Esos Días

Todo es felicidad y alegría: la vida es bella, vibrante, colorida y todo el mundo me sonríe y yo sonrío con él: Mi vida es una sucesión de arco iris y mariposas que flanquean mis pasos por una pradera florida.

Colores pasteles y estrellitas de colores me acompañan por unos 15 días pero, por cuestiones hormonales, todo se va desinflando y desvaneciendo de a poco: al comienzo de un día puntual, te levantás y tenés más granos que de costumbre y la ropa, de repente, ya no te queda como antes, como cuando te pusiste lo mismo y te habías dado el OK y saliste con la autoestima por las nubes.

Los días se tornan grises porque además de verte horrible, con los granos, la panza y los pelos revueltos, el ánimo culposo no te frena para devorarte lo que ves y te maldecís pero lo comés y te surge una angustia incontrolable por querer comer chocolate, tortas, cremas, chocolate, muffins, cupcakes, chocolate, postres, quesos, salamines, pan, chocolate…

La cabeza te da vueltas y los ovarios comienzan a despertarse recordándote que sí, era eso, eso es lo que te pasa y chequeás el botiquín y la cartera por si venís preparada para cuando sea donde sea y si no tenés, vas al Boots y arrasás con más que elementos para la higiene femenina porque, como te ves horrible, querés maquillaje para tapar TODO!

Los días se suceden en un vaivén de optimismo corta-duración y discusiones inocuas que te fortalecen al momento de los reproches (que emitís vos, claro!) y te debilitan al momento de escuchar al otro y entonces llorás, explicás, sonreís, te disculpás, llorás otra vez, das besitos, abrazás, dejás que te mimen, te ponés contenta, llorás un poco más y te quedás dormida.

Te despertás con unos dolores que te doblan, vas al baño y comprobás que, efectivamente, como siempre desde toda tu vida, Andrés irrumpe sin avisar, imprevistamente, a pesar de que llevás una cuenta en un calendario o que creés que sabés cuándo.

Los granos desaparecieron y vos, a pesar de que algo te duele, te ves un poco mejor (tal vez por el alivio consecuencia de tal confirmación?) y entonces volvés a recorrer tu camino cotidiano, con algunos sollozos, con algunas angustias que te asaltan por cualquier motivo, que afloran cuando estás viendo un video de perritos o sobre todo, de bebés y seguís, seguís porque sabés que en ese recorrido en el que estás, ahí nomás, están las praderas floridas que conocés, donde el arco iris y las mariposas están esperándote para flanquearte mientras mirás tu alrededor, pintado de colores pasteles con estrellitas de colores.

Y volvés a sonreír con alegría porque la vida te vuelve a sonreír.