No, Vos No

Son adorables. Parecen tan simpáticos, tan amables tan… abiertos, tan sinceros!

Te conocen poco pero se te acercan igual y te cuentan sus cosas. Muchas veces sus anécdotas son graciosas, otras son un poco tristes. Otras tienen que ver con su tiempo libre o lo mucho que hacen por el prójimo.

Siempre tienen algo lindo que contar o compartir y no solo te involucran a vos en su conversación sino a otros más y entonces se da un ida y vuelta muy agradable y se reparten sonrisas y te quedás pensando en lo que te contaron…

Claro que cuando te toca a vos, cuando vos tenés algo lindo o no para contar o compartir… Ahhhhh no, m’hijita, ahí la cosa cambia!

Vos querés compartir algo y están en otra, o no prestan atención y ni por cortesía te miran. Por ahí te dicen algo, como al pasar.

Entonces caés en la cuenta de que muchas veces, mucha gente no se acerca a vos para comentarte cosas de macanudos que son o porque les caés bien sino porque los urge algo básico para su supervivencia: hablar de sí mismo, alabarse, describirse, mostrarse.

La audiencia, bien gracias. Qué importa. Solo importa para que sean escuchados y que se los mire.

Después, para todo lo demás, sos un potus.

Cuántos ejemplares  de estos nos habremos cruzado en esta vida, no es cierto? A que vos te has topado con unos cuantos?