Scones Estilo Americano

 
Sí, creeme que estos son scones.
Pero se trata de scones American style!
En EEUU, cuando vos decís scone no te referís a los que conocemos todos, los redonditos que se comen a la hora del té. Te referís a lo que de este lado del charco llaman biscuit. Y cuando vos querés comer un scone de los británicos, en USA lo pedís como biscuit. Y si en USA querés una biscuit británica, pedís una cookie. Se entendió?
O sea:

“Un poco para que la gente entienda.”
Biscuit aquí es lo que nosotros en general llamamos galletitas o galletas pero también se usa mucho decir cookie para esas galletitas que tienen chips de chocolate.
En fin, que no todo es tan blanco ni tan negro pero es bueno saber algunas diferencias!
Otra característica de los scones americanos es que generalmente se los corta de tal forma que parezcan una porción de pizza. Los puede haber muy altos y hechos con buttermilk o más finitos como me salieron a mí. La próxima vez abuso un poco más del polvo de hornear!
Para hacer estos scones, cociné sin huevo. No sé, tengo ganas de probar otras cosas entonces decidí comprar un producto que es un polvo que se mezcla con agua y tenés una pastita que reemplaza  (no en vitaminas) al huevo.
La caja es súper retro! Esta marca en particular es americana. 

De todas maneras, para esta receta, si querés usar huevo, con uno alcanza. 

Ingredientes

2 tazas de harina
1 taza de polenta
3 cucharadas de manteca blanda
1 taza de azúcar
3 cucharaditas de Egg Replacer  + 4 cucharadas de agua casi caliente
1/4 taza de arándanos pasas
1 cucharadita de polvo de hornear
1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
2 cucharadas de aceite
Cantidad necesaria de leche

Procedimiento

En un bowl ponés la harina, la polenta, el  polvo de hornear y el bicarbonato de sodio.

En otro, el azúcar, la manteca y el aceite y mezclás y batís hasta que se haga una pasta.

Le agregás los ingredientes secos hasta que se haga como una arenilla.

Le agregás el huevo (o el egg replacer en este caso).

Le agregás los arándanos pasas.

– Mezclás y vas agregando la leche de a cucharaditas hasta que se una todo pero sin que esté demasiado húmedo.
–  Ponés un poquito de harina sobre la mesada y amasás con delicadeza hasta que la masa se te despegue de las manos.

Te tiene que quedar así de divina.

Con palote o con las manos la vas aplastando y dándole forma redonda.

Cortás las porciones.

Las colocás en una placa y las pintás con leche.

– Al horno por unos 20-25 minutos.

Sequitos, crocantes, hermosos.

Mirá qué color de base!

Y comés todos los que quieras!

Porque una vez que comés uno, no podés parar!!
Igual valen para tomar el té, no?