nos podemos perder la oportunidad de darnos una vuelta por el clásico Café Central, donde se puede degustar un delicioso café con un delicioso ejemplo de pastelería vienesa…

Café Central por fuera.

Café Central por adentro. Hermoso. Y apetitoso.

Los precios? Accesibles! €3.90 cada porción de torta o postre. Lo que era más caro era el té o el café. Yo me decidí (y cómo me costó!) por la torta emblema del Café (Calma, calma… Sé de la existencia de la Sacher Torte y de la Demel Torte!) y Ale por un strudel de manzana, riquísimo aunque la masa no era de tan hojaldre.

Ñam!

El sol se iba escondiendo de a poquito y no nos quejábamos porque seguía siendo un bello atardecer. Caminamos por un sector muy imperial, divisando primero el Palacio Imperial de Hofburg.

La entrada. The Michael Wing.

Este palacio es como si fuera la entrada a otras plazoletas donde se encuentra la Biblioteca Nacional y muchos museos así también como la Escuela Española de Equitación, esa que entrena a los caballitos a hacer unas bonitas exhibiciones, que pareciera que bailaran. Estaba cerrada hoy y creo que mañana hacen exhibiciones pero no tuvimos suerte con encontrar entradas…

Y adentro se pueden ver los siguientes edificios:

La Biblioteca Nacional.

La estatua de Joseph II frente a la biblioteca.

Burgtor.

Heldenplatz.

Decidimos salir por donde habíamos entrado y caminamos por otras calles peatonales, la Kohlmarkt and Graben, repleta de gente comprando en negocios elegantes y caros.

Llegando al Kolmarkt Strasse.

Elegante heladería.

La Graben Strasse.

Columna que conmemora los 100.000 muertos por la plaga de 1679.

Espero el paseíto les haya gustado, no doy más del sueño y mañana hay que levantarse temprano para seguir!!!

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