Querido Berugo

Arriba chicos! El nuevo día comenzó
hay que empezarlo con fe, con buen humor.
Arriba chicos! Que se despierte el dormilón
porque la escuela te espera con amor!
(Jingle del programa radial “Arriba Chicos”)

En los ’70 los chicos mirábamos la tele a la tarde y los sábados a la mañana (si mi papá no se levantaba antes y ponía el bodrio de Telescuela Técnica) y los conductores eran o bien Carozo y Narizota o adultos como Carlitos Balá, el Pato Carret con Patolandia, Titanes En El Ring o Berugo Carámbula y Gachi Ferrari.

Berugo y Gachi eran divinos, super didácticos, graciosos y hacían unos programas infantiles que adoraba ver. No me acuerdo si también pasaban dibujitos pero disfrutaba mucho de verlos y me acuerdo también que muchas veces tenían a la Mona Margarita, vestida con un enterito de jean y un buzo de colores.

Pero Berugo era ya conocido por otros programas de humor y la rompió más adelante con el famoso Atrévase A Soñar, un programa para amas de casa  a la hora de tomar mate que le gustaba a todo el mundo, incluyendo a chicos y adolescentes (que por supuesto te íbamos a decir que no sabíamos de qué estabas hablando!). Un programa tan básico de preguntas y respuestas pero que trascendió y quedó como un hito de la tele por haber sido conducido con la frescura y el humor de Berugo.

Después siguieron sus películas con Emilio Disi que ya no vi porque yo ya era grande y no me interesaban.

Pero Berugo siempre fue uno de mis conductores favoritos y en la oportunidad que tuve de hablarle, no me animé y me han quedado atragantadas las palabras para decirle lo mucho que lo admiraba y significó en mi infancia.

Por qué?

Una mañana de 1981, mamá puso la radio a las 6am, la hora en que nos desperaba para ir a la escuela, y encontró de casualidad un programa para chicos conducido por Berugo y Gachi. Se llamaba Arriba Chicos y era muy gracioso y te iba acompañando a medida que te despertabas.

Solían hacer mucho ruido con instrumentos, palos y demás para que todos nos despertemos y levantemos, te preguntaban retóricamente si ya te habías lavado la cara y peinado y charlaban sobre cosas que nos interesaban a los chicos mientras desayunábamos o nos preparábamos para salir.

El programa terminaba a las 7 o 7.30 creo pero se ve que tuvo su éxito porque lo extendieron hasta las 8. En una oportunidad, contaron que habían creado el Club de Arriba Chicos y te invitaban a mandar una carta con firmas de amigos y cuantas más juntabas, ellos te nombraban en la radio y se ve que en esa época de esa forma tan humilde uno se enganchaba igual a querer participar de un programa! 😀

La cuestión es que con una compañera de la escuela nos pusimos a juntar firmas y juntamos como 75 y mandamos la carta a la radio.

Al mes, creo, me llamó el productor (todavía me acuerdo el nombre!) Rudy Negro y me felicitó por las firmas juntadas y me dijo que escuchara el programa al día siguiente que nos iban a nombrar!

Al día siguiente escuchamos el programa, no nos anunciaban, se hacía la hora de ir a la escuela y llevamos la radio portátil y en el camino, con mami y mi hermana, escuchamos cómo Gachi le contaba a Berugo que Marisa y Alicia habían juntado 75 firmas y Berugo exclamaba: “Ahhh, pero seguro se pararon en una esquina y no dejaban pasar a nadie!”.

No me gané nada, no había nada de premios pero un acto tan simple como que te nombraran en la radio era ya un premio por sí mismo. Y si encima eran Berugo y Gachi, qué mejor!

Por eso y por todo, sentí muchísimo su partida de este mundo, tan pronto, de una forma tan inmerecida. Queda, como todo artisa, en el recuerdo y en el corazón de quienes supimos disfrutar de su talento.

Quedan los registros de sus actuaciones que podemos disfrutar una y otra vez…

Que en paz descanses, Querido Berugo.