Argentinitos En Miami

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Adoro aprender cómo viven los argentinitos por el mundo! Y me parece que a ustedes también porque en los previos sobre la educación parvularia y primaria, muchos dejaron comentarios muy interesantes y que les había gustado mucho la idea.

Hoy te traigo a Cecilia, mamá argentina que vive en Miami. A Ceci la conocí hace un par de años y hemos creado un vínculo de amistad que muchas veces me conmueve porque ella es una chica cariñosa por demás y se traduce no sólo en sus palabras y acciones sino en cómo son sus hijos, unos nenes también por demás cariñosos y afectuosos.

Entonces, bienvenida Cecilia!

ceci“Mi querida amiga Alice me ha pedido que escriba sobre la crianza de los hijos viviendo lejos de nuestro país de origen. Cada vez que viene alguien de visita o alguna familia nueva se instala a vivir en la zona, éste es un GRAN tema de converesación. Adelanto que no es fácil criar hijos en un país diferente, sin embargo estoy convencida que a la larga serán más las ventajas que las desvenjatas.

Tengo dos hijos: Agus de 5 y Benja de 2. Agus llegó a USA con 3 años y medios, con alguna noción de inglés, con dos años de jardín (empezó en sala de 1), con muuuucho abuelo encima y con un hermano recién nacido. Pero hoy, luego de dos años, digo: estamos todos adaptados.Lo primero que me viene a la mente es el tema de: “la ayuda”: Ayuda traducida en parientes que dan una mano o en una niñera/señora que limpia y cuida niños.

Acá en Estados Unidos es muy cara la mano de obra, con lo cual debemos prescindir de estos servicios (o reducirlos al mínimo indispensable). Esto, que parece una frivolidad, es en realidad la base de cómo criamos a nuestros niños. Si mamá trabaja, entonces los niños pasan más tiempo en la escuela/day care, pero no en casa. Así pues, nuestra decisión ha sido que mamá (hola yo!) trabaja sólo en las horas que los niños están en la escuela (hasta las 2 de la tarde desde enero de este año, porque Benja se quedó en casa hasta el año y 3 meses).

El segundo gran tema es el idioma. Si bien vivimos en un lugar donde casi todo el mundo sabe español, la escuela es un lugar donde se habla inglés, los niños conocen a sus amigos en ese idioma y continúan hablando inglés con ellos fuera de la escuela, aún cuando ambos hablen español.

La regla que pusimos en casa (siguiendo consejos de otros argentinos en USA): en casa se habla español. Sin embargo muchas veces escuchamos palabras como: keepear, es decir: keep (conservar) conjugado en español con terminación –ar; o jumpar y varios otros verbos conjugados de esta forma.

También pasa mucho que Agus se queda un rato pensando en la mitad de una oración hasta que por fin dice: “no me acuerdo cómo se dice en español tal cosa”. Lo que ya le está pasando es que piensa en inglés, lo cual es lo más difícil de sobrellevar como padres. Agus traduce constantemente en su cabecita. Pienso a cada rato: ¡pobrecita! ¡Qué tortura! Pero….hay que ser firmes, porque a la larga aprenden los dos idiomas sin problemas.

El chiquito llegó a este país con 3 meses. Está empapado de inglés por todos lados, incluso con Agus que cuando nos descuidamos le habla en inglés. Para tratar de que aprenda primero el español y sobretodo buscando una enseñanza amorosa (que aquí no abunda desde el abrazo y el mimo) es que por suerte encontramos, un jardíncito (day care en realidad) que funciona en la casa de una argentina (es en su casa pero con todo un sector destinado al jardín con miles de chiches, un parque enorme con juegos y dos perros mimosones). Esto no existe acá, es un oasis, una gran suerte y mi segundo lugar favorito para mi hijo (el primero obvio: mis brazos 😉 ).

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Obras de arte de Benja.

En este lugar hay nenes desde 1 año y 3 meses hasta 3 años. La dueña junto con dos asistentes les dan clases a los niños como si fuera un jardín maternal argentino, con planificación, objetivos, etc., cada tarea se baja a la edad correspondiente, así por ejemplo: todos hacen rompecabezas, pero cada cual hace uno acorde a sus posibilidades.

La educación formal empieza a los 4 o 5 años (según el estado, en Florida es a los 5), y los chicos deben tener la edad cumplida para poder ingresar. A partir de ese momento la escuela pública suele ser la opción más común y la elección de una escuela privada pasa por el tema religioso pues las públicas son laicas.

En cada ciudad suele existir una escuela Charter, que es una escuela que funciona más como una privada, por la cantidad de alumnos que tiene, infraestructura y otros detalles. Es pequeña y sólo se puede ingresar por sorteo, los cupos son súper limitados y deseados. En enero me tocará inscribir por primera vez a Agus en el famoso sorteo para ver si entra.

De no tener suerte irá a la escuela populosa a la que van todos los niños, que si bien en buena en lo académico tiene sus problemas por estar super-poblada, por mencionar algunos: no hay recreos, los buses escolares tienen anotados más niños de los que pueden llevar y siempre se queda alguno abajo, a los niños les dan pases para ir al baño (en base al comportamiento).

Sí, algunas cosas puede horrorizar al lector, pero entiendan que acá a los chicos no se los suele tratar como tales, son un poco duros con ellos, se espera que den lo mejor de sí, que encajen en el sistema y que aprendan todo lo que dice la currícula para que la escuela pueda sacar buenos records en los exámenes y obtener mejores presupuestos.

Te guste o no te guste así funcionan, aún no me tocó vivir esta experiencia, todo lo que sé lo sé por amigas y sus hijos, pero en general todas dicen lo mismo.

Se preguntarán qué pasa con los niños antes de los 4 o 5 años. Acá no existen los jardines, no hay maestras jardineras como tales, no es una carrera para estudiar. Entonces??? Recurrimos a lugares como: Day Care (son lugares en los que, por lo general, no se les enseña a los chicos, en el mejor de los casos se los mantiene entretenidos) o Early Development Centers, que son como los jardines. Ambos son pagos, más caros o más baratos en función de las prestaciones y el horario.

Agustina va a una escuela Montessori, no fue buscado por la metodología, sino que buscamos un lugar donde pensamos que la podían contener (de nuevo no pienen en abrazos y besos). Encontramos en esta escuela a una dueña originaria de la India, estricta pero con alguna ternura.

En la escuela trabaja su hija mayor y su esposo ayuda diseñando muebles para los chicos. Sus maestras si bien no son maestras jardineras, están entrenadas por ella desde hace muchos años en la metodología. Agus comparte la sala con niños de 3 a 6 años. Tiene su grupo de pertenencia con el que trabaja temas relacionados con su edad, comparte las canciones, snacks, parque, y otros momentos en común con niños de diferente edades. Incluso muchas veces los más grandes ayudan a los más pequeños a integrarse o a realizar algunas tareas.

Con 4 años comenzaron a enseñarle a leer y a escribir. Esto implica traer tarea una vez por semana, dos páginas de un workbook, unas veces de matemática y otras veces de lengua.

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El workbook de Agus.

Cuando me dijeron esto la primera vez pensé que estaban locos. 4 años y con tarea? Por favor! Y ahora me parece normal y Agus está feliz de tener tarea. Cuando empiece la escuela pública el próximo año tendrá tarea todos los días, varias hojas de papel y otras en la computadora (acá mucha tarea pasa por sitios web donde la maestra  y los padres pueden hacer seguimiento). ¿Está bien? ¿Está mal? Como les digo, al principio me parecía terrible, pero uno se acostumbra y para los chicos es normal, no conocen otra cosa.

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Agus en acción.

Muy diferente de lo que conocemos es el tema amiguitos. Acá nadie te invita a su casa (a menos que sea latino recién llegado de su país), lo normal es que las play dates sean en el parque (parque=plaza con juegos, árboles, pasto, bicisenda, lugar para hacer picnic, etc.).

Al principio me parecía raro, pero si lo pensás un poco es genial: ninguna casa se ensucia ni desordena, podés ir con todos tus hijos y tener varios play dates al mismo tiempo (uno para cada uno), los chicos se divierten  a más no poder porque incluso si se pelean un poco con el play date siempre hay más niños para jugar y seguir pasando el rato, si la madre del amiguito/a no te cae bien no estás obligada a conversar con ella (jejeje) y así podemos seguir pensando en puntos positivos. Luego de conocer más a las madres entonces sí, tal vez te inviten a sus casas.

Mis hijos tienen amigos de diferentes nacionalidades: colombianos, venezolanos, italianos (con los que mejor nos llevamos, la sangre tira, vio?), argentinos, uruguayos, americanos pero de padres cubanos, y así la lista de padres latinos pero hijos americanos es eterna.

Desde pequeños también les enseñan qué se conmemora en cada fecha patria, así fue como en febrero Agus nos contó toda suelta de cuerpo historias de algunos presidentes americanos (a colación de Presidents Day el 16 de Febrero), que si vivían o no en la White House, que el incendio que ocurrió ahí, etc, etc.

Y esto me recuerda algo que a veces hablamos con otras madres extranjeras y es el hecho que nuestros niños conmemoran hitos americanos, se saben el himno, respetan a los caídos en las guerras y tantas otras muestras de respeto para este país y sin embargo no saben mucho del nuestro.

Creo que por ser chicos aún no quiero confundirlos con estos temas, por ahora dejamos que Agus conmemore estas fechas y se sepa temas como “America la linda” pues en definitiva somos nosotros los que elegimos traerla a este país, que tantas oportunidades nos ha dado y nos dará. Ella sabe que es argentina, sabe dónde queda su país, que tiene muchos seres queridos allí y, por ahora, eso es suficiente para que también esté orgullosa de ser argentina.”

Gracias Ceci querida!

Supongo que coincirán conmigo en que es súper interesante lo que nos contó!

Si sos papá o mamá argentina viviendo en el exterior y estás criando argentinitos y te gustaría contarnos tus impresiones y qué te sorprende, mandame un mail a aliciaseminara@hotmail.com y publicaré lo que nos contás!