Repensar Y Escribir De Nuevo

En los últimos años (y llevo 11 acá, en el blog) no me pasó que dejara tanto tiempo sin publicar alguna entrada. Siempre tenía o buscaba un motivo para escribir, para subir fotos, para contar… Pero, como habrás notado, hace un mes que no publicaba y me estaba costando bastante.

No fue porque no se me ocurriera nada porque no se trata de un bloqueo. Sino que se trata de replantearme el para qué o por qué.

Comencé a desandar un camino mental y de memoria para llegar al por qué yo escribía acá. El motivo, como lo conté muchas veces, fue volcar en un website, los mails kilométricos que mandaba a mi familia contándoles de nuestras vidas en Londres o los viajes que realizábamos.

La cuestión es que el blog se empezó a hacer conocido y terminó leyéndome más gente que mi familia y hasta puedo asegurar que mi familia casi ni me lee!

Pero como siempre escribí y para mí es lo más natural reflejar con palabras lo que me pase o lo que piense, es que seguí y seguí.

Como empezó a leerme mucha gente y empecé a conocer personas gracias a este medio, escribir empezó a tener otra dimensión porque comenzó a darme una identidad: Tenía un blog que hablaba de mí, un diario público, si querés. Era mi forma de expresarme porque ok, yo vivo en Londres pero no con la familia ni con los amigos de siempre, con quienes sí me expresaba, con quienes sí compartía mi tiempo, con quienes sí tenía una identidad.

De a poco, el blog empezó a ayudarme a transitar diferentes etapas de mi vida. Escribir en el blog se transformó en mi hobby, en mi pasatiempo favorito.

Pero con el advenimiento de Instagram y, sobre todo, de las Historias de Instagram, encontré un medio por el cual expresarme y a tiempo real. Las respuestas que tenía y tengo son al momento y eso también ayuda a conocer e interactuar con personas que tal vez no leen blogs, que solo tienen esta cuenta y que gustan más de ver imágenes que leer textos online o dejar comentarios.

A la vez empecé a notar que no solamente a mí me pasaba esto: la cantidad de comentarios en el blog empezó a bajar y no solamente porque se trata de un fenómeno que le pasa a todo bloggero, sino porque hoy en día casi todo se chequea a través del teléfono y a veces no es muy cómodo escribir desde ahí en una plataforma de blog.

Empecé a ver que el esfuerzo que te demanda un post, por ejemplo, de viajes, no es necesariamente proporcional a la cantidad de comentarios que te puedan dejar. Fotos, videos, contar…

Y ahí empecé a fijarme en algo: Los textos de mis primeros viajes eran larguísimos y, a lo sumo, tenían una foto! Nada más que eso! Y empecé a comparar los textos que últimamente estaba escribiendo con los de antaño.

Me dí cuenta de que a mí me gusta escribir más que publicar o sacar fotos para el blog. Entonces decidí repensar el blog: Escribir y dejar que las palabras te describan un paisaje o un sentir. A veces, estamos tan concentrados en una imagen que no me extraña la frase que repite todo el mundo: “No hay palabras para describir esto”.

Nunca estuve de acuerdo. Nunca la usé. Siempre hay palabras para describir algo, siempre! Hay que buscarlas en uno, hay que escucharse! Hay que animarse a mover los deditos sobre el teclado o tomar la lapicera y apoyarla sobre el papel!

Mi nueva estrategia se volvió a repensar el blog y recalcular: Volver a escribir. Mi blog no es, exclusivamente de viajes, no es exclusivamente de recetas, no es exclusivamente de dar tips… No. Mi blog es de todo eso y de más, de lo que hay, de lo que pase o de lo que piense o recuerde.

Y en eso me quiero concentrar. En volver a disfrutar de escribir por el hecho mismo de escribir y de tratar de expresarme con la palabra escrita.

Claro que voy a seguir sacando fotos. Claro que voy a seguir cocinando. Claro que voy a seguir contándote de nuestros viajes. Y de todo lo que pase, piense o recuerde.

Es solo barajar y dar de nuevo. O repensar y escribir de nuevo.

Gracias por estar!