Comer, Pasear, Disfrutar

Regresar a tu país supone nostalgia, alegrías, tristezas, recuerdos, cariños y algunas veces desilusiones. Es muy movilizador que te pase todo eso por la cabeza y el corazón en pocos días, en un lugar en el que ya no vivís pero al cual, sin embargo, seguís perteneciendo.

Sos vos donde vivís pero también sos vos más tu pasado en tu país. Entonces no hay visita que sea igual, no ves siempre la misma gente, no ves a la gente que quisieras porque te falta tiempo o porque no pueden (o no quieren) y según cómo estés de ánimo o cómo sea tu posición ante la vida, volvés peor, igual o mejor. Más débil, como siempre o más fuerte.

Este viaje fue uno de los más lindos que tuve. Todo lo que me sucedió y dejé que me sucediera fue gratificante, lindo, tranquilo, amoroso. Siento que volví con muchos corazoncitos adentro del mío, volví contenta, como te comentaba en el post anterior.

Tuvo mucho que ver el clima pero también que me relajé y me dispuse a pasarla bien. Y claro que el pasarla bien, en mí, desde mi óptica, tiene mucho que ver con comer rico, pasear lindo y disfrutar de todo lo que me pase.

Y de eso se trata el post de hoy: Todo lo vivido en Buenos Aires, porque lo gastronómico en Mendoza será tarea para Ale, muy pronto, en su blog!

Siempre es un buen plan comer con amigos y familia. El asado, las milanesas o las pastas te nutren también la memoria y los recuerdos.

Comenzar la mañana con un desayuno sin igual!

 

Asados en familia o con amigos.

 

El sabor incomparable de lo casero.

Los ravioles con ese estofado que mi tía, 84 años, sigue cocinando como siempre, como lo hacía mi mamá, como los dioses!

No es domingo. Pero raviolada.

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Le conté que esta foto había tenido muchos likes en IG y en Twitter y le pregunté el secreto de su estofado, que me lo estaban pidiendo por las redes. Me sonrió como La Monalisa, la muy pícara. 😀

Con amigos también fuimos a comer afuera y un lugar espectacular que nos recomendaron y al cual nos llevaron fue El Ferrioviaro.

Una animalada de lugar.

 

Pero muy linda la ambientación!

Una hora y media de espera después, ingresamos felices!

Comimos muy bien!

Yo me pedí un matambre, media porción de la cual podían comer dos!

 

Y mi postre fue mi preferido!

Ale estaba tan feliz de poder acceder tan fácilmente al dulce de leche…

Que se pidió helado de dulce de leche más porción de dulce de leche!

 

Pero no solo estábamos en la tierra del dulce de leche… También estábamos en la tierra de los helados artesanales!

Mi Top 3, en orden de sabor, según mi criterio.

 

Morí con Luciano’s! Las otras dos las encontramos de casualidad y nos gustaron.

Un día fuimos al Jardín Botánico, tan lindo como siempre!

 

Nos entretuvimos sacando fotos, redescubriendo rincones, maravillándonos con la naturaleza!

 

Estuvimos paseando también por esta zona de Palermo donde hay muchos negocios.

 

Fui especialmente a la noche porque me encantó ver los bares y restaurantes con luces!

 

Gracias a Deborita me enteré de que hay un Outlet, el Arcos Outlet!

 

Que de “outlet” no tiene nadaaaaaaa!!!! 🙄

Igual me compré un par de sandalias muy muy monas y elegantes en (no vayas a creer) Grimoldi! A 750 pesos me parecieron caras igual comparando la misma clase de calzado que te puede salir acá pero, bueno, las necesitaba para ir a un lugar muy especial que te pienso mostrar en el post que viene. 😉

Nuestro plan, en general, fue ir a Argentina a ver a la familia y amigos, claro que sí, pero también a disfrutar del ocio y lo logramos, no tanto como hubiésemos querido (el tiempo NUNCA alcanza para NADA!).

Pero para lo que alcanzó, alcanzó! 😉

Las mañanas de sol.

 

Las tardes deliciosas.

 

Las noches placenteras.

 

Gracias, Argentina, se nota que nos queremos bien!