Trilogía Mendocina – Parte 2

Hermosa Mendoza.

Volví de Mendoza con los recuerdos teñidos de verde: Esta hermosa provincia desértica es ejemplo de cómo aprovechar los recursos que se tienen o  no se tienen.

El paisaje mendocino es bello aunque la sensación es de que no puede ser tan amable.

Las montañas de la pre cordillera y cordillera, con sus nieves eternas (alguien usó esa frase alguna vez? 😛 ) le dan belleza pero también están para recordarte que son una barrera franqueable solo para los intrépidos y valientes.

Me resultó más amigable la ciudad.

Por su verdor, sus edificios de historia reciente y por la amabilidad de su gente!

Ni hablemos de su gastronomía…! Bueno, sí, pero en otro post! 😉

5 días alcanzaron para poco en una provincia donde las distancias son de kilómetros y kilómetros para ir de un sitio de interés a otro.

Hay mucha fauna salvaje por las zonas áridas pero no es fácil de encontrar.

Puede pasar que un zorro o una liebre se cruce en tu camino. Pero hay carteles previniendo de los pumas.

De todas formas, vine de Mendoza llena de experiencias variadas, pequeñas por momentos y me hubiese gustado mucho haberme quedado más días para aprovechar al máximo todo lo que la provincia tiene para ofrecer!

Después de volver de nuestra estadía en Club Bodega Tapiz, nos alojamos en Mendoza capital.

Durante la estadía en Maipú y camino hacia la ciudad, visitamos  y descubrimos algunos sectores:

De casualidad encontramos estos gloriosos aviones que combatieron en Malvinas.

Enfrente se encontraba la Brigada Aérea y vimos salir a los chicos de clases. Una pena que no se pudiera entrar al predio donde estaban los aviones y había placas y estatuas conmemorando a los héroes de Malvinas.

Nos recomendaron ir hasta donde se encuentra el Cristo Rey Del Valle.

Se tienen unas vistas increíbles! Valió la pena!

Pasamos por el famoso “manzano” donde la leyenda cuenta que San Martín paró a descansar…

Hicieron un precioso monumentazo!

Pero al manzano no lo pudimos encontrar!!! 😥

La zona donde está este monumento es genial e ideal para todos: familias, chicos, grandes, aventureros… Hay sectores amplísimos para acampar, para sentarse a comer. Hay hasta un museo sanmartiniano!

A mí me gustó mucho esta placita!

Cuando llegamos a la ciudad, devolvimos el auto de alquiler porque nos propusimos recorrer la ciudad tranquilos.

Un día caminamos y paseamos, observando y cuidando de no caer en las famosas acequias!

Otro día nos tomamos el bus turístico.

Vale la pena para llegar a ciertos lugares distantes.

Como por ejemplo, el bellísimo e imponente Cerro De La Gloria.

Ay, hermoso!

Otro día hicimos una caminata con una guía que reservabas por este sitio y luego, al final del paseo, colaborás con lo que vos creas que haya que pagar. Begoña, la chica que nos guió, lo hizo muy bien y en inglés porque los otros chicos que estaban eran holandeses. No nos importó, estuvo genial igual.

Todo el mundo que conozco que alguna vez fue a Mendoza, además de hablar de los vinos, de qué más te habla?

De las bellezas de sus plazas!

Una más linda que otra!

Esta es la Plaza España.

Con azulejos alegóricos en los pisos y una pena que muchos ahí hagan skateboarding.

La Plaza Italia también es muy bella, con muchas estatuas.

La Plaza Independencia es gigante!

Paseando por la ciudad encontrás algunas joyitas…

Pasaje San Martín.

El Ex Banco Hipotecario de Mendoza.

No te pierdas pasearlo por adentro!

Terminamos la caminata bien arriba!

En la terraza del Edificio Gómez, el cual los locales describen como algo parecido al Empire State Building.

Amamos Mendoza, la hermosa. Qué ganas de volver porque nos quedaron muchos lugares por conocer. Hay muchas agencias que te ofrecen excursiones y cubren tres o cuatro lugares pero, claro, las distancias son tan largas que te los pasás sentada en una combi desde la mañana temprano hasta bien de noche.

Preferimos pasearla así, poco pero bueno 😉

Gracias Mendoza!

En el próximo y último post de esta Trilogía Mendocina te voy a mostrar el motivo por el cual quise visitar la provincia! 😉