Fin De Semana En Oslo

De Noruega conocíamos Stavanger así que visitar y conocer Oslo estaba pendiente, ya que se trata, como tú bien sabes, de la capital de este país.

Este fin de semana, que venía a ser el broche de los hermosos paseos por Singapur y Doha, lo paseamos y pasamos de una manera alternativa y que me dio qué pensar sobre cuando uno viaja a una ciudad que no conoce y la forma de planear un intinerario.

Te vas a dar cuenta, a lo mejor, cuando te explique de qué forma encaramos el paseo por Oslo.

Cómo empezamos a pasear Oslo

Fuimos al Centro de Información Turística donde nos atendieron divinamente.

Primero tuvimos que sacar número.

Mientras esperábamos saqué fotos del lugar y sus comodidades.

De casualidad, encontré unos mapas que me parecieron no ser para mí pero al mirarlos con más detenimiento, con Ale decidimos seguir algunas de sus rutas.

Es que la idea original era ir a hacer un paseo a las 4pm, las caminatas gratuitas que hay en toda ciudad europea. Como era el mediodía y teníamos que esperar unas 4 horas, nos pareció una buena idea hacer algo de lo que mostraba el mapa hipster y después enganchar con la caminata.

La mejor decisión

Estuvo buenísimo porque visitamos áreas donde no había un solo turista!

Pasamos por una linda plaza.

Oh, sorpresa!

Y llegamos a otra donde había un mercado de productos orgánicos.

En un momento nos acercamos a alguien que estaba haciendo como una fogata y me invitaron: estaban “asando” pan, era un sector para niños. Les dije que sí, nos quedamos charlando un rato con el puestero y después me comí el pan. Rico! 😀 Y qué gente más simpática!

Muy bien, niño! Felicitaciones a tus papis.

Más allá del mercado

Seguimos caminando, encontrando lindos edificios.

Estábamos camino al Mathallen, un mercado cerrado donde también se puede comer y, como si nada, nos encontramos con un río con una corriente tan poderosa y ruidosa!

Me gustó, sentí que estaba en Córdoba!

Llegamos al mercado, entramos y lo paseamos un poco.

Seguimos caminando siguiendo el mapa aunque si no lo seguís, también se pasea bien!

Telthusbakken

De casualidad nos metimos en una callejuela, donde las casas eran de madera.

Bonitas.

Originales!

Esta calle no estaba marcada como para ser paseada en los mapas que teníamos pero te la recomiendo para cuando vengas a Oslo. Se llama Telthusbakken.

Vigeland Sculpture Park.

Es increíble este lugar, vení a ver!

Se trata de un parque gigante que tiene más de 200 esculturas hechas por el artista Gustav Vigeland.

Vas caminando por un puente flanqueado de esculturas buenísimas.

Me gustaron todas y te elijo algunas.

Me gusta el movimiento que tienen, lo que sugieren o cuentan!

Esta es la más famosa, un bebé enojado!

También hay una fuente.

Y el camino te lleva a este obelisco de cuerpos.

Y a los costados tenés estas otras esculturas.

Hay una pequeña plaza casi oculta.

Donde hay esculturas de bebés en diferentes posiciones.

Y en el centro está esta estatua.

Me gustó mucho por las escenas que, yo consideré, son muy amorosas y rescatan el amor entre padres e hijos.

Te imaginarás que para la vuelta, mis piernas no daban más! Me dolía todo y estaba que me quería ir a dormir, ni siquiera pensaba en comer.

Cuando por fin llegamos al hotel, mirá lo que encontramos sobre la mesa!

Estaba todo riquísimo! Así que comí, me bañé, me acosté y al segundo, según me contó Ale, ya estaba dormidísima!

Últimas horas en Oslo

Al otro día, el domingo, basados en ciertos itinerarios tradicionales, marqué unas cosas en el mapa y salimos a caminar por nuestra cuenta.

Comenzamos con una foto con el tigre.

Seguimos por el Opera House.

Y vimos esto y nos acercamos.

Esta especie de container es un punto, en este caso, el número 10 que tiene información turísitica del lugar, de alrededores y un mapa para seguir itinerarios.

También tiene muestras sensoriales, en este caso para que huelas aromas que tienen que ver con el lugar en el pasado.

Para desorientados como yo, qué mejor! Más claro imposible!

Entonces seguimos este itinerario pero claro, empezando por el final. Pero qué importa!

Pasamos por lugares curiosos.

Plazas amplias.

Llegamos a un museo de los premios Nobel de la Paz.

Entramos pero había que pagar y tampoco teníamos tanto tiempo ni ganas!

Seguimos por la ciudad y a pesar de lo nublado que estaba, se podía disfrutar de los colores.

Volver a Oslo

Por qué no?

Oslo es muy amigable y la paseamos muy relajados y a como se iban dando las cosas o lo que veíamos. Los mapas ayudaron, claro, pero también fue lindo lo que descubrimos sin querer. Hay muchas otras plazas con unas hermosas vistas de la ciudad, el Parlamento, la Casa Real, el castillo, hay tantos otros lugares por los cuales pasamos por afuera pero fue solo un fin de semana así que queríamos aprovechar los exteriores.

Pensamos volver cuando sea invierno o cuando sea otoño el año que viene así aprovechamos y la paseamos por los interiores de esos edificios emblemáticos.

Me gustó esta ciudad que me daba misteriosa pero pudimos descubrirle sus secretitos.

Te gustó a vos? Si andás de paso por Europa, te la recomiendo!