Stavanger Día 3

Hoy fue nuestro último día en Stavanger y por eso mismo nos levantamos un poquitín más temprano que estos dos últimos días, para hacer el check-out y para aprovechar mejor las últimas horas.
Así que luego de desayunar y de dejar las valijas en el hotel, salimos a caminar un poco la ciudad. Por suerte, todo queda cerca y como estaba un poco nublado, qué mejor que acercanos al Museo del Petróleo.

El museo.
Este museo se encuentra aquí, en esta ciudad porque Stavanger es considerada el centro de la industria petrolera en Noruega.
Cuando llegamos a la puerta, vi con espanto que la entrada costaba el equivalente  a £10. Ni loca! Ni loca pago eso por un museo en el cual me aburriría a los 5 minutos. Si fuese gratis, no me sentiría culpable por entrar y salir o aburrirme o bostezar. Así que no, me quedé en el lobby y por suerte había wi-fi por lo que me entretuve bastante el tiempo (interminable) que estuvo Ale adentro.
Cuando lo hubo visitado, caminamos un poco por las callecitas peatonales que forman como un mini barrio comercial, lleno de negocios.
Las ofertas y / o saldos se promocionan afuera!
Encontramos bonitos rincones.
Arte por muchos lugares.

Pasamos por la chocolatería donde trabaja la chica que conocimos el otro día!

En eso vimos un edificio grande y pensamos que se trataba de un shopping centre muy moderno pero al acercarnos vimos que era una biblioteca! Entramos y qué genial fue ver, por ejemplo, una cafetería que daba a una sala de lectura donde podías hojear revistas o usar tu laptop.

Encontramos “literatura” interesante…

Nos dio un poquito de hambre (o de querer comer algo rico) y paramos en un restaurant a comer algo que tenían promocionando.
Un sandwich abierto de camarones. Tan delicioso como se ve!
Y de allí tomamos un colectivo, el 29 que nos llevó a un sector de Stavanger un tanto alejado, como unos 20 minutos.
Como no necesitamos boletos de transporte en ningún momento estos días, no sabíamos si para abordar el colectivo teníamos que comprar alguna tarjeta o podíamos pagar en efectivo.
Por suerte pudimos esto último y el colectivero nos preguntó de dónde éramos y nos dijo, en casi perfecto español, que él nunca había llegado a Argentina pero que había llegado hasta Bolivia.
A mí me gustó dónde guardaba las monedas! Y los billetes, en ese monedero gigante, que se abría, justamente, como un monedero.
Original!
Al cabo de unos 15 minutos de viaje, nos bajamos y fuimos a ver a Las Espadas en la Roca.

Llegamos hasta allí atravesando un bello parque que está ahí nomás.

Sverd i fjell.

Sverd i fjell, que significa “Espadas En La Roca” es un monumento que fue inaugurado en 1983 por el rey Olav. Las espadas tienen 10m de alto y conmemoran la batalla de Hafrsfjord, que ocurrió en 872 y luego de la cual, se unificó el reino de Noruega.
La espada más grande representa al rey Fairhair, el victorioso y las otras dos más pequeñas, a los dos reyes que perdieron.

De este monumento también se dice que representa la paz.

Vimos a unos chicos y les pedimos que nos sacaran una foto aunque también hubo selfie!
Después les sacamos a ellos y Ale les preguntó de dónde eran y dijeron Taiwán. Cuando Ale les dijo que éramos de Argentina, el pibe se volvió loco y empezó “Messi” y no sé qué más porque no le entendíamos bien pero que él AMABA a Messi y que hincharía para Argentina en el Mundial!
Volvimos a tomar el colectivo y nos bajamos en una parada cercana al hotel para ir a ver un par de casas / museos.
Se trataban de las casas Breidablikk y Ledaal.

Casa Breidablikk.

Esta casa data del año 1880 y adentro todo está preservado como antaño. No entramos porque ya estaba cerrada pero sí recorrimos su jardín.

La otra casa, la casa Ledaal queda ahí nomás, cruzando una calle.

Esta casa fue construida entre 1799 y 1801. Fue la residencia veraniega de una familia acomodada y hoy en día pertenece a la familia real y es la casa que representa Stavanger. Me gustó más que la anterior a pesar de que es muy austera por afuera pero tiene un bello bosque a la entrada.

Finalmente, llegamos al hotel, retiramos nuestro equipaje, tomamos cerquita el micro al aeropuerto.

Pero antes pude aprender algo de esas estatuas misteriosas que nos encontrábamos en varios lados…

Son unas instalaciones por el escultor Antony Gromley.

Este proyecto se llama “Broken Column” y consiste en 23 figuras moldeadas a la figura del propio escultor. Están puestas de tal manera que forman una columna imaginaria desde el Museo de Bellas Artes hasta el puerto. Cada una mide 1.95m, como el escultor y la primera está en la habitación de su casa y la última sumergida a 149cm del agua.

…Y aquí estamos, de vuelta en casa, escribiendo esto, contándote lo hermoso que la pasamos en Stavanger o “Stavanga” como se pronuncia allí en Noruega.

A pesar de los precios altos, la disfrutamos a full y tuvimos la suerte de que nos tocaron unos días preciosos de sol!

Qué te pareció Stavanger! Qué impresión te dio? Irías?