Nuestros Viejitos

Kate

Los últimos 10 días han venido bastante cargados: Además de empezar y estar acomodándome a horarios nuevos y descubrimientos por el nuevo trabajo, también hubo que ir a la guardia del hospital (no por mí ni por Ale sino para llevar y acompañar a alguien), dejar a la persona internada, volver a las 2am para levantarme a las 7am…

Además de que todo eso te puede conmocionar un poco, tenía en la cabeza el recordatorio constante de que el domingo, o sea ayer, se cumplía un año de la muerte de mamá.

De más está decir que estaba bastante frágil emocionalmente y trataba de razonar que debía estar fuerte, que a mamá la recuerdo todos los días, por qué particularmente estos últimos tenía que setirme así? Si a mamá la extraño y la recuerdo siempre? Si hablo de ella en el momento que sea y no me quiebro?

El jueves me entero por Facebook que falleció el abuelito amoroso de Belu, tan adorado por ella y tan compañero.

Aunque no lo conocía personalmente, sentí verdaderamente su pérdida y detonó una catarata de tristezas múltiples, a punto tal que en un momento en el trabajo tuve que ir al baño a calmarme un poco.

Este fin de semana fui a ver a Kate que ahora está en un hogar para ancianos y sigue tan dulce como siempre aunque algo perdida. Igual tomamos el té y Jonathan todo el tiempo trataba de involucrarla en las conversaciones y motivarla en recordar nombres, eventos y personas.

La llevamos a su casa donde los vecinos vinieron a saludarla y antes me dijo muy discretamente que le parecía que su pelo no estaba prolijo así que la peiné un poco y quedó contenta…

Estamos grandes. Y por más que uno sienta interiormente que no ha cambiado desde, no sé, el secundario; por más que uno trate de cuidarse la salud y la estética y parecer que no, los años pasan para todos y la evidencia mayor está en todas esas personas que tanto significaron en nuestras vidas y dimos por sentado que estarían y estarían (aunque secretamente sabíamos que no) y nos van dejando.

Los recordamos, los tenemos presentes mentalmente, algunos rezan por ellos…

Nuestros viejitos que supieron ser super poderosos cuando fuimos chicos, ahora se alejan y nos dejan el corazón estrujado.

Y los extrañamos tanto!