Madurodam En Scheveningen

No es lo que parece…

En nuestro último día en Holanda teníamos pensado caminar por alrededores del hotel donde nos alojamos en Den Haag: Está la peatonal cerca y el plan inicial era desayunar tranquilos y luego pasear. Pero justo cuando nos estábamos preparando para irnos del hotel, sacando unos mapas y guías que no utilizaríamos, encontramos un folleto que habíamos obviado y era sobre Madurodam.
Entonces tuvimos esta idea: qué tal si vamos a Madurodam y luego seguir en tram hasta la playa?
Bravísimo! Eso hicimos y te lo paso a contar y mostrar!
Madurodam es un parque en miniatura a escala 1:25 donde se recrean diversos edificios y palacios holandeses, muchos que ya hemos visto ao vivo.
Se llama así por George Maduro, un estudiante de Curazao, que según me cuenta Wikipedia, que luchó contra la ocupación nazi pero murió en un campo de concentración en 1945.
Fue precioso visitar este predio y te puedo asegurar que todo está perfectamente recreado en miniatura. Muchas de las fotos las saqué con efecto “miniatura”. Otras, no.
Mirá qué bellezas!
Palacios y castillos.
Se recrean escenas de la vida cotidiana también y muchas clases de diversos paisajes.
Paisaje campestre con molino incluido.
Fábricas.
Con mi altura, no estoy para ponerme de parámetro de nada, pero para que tengas una idea…
Pero acá soy Godzilla.
 Lo que me fascinaba era que muchas cosas funcionaban mecánicamente.
Los diferentes trenes andaban.
Los autos y camiones, también.
Los barcos se movían según cómo los manejaban los chicos.
Porque es muy interactivo también. Había comandos para que los chicos, mecánicamente, pudieran hacer mover los barcos u otras cosas.
Este edificio lo mostré cuando escribí de Den Haag!
Me parece que acá recrean la fiesta del rey, que se hará la semana próxima!
 Acá se recreaba el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Bueno, en fin, todo es bellísimo y lo que más me gustó que el agua es real, los árboles son bonsai, las flores que ves también son de verdad. Es maravilloso! Todo detalle fue tenido en cuenta y, a pesar de que es una exhibición al aire libre, no hay NADA que esté despintado, deterioridado, deformado u oxidado. 
Está todo en perfectas condiciones!

Pasando el mediodía, como vimos que salió un sol hermoso, con más ganas fuimos a la playa.


Nos tomamos ahí mismo, a la salida de Madurodam, el tram 1 que nos llevó a la playa de Secheveningen.

El centro está muy cuidado.
Las veredas son anchísimas!
Como lo son las playas!
Hay negocios típicos.

Hay muchísimos restaurants lindos que dan a la playa.

Y un hermoso y gigante hotel.
En eso, se me antojó comer un pescado típico de aquí, el arenque. Un señor en un puesto lo vendía así como si hubiese sido hecho al escabeche, pero te vendía el pescadito entero, sin cabeza y sin cola y en un sandwich con un poquito de cebolla picada.
Cuando me lo dio, me adivirtió: “Cuidado con los pájaros” y me señaló una gaviota.
“En serio?” le pregunté incrédula.
Le pagué, dí dos pasos, un mordisco y al segundo me quedé con cero sandwich! Una gaviota me lo quitó y me dio el susto de mi vida!
El señor me vio y me dio otro sandwich sin cobrarme…
Porque fue horrible, no sé cómo explicártelo. De repente te quedás con la boca abierta, literal y figurativamente porque no entendés nada! Ves tu comida en el suelo y todas las gaviotas como locas!
Encima que yo las odio!!
TE ODIO!

Y después de esta desventura (y sí, lloré de la bronca, lo admito!), nos tomamos el tram 1 y la vuelta fue por demás hermosa.
Mirá por dónde volvíamos!!! Por el medio del bosque!!!
Cuando llegamos a la “ciudad”, pasamos por la embajada de Argentina.

Para las 4pm ya estábamos en el hotel haciendo el late check-out y despidiéndonos de Holanda, un país al que ya decidimos volver una y otra vez.
Ha sido un placer recorrer sus distintas ciudades, fueron pocos días pero muy intensos!
Hasta la vuelta, Holanda!