Chistontos

Un señor muy pero muy peludo va al médico porque se siente mal. El médico lo revisa y se queda serio. El señor, preocupado, le pregunta:

-Doctor, qué padezco?

-Padeze un ozito.

Este fue el primer chistonto que me contó Ale cuando hacía poco que empezábamos a salir y no sé por qué motivo me lo contó pero hasta el día de hoy me hace reír.

Los chistontos me pueden y Ale tiene una gracia especial para contarlos, lo cual es significativo porque Ale disfruta mucho de otro tipo de humor: a él le va el humor negro, las contestaciones corrosivas, sarcásticas, bordeando lo hiriente.

A mí me gusta el humor tirando a infantil sin que signifique que no disfrute del tan famoso humor británico o del país que fuese, mientras no sea negro. Y los británicos son unos maestros es ese tipo de humor.

Me gustan los chistes que tienen de protagonistas a animalitos y a niños y que el remate sea naïve, inocente… sí, y también tonto.

Ale lo sabe y desde siempre se ha tomado la costumbre que, de escuchar un chiste que él crea me va a gustar, se hace anotaciones en un papelito, tipo machete, para no olvidarse.

Si lo veo con un papelito en la mano y medio ceremonioso, sé que él me está por contar un chiste. Un chistonto. Y el corazón se me llena de amor.

Vos, qué tal? Sos de contar o de recibir bien (o mal!) los chistontos? Tenés uno preferido? Contame!