Por Las Mañanas Del Fin De Semana

Quietud.

Cuando era adolescente y luego joven, volver a la madrugada de una fiesta o de bailar me parecía la apoteosis de lo cool, aunque en esa época no se usara esa palabra.

Veías el amanecer o el pleno día y te alegrabas por lo bien que te había ido y te ibas a dormir llena de energía y felicidad o te volvías medio bajoneada por lo mal que te había ido y te ibas a dormir agotada y triste.

Pero te ibas a dormir y te levantabas como a las 5 de la tarde y comías algo o hacías tus cosas o lo que fuere, pero qué importaba pasarse el día durmiendo.

Nunca tomé dormir como una forma de perder el tiempo, al contrario, me parecía la mejor inversión porque me garantizaba pilas para vivir los días y pasarla bien, sobre todo durante las eternas vacaciones de verano.

Serán los años o el metabolismo pero hace mucho que me pasa que no importa qué tan tarde o temprano me pueda ir a dormir, me despierto no más de las 10 de la mañana un sábado o domingo o feriado. Y si me despertara más tarde, me pongo de mal humor porque siento que perdí el día.

En realidad, lo que perdí es la mañana y sí, deben ser los años, porque ahora disfruto mucho de las mañanas.

– Me gusta mirar el cielo, esté soleado o nublado, mientras desayuno.

– Me gusta tomarme mi tiempo para leer el diario.

– Me gusta prepararnos un desayuno de bacon, huevos revueltos y tal vez alguna tostada y disfrutarlo en silencio.

– A veces me gustaría escuchar música pero me resulta un tanto difícil elegir qué. Me gustaría algo tranqui, parecido a Enya pero no conozco más allá de la irlandesa.

– Disfruto mucho de caminar si se da un paseo, y mirar y disfrutar de las flores y plantas. Eso que yo veía hacer a mi mamá y a mis tías, pararse en cuanto cantero encontraran y fijarse el color o las formas o el perfume, ahora lo hago yo y es muy posible que les saque una foto.

– Cuando estamos de viaje me despierto siempre temprano para comenzar los paseos lo antes posible y también para tener tiempo de desayunar algo rico y / o exótico en algún lugar mono o loco.

En realidad, me gusta empezar el día relajada y trato, desde hace un tiempo, no quedarme en piyamas y bata todo el día como hacía antes porque eso me da más pereza y hace que me quiera quedar adentro.

Lo puedo aceptar en invierno pero cuando los días son primaverales prefiero vestirme inmediatamente después de levantarme, así me obligo, de alguna manera, a hacer algo.

Cómo cambian las costumbres. Jamás lo hubiera imaginado mientras me iba a dormir en esos amaneceres post diversión!

Y a vos qué te pasa con las mañanas del fin de semana? Te gustan o preferís dormirlas? Contame!