Una Oyente Desilusionada

Me siento como si todo este tiempo hubiese sido cómplice.

Desde el año 2000 que fui una fiel oyente de Ari Paluch en la radio que se encontrara. Me acuerdo de poner la alarma temprano y que al sonar escuchara su voz contando las noticias del día. En esa época estaba con Federica Guiberalde y eran un team radial de aquellos!

Siempre me gustó su estilo de radio, su capacidad para analizar la realidad y la política y su humor.

Y me siento culpable además de cómplice.

Me siento desilusionada y defraudada.

Porque SIEMPRE escuché a Ari. A la mañana y a la tarde. Y cuando nos vinimos a vivir a Londres, a pesar de la diferencia horaria también lo escuchaba, hasta la medianoche, claro.

Y si nos íbamos de vacaciones, también! Me acuerdo una vez en Japón, Ale y yo escuchando a Ari desde el app del teléfono, un auricular cada uno…

He llamado a su programa y hablado con él por alguna consigna del día. He twitteado y lo han leído al aire.

Debo reconocer que hace unos años, cuando comenzó con la movida del “combustible espiritual” me aburría un poco porque el género auto-ayuda no es de mi interés. Los jueves, en la última media hora tenía a alguien invitado para hablar de temas espirituales y entonces lo apagaba porque dentro del término “espiritualidad” a veces iba cada uno que deliraba taaaaanto…

Encontrarme con esta noticia, esta denuncia tan rotunda me ha dejado como te conté más arriba. Porque empezás a recordar de alguna vez que se comentó algo de él, de que había acosado a tal o a cual…

Empiezo a replantearme por qué no lo dejé de escuchar antes? Por qué seguí? Y ahora? Es un dilema difícil el que muchos de sus oyentes debemos tener en estos momentos. Qué hago? Separo al ser humano del profesional? Sigo escuchándolo a pesar de la denuncia? Es esta denuncia legítima y justificada? A quién le creo? Espero a que se manifieste la justicia?

A mí me despierta ganas de dejar de escucharlo. De repente vienen a mí como catarata frases que alguna vez le escuché decir como si fuesen humorísticas y ahora me doy cuenta de que, tal vez disfrazadas de humor, en realidad estarían manifestando alguna otra cosa.

Me acuerdo que solía decirle a Federica, cuando ella por ahí terminaba de contar algo: “Muy bien, Fede, bueno, ahora vestite” o cosas así.

Hoy leía sobre una empleada de la radio que se sintió ofendida o repudiada cuando se lo pasó hablando de lo bien que le quedaban sus calzas y lo repetía una y otra vez…

Y sabés que yo me acuerdo de ese día? O será que esa clase de comentario se lo escuché decir muchas veces?

Sinceramente estoy triste y no por él, como diciendo “Pobre Ari, mirá lo que le pasa…”

Al mismo tiempo, no sé si está bien “condenarlo” como lo estoy haciendo…

Pero no me dan ganas de escucharlo.