Consuelo De Tonta

Y... a veces, sí. O no.

Y… a veces, sí. O no.

No, seguro, la vida no es bella ni tampoco es 100% como se muestra en la internete. No hay que ser inocente y hay días en que una (o sea, yo) se siente mal, triste, sola, negativa e indefensa. Son esos días en que las cosas no salen bien del todo o no te encontrás bien con lo que te está pasando y entonces, bajás los brazos y te ponés a llorar.

Llorás contenida, no vaya a ser cosa de que explotes y empieces a llorar con la boca abierta cual animé. Y te hace peor, te duele más.

Necesitás recurrir a alguien YA para charlar las cosas y empezás a hacer una lista mental y pensás: “No, está lejos, mirá si la voy a llamar por esto”. “No, qué lo voy a molestar”. “No, no le va a importar”. “No, ya no están”.

Entonces llorás un poquito más, se te caen unas lagrimitas más y empezás a sacar fuerza de voluntad para recordarte que no hay derecho a quejarse ni a amargarse porque una no tiene motivos: estás felizmente casada (aunque suene cliché pero es verdad, qué le vamos a hacer!), no tenés que preocuparte por si el dinero te alcanza o no para alimentarte; tenés donde vivir y dormir calentita todas las noches; cocinás / limpiás / ordenás si tenés ganas y si no, se contrata a alguien; tenés (según constan en los últimos chequeos) buena salud…

Entonces?

Pensás en las personas que están indefensas en la calle; en los chicos que no tienen para comer ni zapatos para ir a la escuela; en las madres / padres solos que tienen que salir adelante como sea; en las mujeres golpeadas; en aquellos que perdieron a un familiar por un asesinato; en las personas abusadas…

Y decís: “Mal de muchos, consuelo de tontos”. “Hay gente que está peor”.

Te empezás a sentir mal otra vez y la razón amorosamente te taladra con que no hay razón para sentirse mal porque, entonces, cómo se habrán sentido mis viejos el día en que se enteraron que mi hermana menor estaba en estado desesperante? Cómo se habrá sentido mi abuelo, ya ancianito, el día que su propia hija lo arrancó de la casa y lo llevó a la mía porque ya no lo quería cuidar más? Cómo se habrá sentido mi hermana mayor al quedar viuda con seis hijos?

Bueno, claro, ahora llorás más pero por la culpa y a la vez te sentís aún peor.

Pero sabés qué? Hay días así, en que pareciera que la única escapatoria a la angustia pasajera es hacerle frente con las lágrimas.

Y te calmás.