El Guante De Tatiana

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Tatiana cumple años en febrero y Nancy, su mamá, le quería regalar guantes. Guantes en febrero en Argentina, dónde encontrás!? Pues, como toda mamá, Nancy buscó y buscó y encontró. Unos guantes preciosos, blancos, una lana gruesa pero suave, unos puños terminados delicadamente…

Así costaron!

Pero Tatiana estaba feliz igual porque sabía que los estrenaría la semana siguiente en Londres.

Porque Nancy y Tatiana están en Londres y están en mi casa.

Entonces el primer día, a las pocas horas de llegar nos fuimos a cenar y al otro día recién, podríamos decir, fue su primera jornada en Londres.

Era un sábado y salimos a pasear y Tatiana dijo como al pasar: “Siento que todavía no llegué a Londres, como que todavía estoy en Buenos Aires, como que todavía no hice el ‘click'”.

Anduvimos de acá para allá aunque también hicimos un par de “trámites”: compraron tickets para Edimburgo y para ir a París por Eurostar.

Cuando salimos de la estación St Pancras y sentimos la fresca, Tatiana se quiso abrigar y se dio cuenta de algo: le faltaba un guante.

Lo buscó en su cartera, en su campera… y se dio cuenta de que lo había perdido pero no tenía idea de dónde! Si habíamos estado por todos lados!

A Nancy le vi cara de pena o resignación… o las dos cosas! No es que estaba enojada pero a las dos les dio lástima.

Bueno, seguimos paseando. Con o sin guantes, le hicimos frente al viento helado y después de almorzar, después de tomar un café, después de mirar vidrieras, después de sacarle fotos al Big Ben, después de… todo lo que te puedas imaginar que podés hacer en un día en Londres, se hizo de noche y agotadas emprendimos la marcha.

Bajamos del colectivo, tomamos la calle que nos trae a casa y le digo a Tatiana: “Tati, ese no es tu guante?”

“Qué?”

Ahí, adelante nuestro, casi a la altura de nuestros ojos, sobre una parecita, estaba esperándola el guante.

No lo podíamos creer!  Inmaculadamente blanco e impecable!

Tatiana contenta! Nancy contenta!

Entonces Tatiana se acordó que cuando no bien salimos de casa, ella había querido sacar algo del bolsillo de su campera por lo que se sacó un guante pero se ve que por agarrar algo más, se le cayó y no se dio cuenta.

Alguien lo levantó del piso y lo dejó en la pared.

Y le conté a Nancy y a Tatiana que es común que acá en Londres encuentres un zapatito de bebé o de niño o una bufanda o un guante o un gorro o una campera o lo que sea, puestos en lugares estratégicos cerca de donde se encuentran y se dejan ahí por si, eventualmente, el dueño vuelve a buscarlo.

En este caso, Tatiana no volvió a buscar su guante pero lo encontró de todas formas! Lucky girl!