Trilogía De Buenos Aires (Relato3)

De la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires.

 

(Claro, porque Ciudad de Buenos Aires o CABA, como se dice ahora, es la capital del país pero yo soy de la ciudad de Quilmes, que queda en la Provincia de Buenos Aires.)

Llevo muchos años viviendo en otro país en el que no nací y estoy gustosamente adaptada y eso significa que pierda o me olvide de costumbres que tenía tan arraigadas durante los primeros 34 años que viví en Argentina.

Hay muchas cosas que me cuentan o veo cada vez que vuelvo y me sorprenden y me tengo que recordar: “Pará. Acordate de que era así cuando vos vivías en Buenos Aires, sólo que ahora no lo ves más seguido…”

Sin embargo, vi y viví situaciones que no sé si antes eran tan cotidianas.

Llegamos un jueves a las 7 de la mañana y nos fuimos directamente a Quilmes. Tomé mate con mami, charlamos, almorzamos y a la tardecita decidí acompañarla a la peluquería de su barrio, de mi barrio, del barrio donde me crié y a donde no llegó ningún rascacielos ni departamento top.

La peluquería de mi mamá está a unas 3 cuadras, peluquería bien de barrio: ventanales y puertas de vidrios, protegidos por rejas, en un localcito donde al lado hay una remisería y al otro costado, el infaltable kiosco.

Eran las 5 de la tarde, mamá estaba siendo atendida, yo estaba sentada atrás charlando con una chica que esperaba su turno y veo que pasan dos motos, una con un chico arriba, la otra con dos. Fue todo dos segundos: cuando los vi, pensé: “Estos vienen a afanar!”

Y al microsegundo veo que el chico que venía solo no puede avanzar porque había un remise estacionado y la otra moto lo arrinconó contra el cordón. El chico se bajó y el acompañante de la otra moto también Y TIRÓ DOS TIROS!

DOS TIROS, ME ENTENDÉS!?!?!?

Inmediatamente, el que disparó se subió a la moto detrás de su cómplice y escaparon. Adentro de la peluquería estábamos cacareando del susto pero me dí cuenta de que yo estaba parada sin reaccionar, sin siquiera tapar a mi mamá! Cuando caí, la abracé pero todo había pasado.

No me animaba a salir, a mirar, a nada! Temblaba del terror y luego vimos que el chico no estaba herido. Según un remisero, que estaba sentado en la puerta y fue un espectador peligrosamente privilegiado, parece ser que los dos ladrones no pudieron robar la moto porque había gente todo alrededor y el chico salió corriendo y para amedrentarlo o para asustarlo, dispararon.

Al minuto llegó un camión de gendarmería porque estaban cuidando la plaza cercana. Escuché que “por suerte ahora está la Gendarmería para cuidar que la plaza no se llene de pibes que se drogan y que roban a los chicos que salen de la escuela.”

Intercambiaron algunas palabras de rigor con la víctima y se fueron. El pibe se quedó esperando como 1 hora a ver si llegaba la policía, que nunca apareció. Tomó su moto y se fue.

Lo que a mí me llamó la atención y más temor me dio y me llevé un gran sorpresón, es la nula reacción por parte de los vecinos. Nadie se enojó, nadie se asustó, nadie salió a protestar… Solamente se veía que charlaban entre sí o se contaban lo sucedido pero a la hora nomás, que fue cuando salimos de la peluquería, todo seguía como si nada y algunos ni se habían enterado!

En fin. Bueno, lo quería contar. Un hecho del que fui testigo, no algo que me contaron, eh.

Pasando a algo más agradable, lo de siempre, que qué lindo es reencontrarse con la familia y con los vecinos! Hay bebitos nuevos cada vez que voy y siempre hay gorditos y gorditas por conocer! Me gusta sentir la calidez de todos y me llena de ternura cómo se les demuestra cariño a los niños y cuánto son tenidos en cuenta. Me gusta verles las caritas y que se desenvuelvan casi sin timidez.

Como si esto fuera poco, hubo reunión blogger! La cita fue en Möoi.

Qué bueno que estuvo conocer a las chicas que leo!!!

Felicidad total! Conocí a Seelvana, por supuesto!

Estuvimos hablando lo que pudimos, lástima que se iba al otro día si no, la invitaba a pasear!

Es tan creativa! Non-stop! Mientras estaba el sorteo, ahí estaba ella dibujando!

 

Todas tuvimos que llevar algo para sortear. Yo me gané una caja con unos objetos para fiestas, cortesía de Royal Parties, qué apropiados, todos con los colores de Argentina! Ya los usaré y postearé lo creado!

Acá con Dolo, de Royal Parties y Verónica Godoy, de Rosario.

Con Guada, de Sueño Despierta y Vero Mariani de Alma Singer.

 

En la foto que sigue, verás a las chicas que organizaron todo: Luli de Muy Luli, Seel, Lau de Bulubú, Sol de Señorita Popurrí y Eri de Zetan Feliz.

Y aquí estamos con Georgi, de Somos Felices y Silvana de Zitto La Boca.

Para el sorteo llevé una bolsa de paño y la ganó Micaela!

Con Lila de Plan B y Micaela, quien tiene su PRECIOSO Y DELICIOSO  Miicakes.

Gracias también a Vero Alfie con quien estuvimos hablando de nuestro amor por Londres y nos regaló a todas un prendendor de su diseño!

 

Lindas todas! (Si me equivoqué en algún nombre, dato o link, por favor, cuéntenme y lo arreglo, gracias!)

Y algunas perlitas fotográficas:

Genia, Cinthia! Mirá el té que preparó ella sola y que disfrutamos con Marina! Qué mimo!
Coincidimos en Buenos Aires con Betty y su marido!
Mundial. Furor.

El día que jugó Argentina por primera vez yo iba al teatro a ver Priscilla (que viste, finalmente no se dio porque se cortó la luz) y me tomé un taxi.

Mundial. Furor. Pero demasiado, no? El taxista conducía y miraba el partido a la vez!

El segundo tiempo lo vi en un bar mientras hacía tiempo y qué cosa más imposible de describir fue el fervor y el festejo de la gente! Saqué algunas fotos con el celular, por eso no están muy buenas.

Mundial. Furor. Así, sí.

Volver… Es raro. Por un lado, sentís que estás descubriendo cosas nuevas todo el tiempo; por otro, sentís que te estás olvidando de tu identidad. Y con uñas y dientes, querés seguir perteneciendo. Como sea, a la distancia o volviendo cada tanto.

De todas formas, vine contenta, siempre vuelvo bien después de haber estado en Argentina. Hay tantas cosas lindas por descubrir y disfrutar! Pero a mí me gusta concentrarme en la gente, mirarla y estudiarla. Porque me siento parte pero a la vez es como si todo lo viera desde afuera y objetivamente. Y esa es mi lucha constante cuando estoy en Argentina: Sé que soy, sé que pertenezco pero al mismo tiempo, lo estoy viendo todo desde otra óptica.

La óptica de quien vive lejos y añora, extrañamente, cuando vuelve  a su país.