Los Perfumes Y Yo

Me encantan los perfumes y desde que tengo uso de razón los he usado. Empezando con el famoso Coqueterías y luego Mujercitas, pasando por los de Avon que vendía mi mamá y siguiendo con los importados que desde los ’90 son furor en Argentina.

Mi primer perfume comprado por mí, chica independiente de 24 años fue el XS. Pagué USD50 que en esa época eran 50 pesos  por una botella de 100ml en un negocio de una galería en la calle Florida.

Después, con los viajes que se sucedieron, siempre me traía uno del Duty Free y siempre era una botella de 100ml para que me durara todo el año. Nunca quise comprarme más de un perfume a la vez, quería usarlos hasta teminarlos.

Pero luego adopté la costumbre de usar uno para todos los días (Red Jeans o Anaïs Anaïs – pronunciado, please “anaís anaís”) y el otro para las salidas.

Entonces así disfruté del Tommy Girl, L’Eau D’Issey, Davidoff Coll Water y andá a saber cuáles más, ya casi ni me acuerdo de todos! Encima, jamás repetí perfumes, salvo los que usaba diariamente.

Y uno que recuerdo con amor es el que Ale me regaló cuando recién empezamos a salir: el perfume más hermoso por los recuerdos que me trae, Romance by Ralph Lauren.

Otras costumbres

Desde que vivo acá, ya no gasto tanto en perfumes. Me parecen caros! Pero es que no hay mucha diferencia de precio entre los precios de los negocios y los del Duty Free. Incluso algunos pueden estar más baratos, cuando se trata de los clásicos.

Es por eso que ahora me compro las botellitas de 50ml y cuando se me termina voy a la perfumería que te recomendé acá y miro precios; pruebo y testeo los que más o menos están (para mí) a precio razonable y me traigo uno.

Lo que pasa es que acá el dinero rinde de otra forma y por el precio de un perfume te podés comprar capaz que hasta tres pares de zapatos o dos o tres carteras o ropa!

Un ejemplo:

Mirá este precio!

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Un regalo sorpresa

Hace poco estuvieron Deborita con su mamá en casa. Miriam, mi amiga y vecina de toda la vida, volvía de pasear todos los días y siempre tan perfumada! Usaba un perfume que era cuestión de que ella entrara y me perfumara todo el ambiente! Me encantaba porque no era una fragancia dulce ni resinosa. Era una fragancia de flores casi cítricas, algo de jazmín y rosas, tal cual me gustan a mí las fragancias.

Le pregunté un día que perfume era, que me parecía el más rico que alguna vez haya probado:

Me mostró la botella.

Me dijo que lo compró en una perfumería de Quilmes.

Miré la caja. Qué sorpresa!

Le comenté que se lo preguntaba porque me parecía una fragancia única, deliciosa, no sabía cómo explicarle lo mucho que me gustaba!

Y así, Miriam cada mañana me dejaba su botella de perfume sobre la mesa del comedor para que yo me lo pusiera antes de ir a trabajar.

Esas son amigas!

El día que se fue me sorprendió diciéndome que me dejaba la botella de perfume para que siguiera disfrutando de este perfume, que, para mí, es soñado.

Por qué?

Porque lo uso y lo huelo TO-DO-EL-DÍ-A! Todo el día lo siento y eso que me pongo lo normal, en las muñecas y a ambos costados del cuello.

Cuando Ale vino de Argentina, me dijo que Miriam y Deborita me enviaron lo que ves en la portada, una caja con ese perfume todito para mí!

Me encanta! En realidad, me gustan mucho los perfumes que pueda disfrutar yo al mismo tiempo que los demás y lo que menos me importa es la procedencia. El perfume me tiene que gustar y listo!

Y vos cómo te llevás con los perfumes? Tenés un preferido? Tenés alguno que recuerdes con particular afecto? Alguno que te hayan regalado? Importado? Nacional? Contame!