Doha Día 1

Un primer día para descubrir.

Llegar a Doha estuvo bien ya que tuvimos un viaje tranquilo de unas 7 horas. Dormí bastante así que cuando llegué estaba de buen humor.

Todo venía bien y encastrándose: Cuando llegamos al aeropuerto, tomamos un taxi (no son caros) y llegamos al hotel después de unos 20 minutos de viaje así que no estuvo mal.

Eso sí, en Doha, por lo menos en esta parte del año, se hace de noche a las 5.30pm pero el calor no amaina. El calor de horno sigueeeee!

Por eso estaba cansada para esta hora y Ale igual quiso ir al mercado Souq Waqif. Vio en Google Maps que estaba a unos 15 minutos caminando de donde nos alojamos.

El amor es ciego y a veces muy confiado.

Por qué le hice caso? Claro, él veía que el mercado estaba “acá nomás” pero 15 minutos caminando con calor de 38 o más grados no es para nada gratificante ni siento que vale la pena!

Encima pasamos por sectores de la ciudad que estaba en arreglo: había pedregullo, arena y veredas en reparaciones por todos lados; polvillo, calor, baches, gatitos famélicos… de todo! Se hacía peligroso (a mi entender) caminar por las calles en sectores, con el tráfico que te pasaba al lado… horrible!

No tenía miedo porque, no sé, no se me ocurrió pero sí estaba con un malhumor de aquellos!

Después de muchas protestas, llegamos finalmente al mercado.

Ya estaba cansada, transpirada, con los pájaros volados y bastante mareada porque no había tomado una gota de agua.

Pero una vez que llegamos decidimos ir a cenar. El amor y el hambre, los motores de la vida.

😛

Hay mucha oferta gastronómica: Hay puestitos de comida pero más que nada, restaurantes. No nos podíamos decidir por cuál así que buscamos en TripAdvisor cuál era el restaurant del mercado que más recomendaban y nos dimos cuenta de que estábamos parados justo en la puerta!

Este es.

Entramos y wow!

Muy bonito por donde miraras!

La decoración te puede parecer recargada pero quedaba tan bien!

No me pareció pretenciosa para nada. Bueno, acorde al lugar.

Pedimos lo que está señalado.

Ale y yo pedimos cordero preparado de forma diferente.

Con arroces con sabores diferentes.

Parece poquito pero estos guisitos de esta parte del mundo son tan deliciosos! Y llenan! Comimos bien y también tomamos agua y unos jugos y el aire acondicionado a full ayudó a recargar energía.

Al partir me quise sacar una foto en el hermoso y lujoso pasillo.

Notarán mi vestimenta: En este país una tiene que vestirse con decoro y por más calor que haga, mis amores, los hombros no pueden estar al descubierto. Así que a ese enterito que me hubiera venido bien usar así nomás, le tuve que agregar una remera que me cubriera un poco.

Después salimos a dar unas vueltas.

Hay un sinfín de pasillos por donde podés adentrarte y descubrir más cosas para comprar.

Lo bueno es que están bastante frescos así que viene bien perderte por ahí.

Hay de toda clase de puestos y productos.

La sección telas! De todas las texturas y colores!

También hay antigüedades.

Yo quise sacarme una foto con esta tetera gigantesca!

Lo que no me gustó mucho fue una sección donde se vendían animales y estaban todos enjaulados. Gatitos desmayados del calor; cachorros de perros en jaulas pequeñas; loros, canarios, hamsters… Muchos animalitos sufrientes y que te causaba mucho dolor ver! Así que quise irme pronto.

Fuimos para la plaza principal, desde donde se veía la mezquita Fanar.

Ya era tarde para nosotros y emprendimos la marcha hacia el hotel, sabiendo que de querer recorrer todo el mercado, nos iba a llevar mucho más tiempo y energía… pero no dábamos más!

Para ser un primer día, aunque fue conocer por la noche, lo que vi me gustó a pesar del calor, el resfrío de aire acondicionado que tengo y el dolor incipiente de garganta!

Mañana saldremos a descubrir la ciudad de día. Nos acompañan?