Cuando Vivíamos Sin Teléfono

A casa llegó el teléfono cuando tenía 11 años y fuimos unos de los primeros en la familia en tenerlo.

Ese año no sé qué pasó con ENTel (busquen en Google, chicos) pero se pusieron las pilas y empezaron a instalar teléfonos por todos lados. Hasta ese entonces escuchábamos conocidos lamentos de varias personas que venían esperando la instalación de un teléfono por 10 o hasta 20 años!

Nuestro teléfono era gris con disco. Algunos eran rojos o verdes y esos costaban más caros. Otras familias les ponían candado para que no se usara sin la supervisión de los padres.

Así que antes de cumplir los 11, nuestra infancia transcurrió sin teléfono y hoy recordando esto, me doy cuenta de que, de todas formas, nos encontrábamos igual para los cumpleaños o íbamos a visitar a las tías y a los primos sin avisar. Llegábamos, tocábamos el timbre o golpeábamos las palmas o nos íbamos anunciando por el pasillo o zaguán (sí, chicos, busquen en Google), nos saludábamos, salíamos a jugar a la vereda y enseguida se ponía la pava para tomar mate.

No se avisaba si íbamos como tampoco si llegaban de visita a tu casa.

Mi mamá se visitaba seguido con una amiga y no recuerdo que tuvieran un día fijo para verse y tomar mate y charlar. Mamá a veces decía: “Hoy seguro viene Cata” y sí, casi siempre adivinaba. Y si no venía ese día, venía al siguiente!

También solía venir mi prima Mabel los domingos a tomar mate y siempre traía facturas! No recuerdo jamás que mi prima avisara que venía, incluso cuando ya teníamos teléfono!

😛

Claro que lo que yo te describo era así también porque nuestras madres no trabajaban o las tías que ya eran grandes estaban en su casa siempre. Y también había más tiempo libre.

Pero me pregunto si la vida ha cambiado mucho… O qué es lo que cambió? Porque hoy en día también hay mamás que no trabajan y tienen amigas que no trabajan o primas que también tienen hijos y, sin embargo, caés a la casa de visita sin avisar?

Qué pasaría si fuéramos  de visita sorpresivamente? O si te llegaran de visita sorpresivamente! El teléfono (y todo lo que vino después) le ha sacado un poco la espontaneidad a la vida cotidiana, no?