Cuando Me Enojo

Me enojo y me pongo loca. Yo no soy esa que se enoja, se ofende, se calla, pone mala cara y hace mutis por el foro.

No. Yo me enojo y te enterás.

Y cuanto más te quiero, más te lo hago saber.

Me enojo y grito discursos hilvanados con sarcasmo hiriente o sin sarcasmo pero con unas cuantas palabras y no-me-pa-ra-na-die.

No soy de tirar cosas ni de romperlas. No soy de llorar… enseguida.

Pero me enojo y el tono de voz va in crescendo conforme el otro se quede callado.

Bueno, sí, obvio, el otro en mi vida es Ale porque una cosa hay que aclarar: la intensidad y demostración del enojo es directamente proporcional a cuánto me importa la persona.

Si la persona no me interesa, me enojo, claro, ni me gasto en explicar mucho y desaparezco de la vida de esa persona.

Como Ale es la persona número 1 que me importa, cuando me enojo con él por algo, me enojo padre!

Reconozco que no tengo casi ningún motivo para enojarme y no me enojo seguido. Pero a veces en la convivencia saltan algunas cosas que no conseguís limar ni después de casi 15 años de casados así que ahí es cuando se te salta la térmica!

Si sigo enojada y a los gritos demandantes y Ale (como hace siempre) me ignora, termino tan frustrada y exhausta, que lloro.

Si lloro, me calmo.

Si me calmo, doy un abrazo y vuelven la paz y la armonía.

Se charla.

Y a los cinco minutos me olvidé de todo.