Un Malentendido

Esto me pasó hace dos años, cuando fui a Argentina. En su momento no me pareció contarlo pero ahora sí, no sé, será porque lo veo a la distancia y ya no me afecta tanto como en su momento.

Como los involucrados son gente que conozco, prefiero no nombrarlos pero sí describirlos un poco. (Cuando digo “describir” no me refiero a hacerlo por su físico sino diciendo, de alguna manera, de qué forma los conozco).

Te juro, lo estoy por escribir y siento un vacío en el estómago y me sudan las manos.

Cuando yo voy a Argentina soy de avisar a colegas, a teachers, que voy y si alguna está interesada, soy de ir a sus institutos a hacer una presentación de cómo es vivir en Londres: A los chicos les muestro todo, desde cómo es un colectivo por dentro, las calles, detalles de todos los días, esas cosas. Por supuesto que la charla es en inglés y al final de la misma, los chicos pueden hacerme las preguntas que quieran.

Una de las charlas que di hace dos años fue en el instituto de una amiga y era para adolescentes. Al final de la charla me hicieron la pregunta que todo adolescente me hace, ya sea en español o en inglés; ya sea de mi familia o hijos de vecinos; ya sea hijos de amigos o de personas que acabo de conocer:

Cómo es la inseguridad en Londres?

Y me sorprendo que siempre sean adolescentes los que me preguntan.

Mi respuesta es la de siempre: En Londres, inseguridad no hay, lo que no quiere decir que no se cometan crímenes; hay asesinatos, violaciones, lo que, lamentablemente, ocurre en todo el mundo, solo que (aunque cueste creerlo) las cifras son bajas. Lo que no hay es ese tipo de crimen de que te asaltan por la calle con un arma, que te sacan las zapatillas o la mochila o el celular o lo que fuera. Es tan pero tan imposible que alguien acceda a un arma que nadie, al menos que sea policía, la tiene!

No digo que no haya robos pero para que tengas una idea, sí, hay carteristas en zonas turísticas mayormente y sí, como en toda ciudad grande tenés que cuidar tus cosas pero en 10 años que vivo acá y de viajar en subte y colectivo y tren con la cartera abierta o sin cierre (porque muchas carteras se venden así) no he tenido que lamentar nada.

De noche se puede caminar y viajar perfectamente. Uno no vive con miedo. Viaja, sale, vive.

(Te pido, seguime con lo que estoy contando y describiendo, no estoy para nada diciendo que un país es mejor que el otro, solo opino de lo que vivo y veo).

También agrego que si hay asesinatos de confrontación, en la calle, generalmente, por no decir casi siempre, es por territorio de una pandilla u otra o que uno tuvo la mala suerte de cruzarse, no sé, con un rival o algo por el estilo y puede hasta llegar a haber problemas raciales. Generalmente son en zonas específicas donde no quiere decir que de día no puedas transitar.

Es difícil generalizar porque suena a que lo que describo arriba es una constante y no lo es. Suceden cosas pero no es que todos los días hay asesinatos de ese tipo.

Bueno, eso fue lo que contesté, a grandes rasgos, a una adolescente que me lo preguntó, una chica de unos 15 años.

La charla siguió lo más bien, me despedí de los chicos, de mi amiga y me fui a mi casa.

Al otro día estaba en lo de mi mamá, lavando los platos después de almorzar y llega alguien a mi casa y comenzamos a charlar y me dice en un tono amable  y como al pasar: “Che, qué estuviste diciendo ayer de Cristina en la charla de tu amiga, la profesora de inglés?”

Yo abrí los ojos como dos huevos y dije: “De Cristina? De la presidenta? Nada, jamás hablé de ella!”

“Sí,” insistió, ” vos ayer estuviste hablando y criticando a la presidenta y hablaste del país…”

“Pero de dónde sacás semejante cosa!” no paraba de sorprenderme. “En ningún momento hablé de Cristina, ni del país, ni de la economía ni de nada! Yo solo hablé de Londres! Qué comentario te llegó, por qué me planteás esto?”

“No, porque ayer la nieta de (una persona que conocemos) fue a tu charla y vino encantada con Londres, se quiere ir a vivir allá y empezó a decir que por culpa de Cristina ella no puede salir a pasear ni andar por la calle como sí se puede en Londres…”

“Ah, pero yo no dije nada de eso! Yo contesté una pregunta sobre ‘cómo es la inseguridad en Londres’!” y ahí le expliqué a esta persona qué había dicho yo y que en ningún momento siquiera pronuncié las palabras “presidenta” “Cristina” “Argentina” ni tampoco tenía por qué hablar del país si mis charlas eran sobre Londres nada más!

“Bueno, porque (esta persona que conocemos) estaba muy enojado que vos vengas de Londres a hablar de política y criticar a la presidenta.”

Me quedé muda.

No sé si esta persona quedó conforme o me creyó. Tampoco me enojé con ella porque solo me contaba lo que le contaron pero me sentí tan impotente, tan sin palabras, tan preocupada que me afectó cómo se pudo llegar a desbordar algo tan inocente como una charla y una pregunta que me hicieron y que ni siquiera yo contesté como creyeron!

A los días decido llamar a mi colega para contarle sobre este malentendido. Temía que a lo mejor pudieran increparle el hecho de traer a alguien de afuera “a que hable mal del país.”

Mi colega se quedó tan helada como yo y me dijo que no, que nadie había ido a plantearle nada pero que ella se acordaba qué alumna me había hecho esa pregunta y se trataba de una chica que quedó muy traumada porque una noche entraron ladrones a su casa estando la familia y, como te imaginarás, fue una experiencia muy fuerte, dolorosa y quedó desde entonces muy atemorizada.

Sinceramente, las cosas que te cuento fueron tal cual sucedieron. No sé si vos me creés o te cae mal que lo cuente aquí pero el hecho de haber dado una simple charla sobre la ciudad donde vivo en un instituto de inglés y que se hubiera tergiversado tanto, me dejó triste. Pero más triste me pone que los adolescentes tengan esa constante preocupación.