De Acá A La China

chinazorrilla

La China.

Hace una hora me enteré. Estaba esperando el colectivo para volver a casa y chequeando Twitter, me entero de forma bestial que había fallecido China Zorrilla. La noticia me conmovió el alma y la cabeza me estalló de recuerdos.

Admiro profundamente a China Zorrilla y mi admiración va más allá de su talento como actriz. Los de mi edad la conocíamos desde chicos pero la mayoría empezamos a amarla desde Esperando La Carroza, película de la cual los más fanas nos sabemos diálogos y frases de memoria y las usamos constantemente.

Pero también aprendí a quererla de escucharla en los reportajes: tenía esas respuestas geniales y la perfecta cadencia para contar historias y anécdotas infinitas y siempre me pregunté por qué no escribía un libro. Gracias a los reportajes que le hacía Susana Giménez (que jamás la interrumpía!) pude aprender de ella y de su vida y yo siempre pensaba: “Cómo me gustaría tener una vida aventurera como la de China Zorrilla!”

Secretamente, guardaba el sueño de cruzarla alguna vez, de conocerla personalmente, de intercambiar algunas palabras con ella, más que nada, de escucharla, ser su audiencia de sus historias sin fin.

La vi hace muchos años haciendo Eva y Victoria en el teatro de la Biblioteca Mariano Moreno en Bernal y al final de la obra, mientras la aplaudíamos, nos hizo el gesto de hacer silencio y nos contó que estaba maravillada con el lugar, de que en una biblioteca haya un teatro tan bien puesto y nos pedía que cuidáramos y valoráramos lo que teníamos.

China Zorrilla me hacía acordar a mi tía Palmira. Una tía que quise mucho y murió de viejita y para mí eran muy parecidas: El pelo blanco, siempre arregladitas, con esa piel arrugadita pero suave y estoy segura de que hasta tenían el mismo perfume!

Hace una hora estaba esperando el colectivo y no me podía contener las lágrimas. Y ahora, tampoco.

Canchera, aventurera, divertida, culta…

QEPD, Querida China.