Facebook

Qué bueno que soy sensible, un ser para nada egoísta que tiene mucha bondad hasta para los perritos abandonados pero a la vez mucho carácter y soy muy sincera, tanto, que si tengo que decir algo te lo digo de frente y sin tapujos aunque debo reconocer que soy tan honesta y transparente que cualquier palabra que me digan para ofenderme me lastima y se me nota en la cara porque así soy, y si no te caigo bien, bueno, ese es tu problema y si tenés algo malo para decir a mis espaldas es porque seguro que me envidiás.

Qué cómo sé todo esto sobre mí? Gracias a Facebook y sus publicaciones, esas que mis contactos comparten y me identifican tanto que sho también las comparto para que todos se enteren cómo soy y cuánto me quiero y me acepto y qué linda que soy también, que cualquier cosa que me ponga y salga bizca o chueca o despeinada, siempre me devuelven un “qué hermosa!” “qué diosa!” “preciosa”. Encima soy super inteligente y siempre tengo razón porque lo que escriba, me lo catalogan de “genial” “tenés razón” “tal cual!”

Bueno, toda esta catarata de palabras es para graficar un poco qué pasa en el mundo Facebook al cual me resistía entrar y al final lo hice y cada vez tengo menos contactos porque dejo de seguir a gente que por ahí lo cerró y ya no acepto a nadie más porque si no, se me llena de fotos y a veces no tengo tiempo para leerlos y no me quiero perder de ninguno!

Está bueno porque me mantiene al tanto de lo que pasa en mi familia, esa es la razón fundamental por la que sigo en esa red social porque si fuera por leer las huevadas que a veces se publican (incluyo las mías, eh!) ya me hubiese ido hace rato!

A mí Facebook me divierte un poco porque lo tomo como es, algo artificial pero a la vez puede llegar a ser un arma de doble filo si andás con la autoestima baja o sos tan ingenua al pensar que realmente tenés una chance de ganarte un teléfono celular de Samsung o de Apple o pasajes en Primera Clase si le das compartir.

O si sos tan crédula de insultar a un tipo que no conocés cuando aparece su foto con catastróficas letras rojas anunciándote que es un pedófilo.

Reconozco que al principio no sabía cómo manejarme en Facebook ni cómo eran las “reglas de convivencia”: Los primeros días publicaba como 20 fotos y, encima, me sentía muy desgraciada con mi vida comparándola con la vidas felices que todos llevaban y yo me lo estaba perdiendo por vivir en Londres!

Con el tiempo entendí que Facebook es solamente una colección de fotos que sí, muestran tu vida pero hasta cierto punto, que un ángulo más o menos favorecedor y con buena luz te puede dar una apariencia más atractiva que un espejo y qué mejor publicar esa foto de tu cara que de la que tenés cuando recién te levantás o volvés de laburar!

También aprendí que uno en su muro publica de la misma manera que publican los demás: lo que se te antoja. Y eso no da derecho a que vos ataques ni te ataquen por lo que escribís.

Y sí, me he comido algún que otro garrón y me parecía tan pero tan ridículo llorar por lo mucho que me afectaba porque, joder, es una pantalla con palabras! Lo que pasa es que esas palabras fueron escritas por un ser humano, por alguien consciente de lo que hacía.

En fin, que esta red social hay que tomarla con pinzas, sobre todo los que tenemos esta edad o más. Las nuevas generaciones lo tienen muy incorporado, aunque a juzgar por los incontables casos de bullying cibernético que afectan a los adolescentes hasta llevar a algunos al suicidio, me da qué pensar.

Sí, somos todos sensibles, pero no esa forma en que te lo hace creer Facebook.

Y vos cómo lo llevás?