Estos Tiempos

These are the times
These are the crimes
What are we waiting for?
What are we hating for?
(These Are The Times – INXS)

 

Ayer volvía del shopping donde fui a hacer unas compras de último momento y me senté en el subte y mientras esperaba que arrancara, prendí el celu, abrí Instagram y lo primero que veo es una foto de Notre Dame en llamas y a la izquierda, un barco turístico, pasando por las calmas aguas del Sena.

Pensé: «Pero qué clase de montaje de mal gusto es este?! Qué mensaje quieren dar…?» Pero recordé que estaba mirando Instagram, no Twitter y ahí me preocupé. Enseguida fui al sitio de la BBC y comprobé que esa imagen apocalíptica era verdad, estaba pasando!

Inmediatamente, como si me hubiese leído la mente, me cae un mensaje de mi amiga Pity preguntándome: «Has visto lo de Notre Dame? Qué tristeza!»

Para esa altura, en ese par de minutos que habían pasado desde el momento en que me había sentado en el subte, ya estaba casi con piel de gallina y muy conmovida.

Pero no me conmoví con ganas de llorar. Me conmovió de la forma que a mí me conmueven estos acontecimientos, como cuando fue el ataque a las Torres Gemelas: sintiendo que estamos siendo testigos de la destrucción. De la clase de destrucción que ves en las películas de efectos especiales espeluznantes. Y que vividos en la realidad, te llenan de incredulidad al principio, porque no podés dar crédito a lo que ven tus ojos, a ser testigo presencial en el mismo momento en que ocurren las cosas, de algo que está más allá de toda imaginación de guionista de película.

En ambos casos, en este de Notre Dame y en el de las Torres Gemelas, sentí también algo de lo que, si me preguntás, no lo creo: el fin del mundo, el poder de destrucción del ser humano y el desmadre tecnológico.

Tragedias así hacen replantearte el rumbo de la Humanidad porque hechos así parecieran demostrate que no sé si vamos por el camino correcto. Que todo lo que queda de aquí en más es peligro. Que el futuro realmente puede ser apocalíptico. Y que uno, pequeño engranaje de estos tiempos, a veces, por más que quisiera, no puede hacer nada más que ser testigo del fuego y la destrucción.