Platos Monstruosos

Vivimos en tiempos un poco paradójicos. Cuando la mayoría de las personas sabe que se tiene que cuidar de no subir de peso, tenemos que las empresas que tienen que ver con la alimentación (fabricantes de productos y restaurantes en general) te presentan porciones desmesuradamente grandes.

Usé la palabra “fabricante” a propósito porque es tal el nivel de procesamiento que tienen ciertos alimentos, que parecen ser más un producto artificial y plasticoso, que algo fresco y sano para el consumo.

Sin embargo, me voy a detener en los restaurantes.

Nos pasa a todos los que vamos a comer y muchas veces difícilmente terminemos lo que se nos presenta en el plato principal. Ni hablar si pedimos entrada!

(Al menos, claro, que alguna vez por algún motivo en particular, vayamos a un lugar como este y lo servido te dé lástima!).

😛

Acá no se tiene ningún problema de pedir la doggy bag o sea, que te pongan en una bandejita lo que sobró. Es de lo más normal y yo pagué por eso y lo quiero conmigo de vuelta 😀 Contra lo que puedas pensar, nadie se detiene a pensar que sos una miserable, ni siquiera los mismos mozos.

Pero mi post no tiene que ver con “la cantidad” sino el tamaño.

Hoy tenía unas ganas locas de comer milanesas y me acordé de las tres veces que nos sirvieron unas milanesas tamaño monstruo.

Una en Viena, otra en Kuala Lumpur (la de la foto de portada – fijate mi reacción!) y otra en Buenos Aires, la cual comimos entre Ale y yo, sobró, nos llevamos el resto y comimos dos días más de la misma milanesa!

No lo podíamos creer!

Lo gracioso es que me vienen a la mente las milanesas nada más y eso que hemos comido cosas por todos lados!

Y si yo hablo de platos monstruosos, vos de cuáles te acordás alguna vez haber disfrutado? Y dónde fue? Contame!