Bali Día 1

Llegamos a Bali el lunes a eso de las 5pm y para cuando arribamos al hotel, ya era de noche. El hotel (o debería decir alojamiento?) está a unos 30 minutos del aeropuerto pero de todas formas, ya había oscurecido.

A quién se le ocurrió venir a Bali? A Ale. Sinceramente, no era un destino que estuviera dando vueltas por mi mente pero Ale me lo propuso y para qué negarme, no? La idea es venir a pasear, sí, pero a descansar también y eso Ale me lo remarcó antes de partir: “Quiero descansar. Haremos una o dos excursiones pero no quiero andar como loco de acá para allá…” Me conoce. 😛

Estuvo muy bueno el recibimiento en este alojamiento que se trata de una especie de dúplex con tu propia piscina y mayordomo las 24 horas. El lugar es muy cómodo, tranquilo, amurallado por lo que no te ve ni ves a nadie, ergo, se respira privacidad.

El check-in se hizo en el piso de arriba, donde está el living-comedor y una mini cocina.

Nos sirvieron esta mini torta y el té helado, super delicioso!

Es té común con un pedacito de jengibre y un palito de lemongrass. Hacelo!

Después del check-in, nos metimos en una tina que hay afuera y estaba toda llena de flores. Descansamos ahí un poco y luego nos fuimos a dormir; estábamos muy cansados y algo preocupados por cómo nos podría pegar el jet lag.

Sorpresa!

Me entero que ese ramo de rosas fue pedido especialmente por Ale, para darme la bienvenida!

Un detalle que me gustó fue encontrar esto en el armario:

Sombrero para Ale, bolso y sombrero para mí y para cada uno, bata y sarong.

Al otro día, sí, nos despertamos a la madrugada pero seguimos durmiendo al rato. Nos habían dicho que la cascada que se ve desde la habitación se cierra a las 9pm y se vuelve a conectar a las 9am. En un momento sentí la cascada y pensé. “Ah, son las 9. Bueno, duermo un cachito más y ya para las 10 me levanto…”

Cuando volví a abrir un ojo eran las 12.40! Así que me levanté, se despertó Ale y pedimos el desayuno que aquí te lo sirven las 24 horas, o sea, cuando se te antoje tomarlo.

Primer desayuno.

Después estuvimos disfrutando un poco del patio.

Buen día Bali!

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No me metí a la pileta porque para mí estaba fría el agua y me puse a chequear un poco Facebook y descubro que uno de mis contactos, Federico, uno de mis mejores alumnos, también estaba en Bali!

Le mandé un mensaje y me contesta que justo venía para la zona donde nos estamos alojando, Seminyak. Quedamos en encontrarnos en un bar llamado Mano.

Salimos entonces, a dar unas vueltas.

Esto que parece una vereda, es en realidad una calle y al costado, un terreno donde se siembra arroz.

Toda la zona de Seminyak está llena de negocios comerciales!

Vimos que sobre la vereda, a cada paso o en la puerta de negocios, había pequeñas ofrendas.

Los balineses son muy religiosos y de esta forma, piden para tener prosperidad y buena fortuna. Ellos creen en un solo dios pero que se manifiesta de muchas formas.

Por donde vayas, encontrás altares.

Incluso tienen los propios en sus casas, donde veneran a sus familiares.

Llegamos a una especie de shopping, de todo para ver.

Pero llega un momento en que todos los negocios de souvenirs se parecen en todo el mundo!

😀

Y a las 6pm llegamos a Mano.

Y aquí estamos!

Después de estar charlando un rato con otros chicos argentinos amigos de Federico, nos despedirnos y volvimos a nuestro lugar.

Cansados? No tanto como pensaba, tal vez entonces mañana vayamosa pasear a algún lado.

Bali se presenta amigable  y segura! Podés andar tranquila por las noches sin ningún problema!