Ale

Seelvainilla & .me

Hace unos días decidí darle un makeover a mi blog. Me gustaba como estaba pero quería cambiarlo un poco, hacerlo un poco más original. Por empezar, decidí cambiar el dominio, llamarlo como realmente se llama. Quería agregarle el .com pero ya estaba tomado y costaba como USD200 para comprarlo. Se ve que alguien ya lo había registrado.
Pero había otras alternativas: .net, .org, .me y me decidí por esta última sin saber que el dominio pertenece al país de Montenegro (gracias Miguel por desasnarme!). Yo lo había elegido por “me”, o sea, “mí/ yo”, pero no está mal, no?
Así que ahora el dominio de mi blog es www.aliciasown.me pero si lo buscás como estaba antes, igual te redirecciona, así que no hay problemas!
Y para continuar con esta “lavada de cara”, qué mejor que contratar los servicios de Seel? Te acordás que te había contado de Seelvainilla?
Fue un placer otra vez. Todo se desarrolló a través de mails y dándole una idea de lo que quería, ella supo plasmar en dibujos y colores mi visión. Y quedé encantada! También me diseñó unas tarjetas que ya mandé a imprimir.
Seel dibuja pero también diseña, hace gráfica y web.
Quien también ayudó fue Ale, con el menú que se encuentra debajo del header y estoy pensando en hacerle unas subcategorías, por ejemplo, ahora clickeás Europa y aparece la lista de países. Clickeás el país que te puede interesar y accedés a los posts directamente. 
Me parece que quedaría mejor si clickeás el país y aparecen las ciudades visitadas y en orden cronológico, no? Aunque Ale opina que sería demasiado. 
No sé, vos sos el lector, qué pensás?
También había decidido cambiar la forma de publicar los comentarios pero desistí. La idea no me gustó mucho porque el número de comentarios sería ficticio ya que estaría contándose lo que yo respondo. Así que por ahora lo sigo dejando igual.
Antes de terminar, te dejo los datos de Seel:
Su fanpage: https://www.facebook.com/Seelvainilla
Su Twitter: @seelvana
Su tienda virtual: http://www.kiendas.com/tienda/seelvanas-kienda/866
y su mail: seelvana@gmail.com

Loca Por Breaking Bad

Aclaro que este post no tiene ningún dato revelador sobre la serie, no cuento nada que pueda arruinar la sorpresa!!!

– Tienes que verla! Tienes que verla! Es perfecta!

– En serio? Para tanto? Te parece?
– Y cómo vas? Por qué capítulo vas?
– Voy por ese en que…
– Pero no has visto cuando…
– No me cuentes, Pity!
– Pero seguro que ya has visto…
– Basta, Pity! No me cuentes NADAAAAAA!! No quiero saber NADAAAAAAAAA!
Y así vinimos con Pity, cada vez que nos encontrábamos desde que a instancia suya, comencé a ver Breaking Bad
“Es que es una serie perfecta!,” me lo repite una y otra vez mientras me muestra una nueva remera alusiva a la serie.
Estas son las que tiene POR AHORA;  es que cada vez que nos encontramos tiene una nueva!
Pues empezamos a ver Breaking Bad al poco tiempo de que haya terminado para siempre. Nos encontramos un mediodía para almorzar y Pity me contaba que estaba de luto, que no podía creer que ya no iba  a verla más y me urgía a verla.
Yo la veía tan fanática que dudaba… y una y otra vez pregunté para asegurarme: “Es de zombies?” “Es de ciencia-ficción?” “Es de bichos?” “Es de vampiros?” y a todo ella respondía que no, que era bien real.
Y por eso me decidí y nos enganchamos con Ale, a 2 o 3 capítulos por fin de semana y terminamos la temporada 4 justo antes de irnos para Kuala Lumpur.
A lo largo de esas primeras 4, de a poco, casi sin darte cuenta, te vas sumergiendo, diría, casi psicológicamente dentro del argumento: no podés ser indiferente, no hay personaje que no esté ahí por una razón y al principio creés que te gustan unos para después despreciarlos o vice versa. 
También te pasa que, como nunca antes con otra serie, cuando vos ves ciertas cosas que decís “Ah, ves, ahora como hizo/ dijo esto, entonces vas a ver que hace / le pasa tal cosa…” solo para inmediatamente quedarte con la boca abierta porque lo que sucede luego es totalmente inesperado e inimaginable… y así y todo, posible!
Me pasó que cuando terminamos de ver la temporada 4, sentí que para mí ya estaba. Sabía que faltaba la quinta todavía pero realmente creía que si terminaba así, ahí, estaba bien de todas formas. A pesar de uno o dos cabos sueltos (o sea, quedate tranquila /o que no es Lost!!!), estaba bien que ése hubiese sido el final.
A la vuelta del viaje con pocas ganas retomamos la temporada 5 y la veía… la veía… hasta que en la mitad todo volvió a sus rieles (en mí, no en la serie) y no pudimos parar más y estábamos a 2 capítulos por día en días de semana, algo inusual para nosotros.
Y así llegamos al día de ayer, en que vimos los últimos 3 y quedé… sí, creo que quedé como Pity: Con ganas de volver a verla, con cierto sentimiento de injusticia porque no tendría que haber terminado NUNCA, con esa sensación de “Y ahora cualquier serie que vea me va a parecer una estupidez!”
Es que te pasa eso: Es una serie tan redonda, tan genial, tan inteligente, tan cruda, que si sos fanática /o de las series tan realistas, esta es tu ideal. 
Además de que los actores son todos geniales. Hasta la bebé actúa bien! Miraba y miraba los capítulos y como nunca antes, con sólo mirarles cómo se iban transformando sus caras sin decir nada… sabías lo que estaban pensando! Me impresionó mucho eso.
El actor principal es Bryan Cranston y su personaje: Walter White.
El actor es muy conocido por haber hecho del papá en la serie Malcom In The Middle. A los demás no los conocía y son todos geniales actores.
Junior, pobrecito! Mi favorito, la verdadera víctima, el que más sufre!
Hank, el favorito de Pity y de Ale.
Mmmmm. La entiendo y no la entiendo. 
Me encanta!
Otra que en un principio me parecía de una forma y después cambié de parecer.

Yo, bitch!

… y así…

Agrego que no solamente esta serie se disfruta por lo actoral y por el argumento. La estética es buenísima y se permite jugar dentro de tanto realismo. Aunque te parezca increíble, por momentos tienen estética de video clip y queda perfecto! La música es bárbara, es original y la recomiendo totalmente. Se te amplía bastante el espectro!

Los capítulos no necesariamente comienzan de forma lineal, las temporadas tampoco. Te va atrapando el principio que puede ser el final, o la explicación de algo que te quedó colgado de antes o la razón de por qué la serie termina como termina!

Es totalmente impredecible y por eso también atrapa! Y encima tiene toques de humor! Y mucha simbología!

Si no la viste, obviamente que te recomiendo que lo hagas pero no se te ocurra preguntarle nada a nadie que creas que la haya visto. Es una serie que se disfruta doblemente cuando no sabés qué va a suceder porque no te lo imaginás.

Si la viste, entendés perfectamente por qué escribí el título que escribí… y seguro estás igual que yo!

Y para deleitarnos con lo que fue y no será más y en homenaje a tanto disfrute, te paso acá unos links muy recomendables para que la falta no se haga tan profunda!!!

(Pero no los leas si todavía no la viste!)

Breaking Bad Wiki: Todo, todo sobre la serie, capítulo por capítulo, etc. Todo.

Talking Bad: Programa que se hizo como complemento de cada capítulo de la temporada 5. O sea, por cada capítulo, hay un programa que lo analiza. 

De acá, acá, acá y acá podés comprar las remeras y demás artículos.

Es hora de verla. O volver a verla.

Breaking Bad. O “La Serie De Los Pelados” como la llamaba al principio!
Habré logrado convencerte? Si ya la viste, cuáles son tus impresiones?

ABBA The Museum, Estocolmo

Blogger invitado: Ale.
No soy fanático de ABBA, pero siempre me gustó escucharlos, recuerdo que en mis últimos años de escuela primaria eran ultra famosos en Argentina, al punto de (o a raíz de) haber sacado un disco cantado en español. Los temas sonaban en la radio, en la tele y en los “asaltos”, por lo que era imposible no conocerse un montón de sus melodías. Quien que hoy ande por los 40 y pico no tuvo sus primeras “apretadas” mientras sonaba “Chiquitita”!.
En esa época, sus integrantes eran: la rubia de Abba, la morocha de Abba, y dos tipos. Después nos enteramos que eran dos matrimonios, y que las iniciales de sus nombres de pila eran los que formaban el nombre ABBA (hoy diríamos un acrónimo).
En ese entonces, la información no fluía como ahora, por lo que era difícil enterarse de ciertos detalles, o incluso conseguir las letras en inglés (aunque ya bien entrados los ’80 había gente que decía que Marie Fredriksson de Roxette era la rubia de ABBA. Total era sueca, cuántas rubias que cantan puede haber en Suecia?).
Fast forward hasta hoy, y gracias a los covers de Erasure, el disco ABBA Gold, los A*Teens, estos locos, los curros de Madonna, y el musical Mamma Mia! , ABBA se sigue escuchando por todos lados. Además, personalmente considero que la música, si bien netamente pop comercial, es buena, los cuatro son muy talentosos como compositores, y los temas tienen esa magia que hacen que te queden grabados para siempre.
La otra vez que estuvimos en Estocolmo se hablaba del museo, pero no había nada en concreto. Finalmente se inauguró en Mayo de este año, en la zona de Djurgården, donde habíamos estado, pero durante un día con un clima horrendo.
Aprovechando entonces que tenía un día en Estocolmo, gracias a mi loco viaje para probar los nuevos 787 de British Airways, me armé un itinerario con dos paradas: El museo de ABBA, y el mercado de Östermalm Saluhall, donde tenía que probar el Toast Skagen.

El tram 7 me dejó exáctamente en la entrada del museo.
Afuera estaban las clásicas fotos para que pongamos las caras, acá asumí el rol de Björn.
Ya había comprado mi ticket por internet, así que solo tuve que ingresar el código en una máquina, y me emitió el mismo. El precio de mi ticket incluía el audiotour, con el que simplemente había que tocar en unos círculos mientras se hacía la visita, para que comience a sonar el relato respectivo.
Bajando al segundo subsuelo, está la entrada a la exhibición propiamente dicha, con el famoso cartel luminoso (supongo que se podría redistribuir para armar el de KISS).

Allí una empleada me pidió que espere mientras empezaba una película de dos minutos, que además servía para ir regulando el ingreso del público a la exhibición.
La película en sí no era demasiado interesante, mostraba flashes de videos y música de ABBA que duraban una fracción de segundo, nada memorable.

Se abre una puerta  y entramos a la exhibición. Lo primero que se vé es una reproducción de lo que sería una típica feria sueca de los ’60, donde solían tocar los integrantes de ABBA antes de formar el grupo. Cada uno de los puestitos mostraba fotos de la niñez y juventud, y datos biográficos de cada uno de los integrantes.

Esta es una foto muy famosa, con un banco delante para sentarse y tomarse una foto con ABBA.

En todos lados había además pantallas donde mostraban videos en contexto de lo que se exhibe. Por ejemplo, aquí mostraban el video de “Waterloo” en el Eurovision ’74, y al lado estaban los trajes, la guitarra que usó Björn, y una de las medallas entregadas como premio.

Los trajes y la pantalla pasando el video en loop.
La guitarra de Björn
La medalla

Reproducción de la oficina de Stig Andersson, manager y letrista de Abba.

Reproducción del estudio Polar, donde grabaron sus últimos discos.

La consola es la original.

Reproducción de la cabaña en la isla de Viggsö en el archipiélago de Estocolmo, donde se juntaban a componer.

Reproducción del taller de costura donde se hacían los trajes.

Reproducción de un típico camarín.

Como ven, muchas reproducciones.
Siguiendo por un pasillo, empapelado con posters de diferentes bandas y otra memorabilia, se llega al escenario.

Estas figuritas me resultan familiares. No sé si no se publicaron en Argentina.
No sabía muy bien de que se trataba, y un empleado que estaba ahí me pregunta “querés subir al escenario?”. Bueno digo yo, que aún no entendía que onda. Entonces me explicó, elegís un tema de ABBA, y te subís al escenario. Delante de éste, hay una pantalla transparente, donde se proyectan unos hologramas del grupo tocando. Visto desde el frente, uno parece estar con la banda. Un monitor muestra las letras, como en un karaoke.
-Qué, tengo que cantar?, pregunté.
-Sí, claro!
-Ehh, mejor lo dejamos para otra vez.
Igualmente me llevó al escenario, y me mostró como funcionaba todo, muy amable como son todos los suecos.
El video de la “actuación”, más los resultados de trivias y otras atracciones interactivas, se pueden ver luego en la página del museo, ingresando el número de ticket de la entrada.

Un vinilo gigante, para sentarse y mirar las pantallitas que contenían artículos periodísticos sobre ABBA.
Estas marionetas son las que se usaron para la filmación del video “Our Last Video” en 2004
No sabía de la existencia de ese video, por suerte en una pantalla lo pasaban en loop, y cuenta con unos cameos de los miembros originales de ABBA, y algunos invitados como Cher, y Eddie de Iron Maiden (?). Acá está el video por si no lo conocen:

Luego llegamos a lo que sería una pista de baile circular, con luces y una pantalla en el piso que pasaba videos. Algunas personas estaban bailando, pero a mí no me pareció particularmente interesante así que seguí de largo.
A continuación, la exposición de trajes.

Muy lindo, pero en realidad tengo mis dudas si todos los trajes son originales. Luego comento algo al respecto.

También las tapas de ediciones de discos de todo el mundo.

Miré uno por uno, y los únicos que parecían ser ediciones argentinas eran este…

Y este, pero realmente no puedo estar seguro. Si alguien se acuerda…
De cualquier manera, faltaba este, que fue con el que se consagraron definitivamente en Argentina, pero aparentemente es una rareza muy difícil de conseguir hoy en día
Así que ya saben, si alguno lo tiene guardado en algún ropero, y quiere hacerse unas kronen, comuníquense con el museo de ABBA en Estocolmo para ofrecérselo.

Sí, primero está “Dancing Queen”, pero Kiss está dos veces, así que…
Entre los discos de oro y platino, tampoco había ninguno de Argentina, aunque según parece, en su momento “Chiquitita” fue el simple más vendido en Argentina de los últimos 25 años.
Y vamos llegando al final, con algunas muestras del musical Mamma Mia!, que no me interesaron en absoluto.
La salida desemboca en el mismo lugar de la entrada. Y allí comienza otra exhibición que es el “Salón de la Fama de la Música Sueca”, con exponentes como Roxette, Europe o Yngwie Malmsteen (por nombrar a los que yo conozco).

Aguante el Ingüi, loco!
En ese momento se me acerca una empleada (la que recibe a la gente y los hace esperar hasta que empieza la película (pero no la misma que me recibió a mi), y se dá el siguiente diálogo:
– ¿Qué tal te pareció la exhibición?
– Muy buena, le contesto.
– ¿Qué parte te gustó más?.
– Ehhh, los trajes.
– Ah, sí. Son los trajes originales, aunque mucha gente cree que son copias, porque los colores son diferentes. Pero en los videos hay otra iluminación, y además los colores se atenuaron con el paso del tiempo.
– Sí, lo noté. Sin embargo, ¿viste los vestidos con los gatos?. Los que están expuestos son largos hasta los tobillos, sin embargo, en todas las fotos son bien cortitos.
– …
– Hay una foto incluso al lado de los vestidos, y se vé bien que son cortitos.
– ¡Bueno, vení, vamos a ver!

Comparen con la foto de la entrada.

Volvimos hasta el lugar donde están los vestidos, y efectivamente era como yo decía. La chica no sabía que decir, no tenía una explicación para esa anomalía. Para salir del paso, le dije que probablemente habían hecho una versión larga y otra corta. Seguramente, me dijo.
Subiendo nuevamente a la superficie, a la salida está el shop, donde tienen a la venta remeras, libros, posters, CD’s y DVD’s y las típicas pavadas, aunque todo es bastante caro.

Los precios:
Entrada: 195 SEK (USD 30)
Audiotour: 40 SEK (USD 6)

Las entradas se pueden comprar por internet, o en el museo, pero en este caso puede haber espera ya que entra una determinada cantidad de gente por hora. Ni el museo ni el shop aceptan efectivo, solo se puede pagar con tarjeta de crédito.
Particularmente el audiotour no me resultó efectivo, son las voces de los integrantes del grupo contando más o menos lo mismo que está explicado en los cartelitos, lo que me distraía por querer leer y escuchar al mismo tiempo.

http://www.abbathemuseum.com/en/

Cómo pudo haber pasado?

Este lunes volví de Argentina. Hice una visita relámpago, estuve poquitos días, los necesarios para mimar mucho a mi mamá pero no los suficientes, claro. Me hubiese gustado estar más tiempo, ver más gente y disfrutar más del bello otoño bonaerense pero no se pudo. De todas formas, estoy contenta de poder haber ido.
Sin embargo, ese poco tiempo fue intenso en cuanto a sentimientos porque saber que no tenía muchos días para estar con la familia me ponía un poco ansiosa. Entonces quería disfrutar al mango y al mismo tiempo, era como que me estresaba saber que había llegado hacía poco y dentro de poco me tenía que ir.
Esto devino en que se me hiciera un poco difícil enfrentar el momento de empacar los bolsos porque significaba que había llegado el momento de partir. Y como nunca antes, los dejé para hacer a último momento, a la noche, después de la llegada de una fiesta de cumpleaños. 
Al otro día, a la mañana, me tenía que ir entonces me levanté temprano, vi los bolsos hechos, me senté a tomar mate con mami y de repente vino a mí la imagen de mi billetera. Mi billetera… Dónde está?
No recordaba haberla visto, no recordaba haberla guardado. Me fijé en mi cartera: estaba el pasaporte (alivio!), estaba un monedero con plata argentina pero no estaba la billetera.
Deshice los bolsos dos veces, saqué cada ítem, los volví a poner en su lugar primero, a la segunda vez los hice un bollo: nada.
Mami vio que me puse nerviosa y trataba de ayudarme; prácticamente revolvimos la casa, abrimos todos los cajones, miramos bajo las camas…
Además de la desesperación, se me sumó la incredulidad: Yo puedo tener muchos defectos pero si te puedo reconocer una virtud es que es RARÍSIMO que pierda algo o me lo olvide. Si no lo tengo, lo más probable es que me lo hayan robado.
Y la cabeza me empezó a dar vueltas, buscando en mi memoria la última vez que vi / agarré la billetera, quiénes estuvieron en casa (Horrible! Sabés lo que es empezar a sospechar de gente de confianza?!) y elucubrando las teorías más disparatadas para justificar todo y a la vez, nada…
A todo esto, faltaba media hora para que me viniera a buscar el remise para llevarme al aeropuerto!
Como no quería poner nerviosa a mami que estaba preocupada, me calmé y traté de ver las cosas más objetivamente: OK, no ha habido un accidente, tengo el pasaporte, puedo viajar, tengo el dinero para pagar el remise. Lo que queda es hacer el trámite para reemplazar las tarjetas y listo. Digamos que era algo solucionable.
Como último recurso loco, llamé a Ale acá a Londres para preguntarle si no me la había olvidado allá, algo que me confirmó que no.
Nos sentamos mami y yo a tomar los últimos mates, me vino a buscar el remise, me tomé el avión, llegué a Londres a la mañana, dejé los bolsos como estaban, dormí un poco, fui a la universidad y cuando volví a la noche, Ale me preguntó si había llamado al banco para denunciar las tarjetas.
Le dije que no porque se me había ocurrido que sería una buena idea desarmar los bolsos juntos porque a veces alguien de afuera ve cosas que uno, no.
Me miró con cara de no entender mucho mi estrategia pero asintió y tomé un bolso, lo abrí e inmediatamente dijo: “ahí está”. 
Yo lo miré incrédula y miré adentro del bolso. Efectivamente, ahí estaba la billetera sobre la montaña desordenada de ropa que había dejado cuando revolvía todo. Ahí estaba la billetera, completa, con todas las tarjetas, con ningún faltante.
Quedé sin palabras. Quedé estupefacta. Es al día de hoy que no entiendo CÓMO no pude verla! Quiere decir que todo el tiempo en que revolví los bolsos y saqué sus contenidos, estaba tocando, sacando y poniendo la bendita billetera y yo sin darme cuenta!
Creo que fue por stress. O la ansiedad por tener que irme. O que los años no vienen solos?

Explicámelo!!!!

Brasserie Blanc En Covent Garden

Al poco tiempo de venir a vivir en Londres, un día cualquiera fui a visitar a mi amigo Jonathan y a su mamá.

Bajé en la estación Richmond donde tenía que tomarme un colectivo y, como no quería caer con las manos vacías, vi que ahí nomás había una pastelería y compré tres pequeñas tortas, una de ellas recuerdo que era de limón.

Cuando llegué, tomamos el té, comimos las tortas, nos fuimos convidando y yo creí estar comiendo un arco iris de sabores: nunca había probado algo tan delicioso, los ingredientes los sentías frescos, el sabor real de cada uno… una delicia.
Me preguntó Marian, la mamá, dónde había comprado esas tortas tan ricas y le dije que encontré una pastelería al lado de la estación que se llamaba Maison Blanc. 
“Oh, bien,” dijo pensativa, “en estos momentos yo estoy boicoteando todo producto francés porque…” y no me acuerdo qué razón me dio pero era por alguna medida económica de Francia contra Inglaterra.
“Pero bueno,” me dijo “por vos haré la excepción…”
Y cada vez que pasaba al lado de alguna sucursal de Maison Blanc me acordaba de esta anécdota!
Maison Blanc fue la primera auténtica pâtisserie francesa en Inglaterra y la abrió Raymond Blanc, un celebrado chef francés que tuvo su despegue en Inglaterra, justamente.

Creo que Maison Blanc ya no le pertenece pero sí una cadena de brasseries que están en diferentes partes de Londres y que sirven tradicionales platos franceses.

El domingo elegimos visitar la brasserie, Brasserie Blanc de Covent Garden. Vi en el website las fotos y me encantó el lugar!
Al poquito de entrar, comencé a sacar fotos desde donde estábamos sentados.

 Me encantó tanta luz natural! Esta foto la sacó Ale desde su lugar.

 Esta foto la saqué yo desde donde estaba sentada.


Habíamos reservado, menos mal, porque estaba lleno. La brasserie se encuentra en pleno mercado de Covent Garden pero arriba, por lo que se tiene una buena vista.

Vista desde nuestra mesa.


Al poco tiempo de sentarnos, nos trajeron el menú y el pan con manteca.

Standard, nada fuera de lo común.


Me llamó la atención que en la mesa hubiera, además de la sal y la pimienta, aceite de oliva.


Yo pedí agua sin gas para tomar y Ale pidió Coca Light. Le trajeron una “coquita” de 200ml y un vaso lleno de hielo. 

Ale, indignado. Se termina en un suspiro!


Decidimos pedir una entrada cada uno.

 Ale, queso de cabra con chutney de tomate envueltos en masa filo.

Yo… se dan cuenta qué pedí?

Sí! Caracoles! Con salsa de manteca, perejil y ajo… Pero me los sirvieron sin caparazón!


Para plato principal, decidí pedir algún plato que nunca había probado: 

 
Una cazuela de riñones de cordero.

 
Ale, steak-frites.


La verdad es todo estuvo delicioso y bien servido. Estuvimos bien atendidos también y lo que más me sorprendió fue que no sentía que estaba muy llena, que a pesar de haber comido dos platos, estaba bien y todavía tenía un rinconcito para el postre.

Y pedí!

 Un posset de naranja de pulpa roja.


Se me hace agua a la boca de sólo recordarlo, qué postre tan rico y tan liviano!

Los precios? Muy buenos, diría que promedio, al precio de cualquier otro restaurant de la zona y como es zona turística, a veces corrés el riesgo de caer en un tourist trap. Pero no en este caso. El Set Menu es por demás conveniente.

Les recomiendo este lugar si vienen a Londres y están por Covent Garden y se quieren dar un mimito. 

Si vienen en verano, hasta pueden ir a la terraza.


Y si están cerca porque van a ir al teatro, pueden ir a tomar algo al bar, que está ahí mismo.

En la antesala del restaurant.


Por el motivo que sea, bien vale la pena ir.

Y tengo que agradecer a mis amigos Pity, Neil, Marlon y Luis que gracias a que me regalaron una tarjeta de este lugar, lo pude conocer! Qué buenos amigos, no?


Los Sueños, Sueños No Son

Nunca me hubiese imaginado ni me imaginé la vida que vivo, cómo la vivo, con quién la vivo y dónde la vivo. Cuando una es una niña y adolescente romántica, tiene sueños de cómo será su vida futura y todo está más o menos estructurado: una casa, un marido (ah, sí, siempre hay un marido) y unos niños. Una vida bastante previsible, parecida a la de los padres.

A los 18 años trabajaba y estudiaba y descubrí que había otras cosas para hacer, más allá de planear casarse: me enteré de que existían los viajes educativos a Londres. Lamentablemente, no podía pagarlos ni mis padres me podían ayudar y quedó como una ilusión, un sueño que no podría cumplir. De todas formas, yo seguí trabajando y estudiando.

Para los 23 años, trabajaba bien en mi casa, tenía muchos alumnos y si quería algún caprichito, me lo compraba pero la mayoría lo ahorraba para comprar libros y materiales para mi lugar de enseñanza. Pero me dí cuenta de que me alcanzaba para pagarme un viaje de estudios a Londres. Y comencé a averiguar.

Ahorré todo ese año y me lo pagué! Mi primer viaje al exterior! Primera vez que me subía a un avión a los 24 años!

Estuve un mes estudiando en un college en Saffron Walden, cerca de Cambridge. Me compraba lo que veía, más que nada material para la enseñanza; a mi hermana menor le compré un sinfín de regalos, al novio de turno también, a mi familia, a su familia… Era como poder acercarles un poquito del lugar maravilloso que estaba visitando y hacerles saber lo feliz que estaba.

1994 en Convent Garden. Allí compré mi primer sombrero.

Al poco tiempo de volver, hubo una fiesta familiar y hablando con el esposo de una prima que viajaba mucho, me preguntó cómo me había ido. Le comenté que genial, que estuvo todo bárbaro y me dijo “Vas a ver que a partir de ahora no vas a parar de viajar” “Noooooo,” respondí incrédula. “No, ya está, ya viajé, ya hice el viaje que quería, ya está…” “No, no. Vas a ver. Una vez que empezás…”

Cuál era mi idea de joven mujer con novio? Próximo paso, casarse. Ya está, ya viajé, ahora a casarse.

Pues no. El marido de la prima tuvo razón.

Ese mismo año la vida como la conocía cambió para siempre: falleció mi hermana, hice un viaje a Brasil con el novio al año siguiente y al otro, todo voló por los aires: chau novio, chau vida previsible, chau cordura.

Y me fui a Estados Unidos un mes,  a pasear. Qué más quedaba hacer si estaba sola, trabajaba y ahorraba y tenía el apoyo moral de mis padres? A viajar!

A partir de allí, se sucedieron los viajes, con novio si lo tuviera, si no, sola; sí, sola, por supuesto, quién lo hubiera imaginado, no? (Aunque sí, alguna vez me parece haberlo imaginado…)

Y cuando menos lo esperaba, conocí a Ale a quien también le gusta viajar y explorar. (Y por suerte no es de los hombres que prefieren estar panza arriba en una playa!)

And the rest is history…

Hay días como hoy en que recuerdo todo lo que yo soñaba y a pesar de que soy más bien pesimista con los pequeños acontecimientos del presente, siempre me imaginé contenta en el futuro.

Y mi presente, este presente que nunca fue un futuro imaginado, me encuentra contenta y satisfecha, a pesar de las pérdidas, a pesar de las ausencias.

(“Crucemos los dedos,” me susurra la fatalista)

De Festejo 10 Años Después

Desde casi principios de este año ya pensaba en querer festejar nuestros 10 años de casados de alguna forma. Se me ocurría una renovación de votos que no fuera en una iglesia o templo. Averigüé cómo es si no es de forma religiosa y, sinceramente, no era el tipo de ceremonia que nos gusta.

Después Ale supo que nos podíamos volver a casar acá por el Registro Civil. Pedí turno y el día de la entrevista para decir qué día queríamos casarnos, nos preguntaron si dudábamos de la validez de nuestro casamiento de Argentina. Dijimos que no, para nada, que era legítimo.

La entrevistadora nos dijo que si uno decide casarse otra vez por civil puede suponer que uno duda del anterior. Como nosotros no dudamos de la legitimidad de nuestro matrimonio, decidimos entonces no casarnos otra vez.

Pues nos quedaba festejar en casa con amigos. Por qué no?

Nuestro aniversario fue el 12 de agosto pero recién este sábado 15 de setiembre pudimos festejar. Agosto es el mes de las vacaciones y fue el de los JJOO, así que eligiendo setiembre, me aseguré de que vinieran todos!

Me acordé de que tenía aquí mi vestido de novia y decidí ponérmelo (por suerte todavía me entra!) y Ale no tiene su ropa original pero igual estuvo bien.

Les confieso que cuando me lo volví a poner, me emocioné un poco, estos 10 años pasaron rápido y vivimos muchas cosas juntos y seguimos juntos y es, por lo menos para nosotros, muy importante.

 Las sandalias las compré acá.

 Así que eso hicimos. Ale me pidió que no cocinara nada, que compráramos el catering así yo también podía disfrutar de la reunión.

Fue una nueva experiencia para mí elegir y comprar el catering por internet. Elegí Waitrose Entertaining, que es una cadena de supermercados de alta calidad y no me defraudó para nada!

Porque lo que compré llega en las mismas condiciones en que aparecen en las fotos. Las tortas, los canapés, los cake pops, todo vino intacto, nada roto ni desprolijo ni chorreado.

Lo pedí para que lo enviaran el mismo día de la reunión y llegaron en estas cajas:

Monas y prolijas.

Les muestro qué comimos? Las fotos son las del website porque yo iba poniendo sobre la mesa y todo iba desapareciendo, cuando quise sacar fotos, siempre faltaba algo! Pero eso era señal de que todo estaba delicioso!

(A mí me encanta todo lo que tiene que ver con catering!) Las fotos muestran una pequeña cantidad de lo que se pidió. Igualmente, no sobró nada!!

Lo salado:

 Vol au vents, gallettes, sandwiches de pescado, carne y vegetarianos, canapés de masa filo, sushi y selección oriental.

Lo dulce:

Cake pops, cheesecake New York style, cheesecake de frutos rojos, panacottas, tarteletas dulces, profiteroles, tarta de limón y torta mousse de chocolate.

Les juro que todo llegó en esas condiciones!

También compramos vinos pero no se tomó mucho porque la mayoría éramos argentinos y algunos de los británicos que vinieron, vinieron en auto así que no podían.

Como nosotros no tomamos, no teníamos ni idea de cuánto se puede consumir. Compramos 12 botellas de vino, 6 tintos, 6 blancos y cervezas Stella Artois, Corona y Sol y seis botellas de Quilmes. Sí! Las venden en el supermercado!

Nuestro amigo Alejandro, feliz!

Sólo se consumieron 3 botellas de vino y cervezas quedaron pocas. Obvio que también hubo gaseosas y agua!

Y nuestros queridos invitados:

Marlon, Pity, Luis, Neil, Tamia, Sergio, Romi, Marta, John, Z, Alejandro, Carlos, Roxana y Brendan.
 
 Los niños Alex y Selene, Luciana, su mamá, en el balcón y Jonathan y Kate.
Tanto Ale como yo disfrutamos mucho de la reunión aunque tal como pasó en la fiesta hace 10 años, no comí casi nada y Pity me juntó unos bocados en un plato antes de que desapareciera todo y de todas formas, no pude comerlo!
 
Pero con lo dulce sí me dí revancha!
Ale y yo 10 años después!

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