Bali Día 3

Habiendo quedado conformes con la excursión del miércoles y habiendo experimentado lo cómodo y conveniente de tener tu propio chofer, el jueves decidimos hacer igual.

Esta vez lo que elegimos visitar fue el Palacio Ubud, el Mercado de Ubud y las terrazas de cultivo de arroz.

Empezamos con el desayuno, unos ricos panqueques rellenos de frutilla! Aquí con

Te había contado que donde nos alojamos tenemos mayordomo 24 horas pero eso no significa que anden atrás tuyo con una bandejita 🙂

Significa que cualquier cosa que necesites, lo podés llamar con un telefonito que te dan para tal fin. Como el servicio es 24 horas, se turnan entre tres. Este es uno de ellos, en cuanto encuentre el nombre donde lo anoté, lo actualizo!!

Qué calor! Pero por suerte los autos que te llevan a todos lados tienen aire acondicionado.

Cuando le dijimos a nuestro chofer dónde queríamos ir, nos sugirió parar en otros sectores que nos quedarían en el camino. Íbamos a tener tiempo suficiente, dijo, porque el Palacio de Ubud se visitaría en menos de una hora ya que no es muy grande.

Según desde donde vengas, camino a Ubud pasás por diferentes pequeños pueblitos y cada uno se dedica a elaborar una artesanía en particular.

La primer parada fue en un lugar donde se produce batik.

Al batik lo asociamos a lo hippie y a los 70 pero el batik en este sector de Asia consiste en teñir paños pero no de la forma en que lo conocemos.

Aquí se dibuja el paño. Luego se lo traza con cera y después se lo va tiñiendo en varios colores.

Finalmente, después de otros procesos, la cera se remueve y quedan unos hermosos pañuelos o tapices.

Todo esto que yo te explico nos lo mostró una señora que amablemente nos vino a recibir no bien bajamos de la camioneta. Eso es algo que notamos en cada parada. Alguien del lugar te recibe, te da una idea general del proceso, te lo muestra y hasta a veces pareciera que los que están allí elaborando cosas son como actores que hacen de cuenta que.

Pero no, realmente están ahí haciedo cosas!

Los precios son los que se espera pagar por algo artesanal. Como lo ves ahí tal vez te animes a gastar un poco más de lo que pagarías, creo yo. Me compré un pañuelo porque me gustó, traté de elegir algo que más o menos sea de lo que yo estoy acostumbrada a usar porque este tipo de estampado no es lo mío. Me costó 360000 rupias, algo así como… bueno, fijate en Google cuánto sería en tu moneda, enseguida te lo dice.

Para la siguiente parada el chofer nos dijo que si queríamos hacer todo en esas 5 horas que habíamos pactado, tendríamos que elegir entre el pueblo de artesanos de plata y oro o los de madera. Ale se interesó por visitar los artesanos de la madera y allí nos dirigimos.

En el camino veíamos templos a cada paso! Es como si hubiera dos o tres por calle!

El chofer nos sugirió un templo para ver y paramos allí. La entrada en general es 10000 rupias y en muchos casos eso incluye el sarong.

Paramos a visitar, entonces, el Templo Pengumuman.

Qué bueno estuvo!

Tenía miles de rincones para fotografiar!

Como las sendas peatonales no se respetan, siempre hay alguien del templo (o de algún restaurant) con potestad de cortar el tránsito.

Ayuda.

Llegamos luego al sector artesanos de la madera.

Otra vez un señor nos vino a recibir y nos dio una idea de cómo se produce todo.

Vos podías ir eligiendo o preguntando y si te interesaba algo, se lo dabas a esta persona y él se lo llevaba a otro sector.

Había de lo que te imagines para elegir!

A Ale le gustó una máscara de un personaje mitológico llamado Garuda y que es el símbolo de Indonesia. Eligió dos para luego decidirse por una.

Fuimos al sector donde el hombre había llevado las máscaras, una especie de living bonito y ahí nos dijo que teníamos que pensar qué precio porque lo que se espera siempre es que vos “pelees el precio”.

Sinceramente, como no estamos acostumbrados, dejamos que el señor nos diga un precio, Ale lo peleó un par de veces, y nos dijo que sí y listo!

Llegamos, al cabo de unos 30 minutos, a Ubud.

Este palacio es la residencia oficial de la familia real de Ubud.

Visitamos lo que vendría ser el patio central.

No se podía acceder a algunos sectores porque estaba en arreglos y algunos otros estaban vedados al público.

Cuánto nos habrá llevado recorrerlo? 20 minutos? 30 con toda la furia?

Salimos y enfrente estaba el mercado.

Aquí, en el mercado, se vendía todo lo que habíamos visto en los lugares anteriores. Ni quisimos preguntar cuánto costaban por el seguro miedo a escuchar que tal vez hayamos pagado de más.

De todas formas, es un mercado y como te había dicho anteriormente, llega un momento que todos los mercados del mundo se terminan pareciendo aunque los objetos que vendan sean diferentes.

De allí partimos al encuentro de nuestro chofer que nos estaba esperando en el estacionamiento y fuimos a las terrazas de cultivo de arroz. Llegamos a un lugar donde él iba a estacionar y, otra vez, esperarnos y nosotros, ahí mismo, también pagamos una entrada, una especie de bono contribución porque no fue para nada caro.

Cuando llegamos al lugar, nos dimos cuenta de que lo podés explorar vos mismo y que no había nadie que te pidiera el ticket de entrada.

En ningún momento cruzamos a nadie.

Luego sí cruzamos un señor que tenía una especie de ranchito e inferimos que vivía ahí y pedía alguna contribución porque según explicaba escuetamente un cartel, tenía conflicto de tierras.

El día estaba nublado pero igual pudimos sacar lindas fotos.

El paisaje ayuda a las fotos lindas.

El camino se hace descendiendo y subiendo. Todo el tiempo.

Pensé que iba a ser cansador pero no lo fue!

Lo que hay que tener en cuenta es que algunos escalones pueden ser muy altos.

Por suerte, un rato antes de emprender la vuelta, el sol salió. Qué bueno cuando sale el sol!

Volviendo, encontramos “ramitas” de arroz.

Y una vez que subimos a la calle, más lugares de artesanías!

Volver no costó tanto y a la vuelta, tráfico loco y pesado mediante, nos dimos cuenta de que la excursión iba a tardar más de las 5 horas pactadas. Lo que te cobran es USD5 la hora que te pases. No es tanto, si lo pensás un poco.

Llegamos cansados! Menos mal que íbamos a descansar y a relajarnos! Bali no te lo permite, hay tanto para descubrir!