Un Ataque De Pánico

Parece que Blogger no me estaba notificando de los comentarios que me dejaban en el blog. Habitualmente, cada vez que alguien deja un comentario, me llega un email notificándome del mismo y lo abro, lo leo y lo publico (o no!).
Me fijé en el “escritorio” y ahí vi todos los comentarios que estaban a la espera y yo sin saberlo! Enseguida los publiqué y como también algunos nos seguimos en Twitter, escribí lo siguiente:

Qué exagerada! A veces hacemos uso y abuso del idioma y queremos describir algo con énfasis y recurrimos a ciertas frases que, en realidad, describen cosas bastante desagradables.
A esa conclusión llegué después de poner ese hashtag porque me vino a la memoria la única vez en mi vida que tuve un ataque de pánico.
Lo que no comprendo es por qué fue esa vez solamente y no se repitió. Tenía entendido que los ataques de pánico son recurrentes y se “activan” cuando algo pasa que hace que tu cuerpo y tu mente se defiendan ante esa “amenza”. Así es como, modestamente, entiendo yo qué es un ataque de pánico.
Mi caso fue hace un poco más de 10 años. Todavía vivíamos en Argentina, ya estábamos casados y yo trabajaba en mi casa, en la universidad, en empresas y en un instituto, dando clases de inglés.
En el instituto se ve que no la pasaba bien; estaba muy presionada para impartir clases de una manera que me parecía de terror por lo antipedagógicas (chicas, desconfíen cuando un instituto de inglés hace DEMASIADO hincapié en que los chicos aprenden jugando!) y se me estaba haciendo un suplicio ir.
Un día cualquiera, creo que era octubre porque los días ya estaban lindos y cálidos, estaba en el colectivo camino a dicho lugar y de repente empecé a sentir mucho calor. Y enseguida, empecé a transpirar y a sudar frío. No entendía qué me pasaba porque no hacía TANTO calor y yo me estaba empezando a empapar y era rarísimo porque yo no transpiro (no, te juro, no transpiro, soy un lagarto, no sé!).
La cuestión es que me empecé a preocupar más cuando sentí que estaba comenzando a tener taquicardia y, al mismo tiempo, sentía que me ahogaba, que no podía respirar.
Y enseguida sentí eso que dicen que se siente cuando tenés un ataque de pánico: sentís que te vas a morir. Sí, eso dicen y es cierto.
Es difícil de describir cómo es pero verdaderamente sentís que te vas a morir y es una desesperación tremenda que te puede agarrar. Yo miraba alrededor y cada persona estaba en su mundo y el mío parecía que se me terminaba ahí mismo! Sudada, asustada, con taquicardia, sin poder respirar y a punto de morir!
Fue tremendo y no sé de dónde saqué fuerzas pero empecé a calmarme, a respirar pausado porque sentía que no tenía a nadie a quién recurrir. Y así fue como de a poco, me fui tranquilizando y al rato me tuve que bajar del colectivo porque ya había llegado a destino.
A destino llegué agotada, todavía algo empapada, atolondrada y sin entender qué me había pasado.
Dí las clases, volví a casa, le conté a Ale lo sucedido y al decirle “… y sentí que me moría,” me acordé automáticamente de los síntomas de un ataque de pánico y me sorprendí y me asusté.
Acto seguido, llamé a mi psicóloga, le conté lo que me pasó, me confirmó que sí, había tenido un ataque de pánico pero que no me preocupara. Que me preocupara si lo volvía  a tener y que la llamara inmediatamente.
Por suerte, desde aquella vez nunca más lo sufrí y, sinceramente, fue horroroso y pienso en las personas que están años en esas condiciones! 
Así y todo, hay quienes no se toman en serio el ataque de pánico y piensan que son caprichos o excusas pero ahora que estuve del otro lado, te puedo asegurar que no lo es!