Preguntando Se Entiende La Gente

stylist

Yo pregunto. Y usted?

Yo pregunto. Yo socializo. No pierdo el tiempo. Tengo cerebro, lo uso, claro, pero no me gusta perder el tiempo tratando de razonar nada si es que preguntando puedo resolver algo. Esto lo aplico cada vez que salgo o estoy paseando y no sé por qué calle doblar o me confundí de lugar o no sé a qué hora empieza tal cosa o lo que sea que implique averiguar algo rápido.

Cuando estamos de viaje, a veces discutimos con Ale porque él ODIA preguntar. Odia. Por ejemplo, estamos mirando un mapa y queremos ver tal monumento y no lo encontramos o no está (viste que los mapas que generalmente se les da a los turistas no son a escala o les falta alguna información?) y ahí lo ves a mi marido, tratando de buscar en Google y enojado porque no se carga rápido o no lo encuentra enseguida o por lo que sea, pero malhumorado y se pone peor si yo digo: “Preguntá”.

Se pone loco y me reprocha: “A quién querés que pregunte!?” como si estuviésemos solos en el medio del desierto! Estamos, capaz, que en una ciudad europea o capital asiática, rodeados de seres humanos que van y vienen y me pregunta “a-quién-querés-que-pregunte”.

Como me parece una situación de lo más ridícula, lo dejo enojado y blasfemando, aferrado al celular y con la vista pegada a la pantalla y yo, toda liviana, paro a cualquiera y pregunto. Me responden al toque. Re-pregunto por las dudas y me acerco a mi marido y triunfante declaro: “Querido, es para allá”.

Y vamos.

Y, obviamente, la que se pone de malhumor soy yo porque me ofusca que no vea que preguntar es lo más sencillo que hay en el mundo, que no me rebajé a nada por haber preguntado y porque no me creo menos viajera que nadie por tomar este atajo y en vez de mirar tanto mapa (que no sé cómo leerlos, eso lo reconozco) abro la boca y pido ayuda.

Pero no solamente si me pierdo pregunto, eh.

En esta ciudad se distribuye muchas revistas gratuitamente y una de ellas es Stylist. Es muy para veinti-treintañera empleada administrativa pero es interesante de todas formas. Tiene muchas notas sobre maquillaje, fashion, dos o tres notas “profundas”, columnistas, ediciones especiales y algún que otro reportaje interesante.

Como todo, uno no le da importancia a las cosas hasta que le falta. Hace unas semanas la agarré como todas las mañanas y como no tuve tiempo de leerla durante el almuerzo, la arrollé, la apoyé sobre mi bolsito a lunares y me vine para casa… solo para darme cuenta de que la había perdido!

Qué bronca! No tenía mi magazine!

Qué me habré perdido? Qué tendencia semanal? (Qué importante, no?)

Pero bueno, a los dos días de que se me perdiera, veo a una chica en el subte leyéndola y le pregunté dónde la había encontrado y me dijo que era la que habían distribuido hacía dos días justamente…

Bueno, me resigné a perderme lo importante de esta semana…

Y qué pasó luego? La chica, antes de irse, se acercó y me la regaló! Le pregunté si estaba segura y me dijo que sí, que no había problemas!

Ves, Ale, que siempre es bueno preguntar?!

Preguntar tiene sus beneficios! 😛

Y vos a qué categoría pertenecés? Al que pregunta o al que se pone de mal humor de solo pensar que tiene que preguntar?