Bali Día 2

Como el plan original siempre fue descansar, leímos algo sobre Bali pero tampoco nos matamos. Últimamente estoy dejándome llevar por la idea de “descubrir” el lugar cuando estoy allí pero claro, para que eso ocurra, aunque parezca contradictorio, algo hay que leer, de algo hay que informarse. Si no, muchas cosas pasan desapercibidas.

Al llegar al aeropuerto hice lo de siempre si los encuentro: agarrar mapas y guías que estén exhibidos. Lo que noté aquí en Bali es que, en muchos casos, las excursiones son largas, algo así como 10 o más horas, saliendo temprano a la mañana. Y si te fijás en lo que recorrés, tal vez sean tres o cuatro lugares. Y si leías algo sobre los sitios a visitar, te contaban que la visita no te lleva más de una o dos horas.

Nos parecía raro. Tan pocos lugares, visitarlos en tan poco tiempo te lleva tantas horas?

Sí. Y ya verás por qué.

El día miércoles empezó con todo!

Con este desayuno!

Y luego, clase de cocina balinesa!

Qué bueno!

El chef del lugar donde nos alojamos preparó todo muy monono.

Éramos cuatro. Ale sacó las fotos y de la otra pareja que estaba, el hombre y la mujer se turnaron para ir aprendiendo cosas.

Estuvo interesante, sobre todo por ver cómo combinaban sabores.

Lindo, rico y picante!

Recién había desayunado pero igual probé un poco.

Esta clase estaba terminada para las 11.30 así que teníamos el día por delante.

Por suerte teníamos incluido en nuestra estadía, un tratamiento de masajes de una hora.

Así que para el mediodía estábamos listos para disfrutar!

Cuando terminamos, ya era la 1 de la tarde y decidimos salir a pasear un poco.

Guiados por los consejos de una amiga que ya había estado aquí un par de veces, decidimos llamar a un número de los que aparecía en uno de los folletos que tomamos en el aeropuerto.

Un servicio muy extendido por estos lares es alquilar auto con chofer y que te lleven a donde vos les indiques. Realmente conviene hasta monetariamente: Una excursión de medio día, por persona, puede salir, mínimo, alrededor de USD40 cada uno. Una de día entero, el doble o más.

En esta agencia, como en la mayoría, por 5 horas a USD40 te viene a buscar y te pasea tu chofer. Y si no tenés mucha idea para dónde ir, él te dice, te lleva, te espera y te trae. Muy conveniente realmente.

Pues eso hicimos. Llamamos a un chofer la noche anterior y a eso de las 2 de la tarde nos vino a buscar. Le dijimos que queríamos ir al Templo Uluwuatu.

Camino al templo, el chofer nos comentó que íbamos a pasar por una plantación de café, del famoso café balinés ese que se procesa una vez que el animalito depone.

Sabía que plantaciones de café para visitar, plantaciones “posta” eran unas dos que había visto pero no estaba enterada de que hubiera una por esta ruta.

Le dijimos que sí, claro, si daba el tiempo, cómo no.

Llegamos primero a este lugar.

Muy lindos rincones.

Hermosas flores!

En realidad, no era una plantación de café. Más bien un lugar donde tenían diferentes especies de plantaciones y algunos luwaks, los animalitos, en unas jaulitas.

Muy bonito el luwak.

Parecía tranquilo y se había estado acicalando bastante antes de que pudiera sacar la foto!

Un chico nos mostró el proceso, nos contó cómo es que se producía el café, cómo lo limpiaban y cómo lo torraban, etc.

Luego nos invitó a un jardín y nos contó que degustaríamos doce tipos de bebidas, entre tés y cafés. Y que luego, nos daría de probar el famoso café, el kobi luwak.

Gracias a que nos dio el menú, te puedo decir cuál era cada bebida:

No te puedo explicar lo delicioso que eran TODOS! TODOS! Pero mis favoritos fueron los tés de mangosteen y de jengibre. Estos “tés” se hacen hirviendo las cáscaras o los condimentos o sea que no es que se agregan a un té común.

El mangosteen es un fruto típico de Bali y es dulce, no se parece al mango pero hay que probarlo! El café con coco, todo un hallazgo! Para probar en casa!

Después vino el café de luwak.

Lo probé, me pareció amargo (porque no tenía azúcar, claro) y fuerte pero tampoco me pareció tan distinto a lo que podría saber un café común. Para quedarnos tranquilos, no tenía gusto a producción intestinal! 😀

El problema fue que le puse azúcar y un poquito de leche y lo revolví y vi que tenía borra! Entonces lo que tomé en el próximo sorbo fue café con borra y mucha gracia no me hizo!

Después compré unos tés para hacer en casa (mangosteen desde ya!), de jengibre, lemongrass y chocolate con especias.

Bueno, ahora sí, a Uluwatu!

Uluwuatu es un templo que data de antes del siglo XI.

Es muy popular este templo por las vistas que se tienen del océano Índico.

Y también porque allí habitan muchos monos. Te sugieren no mirarlos a los ojos, no sonreír mostrando los dientes (porque lo toman como agresión) ni llevar cadenitas ni sobreros ni anteojos, nada que el mono pueda agarrar y vos no quieras perder y mucho menos, comida!

A la entrada del templo, me dieron un sarong para cubrirme las piernas.

Seas hombre o mujer, si tenés las piernas al descubierto, te dan uno. Ale tenía pantalones largos así que solamente le dieron un cinturón de color.

Es un signo de respeto usar sarong a la entrada de un templo.

Hay reglas a seguir: si hace poco que perdiste un familiar y todavía estás de duelo, no podés entrar siquiera al predio del templo. Si sos mujer y estás menstruando, tampoco.

Y si no vas a rezar, no podés entrar a los santuarios que estén en el templo.

Como aquella vez en Japón que fuimos al santuario de los monos, sentí mucha aprehensión. Pero al llegar, será porque era la hora del atardecer o porque ya estaban cenando, solo vimos dos monos que andaban de aquí para allá así que me calmé bastante.

Y les sacamos varias fotos!

Al rato, al momento del atardecer, el cual no pudimos disfrutar a full porque estaba un poco nublado, nos dirigimos a un sector donde veríamos una danza tradicional balinesa que cuenta la historia de un equivalente a Romeo y Julieta con algunos otros personajes.

Todo el tiempo la danza es “musicalizada” por un grupo que canta sin parar, de forma coordinada, diferentes cánticos y que, mientras lo hacen, se dice, están en trance.

Aquí están llegando los que cantaron todo el tiempo.

(Las que dicen “avolarporelmundo” son fotos que sacó Ale.)

Como nos dieron un papel explicando la historia y los diferentes personajes que irían apareciendo, se hizo muy llevadero, entretenido e interesante ver a los artistas.

Y ver su maquillaje.

Su ropa.

El que se robó la audiencia fue el mono.

En un momento, yo que en todo momento estuve seria por respeto, claro, a esta danza ancestral, me encontré riéndome porque el mono realmente empezó a hacer monerías como meterse entre la audiencia y posar para selfies!

Al final de la danza ritual que duró algo así como 1 hora, pudimos sacarnos fotos!

Cómo me hubiese encantado ponerme algo así en la cabeza!

Ya era de noche, ya era hora de volver. Fuimos a encontrarnos con nuestro chofer y nos volvimos al hotel.

La vuelta llevó su tiempo, tanto como a la ida. El tráfico en Bali es pesadísimo! Y un eterno enjambre de motitos!

La pasamos muy bien hoy y, ahora que lo estoy viendo, cuántas cosas que hicimos!

Mañana pasá por acá que seguro hay más para contarte! Qué tal te está pareciendo Bali?