La Amistad Y El Trabajo

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Es posible la amistad más allá del trabajo?

El viernes pasado terminé mi trabajo temporario que empecé en abril. Fueron meses en que trabajé en dos proyectos y la pasé muy bien porque tenía mi rutina de levantarme temprano, desayunar, trabajar, hacer un poquito de shopping o un paseíto, luego a casa, cena y hasta mañana.

Estuvo bien pero extrañaba estar en casa pero de vaga que soy, no porque añorara estar encerrada haciendo quehaceres domésticos!!!

Por lo menos en mi caso, cuando trabajo también interactúo mucho con la gente, con todos, con quien sea y termino haciéndome… no sé si el término es amiga pero sí la paso agradable y cada tanto llevo una torta o unas galletitas y otros comentan sus cosas; van y vienen personas; te cuentan sus ideas y sueños, etc.

Es inevitable no tener empatía con quienes trabajás entonces cuando el trabajo se termina, se siente raro porque esas personas con las que estuviste 7 u 8 horas diarias, con quienes te reías de pavadas o por malentendidos; con quienes tal vez tuviste una diferencia; con quienes compartiste algo rico o alguna que otra conversación interesante… ya no estarán más en tu día a día!

Y tenés que despedirte y acá te dan un abracito si son chicas afectuosas… todos nos decimos que vamos a estar en contacto… Queda en el aire eso que hubo mientras convivíamos laboralmente y querés que siga pero sabés que, en realidad, será un poco difícil recrear esos afectos si te encontrás con ellos para un café. Porque… de qué vas a hablar?

(Bueno, si es por temas de conversación, acá la gente te saca temas todo el tiempo porque lo que menos se hace es hablar de la vida privada de uno al menos que uno quiera contar todo pero la idea es que si es tu vida, es privada. Contá si querés, te escuchamos pero sabé que incomoda!)

Entonces pasa como cuando te ibas de vacaciones de adolescente o pre-adulto y te hacías amigos de miles de personas y al volverte, intercambiabas números de contactos jurando volver a encontrarse y blah blah blah.

Y no los veías más!

Creo que los años te dan la experiencia para curtirte un poco cuando llega un momento así. Despedirse de un lugar o de personas, siempre cuesta por la mezcla de sentimientos que provoca. Despegarse de personas con las que pasaste muchas horas agradables te da la sensación de vacío porque sabés que vas a dejar de experimentar esas sensaciones placenteras.

Pero te despedís igual. Los guardás en un rinconcito de tu corazón… Y bueno, así es la vida…