Caracas, Venezuela
Año 2001

Primeras impresiones.

Me gusta viajar y me gusta escribir. Me gusta contar y compartir vivencias en otras ciudades y países. Y también me gusta aprender de lugares que nunca visité, como por ejemplo, Venezuela. Nunca se me dio ir pero mi primo sí fue, en el año 2001 y con tantas noticias tristes que están llegando del país hermano, me acordé de esa vez que Marcelo fue, hace ya tanto tiempo y le pedí que por favor me escribiera algo para el blog.

Y cumplió mi primo querido! Lo que vas a leer es su primera impresión de la ciudad y ciertos escollos que tuvo que sortear, cosas que vas a leer que en su momento nos sonaban tan increíbles por lo raras o desconcertantes.

Pero qué mejor que leerlo a él!

Desembarqué en el aeropuerto de Maiquetia un 4 de Julio de 2001. Una gran aventura comenzaba… 21 días me esperaban en un intento de disfrutar de mis vacaciones de invierno.

Como dato anecdótico recuerdo que no bien tuve en mis manos la maleta y realicé el control de admisión al país, busqué la plataforma de pasajeros para subir a un taxi que me llevara a mi destino final: la ciudad de Maracay.

Una gentil persona me recibió con la promesa de realizar mi viaje en su taxi/remis… y enseguida fue interceptado por otro hombre que le decía: “Deja esa maleta! El pasajero es mío!”. Yo no entendía lo que sucedía… Dos personas discutiendo por brindarme su servicio!

Posteriormente, el chofer que intercedió por esta persona que ya había tomado mis valijas me comentaba: “Estos hombres no son remiseros del aeropuerto. Son ladrones que te suben a sus carros y luego te quitan todo lo que tienes y te abandonan en la ciudad!… No podemos quitarlos de aquí”…

La persona que por un momento se comportó de tan amable manera se llamaba José. Y en su camioneta blanca y con el logo de la Empresa de Remis al servicio del aeropuerto, nos dirigimos por autopista hacia mi destino.

Lo que más recuerdo eran sus recomendaciones: “Como vamos a atravesar algunos túneles, te advierto que si se rompe el parabrisas, no detendremos la marcha, ya que aquí los delincuentes tiran piedras o tuercas para que te detengas y así puedan asaltarnos!”

Tremendooooo… No podía creer lo que me decía! Esto en Argentina aun no se veía! En mi mente no cabía la posibilidad de que eso pudiera sucedernos!

Luego de casi tres horas de viaje llegamos a destino, con todo lo que José me contó, recuerdo que le dije: “Yo no me bajo hasta que esté en la casa de mi amigo!”

Asi fue… alrededor de las 21 hs, le pagué por su servicio y comencé a conocer las costumbres de otro país: su gente, su forma de hablar, su manera de pensar…

En aquel fin de semana que siguió a mi llegada, la capital Caracas sufrió 150 asesinatos a manos de la delincuencia, cifra por demás impresionante para mi tranquila vida en Argentina. Los comercios cerraban sus persianas a las 19 hs y a partir de ese momento parar en los semáforos no era aconsejable para los conductores. Mi amigo Pedro me decía: “Marcelo, si nos detiene el semáforo, no me detendré! No te asustes pero aquí hay mucha delincuencia juvenil que no le teme a nada!…”

La verdad es que, así como en su momento me llamó la atención lo que me contaba, ahora leerlo me da tristeza porque yo a mi primo le pedí que me contara su primera impresión de la ciudad y es este relato tan triste que te puede dar escalofríos.

A veces, los relatos sobre viajes no necesariamente son alegres. Pero relatar tus impresiones siempre vale la pena, para conocer, para entender, para reflexionar…

Esperemos que el sufrimiento de este pueblo tan querido se termine en algún momento y puedan vivir como se merecen!

Gracias Marce!