Mi Mundo Privado Y El Del Trabajo

A mí me gusta mi trabajo. Lo disfruto, me pone nerviosa o ansiosa a veces, dependiendo de lo que tenga que hacer en el día. Pero es algo del momento, no es que constantemente me tiene mal y vuelvo a casa acongojada. Una vez que termino de trabajar, me olvido de todo y me voy a mi casa.

La verdad es que al poco tiempo de empezar a vivir acá conseguí trabajo y nunca hubo problemas con el tema de que soy extranjera. Si bien tengo pasaporte europeo, no soy nativa, ergo, soy extranjera, pero eso nunca fue motivo de problemas ni de diferencias.

Acá las empresas, desde su website y en los contratos que firmás, se enfatiza que no se permiten ni comentarios ni chistes ni bromas ni nada que se le parezca, que sean racistas o xenófobos o discriminatorios. Lo dice bien clarito, cosa de que lo sepas y te comportes acorde.

Esto es porque por ley (Equality Act 2010) no se puede discriminar a nadie por ningún motivo, como bien está especificado en la misma.

Pero esto no significa que andemos todos reprimidos, con miedo a hablar o a decir las cosas. Nada que ver, se trabaja muy relajado y en la práctica te das cuenta del trato igualitario que recibimos todos.

Todos.

Y eso lo viví siempre en cualquier trabajo que tuve. Esa cláusula es para dejar blanco sobre negro que este tipo de comportamiento en el trabajo no se tolera y es razón para un sumario, mínimo y dependiendo de qué tan grave haya sido tu comentario o comportamiento, sea motivo de despido.

La consecuencia es que se trabaja bien, sin temor y sabiendo que estas respaldado si sentís que alguien te faltó el respeto. Se sabe que tenés derecho a exponer tu caso y luego se ve cómo se lleva adelante.

Lo que puedo asegurar es que lo que se espera de alguien que trabaja en algún lado es que, justamente, haga su trabajo, se comporte acorde y respete a los demás. Después, si vos tenés opiniones sobre razas, credos, sexualidades, bueno, dalas en un ámbito privado o donde te hayas reunido para tal fin. El trabajo no es el ámbito para exponerlas.

Obvio que nada es perfecto y constantemente hay problemas en el mundo laboral de gente que se siente ofendida, discriminada o que se le faltó el respeto. A mí no me pasó nunca pero te puedo asegurar que la regla general es que no pase. Los casos que suceden muchas veces se consideran únicos y son informados en los medios.

En el trabajo hablamos de cualquier tema: de las noticias, de la tele pero no necesariamente de la vida privada ni las ideas que tengamos sobre ciertos temas.

Porque ese es otra cosa que ves acá: es muy muy raro que en el trabajo te pregunten por tu vida privada: si estás casada o tenés hijos o dónde vivís… Esa es información que vos sos libre de dar si querés pero que no necesariamente sea obligación de saber para tus compañeros.

Todo depende de la persona y cómo lo tomes. Tenés todo el derecho a decir: “Perdón, pero no quisiera hablar del tema” y ya esta, nadie se ofende.

A mí me pasó que en este trabajo tenía un compañero que aprovechó que mi jefa se fue de la oficina un momento y me preguntó si tenía hijos, si estaba casada, etc. Yo me sorprendí porque jamás en ningún trabajo anterior me hicieron esa pregunta. Pero no me lo tomé a mal y le contesté. Luego comprendí que preguntaba porque él era de contar TODO de su vida doméstica: las cosas que hacía su hija, dónde iba el fin de semana con su familia, etc.

(Y también me di cuenta que aprovechó que se fuera mi jefa porque sabía que ella le iba a regañar – en buenos términos- que esas cosas no se preguntan!)

😛

Hay códigos que los aprendés con la práctica. Por ejemplo, enseguida de conocerla me di cuenta de que mi jefa es muy reservada. Es muy buena persona, muy buena jefa pero tiene esto de no contar su vida o muy poquito y por ahí te cuenta que fue a algún lado el finde o hizo tal cosa y “la persona con la que estaba me ayudó a blah blah blah” pero yo no sé si está casada o tiene hijos. Tal vez pueda inferir que no porque jamás mencionó el tema pero nunca se sabe.

Y como yo veo que ella habla de esa forma, pues no hago preguntas. Eso es lo que aprendés: observás al otro, sus comportamientos y de qué temas habla y así tenés idea de poder preguntar o no.

Pero, convengamos, qué necesidad hay de andar ventilando tu vida en tu trabajo! O mejor dicho, qué necesidad hay de que tus compañeros te pregunten por tu vida privada!

Es como que uno se tiene que ver forzado a dar explicaciones a gente con la que solo compartís horas de trabajo y conocer la vida privada del otro no es garantía de llevarse bien, no?

El tiempo te dirá si el compañerismo da como para que se pueda ser amigos.