Mi Cerebro En Vacaciones

Creo que el mejor estado de ánimo del mundo, de la vida, de la galaxia es… estar de vacaciones!

Pero no lo digo por lo obvio de que es lindo viajar, que no estamos trabajando, que estamos descansando… Lo digo porque, por lo menos a mí, me pasa que es cuando más funciona el lado “optimista” de mi cerebro.

😛

Cuando estoy de vacaciones se me ocurren las ideas más geniales de la cuentapropista que no soy: Según dónde esté y dónde mire, se me ocurre que ahí haciendo tal cosa, podría tener una buena entrada de dinero.

Se me ocurre, si no, que de vivir en ese lugar podría estar aprovechando tal situación o paisaje o comercio.

Si encuentro una cafetería donde me siento cómoda, me imagino capaz de tomarnos un año sabático solo para ir a tomarme el desayuno ahí mientras leo el diario y escribo en mi laptop.

También me pasa que, ok, estoy paseando y sé que ya falta poco para volver, entonces empiezo a planear la vuelta y más allá de la vuelta: Empiezo a imaginar lo diferente que voy a encarar mi vida al rato de llegar.

Por ejemplo, empiezo a crearme estrictas rutinas mentales de lo que voy a hacer cuando llegue a casa y lo que voy a cambiar. Me prometo que todos los días haré algo para dejar la casa cada vez más linda y ordenada. Me prometo que voy a cambiar la decoración yo misma. Me prometo que voy a hornear tal receta que me está dando vueltas por la cabeza…

Me prometo tantas cosas!

Es que estar de vacaciones me relaja tanto el cerebro! O será que, como cambio de contexto, comienza a dispararse mi imaginación?

Como sea, disfruto muchísimo de las vacaciones, por lo que visito y por lo que se me “oxigena” el cerebro!!

A vos, no te pasa lo mismo? Contame!